Las obviedades del señor Randazzo

El modelo

Una de las meneras de comprobar la mala calidad de nuestras políticas públicas en general es la cantidad de oportunidades que hay para mejorar que son de bajo costo y muy obvias. Los economistas llamamos a eso “situación no Paretiana“: estamos mucho peor de lo que podemos estar. Un ejemplo que me gusta poner: ¿por qué no hay pasos a nivel *en todos los lugares donde una calle se cruza con una vía*? Sí, mientras tanto hagamos túneles. Pero obviamente los cuellos de botella que son los cruces de barrera serían mucho más leves si hubiese barreras en todos lados. Y no, no es más peligroso; no es que si hay más barreras la gente va a cruzar más veces. Va a cruzar la vez que necesite por la barrera menos transitada.

En transporte, una medida de esas muy obvias es agregar estaciones elementales en algunas líneas de tren. En la que usaba en mi infancia, la Retiro-Tigre, siempre me pareció escandaloso que no existiera una estación entre Lisandro de la Torre y Retiro. Un caso obsceno de path-dependence: los ingleses pusieron Lisandro de la Torre allí para que les quedara cerca el golf y el tennis, con doble ene. De hecho, se llamaba “Golf”, hasta que el cáncer nacionalista cambia-nombres del siglo XX le puso el nombre de uno de nuestros estériles luchadores antiimperialistas.

Entre Belgrano y Lisandro de la Torre hay quince cuadras; entre Lisandro de la Torre y Retiro, 6,5km. Es decir, podría haber tres estaciones entre Lisandro de la Torre y Retiro y todavía estarían más distantes entre sí que Lisandro y Belgrano. Por ejemplo: Sarmiento, Palermo Chico y Callao. Le mejoraría mucho la vida a una cantidad de gente que quiere ir a algún lugar entre Lisandro de la Torre y Reitro, un trecho que tiene la longitud aproximada de una línea entera de subte. Sí, el viaje sería un poquitito más largo para algunos; sí, algún vecino de Palermo Chico se quejaría. Pero no creo que esos sean los obstáculos. Creo, en realidad, que es un problema de acción colectiva: no hay ningún individuo con interés y poder suficiente como para hacerlo. Si se los ocurre –menudo condicional– les da fiaca. Ennui. Se esgunfian. Vivimos en un país de gobiernos corruptos, pero también, y mucho más, de gobiernos onanistas.

Estas lamentaciones son en realidad el prolegómeno a una felicitación. Nos enteramos de que proponen tres estaciones nuevas en la línea Belgrano. Una de ellas, elemental, CONECTA (perdón las mayúsculas) NUESTRO PRINCIPAL AEROPUERTO INTERNO CON NUESTRA PRINCIPAL ESTACIÓN DE ÓMNIBUS. Otra de las estaciones estaría en la Panamericana en Pilar, como para la gente que vive en aquellos barrios lejanos pueda dejar el auto allí y tomarse el tren al centro, aliviando las tragedias de congestión en la Panamericana y la General Paz. Y otra está en el mejor parque público sobre el río más ancho del mundo: el Parque de los Niños.

Claro que el tren debería mejorar sus frecuencias y sus servicios, pero es un primer paso. Quién te dice, quizá algún día se pueda viajar como lo hace Don Draper de Mad Men entre su suburbio de Ossining y la Avenida Madison. A quien corresponda: felicitaciones.

Que no vuelva el corralito al fútbol

¿Qué quiere decir que está prohibido el ingreso del público visitante? ¿Hay unos rayos X en la entrada que detectan qué colores tenés en el alma?

Una vez en un Gimnasia-Central, ambos peleando el descenso, me trasladé a la ciudad de las diagonales para hacer el aguante. El ingreso a la popular visitante estaba difícil, sólo se habían repartido entradas en Rosario y yo no tenía. Frustrado, pensé meterme en la popular local. Quise cortar camino por un bosquecito hacia la zona del ingreso del público tripero; un agente de la Montada bonaerense me dijo “No podés pasar hacia allá, es para hinchas de Gimnasia”. “Yo soy del Lobo!”, le respondí.  ”Bueno, pasá”.

