Armonía en el hogar (1931)

En julio de 1931, la revista Para Ti ofreció entre sus innumerables consejos, ideas para mantener la armonía en casa. Bajo el título:  “La Tranquilidad en el Hogar”, decía:

“Muy a menudo vamos a buscar demasiado lejos las causas que pueden llegar a ensombrecer la dicha del hogar. Se acusa frecuentemente al modernismo, a la nueva educación que reciben las jovencitas, a la falta de comprensión de los hombres, a su egoísmo, a su carácter ligero y a su insaciable sed de placeres.

“Y también se acusa la falta de cualidades de buena ama de casa de las jóvenes. Todas estas razones pueden tener cierto valor, pero en general, creo que depende mucho de las mujeres saber asegurar la paz en el interior de su hogar; de conferir esa dulce alegría y tranquilidad que debe ser su verdadero ambiente, para que la paz de su interior y los lazos matrimoniales puedan ser siempre satisfactorios y duraderos.

“En muchos casos es la joven esposa la que por su negligencia destruye ese encanto que le fue propio y que sedujo y atrajo el cariño del que llegó a ser su esposo. Es evidente que la vida en común significa toda clase de deberes, de los cuales pueden algunos ser menos seductores que otros, siendo, sin embargo, igualmente necesarios. Se precisa, pues, de un gran tino para cumplir con ellas discretamente, con el fin de hacerse ver siempre de su marido bajo su aspecto moral más favorable.

“Y, por supuesto, que también el aspecto material debe cuidarse grandemente; muchas mujeres no aciertan a comprender la gran verdad de esto. Y muchos hombres tampoco, pues tampoco ellos deben olvidar que en manera alguna quedan eximidos de la obligación de cuidar de su aspecto y de sus modales para que el disgusto y la aversión no puedan instalarse en el hogar. Es difícil que el amor resista a todo aquello que pueda despoetizarlo.

“Debe, pues, la mujer, velar muy escrupulosamente sobre todo lo que le procure encanto; tanto física como moralmente, no deberá olvidar ni por un momento que de ella especialmente depende que la intimidad siga siempre siendo algo exquisito y delicioso. Esta regla es absoluta, pero existe también otra no menos importante: la alegría. La mujer se dará cuenta de que es ella la reina del hogar. El hombre trabaja fuera de casa; tiene toda clase de preocupaciones; entra con ellas a las cuatro paredes de su casa, y muchas veces de bastante mal humor por los disgustos pasados.

“Y precisamente entonces aquella hada del hogar podrá hacer ver su mágico poder para ahuyentar las penas de la frente de su marido, y ejercerá este poder con tanto tino y con tanta gentileza que poco a poco recuperará él su serenidad y su buen humor.

“Al lado de esa encantadora criatura que es su mujer olvidar sus disgustos de fuera de casa; se sentirá reanimado, fortalecido al verse rodeado de la simpatía y del cariño de su esposa. Las nubes se disiparán de su frente, y nuevamente sentirá su corazón lleno de optimismo y de alegría. Toda la amargura de sus eventuales derrotas o contratiempos huirá vencida por la ternura y la encantadora comprensión de su mujer, siempre también prolijamente acicalada y en medio de su hogar igualmente prolijamente tenido.

No es bastante, sin embargo, que la esposa le recuerde, por medio de esta actitud, como por su gracia personal, a la deliciosa novia de antaño con la que cambió dulces juramentos de amor.”

“No; ahora será preciso que toda la atmósfera que supo crear sea todo lo más agradable, que la vida pueda deslizarse allí llena de encanto, y que todo el carácter del hogar sea como para encontrarse completamente a gusto en él, por ese cachet de discreta elegancia y de tibia intimidad que toda mujer debe saber comunicarle.

“La decoración en la vida común entra para mucho en la felicidad de este vida. Una mujer de gusto sabrá, con poca cosa, aumentar la encantadora comodidad de su interior, dándole ese algo de que se desprenderá una impresión de bienestar, íntima tranquilidad y de alegría, que no podría experimentarse en otro ambiente más frío y descuidado.

