Sí se puede, salir del cepo

 

Retomo una obsesión: ¿es cierto o no que hay montones de pesos que en realidad no deseamos y que, en caso de abrirse el cepo, irían corriendo a intentar convertirse en dólares?

Una aproximación básica es comparar nuestras tenencias monetarias con las que existían antes del cepo, en 2011. Algunos números: en conjunto el “M3 privado” (cash, depósitos transaccionales y depósitos en plazos fijos)  en términos reales aumentó un 16% entre septiembre de 2011 y septiembre de 2015. Si todo ese aumento fuera “exceso”, el “sobrante de pesos” sería de 175mil millones de pesos.

Pasemos ahora a la medición en dólares: el “M3 privado” representa, tomando por ejemplo un tipo de cambio de $14,50, USD85mM, que es un 4% menor al de septiembre de 2015. Si los argentinos desearan tenencias de pesos equivalentes, en dólares, a las de septiembre de 2015, un dólar de $13,89 generaría ese “equilibrio de cartera”. En otras palabras: pensado así, hay un faltante más que un sobrante de pesos: no hay pesos con ganas de correr.

Si efectivamente existe un sobrante de pesos o “monetary overhang” (tenencias no deseadas) es en los plazos fijos mucho más que en los depósitos transaccionales. El aumento real fue del 42,1% entre 2011 y 2015; medido en dólares blue (quizás una manera más adecuada de medir la participación de una inversión en el portafolio) el monto de los plazos fijos aumentó un 9,4% en el período. Una explicación posible es: la riqueza que se acumula y no se puede pasar a dólares por el cepo va a dormir el sueño de los justos en los plazos fijos.

Pero hay una explicación, creo, que es más cercana a la Navaja de Occam: los plazos fijos aumentaron simplemente porque pasó a ser una inversión más rentable que lo que era entonces. Esta es la comparación entre el monto de plazos fijos y las tasas de interés pagadas por los bancos:

Estrictamente, la proporción de riqueza en plazos fijos debería aumentar si su rendimiento creciera *en comparación con otras ineversiones*. Quizás subió el rendimiento a los plazos fijos simplemente porque subió también el rendimiento de otros activos y los bancos tuvieron que compensar esa desventaja subiendo tasas. Podría ser; pero si así fuera, también ese es un indicador de que el dinero no está muy “atrapado”: si requirió aumentos de tasas para quedarse es que podía irse.

¿Conclusiones? Los pesos que tenemos son más o menos los que deseamos tener. Si el peso pasara a ser una moneda que puede convertirse por dólares sin obstáculos ¿desearíamos tener más o tener menos pesos que los que actualmente tenemos? Más, presumo.