Tampoco conseguí entrar, ni a platea ni a popular local. Volví a la zona visitante. Había mucho tumulto, porque habían repartido entradas a último momento. Conseguí una. (Resultaron ser falsas, pero no es relevante para el cuento). Apelmazados todos en una cola para tratar de entrar –el partido ya había empezado– de repente desde lo alto de un corcel un policía gritó “!Hay un hincha de Gimnasia infiltrado!; !salí de ahí! !Vos sos de Gimnasia!” dijo, apuntándome. Los que me apelmazaban me miraron raro. “No, señor! Antes le mentí, soy hincha de Central. Mire: Lanari; Díaz, Balbis, Bauza y Pedernera; Palma, Cornaglia y Gasparini; Escudero, Lanzidei y Galloni”. Mis compañeros de cola reconocieron la formación del Central campeón del 87. “Es canalla, oficial”, confirmaron.

Sigo entrando al estadio como visitante. Esta temporada estuve de nuevo en el Bosque, en el Monumental, en el estadio Julio H Grondona y en el glorioso empate agónico del Loco Abreu en la Bombonera. El sábado me consituiré en el José Amalfitani. Cierto es que no se puede gritar los goles, pero tampoco suele haber muchos. Y bueno, es una pequeña contra.

No está prohibido el ingreso del público visitante. No puede estarlo. No se puede legislar sobre una característica no observable. Lo que en realidad cambió es: (1) no hay un espacio reservado para los visitantes; (2) no hay un operativo policial especial para proteger a los visitantes; (3) todo el estadio se retira en el mismo momento. Es decir: se quitaron todos aquellos dispositivos que daban por sentado una relación de violencia entre público local y visitante.

Hasta ahora, somos cuatro locos los que seguimos yendo, ocultando nuestros colores. Pero la manera de eliminar la violencia no es erigir muros policiales entre potenciales contendientes. Si están los muros, la violencia está ahí, pero contenida, y sólo espera que se abra una grieta en el muro para manifestarse. Y esas grietas de seguridad siempre van a aparecer.

Tenemos que empezar de cero. Derribado el muro de Berlín, que primero vayamos cuatro. Después ocho. Que un día alguien grite un gol visitante y no haya problema. Si es imposible, entonces es imposible erradicar el clima de violencia que tiene nuestro fútbol. Si algún día es posible, habremos construido un fútbol mejor.

UNEN y el dilema de la Gran Coalición

Grosse Frau, Grosse Koalitzion

La encuesta de Poliarquía puede ser leída de dos maneras por el gorilaje espacio no peronista. Una de ellas es que, con 16%, Macri es el único candidato no peronista competitivo; otra es que el “conglomerado de centro izquierda progresista radical-socialista-solanista-you-name-it” suma probablemente más que los 25% de Massa (la versión online le da 9% a Binner, 8% a Cobos, 6% a Carrió, para un total de 23%; pero hay un “Otros” de 15%, y seguramente allí están Alfonsín, Sanz o Solanas, que aparecen con algunos votos en una eventual primaria).

En todo caso: está instalado el debate sobre si el –llamémoslo así– UNEN debería o no juntarse con Macri. Concretamente: si debería haber una primaria con Macri como uno de los contendientes. El motivo es bastante sencillo: tratar de ganar una elección.

Ya que formo parte del gorilaje espacio no peronista, quería dejar constancia de que estoy de acuerdo con lo que parece ser la posición actual de varios líderes de UNEN, incluido Binner: esperar que se aclare el panorma, sin descartar por completo, de momento, esa posibilidad. Uno de mis argumentos para no oponerme a una eventual primaria PRO-UNEN es: pasa en las mejores familias.

Por ejemplo: la Gran Coalición de Alemania, que ya tuvo lugar tres veces durante la presidencia de Merkel y que es aproximadamente lo de acá pero con otro nombre. Demócrata-cristianos y social-demócratas. El macrismo y el UNENismo son más o menos eso, respectivamente (Claro que los unos tendrán un ala estrictamente conservadora y los otros un ala socialista-auténtica, pero eso también pasa en las mejores familias). Es cierto que en Alemania hay un sistema parlamentario, pero no estoy seguro de que nuestro presidencialismo sea un obstáculo insuperable.

