La ciencia maldita

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En general no lo leo, para la columna de hoy de Bonelli es divertida, porque cuenta el estado de anarquía que existe en este momento en la toma de decisiones económicas. (Para los conspiracionistas de siempre: ¿será una conspiración de la Corpo? No me parece: las opiniones atribuidas a cada uno de los actores suenan totalmente coherentes con lo que uno sabe de ellos).

Hay, al menos, tres bandas dentro del gobierno en la cuestión del dólar, cada una con su musiquita: (i) Fuerza Bruta, que sería el grupo de Moreno, que cree que poniendo preso a arbolitos se controla el valor del dólar (ii) Amado & The Neolibs, que supongo querrían unificar el mercado cambiario y (iii) The Groucho Marx Tribute Band, con Axel como voz cantante, que quieren legalizar un mercado de cambios desdoblado.

Alguna vez sugerimos en esta página que un mercado cambiario desdoblado (uno comercial, uno financiero) nos parecía mejor sistema que el actual, en el que hay uno comercial y otro ilegal. Pero me generaría grandes temores que el aumento en la cantidad de mercados cambiarios viniera de la mano de los lectores de Marcelo Diamand; Diamand proponía en los 70s algo así como un tipo de cambio para cada sector de actividad, con la idea de que hay un “diferencial de productividad”. Por supuesto, el agro tendría uno más bajo que la industria. Pero aun dentro de la industria habría diferencias: no es lo mismo Techint que los amigos textiles de Pro-Tejer, que tienen que arroparnos a precios que triplican los de Miami porque si no no pueden competir. Entonces, ponele: dólar de $2 para el agro, de $5 para Techint, de $10 para los textiles.

Una de las cosas que nunca entendí del razonamiento de Diamand es por qué hay que detenerse en algún lugar antes del infinito: ¿por qué le vas a dar el mismo dólar al que produce medias que al que produce camperas de cuero, que tiene alguna ventaja comparativa? Quizás podría ser dólar de $15 para las medias pero de $8 para las camperas de cuero. Tendríamos entonces tantos dólares como actividades económicas pueden imaginarse: dólar turista y dólar soja, claro, pero –por qué no– “dólar Ventiladores con Forma Romboidal como los Liliana” o “dólar Moto Imitación Trucha de las Harley que usa Amado” y así sucesivamente, según “el diferencial de productividad entre cada sector y el agro, evaluado por la Comisión Presidencial de Productividad y Control de Cambios”.

¿Hace falta argumentar en contra, o nos damos cuenta solos?



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Blue & mean

Los “blue meanies” de Yellow Submarine representaban “a todas las personas malas de la tierra“. Con el dólar blue pasa algo parecido: los que compran son malvados que no confían en el país, los que venden deben ser perseguidos, los que recomiendan comprar son conspiradores.

El problema con el dólar -lo sabemos hace rato- no es el dólar, es el peso. No es que suba el dólar: el peso cada vez vale menos (medido en dólares, medido en euros, medido en cosas, medido en lo que quieras). Y cada vez vale menos por el mismo motivo que cualquier cosa que vale menos: hay cada vez más, pero no los queremos tanto. Aumenta la oferta más que la demanda. Y cuanto mayores sean los obstáculos para deshacernos de ellos, menos creemos que van a valer los pesos en el futuro. Y por lo tanto más rápido queremos deshacernos de ellos.

¿Podemos vivir con el monstruo azul? ¿Cuánto puede durar un dólar paralelo muy por encima del oficial? ¿No explota todo rápidamente?

No:

Así que: puede durar mucho. ¿Algún problema?

Los dos problemas principales que le veo, uno seguro, otro no tanto:

(1) Desaliento a la inversión: los argentinos tendrán un ¿80%? de su riqueza financiera fuera del país, en distintas formas. Y, nos guste o no, los argentinos medimos la rentabilidad de un proyecto en dólares. (Todo esto se aplica mucho más a los extranjeros, pero la inversión extranjera es mínima). Traer dólares para un proyecto de inversión (o, incluso, depositarlos en un banco local) implica, de movida, perder la brecha entre el dólar oficial y el blue: los dólares que ponés son de verdad, los pesos que recaudás son de mentirillas si los valuás al tipo de cambio oficial. Salvo, claro, que los dólares entren también a precio “blue”. En la medida que haya un cierto reparo por la legalidad, el desdoblamiento cambiario desalienta la inversión en el país. Algo parecido puede decirse de la voluntad de usar dólares para consumir. De nuevo: suponiendo que la ilegalidad actúe como un freno (que te moleste un poco vender 10.000 dólares en negro para comprarte un auto) el desdoblamiento cambiario con un dólar ilegal desalienta el gasto en el país.

