Los que siguen este blog ya se deben haber dado de que me encantan las especias, los platos agridulces, cocinar con miel y mucho chocolate. Otra de las cosas que me gustan es la carne de cerdo, porque es una carne noble que sufre injustamente una mala prensa. Hay cortes de cerdo que son muy magros y muy nutritivos, además de sabrosísimos.
En España dicen del cerdo, todo. Y quieren decir que todo es aprovechable en este animalito rechoncho pero tan gustoso. En casa comemos carne de cerdo una o dos veces por semana, y ya es tradición familiar que para Navidad yo cocino un lechoncito adobado en el horno de mi cocina que, expresamente, la compré industrial para que tuviera un horno grande y generoso donde cocinar piezas importantes. El adobo me lo pasó Miriam Becker, y más adelante se los voy a pasar también a ustedes para que lo prueben en las Fiestas que vienen. Hoy tengo para ustedes unos lomos de cerdo con verduritas caramelizadas, receta adaptada de una de Martín Molteni, que son un manjar. No perdamos más tiempo y vayamos a la cocina.
Ingredientes (para 4 personas)
Carré de cerdo, 1 cortado en bifes de 1,5 cm de espesor como mínimo
Miel, 4 cdas
Ají molido, 1 cdta de café (no más porque es muy picante)
Esta mermelada es un invento mío, pero salió fantástica. La hice por varias razones: las naranjas están relativamente baratas y una lectora me mando un mensaje pidiendo un dulcecito cítrico. Para ella y para todo el resto de mis lectores/as, vaya acá una creación personal que les encantará. Espero que me comenten cómo les sale.
Este guisito es una adaptación de uno de la Hermana Bernarda, cuya receta perdí pero más o menos me acuerdocomo se hacía. Es sabroso y muy económico, ya que se puede hacer con bola de lomo, cuadrada, palomita o azotillo. La cocción prolongada ablanda la carne y sale un plato sencillo pero rico rico. Les digo que está bueno para cambiar y salir de las milanesas y el bife. A mí me gusta acompañar con papas fritas, las comunes, las españolas o las noisettes.
Me encanta el chocolate. Ya lo saben. Me parece un manjar noble y erótico, muy nuestro, cálido… No se olviden que los españoles lo encontraron en México cuando llegaron a América en forma de planta de cacao. Despues Hernán Cortés lo llevó a Europa y allá lo “adornaron con azúcar de caña y con agua” hasta convertirlo en un brebaje irresistible, que a lo largo de los siglos no dejó de evolucionar jamás renovándose gracias a la creatividad de grandes patiseros y chocolateros.
Según leo en algunos libros, su fama de afrodisíaco viene de lejos. Dicen que Moctezuma tomaba 50 copas pór día porque -aseguraba- eso le permitía tener relaciones con muchas mujeres en el mismo día, y que Madame Du Barry lo daba de beber a sus amantes. Hoy se sabe más aún de las enormes propiedades que el chocolate tiene para nuestra salud y para la psiquis. Qué suerte!!! Lástima que engorde y sea tan adictivo.
Visitando sitios y diferentes food blogs, encontré una receta que vale la pena compartir. Es una adaptación de una de la inglesa Nigella Lawson, periodista y crítica gastronómica, deliciosa y muy fácil de hacer. Yo le puse pecaminosa por lo que lleva. No sé, cuándo la hice me surgió ese nombre y se lo puse. Lo ideal sería hacerla en un molde de 30 cm por 11 de largo y 7 de profundidad, o bien dos moldes de budín inglés nro 4.
Ingredientes
Harina leudante, 200 gramos
Cacao amargo, 50 grs
Azúcar, 275 grs
Manteca, 175 grs
Huevos, 2 (si son chicos, yo pongo 3)
Extracto de vainilla, 1 cda de te
Chocolate derretido, 175 grs
Crema de leche, 80 grs
Agua hirviendo, 125 cc
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Este tipo de tarta se lo vi hacer a Dolli Irigoyen y me encantó. Ella la hizo con frutas, pero luego vi otras recetas con rellenos salados y me pareció que quedaba muy canchero con la masa en repulgue. Insisto con mi masa brisée porque me sale como ninguna, bien quebrada, con sabor a manteca, hmmm…, deliciosa. Les incluyo el link para que ustedes puedan ir directamente a la receta de masa que tanto me gusta, y ahora paso los ingredientes del relleno.