“Disponiendo cada uno de su rincón favorito, de su sillón cómodo que invite al descanso, a las conversaciones llenas de franqueza y sencillez, sentirán tanto él como ella fortificarse los lazos de amor que los unen y llenar su corazón con las delicadas alegrías que confieren las confidencias mutuas. Un interior [se refiere a la sala de la casa] bien dispuesto sonriente, donde pueda uno sentirse feliz lejos del mundo y de sus trivialidades; en donde sea permitido también entregarse al silencio contemplativo o a la lectura, cuando no a sus pensamientos, es algo tan precioso en un siglo en que sólo parecen sentirse bien la mayoría de las personas estando fuera de su casa, que sabrá apreciar en todo lo que vale. Y la esposa que supo crear un nido así, lleno de ternura y de constantes cuidados, indudablemente se verá recompensada por el imperio que tanto aquel ambiente como ella misma podrán ejercer sobre un marido, un tanto despreocupado y aun egoísta”.

En resumen, la nota de 1931 apunta a controlar los humores del señor cuando vuelve de trabajar, a partir de que encuentre la casa en orden y una comprensible y sonriente compañera. Señores del siglo XXI: no lo intenten en sus casas.

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El día de las mil y una banderas

La fecha de esta foto, una de las que he publicado en mi libro “Buenos Aires en la mira”, es difícil de deducir. No es un 25 de mayo ni un 9 de julio. Tampoco las clásicas efemérides de nuestra historia. Este acto tuvo lugar frente al Congreso Nacional el 25 de octubre de 1936. ¿Cuál era el motivo de la reunión? Las escuelas secundarias y para adultos, más las universidades públicas, confeccionaron banderas argentinas para enviar a las escuelas primarias del resto del país.

Esta campaña se había iniciado en 1933, en Parque de los Patricios. Al año siguiente se repitió la experiencia en Parque Chacabuco. En 1935 se hizo en Plaza Once. Cada vez aumentaba el número de estudiantes que se sumaban a la cruzada.

Esa mañana muy soleada, la Banda Municipal tocó el Himno Nacional y el presidente del Consejo Nacional de Educación, Octavio S. Pico, dio el único discurso. Fue ovacionado. Acto seguido, los jóvenes marcharon desde ambos costados de la Plaza del Congreso hasta la Avenida de Mayo y luego continuaron hasta Plaza de Mayo donde depositaron las banderas en los camiones que las aguardaban. Al mediodía, ya todos se encaminaban a sus casas. Ese día no tuvieron clases. Ni las hubieran tenido, porque era domingo. En las escuelas se había pedido que hicieran el esfuerzo de ir, aunque no se tomaría lista. Según las estimaciones oficiales, participaron unos treinta mil estudiantes.

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Los nacidos en marzo y abril

Continuando con las notas que publicaba el Almanaque, la popular revista que se vendía a  comienzo de cada año, veremos las curiosas predicciones para los nacidos en los meses de marzo y abril de 1923 que por supuesto nadie tomaba en serio, pero todos comentaban.

Las personas nacidas en marzo, el:

1. Serán ternerarias y gustarán de las aventuras.
2. Subirán, pero tendrán envidiosos y celosos.
3. Felicidad por relaciones.
4. Serán condenadas a trabajos penosos en agricultura.
5. Viajes peligrosos.
6. Serán prudentes en sus negocios y saldrán con bien.
7. Correrán grandes peligros por agua.
8. Afición por los deportes, peligros por los animales.
9. Serán quisquillosas y han de temer los accidentes ferroviarios.
10. Lunáticas. Afición lo fantástico y nebuloso.
11. Tendrán carácter violento y agresivo. Temerán herirse.
12. Desconfían de relaciones femeninas (ruinas).
13 Espíritu sin previsión. Se abandonarán al azar.
14. Afición al lujo, a los placeres, al juego y a la ostentación.
15. Espíritu de dominación que dará buena suerte.
16. Gran penetración.
17. Tendrán poca suerte. Perderán sus bienes.
18. Grandes aptitudes para la ciencia.
19. Serán débiles para las pruebas de la vida.
20. Gran orgullo. Egoísmo y afición a cosas bajas.
21. Carácter leal, pero inclinado a la violencia.
22. Envidiosas, lo que les hará agresivas.
23. Heredarán hasta los cincuenta años.
24. Activas, pero disipadoras. Harán malos casamientos.
25. Adquirirán bienes con poco esfuerzo.
26. Dotadas de facultades que las elvarán muy alto.
28. Quisquillosas, gustan de argüir y disputar.
29. Pródigas de palabras; infa-tuadas de sí mismas.
30. Amantes de la lucha. Buen éxito en la temeridad.
31. Hospitalarias, buenas, ricas y caritativas.