Seguramente la pata izquierda (no muy izquierda, okey) de esa coalición, el UNEN, tendrá algún conflicto con su dedo meñique izquierdo, que impugnaría la posibilidad de una coalición con Macri. También eso pasa en Alemania: el Partido de la Izquierda quedó afuera de la coalición. Esa (auto)exclusión se llama (porque está todo inventado) cordon sanitaire.

A la tercera Grosse Koalitzion con Merkel como canciller, iniciada hace unos meses, se la apodó cariñosamente GroKo. Groko fue votada “palabra alemana del año” en 2013.

Maccarteando al Apuesto Camarada Costa

Dios me libre, pensé que estaba leyendo 1984 de Orwell pero no, era nuestro secretario de Comercio Costa en la entrevista de Gambito Financiero. Hace alarde de grandes mejoras en el sistema de permisos previos de importación. Me abstengo de comentar; sólo marcaré en rojo, a la manera del Senador McCarthy, las instancias de comunismo, creencia en la planificación central o similar. En caso de obscenidad comunista va en rojo y bold:

Augusto Costa: Entre la informatización y el mensaje que trasmitimos logramos evitar situaciones que afectaran procesos productivos y se llegó a que hoy tengamos unos 300 reclamos de las empresas de 2000 mails que teníamos antes, y de DJAI hoy estamos en 8.000 a 9.000 por día, cifra que es más razonable y manejable.

Periodista. ¿Considera que esta cifra de DJAI se puede reducir aún más?

A.C.: Todavía creemos que hay una duplicación, que debería bajar a unas 6.000 – una cifra razonable – y estimo que pronto llegaremos a ese nivel. Es que algunos todavía descreen que si no presentan varias, el pedido no les saldrá. Pero cada vez más están recibiendo señales de que el sistema es ágil y razonable. 

P. En medios de la importación se señala que las mayores quejas por las demoras son expresadas en su mayoría por pymes. ¿Esto es así? 

A.C.: La situación es totalmente a la inversaHoy por hoy, el mecanismo realmente mostró ser mucho más ágil para las PYMES respecto al promedio de autorizaciones. Si una PYME solicita una DJAI y, en base a su conducta importadora previa, su solicitud es razonable, se autoriza. Consideramos que, por el monto global que significa el universo de las empresas pequeñas, hay que darles un tratamiento ágil y especial. El promedio de aprobaciones es superior en las PYMES respecto de las grandes empresas.

P.: ¿Qué ocurre con las empresas medianas y grandes?

A.C.: Con las medianas y sobre todo con las grandes, la metodología que estamos aplicando no es un capricho ni una actitud arbitraria, sino que tiene que ver con la administración del comercio. Mediante las DJAI, lo que buscamos es darle consistencia al comercio exterior con la política económica – en el sentido del balance de divisas y balanza comercial -, con generar los incentivos para que se invierta en el país, para que se sustituyan importaciones, se genere empleo, producción, precios y abastecimiento. Son múltiples objetivos que me llevan a tener un balance, a decidir, por ejemplo, esto lo apruebo porque es el equilibrio que buscamos. 

P.: ¿Y cómo lo resuelve?

A.C.: Como el grueso de las importaciones están en las medianas y grandes empresas, con ellas tenemos políticas sectoriales orientadas a definir pautas y evaluar qué ocurre, la dinámica de cada uno de los sectores para ver la proyección esperada de necesidades de importación, porque no hay que ser un genio para saber que si un sector crece, va a importar tres veces lo que creció en promedio. 

Nos empezamos a juntar sector por sector con las cámaras, y empresa por empresa con directivos para que nos presenten sus planes de producción, de inversión, de requerimiento de divisas, de importaciones y exportaciones.

Con todos esos datos lo que hacemos es acordar, acordar (repite y enfatiza) una pauta con los importadores y con dicha pauta la empresa puede tener una determinada previsibilidad para tomar sus decisiones. 

Quizás querrían más, quizás no les gusta esto, pero la empresa busca previsibilidad y yo se la doy. Si está dentro de esos parámetros, no va a tener problemas con las DJAI. Lo que requiere el sistema de administración de comercio es previsibilidad, tanto para la empresa como para los objetivos de política económica.