Ingredientes
Espinacas, dos paquetes
Champignones, 100 gramos
Puerros, 1
Panceta ahumada, 120 grs.
Ricotta, 120 grs.
Queso rallado, 1 taza
Avena ultrafina, 3 cdas
Sal y pimienta, c/n
Ajo, 1 diente
Huevos, 2
Nuez moscada, c/n
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Preparación
Pelar el ajo y cortarlo por el medio. Calentar la sartén, poner una nuez de manteca o margarina, y cuando se derritió, echar el ajo.
Cortar los champignones en lá¡minas y dorarlos en la sartén. Reservar
Cocinar las espinacas al vapor y luego picarlas bien, o pasarlas por la minipimer.
Cortar la panceta en pedacitos y desgrasarla, dorandola sobre una sartén bien caliente.
Cortar el puerro en rodajas finas y saltearlo con el ajo. Luego agregarle los champignones y la espinaca picada. Cocinar unos minutos, no demasiado porque todo ya está cocido.
Sacar y poner en un bol. Agregar la ricotta, la taza de queso rallado y los dos huevos, dejando en el bol un poco de yema que usaremos luego para pintar.
Colocar sobre la mesada un papel papel manteca; espolvorearlo con harina y estirar la masa con el palote, logrando una forma circular de unos 30 cm de diá¡metro.
Rociar con rocío vegetal una placa para horno y pasar allí el papel de cocina con la masa de tarta, a la que espolvorearemos con la avena .
Agregar el relleno en el centro, dejando un borde de unos 5 a 6 cm. Pintamos este borde con la yema de huevo y luego lo doblamos a manera de repulgue sobre el relleno. Volvemos a pintar con huevo el reverso de la masa.
Espolvoreamos con una cucharada de queso y al horno bien caliente, en la parte baja, por 40 minutos.
Acompañar con tomatitos cherry.
LA FRASE DE HOY
“Si quieres percibir lo invisible, observa lo visible”
La sopa de cebollas es un plato muy típico en Francia y muy rico, además de apropiadísimo para este invierno. La tomé por primera vez justamente en París, en un frio diciembre de 1985, gracias a mi amiga Danielle Raymond, periodista ella. Ni bien llegué me dijo “te invito a almorzar al restaurant más antiguo de París, Le procope“. Y allí fui con ella, Silvina y Carlitos, otros dos amigos muy queridos, y debuté con la soupe a l’oignon. Qué rica!
Me alegré mucho cuando, en el curso de gastronomía que hice, advertí que entre los platos que nos iban a enseñar estaba, justamente, la sopa de cebolla. Les aseguro que es muy fácil y rápida de hacer, dos condiciones -queridos amigos- que la hacen aún más atractiva como plato. Vamos primero a los ingredientes para que ustedes tomen nota, y luego -al final- les agregué un video que, aunque está en inglés, se entiende perfecto el paso a paso a través de las imágenes.
Ingredientes (4 porciones)
Manteca, 50 grs
Cebolla, 400 grs
Caldo de ave, 1 litro
Pan, cuatro rebanadas tostadas levemente
Queso gruyere, 160 grs rallado
Sal y pimienta, c/n
Harina (opcional), 10 grs
Preparacion
Lo primero que tenemos que saber es que el gran secreto de este plato es cocinar muy bien la cebolla hasta que quede bien dorada, que es cuando comienza a largar ese sabor dulzón tan rico. Para esto ponemos la manteca en una olla caliente y la dejamos hasta que quede color avellana.
Con el fuego moderado, agrego la cebolla previamente ciselada o en juliana, y la dejo allí, sin mover, por unos 10 minutos, al cabo de los cuales, revolvemos con espátula o cuchara de madera. Ponemos el fuego al máximo.
Cuando vemos que está blanda y doradita (ver foto), agregamos sal para suelte jugo. Revolvemos y rascamos bien el fondo de la olla con la cuchara de madera para desprender la caramelización que queda allí y que es algo que da mucho sabor a una cocción.
Sobre la cebolla agregamos la cucharada de harina y revuelvo por 10 ó 20 minutos.
Añadimos el caldo bien caliente (debe superar unas dos veces y media el volumen de lo que hay en la olla). Sigo revolviendo y rascando el fondo. Bajo el fuego y sigo así por 15 minutos.
Luego pongo la sopa en cazuelas, agrego la rodaja de pan y el queso gruyere. Al horno hasta que se gratine y… ¡bon appetit!
Opción ideal para cuando llegamos tarde a casa y no tenemos ganas de cocinar; cuando queremos comer algo liviano y muy nutritivo y que, además, no tiene muchas calorías. Sobró arroz y tenemos, como ya hemos contado, algunasverduritas indispensablesen la heladera.
PRIMER PASO
Ciselamos una cebolla mediana, un pimiento ( o medio si es grande la pieza), rallamos media zanahoria si tenemos, y si hay, podemos agregar puerros o verdeo. Calentamos una sartén con rocío vegetal, manteca, margarina o un chorro de aceite de oliva, lo que cada uno prefiera. Agregamos el pimiento cortado en juliana (ver video), cuando vemos que ablandó un poco agregamos las cebollas y luego las zanahorias. Salteamos hasta que estén a punto no demasiado cocidas. Que al morder nuestros dientes sientan una suave firmeza en el vegetal, que quede un poquito crunchy.
SEGUNDO PASO
Ahora agregamos el arroz y revolvemos con cuchara de madera. Yo tenía unas castañas de Cajú y unas pasas rubias sin semillas y se las agregué también. Luego, al plato, y condimentamos con un chorro de salsa de soja.
Hace varios años, yo estaba en Madrid de paso hacia el Norte de Italia, en un junio caluroso como suelen ser los junios en esa maravillosa ciudad. De casualidad me encontré con una pareja de amigos, Jorge de Luján Gutiérrez y su mujer, Gache, que me invitaron a ir a almorzar a Chinchón, un pueblecillo maravilloso, mejor dicho una ciudad pequeña a 45 kms de Madrid. Acepté encantada, imagínense. Allá partimos con un sol que rajaba la tierra pero con el entusiasmo de quienes están de vacaciones.
Fuimos a dar al Mesón Cuevas del Vino, un encantador lugar que tiene el restaurant varios metros bajo tierra y adonde se llega luego de bajar entre grandes toneles incrustados en las paredes de piedra, con una temperatura varios grados inferior a la soportábamos afuera. Nos sentamos en unas mesas con manteles a cuadros bancos y rojos y nos trajeron como antesala del cochinillo que nos devoramos unos morrones asados como yo nunca había comido en mi vida. Inmediatamente pedí la receta. Y me la dieron:
Si no somos muy expertos en la cocina, o tenemos poco tiempo y gente a comer, aquí una solución rápida y deliciosa. Una copa de frutas, bien fresca y colorida. Hay que tener un poco de fruta en casa; postre de vainilla, crema pastelera o crema de leche, y vainillas o merenguitos. Les cuento cómo lo hice yo. Tengan en cuenta que la medida que les doy es para un copón solamente. Ustedes deberán multiplicar por la cantidad de comensales.
Preparación
Elegir un lindo recipiento de cristal o un copón, y colocar en la base vainillas molidas o merenguitos. Colocar luego, por capas, 4 ó 5 cinco arándanos, medio kiwi, tres frutillas, 4 ó 5 granos de uva, 1 ciruela remolacha. Intercalar con crema pastelera, postre o crema batida. Terminar con una frutilla.
LA FRASE DE HOY
“Un proverbio es una frase corta basada en una larga experiencia”
PreparaciónPoner en un cazo el chocolate y la manteca, todo a Baño María para que se derrita sin quemarse. Estar muy atentos. apenas se ablanda lo sacamos del fuego y revolvemos bien con cuchara de madera, para homogeneizar.
Aparte batir los huevos con el azúcar, agregar la crema y luego el chocolate, uniendo bien todo.