Las personas nacidas en abril, el:

1. Serán ambiciosas, siempre en lucha.
2. Serán célebres por su actividad al trabajo.
3. Sufrirán grandes males de cuerpo y de espíritu.
4. Serán hipócritas, inclinadas a usurpar el bien ajeno.
5. Acortarán sus días por culpa propia.
6. Afeminadas, aficionadas al lujo y a la pereza.
7. Grande bondad a pesar de sus violencias.
8. Carácter ávido, pronto a todo con tal de ser rico.
9. Espíritu malicioso, vivo, quisquilloso.
10. Demasiada confianza, que molestará.
11. Irascibles, mohinas y siempre descontentas.
12. Tendrán que luchar contra enemigos encarnizados.
13. Serán dominadas por el amor al dinero.
14. Carácter sumamente violento.
15. Alto destino, gran celebridad o fortuna.
16. Tendrán fortuna en la edad madura.
17. Propensión a las disputas y placeres.
18. Vida laboriosa y difícil al principio.
19. Sostendrán pleitos toda la vida.
20. Estarán armadas para la lucha y saldrán con bien.
21. Se agotarán en esfuerzos más fuertes que ellas.
22. Probabilidades de hacer un matrimonio de interés.
23. Mal carácter, detestables esposos.
24. Buen carácter. Medrarán por la agricultura.
25. Las ciencias les darán honores y riquezas.
26. Gran hermosura, que ocasionará un matrimonio rico.
27. Morirán por mujeres, que traerán la pobreza.
28. Gustos de altruísmo; serán buenos esposos.
29. Poca estabilidad en las afecciones, gustarán del placer.
30. Avaricia y rapacidad, pero éxito seguro.

 

Monumento de los Españoles

La política inmigratoria permitió que la Argentina se poblara con ciudadanos de todo el mundo, sobre todo de Europa y Asia. Se formaron las asociaciones de colectividades solventadas con aportes de cada asociado, en especial, de los inmigrantes que se habían enriquecido en el país. Las comunidades se sumaron a los festejos por el Centenario de la Revolución de Mayo de 1810. Resolvieron obsequiarle monumentos.

Previsores, los residentes españoles iniciaron la empresa en 1908, luego de una formidable reunión en el Club Español donde, entre otras cosas, planearon visitar al presidente José Figueroa Alcorta para anunciarle el regalo. A las pocas semanas analizaron los antecedentes artísticos de los treinta postulantes a realizar la obra y determinaron que el escultor español Agustín Querol reunía las condiciones para llevar a cabo la tarea. También solicitaron un espacio público para emplazar el monumento. El 28 de noviembre de 1908, la Municipalidad de Buenos Aires les otorgó la vistosa esquina de las avenidas Alvear (hoy Libertador) y Sarmiento, en Palermo.

Antes de que comenzara a correr el celebrado 1910, Querol ponía manos a la obra en su taller de Barcelona. Más que a la obra, a la maqueta, que fue hasta donde él llegó: murió el 14 de diciembre de 1909. El monumental obsequio para la Argentina quedó a medio hacer y la colectividad española no lo tuvo a tiempo. Por ese motivo, para los festejos del Centenario (el 26 de mayo de 1910), sólo pudo realizarse un acto –muy imponente, por cierto– en donde se colocó la piedra basal del monumento. Esta piedra se tomó de la construcción del hospital de Temperley. La infanta de Borbón (representante de España, tía del rey Alfonso XIII) fue la madrina del suceso, acompañando al padrino y presidente de la Nación, José Figueroa Alcorta.

Tras la muerte de Querol, la obra quedó en manos de uno de sus discípulos, un asturiano que no se llamaba Flojeras, como indica el legajo de la Municipalidad, sino Folgueras, Cipriano Folgueras. ¿Le hizo honor a su apellido mal registrado? No, al contrario, trabajó mucho en la obra. Pero, a decir verdad, le prestó un poco más de atención a la Columna del Centenario de la Independencia de Guayaquil. Se podría decir que daba tres pasos por la Columna y un paso por el monumento de los argentinos. Hasta que tuvo la mala suerte de dar el paso final y acompañar a Querol en el más allá, a comienzos de 1911. Mientras tanto, en Buenos Aires, los residentes españoles seguían aguardando la llegada de la obra.