(2) ¿Hay un efecto sobre la inflación? ¿Qué dólar influye sobre los precios, el oficial o el blue? Tengo la impresión de que, en la mayoría de los casos, el oficial. Si vende afuera, al exportador le pagan el oficial, de modo que para vender acá exigirá un precio asociado al oficial (si se sarpa, lo desplazan otros exportadores menos codiciosos). Del mismo modo: si hay competencia entre importadores, también deberían exigir solamente el tipo de cambio oficial, que revela el costo de conseguir productos afuera (por supuesto, sumándole los costos asociados a los aranceles y a los obstáculos a la importación). Hay, sin embargo, una salvedad: en la medida que el “blue” influya sobre las expectativas del dólar a futuro –y es posible que sea así– puede actuar como un indicador de cuánto costará reponer la mercadería, y por esta vía podría impactar en los precios.

El factor (1) hace suponer que la economía permanecerá estancada o en recesión. Si es cierto que el blue influye *algo* sobre los precios, entonces el factor (2) garantiza que en la Argentina no bajará mucho la inflación aun en un contexto recesivo. Si es así, si el escenario es de estanflación, el problema se agudiza a futuro: con la recesión recrudece el problema fiscal, y se necesita más emisión; con la inflación recrudece el problema de competitividad y se necesitan más controles a la importación.

¿Puede durar, entonces? Sí. ¿Puede servir para la felicidad del pueblo, o para ganar elecciones? No.




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Krugman habla de corralitos en España e Italia.

No creo. En situaciones como esta la pregunta clave siempre es: ¿cuál es la línea de menor resistencia? Es decir: ¿qué es lo que pasa en una situación en la que nadie quiere hacerse cargo de nada, y por lo tanto las cosas “van ocurriendo” según las decisiones individuales que cada actor tiene que tomar en cada momento?

Me parece que ningún burócrata europeo va a a decidir desenchufar a los bancos italianos y españoles del crédito del Banco Central Europeo. El costo es una crisis financiera inmediata, mucho mayor a la de Lehman. Por lo tanto: por más euros que pasen de Grecia, España e Italia a bancos alemanes, el BCE seguirá perstando (Además: supongo que muchos de esos euros vuelven al BCE en la forma de depósitos de bancos alemanes).

Por lo menos: nadie va a tomar esa decisión mientras los países europeos estén cumpliendo con sus pagos de deuda. Sí hay un escenario diferente cuando un país está en default. Ejemplo: (1) gana Tsipras en Grecia y rechaza el ajuste; (2) los alemanes se niegan a renegociar el ajuste; (3) Grecia entra en default; (4) en ese escenario, es razonable que el Banco Central Europeo no siga entregando euros a los ciudadanos griegos, vía sus bancos, cuando el gobierno griego está decidiendo no pagar su deuda; (5) el que depositó euros no está recibiendo euros, y por lo tanto el gobierno griego se tiene que enfrentar a dos opciones; (6a) parálisis bancaria total, con todos los bancos cerrados y corralitos o (6b) prestarle dracmas a los bancos para que le den a los depositantes o, posiblemente (6c) una mezcla de (6a) y (6b), con algunos depósitos intercambiados por bonos de largo plazo y otros por dracmas (¿se acuerdan del corralón y el corralito?).

En resumen: lo que quiero decir es que el fin del euro ocurre después del default, porque antes del default es improbable que el BCE decida generar una crisis bancaria.



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Verde en el corralito

 

En otra época tenía un límite de como 60.000 pesos, ahora tuve que ir probando en la página de AFIP, se me negaba y negaba. Probé 20.000, 10.000, 5000, 3000, hasta que:

y la respuesta fue:

Qué íspa, muchachos.



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Esos carteles son muy TNT

OK, las chicas me aclaran que Kiciloff es más guapo que Alexis Tsipras, pero patillas, baby face, joven, de izquierda y repentinamente poderoso es suficiente para la comparación. Como segundo en la elección, intentó formar gobierno, pero se enfrentó con varios obstáculos, incluyendo -créase o no- si aceptan que Macedonia se llame Macedonia.