Mojar con rocío vegetal un molde de budín inglés, y llevar a horno bajo por 45 minutos más o menos.
Dejar enfriar en el molde y luego, cuidadosamente, con un cuchillo despegar los lados, dar vuelta sobre plato o bandeja rectangular y llevar a la heladera.
Antes de servir, espolvoreé con cacao amargo y decoré con gajos de naranjas y unas hojas de menta. Serví con una bocha de helado de limón, que pegue perfecto con la dulzura untuosa del budín. Lo refresca. ACLARO: es para comer una tajada pequeña, porque tiene una textura de trufa, casi un bombón.
BROWNIES CON LA RECETA DE ALICE MEDRICH, LA REINA DEL CHOCOLATE
Ingredientes
Chocolate picado, 225 grs.
Huevos, 3
Manteca, 85 grs
Azúcar, 100 grs
Extracto de vainilla, 1 cda
Almidón de maíz, 60 grs
Sal, 1 pizca
Preparación
Derretimos el chocolate y la manteca en un cazo, a baño de María, revolviendo siempre para que no se quemen y se integren completamente.
Por otro lado batimos los huevos con el azúcar hasta que se transformen en una crema amarillo pálido, tras lo cual agregamos la esencia de vainilla y la pizca de sal.
Vertemos el chocolate en esa mezcla y revolvemos muy bien. Luego agregamos el almidón de maíz, previemante cernido.
Finalmente, volcamos todo en un molde forrado con papel manteca -valga la redundancia- enmantecado. Precalentamos el horno a 180° y colocamos el molde en la parte más baja. Cocinamos por 30 minutos y luego dejamos enfriar. Podemos espolvorear con azúcar impalpable
Opcional: agregar antes de la Maizena nueces o almendras picadas.
LAS COOKIES DE CHOCOLATE DE SARAH BETH
Ingredientes
Manteca libre de gluten, 60 grs
Chocolate amargo, 170 grs
Chips de chocolate, 150 grs
Almidón de maíz, 1/4 tz
Polvo para hornear gluten-free, 2 cdas de té
Huevos, 2
Azúcar impalpable, 3/4 de tz
Nueces picadas, 1/2 tz
Esencia de vainilla, 1 tapita
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Preparación
Precalentar el horno (estoy dando la temp. que usó con mi horno eléctrico) a 160 grados y forrar con papel manteca tres fuentes para horno lo suficientemente grandes como para disponer las cookies bien separadas. Si son cuatro, mejor.
Poner a derretir la manteca a baño María. Aparte, batir los huevos con el azúcar hasta lograr una mezcla cremosa, como a nosotros nos gusta. Añadir la esencia.
Cuando se derritió la manteca sumarle el chocolate para que se funda con ella suavemente. Revolver de vez en cuando y, cuando está derretido mezclar bien hasta lograr una textura aterciopelada.
Mezclar esta preparación con los huevos. Revolver hasta unificar la mezcla. Agregar el almidón de maíz con el polvo de hornear en forma de lluvia. Revolver suavemente.
Agregar los chips de chocolate y las nueces picadas. Revolver otra vez.
Con una cuchara de té distribuir las cookies en montoncitos bastante separados (4 cm entre cada uno como mínimo) y colocar la bandeja en la rejilla del medio del horno por unos 8/9′. Cocinar los restantes 8/9′ en la rejilla inferior.
Dejar enfriar totalmente antes de trasladar del papel a la fuente de servir.
Podemos espolvorearlas con azúcar impalpable o, mejor aún, armar alfajores con dulce de leche. Imaginan algo más tentador y pecaminoso.
LA FRASE DE HOY
“La riqueza de los pobres depende de sus hijos, la de los ricos de sus padres”
Mujer, periodista, esposa y mamá. Soy Prosecretaria General de Redacción de La Nacion y quiero compartir mi gran pasión con ustedes. Me gustaría intercambiar recetas, vivencias, comentarios, críticas, consejos y experiencias para disfrutar la vida con calidad y calidez (cocinamateur@lanacion.com.ar). Porque cocinar es mucho más que preparar un plato de comida.