Para fortuna de los esperanzados inmigrantes, dos discípulos de Querol y Folgueras tomaron la posta: Víctor Cerveto más un artista apellidado Boni. Y ya nadie habría de morirse, aunque los problemas continuaron. En mayo de 1913, una extensa huelga de los obreros de la ciudad de Carrara –célebre por sus canteras de mármol– demoró siete meses la entrega del material y retrasó los trabajos en el taller.

Por fin algunas partes que debían ensamblarse en Buenos Aires arribaron al Río de la Plata. El embalaje permaneció bamboleándose en la bodega del barco por un tiempo, y luego pasó a arrumbarse en un depósito terrestre, mientras se tramitaba la “exoneración de los derechos de Aduana”, previo informe de la Procuración del Tesoro. Además, cada paso que se daba debía ser informado a los herederos de Querol, con quienes era obligación negociar, ya que podían vetar cualquier decisión sobre la obra de su finado pariente.

La figura principal del monumento se colocó -con acto, discurso del intendente Joaquín de Anchorena y copita de champán en el espacio donde se gestaba el Rosedal de Palermo, el 21 de mayo de 1914. Una tormenta, el 20 de septiembre, le amputó el brazo izquierdo a la dama de mármol y hubo que reinsertárselo.

Al año siguiente, en Barcelona, un acreedor del finado Querol embargó los bronces de las figuras alegóricas que se ubicarían en los vértices del conjunto escultórico cuando estaban a punto de enviarse a Buenos Aires.

Representantes de la comunidad española en la Argentina concurrieron a entrevistarse con el acreedor y llegaron a un acuerdo que liberó del embargo a las obras de arte. Poco tiempo después, el barco Príncipe de Asturias viajaba desde Barcelona hasta Buenos Aires, con escala en Santos, Brasil, y traía en su cubierta cuatro inmensas figuras de bronce del monumento de los españoles. Las imágenes fueron el deleite de los seiscientos pasajeros que viajaban en ese barco. El domingo 5 de marzo de 1916, el Príncipe de Asturias se fue a pique frente a las costas de Santos, luego de impactar con una roca. Tardó cinco minutos en hundirse. Se ahogaron 450 personas y se suicidó el capitán. Por supuesto, si no fue posible salvar a los pasajeros, menos aún, a los cuatro bronces del monumental obsequio.

A seis años del Centenario, Buenos Aires no había recibido su regalo en forma completa. Ni siquiera estaba cerca de hacerlo. Los bronces que reemplazarían a los perdidos arribaron sanos y salvos en 1919, sin embargo, faltaban los piletones, el sistema de cañerías y otras figuras menores. Año 1926: todo listo, es inminente la inauguración. Bueno, no todo: la municipalidad porteña debía hacer la vereda y fallaba el sistema de iluminación acuática.

El 25 de mayo de 1927, cuando Marcelo de Alvear ocupaba la presidencia y el centenario ya había quedado a diecisiete años de distancia, se inauguró en Avenida del Libertador y Sarmiento el Monumento de la Carta Magna y las Cuatro Regiones Argentinas, al que todos llamamos “Monumento de los Españoles”.

Archivo de millones de fotos

La agencia Getty Images ha liberado la utilización de alrededor de 35 millones de fotos para blogueros, usuarios de redes sociales y diseñadores de webs sin fines comerciales. Lo ha hecho con el fin de combatir la piratería. De esta manera, al ser utilizadas sus imágenes figurará el crédito, es decir, la procedencia del archivo.

Entre las fotos disponibles, hemos seleccionado algunas del pasado de la Argentina (el catálogo incluye imágenes antiguas y recientes) a modo de ejemplo:

Calle Cangallo, hoy Perón, en 1928:

Palermo, 1909

El hundimiento del Graf Spee, en 1939.

Estudiantes y maestra (según Getty, es de alrededor de 1956).

La variedad es muy amplia y el proceso de búsquedas es sencillo.

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Magia en el Teatro Colón

El 8 de noviembre de 1866, Buenos Aires recibió al mago Carl Herrmann, uno de los más grandes prestidigitadores de todos los tiempos. Fue quien popularizó el sistema de magia con las manos, sin aparatos, salvo una varita.

La primera función, en el Teatro Colón -que estaba frente a la Plaza de Mayo, donde ahora se encuentra el Banco Nación-, tuvo lugar el sábado 17 de noviembre y fue a beneficio de los heridos de la Guerra con el Paraguay. A sala llena, el mago recibió una docena de ovaciones. Cada noche cambiaba los trucos: “La copa misteriosa”, “El rosario de mi abuela” y “La naranja mágica” fueron algunos de los más celebrados. Además se presentó en Chivilcoy, Mercedes y Chascomús. Su última actuación fue en una desbordada Plaza Lorea que lo despidió coreando su nombre. Pero también realizó trucos en privado. Recordemos un par.

En casa de un comerciante entregó a un periodista un mazo de cartas y le pidió que eligiera una con la mirada. Recuperó el mazo, lo mezcló, le pidió que mencionara qué carta había elegido y la buscara. Imposible. ¡Era la única carta que faltaba en el mazo y la tenía el mago en el bolsillo!

Pero el truco más extraño lo hizo en la casa de la célebre Mariquita Sánchez, en Florida al 200. Mariquita, que había cumplido 80 años, organizó una comida para íntimos. También invitó a Carl y a su mujer, la espléndida madame Czillag, eximia cantante de ópera que solía amenizar las funciones de su marido con su voz platinada.

Esa noche, Herrmann pidió que alguien le entregara su reloj. El obispo de Buenos Aires, monseñor Mariano Antonio de Escalada (primo hermano de Remedios), extrajo de su bolsillo uno de plata labrada. El mago lo envolvió en un pañuelo con sumo cuidado, lo introdujo en un mortero y comenzó a golpearlo sin compasión ante el estupor de los presentes. Tomó un papel, hizo el clásico cucurucho. Allí lanzó todo lo que iba retirando del pañuelo: una serie de engranajes, fragmentos de vidrios, ruedas y metal aplastado. Cuando desarmó el cucurucho, su interior estaba vacío. En el mismo papel arrugado escribió una nota. Luego pidió un voluntario entre los invitados, le entregó el papel doblado y solicitó a Mariquita que un criado de la casa provisto de una lámpara acompañara al ayudante recién elegido hasta el Cabildo.

Según las instrucciones, los señores caminaron las tres cuadras que los separaban del Cabildo, golpearon la puerta y el portero los recibió. Le entregaron la nota donde solicitaban autorización para ir a la torre. Voluntario, criado y portero subieron y, junto a la campana hallaron un estuche que llevaron de inmediato a la casa de Mariquita donde todos aguardaban expectantes. El mago Herrmann recibió el estuche y siempre a la vista de todos, abrió la caja. Adentro estaba el reloj de monseñor.

En medio de los aplausos, el primo de Remedios de Escalada, emocionado, le obsequió su valiosa tabaquera de plata.

Los nacidos en enero y febrero

Como ya comentamos en un post previo, a comienzo de año se publicaba El almanaque, con variada información de interés y una suerte de revelación para los nacidos en cada día de 1923.

En esta oportunidad, veremos qué se anunciaba para los nacimientos de enero y febrero:

Las personas nacidas en enero, el:

1. Serán muy activas, emprendedoras y alcanzarán altos empleos.
2. Serán activas y ricas.
3. Lograrán lo que pretenden.
4. Carácter entero, agresivo.
5. Serán muy habilidosas.
6. Carácter vivo, dispuesto a todo.
7. Serán sueltas de lengua.
8. Serán débiles de corazón.
9. Tendrán ánimo y espaldas flexibles.
10. Aptitudes para las letras y las ciencias.
11. Adquirirán riquezas por la violencia.
12. Serán desgraciadas en sus pasiones.
13. Aptitud para el comercio, fortuna.
14. Carácter perseverante.
15. Grandes probabilidades de buena suerte.
16. Amor dichoso.
17. Felicidad en las empresas agrícolas.
18. Amor variable, viajes peligrosos.
19. Afición a la soledad.
20. Demasiado volubles para lograr algo.
21. Faltas de resolución.
22. Espíritu curioso e investigador.
23. Grandeza de alma en la adversidad.
24. Elevación en el gobierno.
25. Buenos parlanchines, grandes habladores.
26. Aptitudes para la mecánica o la escultura.
27. Afición a la guerra, afrontarán los peligros.
28. Carácter altivo e independiente.
29. Espíritu altivo.
30. Grandes peligros por las armas.
31. Desgraciadas por imprevisión.

Las personas nacidas en febrero, el:

1. Serán inclinadas a la revuelta.
2. Amantes de lo uniforme.
3. Regaños domésticos.
4. Mudarán de sitio continuamente.
5. Se enriquecerán por un matrimonio.
6. Espíritu elevado, celebridad.
7. No querrán más que la soledad.
8. Se reharán de un revés de fortuna.
9. Temperantes y sobrias.
10. Mal vecino. Pereza y caprichos.
11. Espíritu quisquilloso.
12. Peligro de pérdidas de bienes.
13. Inercia en las pruebas de la vida.
14. Violencia de carácter.
15. Tendencia al suicidio.
16. Suerte en los trabajos agrícolas.
17. Amenazadas de malas influencias.
18. Espíritu gracioso, suerte en las armas.
19. Espíritu superior, fortuna y honor.
20. Probabilidades de ser felices en el hogar.
21. Inercia que ocasionará pérdidas de dinero.
22. Aptitudes admirables.
23. Espíritu cándido.
24. Espíritu ligero.
25. Especialmente desgraciadas.
26. Rico matrimonio con persona extranjera.
27. Peligro en viajes por agua.
28. Amenaza de ruina.

La mujer y el automóvil (1905)

La nota publicada por la revista PBT en 1905 intentaba explicar a sus lectoras las ventajas del automóvil. Hay que tener en cuenta que en ese tiempo había muy pocos autos en el país y casi ninguna mujer se atrevía a manejarlos. Las fotos de la nota habían sido tomadas en Europa. Bajo el título “La mujer y el automóvil”, la revista PBT brindó estos conceptos:

“Las dificultades que lleva consigo el uso del automóvil, según dicen por lo general los que no han manejado nunca este vehículo, daría proporciones de verdadero problema a la cuestión del uso por la mujer.”

“En efecto sí, como aseguran los maldicientes, las descomposturas de más o menos consideración que sufre un automóvil obligan a estar debajo de él más tiempo que arriba, el empleo de este medio de locomoción resulta difícil para una señora sola.”

“En realidad, son muchas las señoras que se abstienen de usarlo, temiendo verse en la necesidad de hacer pequeñas reparaciones durante su camino que la ensucien de barro o grasa.”

“Ante todo, la señora que desee servirse de uno de estos vehículos como se sirve un hombre, debe elegir con cuidado el coche que vaya a usar, asegurándose de que es de buena fabricación. De este modo evitará muchos inconvenientes.”

“En segundo lugar, la automovilista no deberá ser excéntrica en materia de traje. Cuanto más sencillo sea el adorno de su cabeza tanto menos se lo desordenará el viento.”

Un pequeño sombrero ordinario (…), una blusa y una pollera en el verano y un abrigo para el tiempo frío, es todo lo que se necesita para viajar en automóvil con comodidad. (…) Con ese vestido, la automovilista puede ir también a pie a cualquier parte sin excitar la curiosidad.”

“Nada impide que llene el depósito de petróleo antes de partir ni que efectúe todas las necesarias operaciones lubrificantes. ¿Por qué ha de ensuciarse al practicarlas? Teniendo completamente limpios todos los útiles que deben emplearse no hay por qué temer una mancha. Las señoras se dan cuenta perfecta de esto mejor que los hombres, los cuales si se ensucian con frecuencia es por su descuido respecto a los detalles.”

“La mujer que, figurándose mil inconvenientes en el uso del automóvil, prefiere tener un chauffeur para que dirija y atienda la máquina, sólo disfruta la mitad de lo que debiera en este recreo y no encuentra en el automóvil un sport análogo al que proporciona guiar en un coche.”

Siete años despúés de esta nota se entregaron los primeros registros de conducir a argentinas.

El fantasma Roca

En 1885, cinco años después de entregar la banda presidencial a Julio A. Roca, murió Nicolás Avellaneda. Además de la viuda, Carmen Nóbrega, dejaba doce hijos: media docena de mujeres y media docena de varones, de entre 6 y 23 años.

Pasaron algunos años y los hijos del finado formaron sus propias familias. Nicolás Abraham, el quinto, se casó con María Santamarina. Los Avellaneda Santamarina tenían la envidiable costumbre de huir del invierno argentino y establecerse en Europa. Nicolás, María y sus hijos se instalaban unos cuatro o cinco meses en el hotel Mercedes, de París.