Abajo la carta que envió a las autoridades europea, los propulsores del ajuste. Tengo sólo la versión en inglés, y el Google Translator no es muy bueno. Traduzco algunas frases: “Los partidos del ajuste obtuvieron sólo el 33,5% de los votos”; “Grecia en 2012 es el único país europeo en sufrir un quinto año consecutivo de recesión en tiempos de paz”; “tenemos que hacer todo lo posible para revertir la austeridad y la recesión. Además de no tener legitimidad democrática, la continuidad de la política de ‘devaluación interna’ (aka “ajuste”, N. del T.) está llevando a la economía a la catástrofe sin crear las condiciones para una recuperación. La ‘devaluación interna’ es una crisis humanitaria”; “Creemos que la crisis es ante todo una crisis europea, y por lo tanto necesita una solución europea”.

La versión en inglés:

Dear Mr. President,

I am sending you this letter after receipt of the exploratory mandate from the Greek President to ascertain the possibility of forming a Government enjoying the confidence of Parliament, under our Constitution. This letter builds upon the previous letter I sent on 21 February.

The vote of the Greek people Sunday May 6th nullifies/delegitimizes/makes illegal the political Memorandum of Understanding / Memorandum of Economic and Financial Policy signed by the previous Papademos government and the leaders of two political parties that had guaranteed the parliamentary majority of his government. Both parties recorded a loss of roughly 3.5 million votes, totaling 33.5% share of total votes.

Please note that before this, the MoU / MEFP had already been delegitimized in terms of its potential for economic success. But it’s not just that the Memorandum of Understanding / MEFP failed to achieve its own objectives. It has also failed to address the structural imbalances and inequalities of the Greek economy. SYRIZA noted over the years the inherent weaknesses of the economy. All governments who work closely with the European Union ignored our recommendations for specific reforms.

Please also note that because of the policies of the Memorandum of Understanding / MEFP, Greece in 2012 is the only European country to endure its fifth successive year of deep recession during peacetime. Moreover the Bond Exchange Program (PSI) has failed to ensure the long-term viability of Greek debt which continues rising as a share of GDP. Austerity can in no way be the cure to recession. Therefore the immediate, socially just, reversal of the continuous decline of our economy is imperative.

We must urgently ensure economic and social stability in our country. For this purpose, we must take every political initiative to reverse the austerity and recession. Because apart from the lack of democratic legitimacy, continuing a program of internal devaluation is leading economy to catastrophy without creating conditions for recovery. The internal devaluation tends to lead to a humanitarian crisis.

Thus we need to rethink the entire context of the existing strategy, since it not only threatens Greece’s social cohesion and stability, but is also a source of instability for the European Union and the EuroZone itself.

The common future of the European peoples is under the threat of such catastrophic choices. It is our deeply held belief that the economic crisis is of a European nature, and thus the solution must be found at the European level.

Sincerely,

Alexis Tsipras



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Nadie puede dudar de la potencia de Alemania…La razón por la que sus pueblos son ricos, cada uno en particular, es que viven como pobres, porque ni edifican, ni gastan en vestir, ni poseen enseres en sus casas y les basta con tener pan y carne en abundancia y una estufa para protegerse del frío. El que no tiene más cosas prescinde de ellas y no las busca. Gastan en sí mismos  dos florines cada diez años, y cada cual vive en tal proporción según su rango  y nadie se preocupa por lo que le falta, sino por lo que necesita, y sus necesidades son mucho menores que las nuestras. De tales hábitos resulta que el dinero no sale de su país, que se contentan con lo que el país produce, y en su país entra siempre dinero introducido por los que quieren adquirir sus mercancías manufacturadas, con las cuales embellecen casi toda Italia. Y el beneficio es tanto mayor, cuanto que la parte más importante de sus ganancias  se debe a productos manufacturados y gastan escaso capital en otras cosas. Y por eso gozan de su vida rústica y libertad.

Retrato de Los Asuntos de Alemania, Maquiavelo, circa 1512



Estainflación

08.05.12
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Infla de veinitlargos no es novedad. Pero esas probabilidades de recesión…


 

Probabilidades de recesión según el Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella:


Para completar este post solitario y silencioso, un lindo gráfico de Econométrica sobre la madre de nuestros problemas: la evolución del nivel de salarios en dólares en la Argentina:

Claro que me gustan salarios altos (¿a quién no?). Pero sobre todo me encantan cuando los argentinos podemos pagarlos.