Nosotros tenemos que tener previsibilidad respecto a todas las empresas demandantes de divisas, cuánto van a exportar para tener un flujo de entrada y salida, cuánto empleo van a generar, etcétera. 

P: ¿Cómo se la piden? 

A.C.: Presentando una planilla Excel con todas sus proyecciones. De esta manera, sumo todas las proyecciones de las empresas y tengo una perspectiva del año. A las empresas les contesto que, en función de sus expectativas, la Secretaría les pueda dar la previsibilidad que, si esta dentro de esa pauta, no va a tener ningún problema para importar

El vínculo que establecemos con las empresas es una relación profesionalizada, porque contamos con un equipo de analistas sectoriales y por empresas que permite ir analizando la dinámica de los sectores y las empresas. Y establecemos pautas que, en la medida de que se van cumpliendo, garantizan previsibilidad. Acá no hay arbitrariedades.

Claro, hay situaciones que se nos pueden escapar y es ahí que la empresa puede recurrir al formulario de reclamo y, si no obtiene respuesta, insistir a través de las cámaras sectoriales y/u organismos públicos.

No tan cuasi, fiscal

Leemos en el informe de Elypsisweb:

En línea con el deterioro fiscal, la dependencia del tesoro al Banco Central se acentuó en los tres primeros meses del año. Los primeros tres meses del año acumularon transferencias por ARS 15.7 mm, frente a los ARS 2.7 mm de igual periodo del año pasado.  Pese a la importante asistencia al tesoro, la base monetaria se expande a tasas moderadas gracias a una activa política monetaria del BCRA. En el mismo periodo, la base monetaria registra una expansión promedio de tan solo 20.5% anual. Esto es resultado de la esterilización mediante la colocación de títulos por ARS 53.9mm en los primeros tres meses vs ARS 19.4mm del mismo periodo del año pasado.

Leyeron eso, ¿no? El Banco Central se está endeudando en el mercado, en sólo tres meses, por un monto que aproximadamente iguala al déficit primario anual del gobierno nacional (incluyendo como ingresos los recursos de ANSES). A dólar oficial, el Central colocó casi 7 mil millones de dólares en tres meses.

Hace poco decíamos que el desendeudamiento es una de las pocas cosas buenas que dejará este gobierno al que lo suceda. Por como vienen las cosas, quizás tengamos que revisarlo. Igual estamos a favor: es mucho mejor para un país financiarse con deuda que con emisión. El caminito indirecto ahora es: emisión del BCRA para el tesoro; absorción de pesos emitiendo deuda. No es muy difícil darse cuenta de que esa es deuda pública con otro nombre.

Cómo tener un solo dólar

Hace un tiempo venimos pronunciándonos a favor de la unificación cambiaria. Un solo precio para nuestra moneda, como le pasa a todos los países del mundo que te gustan. Si bien es algo que puede hacerse de un día para el otro, rescatando pesos sobrantes hasta valorizar el peso (que baje el blue) hasta un precio adecuado, también puede hacerse a la inversa: dejar el blue donde está, y que el oficial se le vaya acercando con el tiempo. Intentemos ese ejercicio.

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¿Cuánto dura el dólar de $8? (cont.)

Un gráfico de una presentación del día de la fecha:

¿Es autoexplicativo? El mayor salario en dólares de la historia argentina fue por julio de 2013. Si tomáramos como salario base 500 dólares en la convertibilidad (no sé cuánto era el salario promedio, pero eso es lo que aproximadamente ganaba un obrero de la construcción) el máximo se alcanzo a mediados de 2013. Supuestamente fue eso lo que nos llevó a la crisis cambiaria del verano: éramos muy caros.

El último dato, USD613, es de enero de 2014. La cuentita en rojo simplemente dice: ¿cuánto serían los salarios en dólares si subieran nominalmente 30%, y el dólar se mantuviera en $8? Algo más que el máximo de 2013.

¿Alternativas? O suben menos de 30% (difícil) o estamos en el mismo problema que antes. Salvo que con una inflación ya un poco más alta. Watchaut.

¿Cuánto dura el dólar de $8?

Supongamos que con el dólar de 6 pesos previo a la devaluación teníamos atraso cambiario (y sí, lo teníamos). ¿Cuánto dura el dólar de $8? De $6 a $8 hay 33%, de modo que si se mantuviera en $8 el resto del año y tuviéramos una inflación del 33%, terminaríamos con el mismo atraso cambiario. Pero bueh, tirando un año más.

¿Es posible la inflación de 33% a lo largo del año? Según inflacionverdadera.com, los precios subieron 13,5% entre principios de año y el 15 de marzo. Para que llegue a 33% la inflación de 2014 necesitaríamos una suba de precios de 17% entre el 15 de marzo y el 31 de diciembre. Una tasa de 17% en ese período equivale a una tasa anual de 22%. La verdad, no me parece que con los salarios subiendo cerca del 30% anual podamos tener un ritmo inflacionario del 22%.

Es decir: con el dólar en $8 la ganancia cambiaria se acabaría antes de fin de año, quizá bastante antes. Lo cual nos lleva al mismo dilema del año pasado, pero un escalón más complicado: ¿devaluar más aún, y llevar la inflación ya claramente por arriba de 35%, o de nuevo luchar contra la marea del atraso cambiario?

Sí, estos son los dilemas a los que te lleva la alta inflación. Como la falopa. Pensás que se puede un poquito y todo bien. Y sí, un poquitito se puede. Pero siete años arriba de 20% no es un poquitito. Sos adicto. Hacé algo.

Messi juega a otra cosa

Qué hermosa foto, gentileza de @gus_noriega.

Hay dos cosas impresionantes. Una, obvia: Messi preocupado por sacar del medio. Falta mucho, es su primer gol, el partido está 2-2, pero “¡Vamos! No hay tiempo que perder. Tenemos que ponernos en Liga, y el empate no nos sirve”.

Segunda cosa: fíjense las piernas de Messi. Monstruosas. El increíble Hulk blanco. Es una gran noticia para la Argentina verlo a Messi fortalecido. En los últimos tiempos, como ocurre de tanto en tanto, volvieron los Messiscépticos. Incluso un messiánico de toda la vida, como el muy admirado periodista español Santiago Segurola, decía hace unos días:

Messi es el mejor futbolista que he visto en mi vida. Hace cuatro o cinco años, cuando en Argentina se le veía con sospechas, escribí que Messi era Maradona todos los días. Ahora, desde hace un año, no. No es Maradona todos los días. A veces ni todas las semanas. No sé las razones. Como aficionado al fútbol me encantaría que recuperará aquella energía. Sólo tiene 26 años.

¡Qué pena, Santiago! ¿”No sé las razones”? ¿”Me encantaría que recuperara aquella energía”? Whaddefuck? Messi tuvo tres lesiones en 2013, la última el 10 de noviembre. (Las tres lamentables, pero la de los cuartos de final de la copa europea tuvo al menos el consuelo de servir como un experimento controlado de la influencia de Messi: con él el Barca iba ganando frente al PSG; sin él, el PSG marcó más goles; con él, volvían a ganar; y luego sin él, 0-7 frente al Bayern).

A cualquier jugador le lleva un tiempo volver de una lesión, Santiago. Y Messi está volviendo. Ayer cometió la hazaña increíble de hacer tres goles y tres asistencias en un partido en el que su equipo sólo metió cuatro. (Las dos asistencias no-goles fueron a Neymar; una penal, otra rebote, pero Lionel se encargó de convertir en gol en ambos casos — acá está todo).

En-hora-buenísima. Se acerca el Mundial. Y no cualquier mundial. En Brasil. Con todas las selecciones grandes clasificadas. Y con el mejor jugador de la historia.

¿Es recesiva la suba de tasas?

Retomo una vieja discusión: ¿cuánto afectan las tasas decididas por el Banco Central a las tasas de interés de la economía? Acá hay dos visiones en pugna. Una, tomada de la experiencia de las economías grandes, es que la autoridad monetaria es la que define las tasas: si le presta más barato a los bancos, los bancos prestan más barato al público. Listo. Otra visión es que, en economías abiertas, las tasas de interés vienen de un arbitraje con el exterior. Si poner la plata afuera te da 3% en dólares, para ponerla acá vas a exigir como mínimo ese 3% más el riesgo que implica poner la plata en la Argentina; y si el préstamo es en pesos le vas a agregar además la expectativa de devaluación.

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