A mediados de mayo de 1913, Roca partió en viaje de descanso a Europa y en París se alojó en el hotel Mercedes. Por eso tuvo el gusto de encontrarse con Nicolás A. Avellaneda, hijo de su amigo, y María Santamarina. Conversaron un poco de todo y a las diez de la noche se despidieron para ir a dormir. O casi. Porque el ex presidente tomó una sábana blanca y fue disfrazado de fantasma al cuarto de los hijos varones de la familia. Allí dormían bien dormidos Nicolás (12), Ramón (9) y Julio (7). Golpeó con fuerza. Los tres hermanos se despertaron con el ruido y en cuanto se abrió la puerta pudieron ver en el umbral la silueta de un ¡fantasma!

Los más chicos quedaron petrificados y se taparon por completo para no mirar. Roca se quedó unos instantes junto a la cama de cada uno. Ramón y Julio transpiraban. Nicolás tampoco lo estaba pasando bien. Por fin el chistoso abandonó el cuarto.

A la mañana siguiente, temprano a las ocho, María Santamarina fue a despertarlos, acompañada del general Roca. Los chicos estaban despabilándose y la madre se dirigió al ex presidente: “Dígale a los niños que era usted, tamaño grandulón, quien se disfrazó de fantasma para asustarlos”. Roca se deshizo en disculpas con María y sus hijos por la travesura. Les regaló alfajores para compensarlos. Los tres chicos seguían muertos de miedo. El trauma, según contó Julio Avellaneda en su libro de memorias, Hiel y miel, les duró años.

Decálogo del suscriptor (1947)

En 1931 se realizó en Buenos Aires la Primera Reunión Nacional de Geografía. La cantidad y variedad de trabajos que se presentaron empujó a los estudiosos a crear una revista especializada. En el año 1932 salió el primer número de la Revista Geográfica Americana, una publicación mensual a cargo de la Sociedad Geográfica Argentina. Copiaba el estilo de la National Geographic Society de Estados Unidos que desde 1888 editaba la National Geographic Magazine. Cabe aclarar que nuestro país ya había tenido, en 1881, una revista de esas características.

La Revista Geográfica Americana se vendía por suscripción anual y abordaba todos los campos del conocimiento de la Naturaleza.En 1947, los doce ejemplares costaban $ 15 en el territorio argentino y $ 18 (o u$s 4,50) en el exterior. Ese año, la revista publicó un decálogo que perfilaba al buen suscriptor y decía lo siguiente:

l.- El buen suscriptor considera a su revista como un amigo que periódicamente viene a visitarle. Un amigo que se le acoge bien, se le procura conocer, se le alaba delante de los extraños, se le perdonan las inevitables deficiencias.

II.- EI buen suscriptor tiene presente que no es el único para quien se escribe su revista. No extraña, por tanto, que, además de lo que a él le interesa, publique cosas que sean del gusto de los demás.

III.- EI buen suscriptor no deja de leer, a lo menos de hojear lo suficiente para hacerse cargo, ningún número de su revista. Es posible que en el número que no lee hallará lo más importante o atractivo.

IV.- Al finalizar el semestre, el buen suscriptor reúne los números de su revista para encuadernarlos, o a lo menos para coleccionarlos ordenadamente. Es la manera de poder utilizar en cualquier momento el tesoro de ideas, datos y amenidades que se van archivando en la colección y ordenados en el doble índice por autores y por materias.

V.- Al vencer el año de suscripción, el buen suscriptor envía por adelantado el importe de la suscripción, notificando al mismo tiempo a la Administración el envío.

VI.- Si alguna vez se olvidara de ponerse al corriente, el buen suscriptor no llevará a mal que se le avise desde la Administración de su revista.

VII.- Cuando cambia de residencia, el buen suscriptor lo avisa inmediatamente a la Administración de su revista.

VIII.- El buen suscriptor enseñará y recomendará su revista a los compañeros a quienes pueda ser de tanta conveniencia como para él.

IX.- Todo buen suscriptor procurará ayudar a los comercios que anuncian en la revista.

X.- Todo buen suscriptor colaborará con la revista enviándole noticias, fotografías, documentales, etc.

Debajo del decálogo iba el talón de suscripción que todo buen suscriptor, suponemos, llenaría y enviaría por correo.

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