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Teoría General, capítulo 15

Quizás una oferta compleja del banco central de comprar y vender, a precios predeterminados, bonos libres de riesgo de todas las madureces, en lugar de simplemente decidir una única tasa de descuento para bonos cortos, es la innovación más importante que pueda hacerse en la técnica del manejo monetario.

Evidentemente el tipo era un genio. Estaba anticipando todo lo que nos pasó ahora. Primero (explicado en otros capítulos): la política monetaria de tasas bajas a veces no alcanza. Es la famosa trampa de la liquidez. Llegado un nivel de tasa muy baja, la gente puede llegar a esperar una tasa más alta en el futuro, es decir, una baja en el precio de los bonos. Y si espera una baja en el precio de los bonos, no va a querer bonos, va a querer dinero. Incluso antes de que llegue la tasa a cero el público puede tener “preferencia por la liquidez”: tomar todo el cash que emita la autoridad monetaria.

Segundo, y más genial: en esas condiciones, Keynes está proponiendo algo parecido al famoso Quantitative Easing de los yanquis, pero mucho mejor. El Quantitative Easing es emitir, emitir, comprando bonos de largo plazo, para ver si se puede bajar la tasa larga. Pero esa compra parte del supuesto (errado) de que en un mercado de activos el cambio de manos afecta su precio, lo cual no es obvio. La tasa del bono largo es la tasa del bono corto entre hoy y mañana combinada con la tasa del bono corto entre mañana y pasado mañana; ¿cómo es, exactamente, que comprar bonos hoy afecta la tasa de interés entre mañana y pasado mañana? Algo parecido hace el BCE cuando compra bonos periféricos. Mientras no te concentres en defender un cierto precio de los bonos, ¿no será cierto que la tasa del bono español será igual a la del alemán más la prima de riesgo? Si es así, la compra sólo tiene un efecto si afecta la prima de riesgo; es decir, no es la compra de los bonos per se lo que mantiene el nivel de sus precios, sino el mensaje acerca de rescates futuros.

Por eso Keynes dice: “comprar y vender a precios predeterminados”. Claro: si definís el precio del bono de largo plazo diciendo “su precio no caerá debajo de X” entonces sí le estás poniendo un umbral superior a la tasa de interés. Si no, no necesariamente. ¿Por qué los bancos centrales se resisten a intervenir en la tasa larga? No lo sabemos. Sigue Maynard:

La autoridad monetaria tiende habitualmente, en la práctica, a concentrarse en deudas cortas y a dejar que el precio de las deudas de largo plazo se vean influidas por las imperfectas reacciones a los precios de los bonos cortos; aunque no hay ninguna razón por la que tengamos que hacer eso.



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Buena nota del Financial Times, reproducida en El Cronista, sobre la revolución del shale gas. Incluye esta declaración:

El desarrollo del recurso atrajo mucha inversión en bienes de capital en los últimos 12 ó 18 meses”, comentó Michael Bose, gerente para la Argentina de la estadounidense Apache y agregó que, “mientras el gobierno arme una sólida política energética con fundamentals que respalden un buen retorno económico, esos proyectos serán desarrollados”.

¿Puedo ser escéptico? ¿Cuál es la tasa de descuento que se le aplica hoy a la Argentina para una inversión que tiene todas las características para hacerla apetitosa a los CCC, los Cambiadores Compulsivos de Contratos: una inversión de largo plazo –esto es, con mucho tiempo para que los políticos puedan arrepentirse de la concesión– donde hay que hundir capital específico –que, una vez hundido, se expropia sin costo inmediato– ecológicamente compleja y en un sector de “renta”, whatever that means? Quiero decir: a caballo regalado no sé, pero a Vaca Muerta se le miran los dientes. Y esos dientes están muy feos.

Cambiando un poco de tema: al principio me parecía obvio que la YPF estatal iba a producir menos que la anterior. Ahora tengo alguna duda: es posible que lo que Repsol valoraba el futuro (es decir, sus reservas) fuera mayor que lo que un gobierno las valora. En otras palabras: si Repsol-YPF vaciaba sus pozos, vaciaba *sus* pozos. Si el gobierno vacía sus pozos, le deja los pozos vacíos a algún gobierno próximo. Me pregunto en cuál de los dos escenarios procederá con más velocidad el vaciamiento.

 



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No había visto este buen post de Krugman intentando mostrar los efectos contractivos de la austeridad fiscal en Europa. Da bastante bien: