A los 79 años Jane Fonda confiesa que usa vibradores

…Larga y definitiva vida a los vibradores! Desde hoy mi persona favorita en el mundo es la espléndida e inoxidable Jane Fonda, que a los 79 años ha confesado sin ponerse “colorada” que lleva colgando de su cuello un vibrador para ocasiones especiales, amén de guardar en su mesita de noche ropa sexy y otros chiches eróticos. Estoy muy familiarizada con los vibradores” dijo la actriz en una breve entrevista que le hizo Ellen Degeneres en su programa de televisión días atrás.

Sqweel, magia extrema!

Con esta confesión le ha hecho mucho bien a la humanidad, ya que confirma que la vida sexual se apaga cuando te apagas, es decir, hasta el último aliento, mientras estemos sanos y dispuestos, podemos gozar los beneficios del auto placer y del sexo en compañía.

Aunque algunos piensen que la diva apeló a un recurso de marketing para promocionar la nueva temporada de  la serie Grace y Frankie, donde al parecer abre junto con su amiga un negocio de juguetes sexuales para gentes de la tercera edad, yo le creo. Se le nota en el semblante que es una mujer lúcida. “Las instrucciones tienen letras muy grandes. Los hemos probado todos antes de recomendarlos” anunció de lo más fresca, mientras sacaba de la bolsita un vibrador violeta de considerable tamaño. También mencionó la joya “multiuso” que suele lucir en el show, y en la vida: “Cuelga alrededor de mi cuello y se parece a una hermosa pieza de joyería de plata. Lo llevo en algunas cenas. Depende de con quién estés y de cómo sea el cuarto de baño” confesó.

Justo por estos días una conocida volvió de EEUU trayendo un ejemplar del famoso adminículo que hoy está en el top ten de las ventas mundiales, el Sqweel, o la revolución del sexo oral en solitario. Se trata de una rueda compuesta por diez lenguas lamedoras lubricadas y que, por ser un material blando y resistente a la vez, simulan oh oh con elevado preciosismo la sensación que provoca el cunnilingus. No pesa nada, va con bateria, hay dos diseños y colores, y aunque la forma es bastante evidente, pasa inadvertido por cualquier aeropuerto del mundo. Voilá!!!

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La tecnología al servicio de los amantes engañados

Dos temas dominaron la mesa de noticias eróticas en esta semana que se fue. Primero sorprendieron los audaces consejos de la actriz Gwyneth Paltrow sobre el orgasmo “democrático” y las infinitas posibilidades del sexo anal; segundo, los afinados recursos de la tecnología para detectar la infidelidad, en este caso, femenina. Leo con afición las notas policiales y encuentro un par de episodios interesantes sobre el tema. Hace días en la localidad de Mérida, España, la policía detuvo a un hombre de 50 años que había instalado en el teléfono celular de su esposa cerca de 18 aplicaciones con las que controlaba las llamadas, fotos y apps que ella descargaba. Sabía que existían estos recursos “sabuesos”, pero ya 18 me parece una exageración, tan alarmante como las estadísticas que “justifican” su existencia, en el caso de ser cierto que el 55% de las mujeres y un 60% de los hombres casados tienen aventuras fuera del matrimonio, como asegura un sitio especializado en tácticas y estrategias para espiar Smartphones.

Parece que la víctima empezó a sospechar que era vigilada tras ver lo poco que duraba la batería, además de escuchar interferencias en las llamadas. Hizo la denuncia y la policía detectó que, efectivamente, había una cantidad de aplicaciones que le permitían a su media naranja controlar el terminal desde cualquier computadora. El otro episodio sucedió acá nomás, en La Pampa, donde los jueces de la Cámara de Apelaciones fallaron en contra de una mujer que engañó a su esposo, según el cable de la agencia Télam, condenándola a indemnizarlo por el “daño moral” que le causó verla saliendo con otro hombre de un albergue transitorio. Los jueces coincidieron en que el hecho le “truncó el proyecto de vida familiar” y constituyó  además “un atentado contra su honra”, lo que revela la cabeza fría del engañado. Cuesta creer que la pescó in fraganti, por más chico que sea el pueblo. Vaya a saber cuánto espero para tener la prueba definitiva de lo que ya había confirmado por otras vías.

cuidado con tu marido sunshine

Las redes sociales y el mal uso que le damos parecen ser la causa de todos los males sentimentales de la vida contemporánea, pero ciertos es que han colaborado bastante para que aquella persona que alguna vez amamos y respetamos se convierta de un día para otro en objeto de desconfianza y persecución obsesiva, a veces, por un simple error de interpretación. Desde ya es imperdonable la violación de la intimidad ajena, pero la ciencia ha demostrado que hombres y mujeres hacemos lecturas distintas de los mensajes de texto que recibimos, lo que en consecuencia nos lleva a tomar estas decisiones equivocadas.

En una investigación de la Universidad Metropolitana de Cardiff, Gran Bretaña, se le planteó a un grupo de estudiantes dos mensajes imaginarios, uno de contenido sexual y otro de tono emocional, con el fin de ver las reacciones que provocaban en unos y otros. Tras observar gestos y actitudes de los participantes durante la lectura, concluyeron que las mujeres pasaban más tiempo mirando los mensajes de contenido emocional que los sexuales, al contrario de los varones, lo que demuestra que para ellos la infidelidad pasa casi exclusivamente por lo físico, mientras que para las mujeres no siempre.

Antes que alguna sospecha infundada nos lleve a cometer un error semejante (y aún más grande que el de haber elegido mal), vale recordar que todos esos softwares espías son ilegales y que usarlos nos convierte en delincuentes, más que en amantes despechados….

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Netflix promete un invierno lleno de sexo

Habrán notado que no alcanzan los dedos de las manos para contar la cantidad de series y películas sobre sexo y relaciones (que incluyen desproporcionada cantidad de escenas explicitas, más y menos “jugadas”), que ofrece Netflix por estos días. Los contenidos son por lo general tratados con un alto nivel de realidad, muestran los deseos ocultos y cómo el sexo moldea la vida de la gente común y silvestre, pues si querían ver sexo limpio y bien peinado, como en las películas de Hollywood, no. Nada de eso. Pero lo llamativo es que esta adicción, que además nos está engordando a todos (no hay Netflix sin helado) llega en un momento en el que crece la población de gente que admite tener menos intimidad que en el pasado. Sublimar, le llama el psicoanálisis a eso de “canalizar impulsos en actos más aceptados”…

Según una investigación de la Universidad de Florida hoy los adultos tienen siete veces menos relaciones sexuales por año que a comienzos de la década de 2010, y nueve veces menos que a fines de los 90. La notable caída de la estadística erótica se observa en todos los niveles sociales, edades, razas, religiones y estados civiles, dice este estudio que se realiza desde hace 29 años en todo Estados Unidos entre cerca de 27 mil encuestados. Los autores del sondeo le atribuyen serias responsabilidades a las redes sociales y a las nuevas formas de entretenimiento como Netflix que, según Ryne Sherman, “podría estar reemplazando el tiempo que se pasaba en pareja, aunque el aumento de enfermedades como la depresión y la insatisfacción en el matrimonio, también podrían estar incidiendo en la baja de la frecuencia sexual”.

 Rita, una maestra incorrecta y sexualmente activa

Del menú Netflix, imperdible por el tratamiento de las imágenes y del tema, es la francesa Crónicas Sexuales de una familia Moderna y la norteamericana Tú yo y Ella. La primera es acerca de un matrimonio con tres hijos y un abuelo que se la pasan en la cama revolcándose y que de alguna manera reflejan la forma de abordar el sexo de tres generaciones. La segunda da luz a prácticas y hábitos antes juzgados y hoy considerados de lo más normales, como el trio amoroso y la bisexualidad. Love, de los últimos estrenos, es un retrato perfecto de los millenials y su inestable apetito sexual, muy en sintonía con las características de esta generación a la que sociólogos y psicólogos describen como apática, egoísta, adicta a la tecnología e incapaz de asumir responsabilidades. Cient List, aunque es vieja y solo tiene tres temporadas, es una suerte de oda a la prostitución de lujo. Le siguen Easy, La Prepago, Sexo, Amor y Terapia, etc etc etc  

Mi favorita es Love, y por lejos Rita, una producción danesa sobre el sistema pedagógico en los países escandinavos pero hace foco en las aventuras de una maestra de 40 años a la que además le gusta practicar sexo fuerte con extraños, una verdadera profesional a la hora de conseguir su cuota de cuota de amor diario.

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Samantha, la primera muñeca sexual que tiene orgasmos

Si creíamos que estábamos lejos de llegar a tener sexo con robots, vayan sabiendo que las distancias se están acortando a la velocidad del tiempo. En breve nomás estaremos en la cama peleando por el control remoto con un hombre o una mujer de hojalata, y digo peleando, acto que conlleva cierta destreza intelectual, pues el gran paso que acaba de dar un reputado científico catalán demuestra que nuestros próximos compañeros sexuales estarán listos darnos cariño, además de placer.

Samanta fue presentada en sociedad semanas atrás, casi en sintonía con la apertura en Barcelona de un insólito prostíbulo atendido por muñecas. La diferencia con los ejemplares de su tipo se la debemos al experto en nanotecnología Sergi Santos, un joven científico de 38 años que lleva largo tiempo investigando el producto a fin de mejorar la experiencia erótica de los onanistas, pues por muy hiperrealistas que sean, los juguetes siguen siendo principalmente para el goce en solitario de cierta población masculina. Cuestión es que este monstruito de ojos verdes, pelo largo y medidas inasequibles para la mayoría de las mujeres de verdad (90-55-90) está fabricada con TPE puro (elastómero termoplástico) y la novedad es que tiene por neuronas un microprocesador que funciona mediante un “algoritmo potentísimo” desarrollado por Santos. Con este adminiculo se supone que además de ser suave y flexible para comodidad del usuario, el chiche hasta podría llegar al orgasmo, “siempre que su acompañante sea capaz de estimularla” dice el creativo, consultado por los medios. Pues ya ven, señores, como las chicas de carne y hueso, el juguete también exige cierta “dedicación”…

 Samantha no parece muy contenta

Santos dejó todo para dedicarle energías a su promisorio emprendimiento, un shop online de muñecas de compañía capaces de competir con las mujercitas de Real Doll, la empresa con sede en Sillicon Valley que hasta ahora ha logrado la mejor imitación del mercado. Como sea, el misterio sigue siendo la mente humana.  Vengo a descubrir que dentro del gran repertorio de locuras y preferencias alejadas de las relaciones sentimentales “clásicas” se encuentra esta filia denominada agalmatofilia o pigmalionismo, y que describe la atracción sexual por seres inanimados como estatuas, muñecas y maniquíes desnudos.

Pigmalionismo, por Pigmalión, según la mitología griega, un rey soltero y aburrido que buscando a la mujer perfecta empezó a esculpirse una estatua en piedra. Mientras más trabajaba en la figura, más deseo y amor sentía por ella, al punto de besarla y abrazarla como a una chica real. Tan loco estaba que pidió a Venus que la hiciera vivir para poder casarse con ella, y la diosa le hizo el favor. No quedan dudas del divino de la ciencia, que cualquier momento logrará que las vacas vuelen

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Demandan a una empresa por vender vibradores espias

La intimidad de las personas está siendo cada vez más fácil de vulnerar. Hoy basta un mini dispositivo inteligente colocado entre las sábanas para saber qué estamos haciendo allí abajo, cuando pensamos que nadie nos mira. Sin embargo a los colchones que espian a los infieles (ver post aquí) ahora se suma la reconocida marca de vibradores canadienses We Vibe, que acaba de ser llevada a juicio por haber tomado datos privados de los usuarios, y sin su consentimiento. Al parecer una partida de aparatitos estaban preparados para guardar información del uso que se hace de ellos. Lo descubrió una pareja de hackers, cuando notó que el vibrador inteligente enviaba información a sus servidores mientras se encontraba en pleno funcionamiento.

Qué momento! Uno cree que esta solo con su alma y su chiche y resulta que alguien más está sabiendo hasta en que frecuencia esta operando el adminiculo. De diseño muy sofisticado, como el resto de sus parientes de la nueva generación de juguetes, el aparato alberga un dispositivo que se controla a distancia mediante una aplicación que le permite registrar y enviar información en tiempo real sobre temperatura, frecuencia y la intensidad de la velocidad en la que estaba siendo ocupado. El dispositivo espía está en todos los aparatos fabricados en 2016, así que ojo si han comprado alguno en el exterior. Los hackers se dieron cuenta a tiempo y entablaron una demanda contra de la empresa radicada en Ottawa, que deberá destruir destruir los datos recolectados e indemnizar a los clientes afectados que compraron antes de septiembre de 2016, por un total de 4 millones de dólares.

En su defensa, los directivos de la marca dijeron usar esa información para perfeccionar la experiencia del usuario, un fin noble pero invasivo a fin de cuentas. Entre otros datos recogidos, notaron que el chiche es usado por lo general en su más alta velocidad…

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El 47% de los hombres envia fotos de sus zonas íntimas

El uso indiscriminado de las redes sociales y las aplicaciones de citas ha hecho que muchas personas sensatas se conviertan en una caricatura de sí mismas. Cada foto y cada frase que publicamos delatan cada cosa que nos falta o que nos pasa emocionalmente, casi como un reflejo. Pero si hay fenómeno aún más intimidante que haya alentado la era 2.0 es el de los hombres que para ganar su cuota de sexo en las redes no tienen mejor idea que publicar imágenes de sus zonas pudendas desnudas. Qué mujer no se ha cruzado con el perfil de un sujeto en zunga y en pose de calendario erótico, o con el pantalón desabrochado a la altura de los abdominales bajos?…

Puedo hablar por mi misma, pues hace unos años tuve a un festejante bastante atrevido que de motus propio mandó por WhatsApp una foto recién salido de la ducha, momento en el que para mí dejó de ser atractivo para transformarse en toda una decepción (por el gesto). Algo habría de estar sufriendo para que un adulto de tu talla llegara a perder así la estima, pensé entonces. Sin embargo, en el mercado de las relaciones liquidas, hoy todo vale. Un estudio de Singles in América, un portal de estadísticas y encuestas patrocinado por Match y que indaga en la vida sexual de los solteros de Estados Unidos (la asesora principal es la antropóloga Helen Fisher) reveló que el 47% de los varones había enviado al menos una vez en su vida un retrato de sus genitales a una mujer. El 53% de las consultadas confirmo haber recibido imágenes semejantes, pero solo 4% de ellas dijo haberlas reclamado previamente, es decir, le había pedido a su interlocutor una foto en cueros. En Australia el 20% de las mujeres cibernautas consultadas en un sondeo sobre acoso sexual indicaron que habían recibido material semejante, dice una nota interesantísima publicada en El País de Madrid. Yo más que acoso creo que es exhibicionismo puro, un trastorno que la era tecnológica ha llevado al extremo de naturalizar, pues tarde o temprano hasta el ser más inteligente acaba cayendo en la trampa.

te lo pierdes, nena Sunshine

Al decir de la RAE el termino exhibicionismo (es masculino) alude al “deseo persistente y excesivo de exhibirse, y a la tendencia patológica a mostrar los propios órganos genitales en público”. El trastorno se da principalmente en hombres, de hecho en el barrio de mi más tierna infancia las madres le llamaban “sátiros” a esos individuos que a plena luz del día solían circular en bicicleta o auto por las calles con el miembro viril asomando distraídamente por la bragueta. La gracia es definida por la psiquiatría como una desviación mental que lleva al individuo que la padece a actuar especialmente en lugares públicos: en los parques, en un restaurante, donde sea que lo vean, sin ninguna vergüenza ni pudor.

Pero justamente lo que el sujeto busca no es la aceptación ni elevar su autoestima, sino lo hace porque le da placer, aunque esa motivación en los sitios de citas se combina con la intención de manifestar la disponibilidad sexual y la potencia para la tarea, probar su competencia en un mercado sentimental que ya está viciado, sin dudas.

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Mitos sobre la sexualidad femenina en el Dia de la Mujer

Día de la Mujer. Aunque no creo en las fechas, la celebración es siempre buena excusa para recordarle al mundo que la sexualidad tanto masculina como femenina sigue aferrada a ciertos tabúes y prejuicios, dañinos para las relaciones humanas. Respecto de las mujeres, no sé si hemos llegado a “empoderarnos” efectivamente en todos los ámbitos sociales que pretendemos, o en aquellos sobre los que tenemos genuinos derechos, pero en materia de sexo creo que si hemos dado saltos cualitativos comparando décadas anteriores. Hoy hablamos de sexo, en la cama pedimos lo que nos gusta, usamos juguetes y sabemos que la anorgasmia se puede revertir, por mencionar algunas de las cuestiones concretas de ese “hacerse cargo” del poder.

He aqui mi pequeña lista de mitos que considero harían a todos mucho más felices si pudiéramos desterrar para siempre de nuestras camas:

Las mujeres no disfrutamos del sexo casual. “Cada vez un mayor número de mujeres disfruta de encuentros sexuales casuales y muchas lo hacen respondiendo a un impulso psicológico o por aprovechar la oportunidad de probar cosas nuevas”, aseguraba la sexóloga Tracey Cox en la columna que publica ‘The Daily Mail’. Suele abundar todavía la idea de que necesitamos alguna clase de promesa o garantia sentimental para intimar con un extraño. Pero hay una cuestión biológica que lo niega de plano. “Si es portadora del gen DRD4, es más probable que disfrute del sexo casual (y también más propensas a ser infieles)”, advierte la sexóloga y recuerda una investigación de la Universidad de Nueva York sobre este gen que, cuando está presente en el ADN, los individuos son más propensos a “buscar nuevas sensaciones” y a sentirse atraídos por las “satisfacciones instantáneas” como consumir drogas o dormir con extraños. Ya lo anticipaba Helen Fisher, antropóloga y bióloga especializada en comportamiento humano, que la mujer de las cavernas tenia siempre dos hombres en la agenda; el padre de sus hijos y otro de repuesto por si faltaba el primero y no había quien proveyera sustento a los hijos.

Que no vemos pornografía. Quizá nunca nos gustó el contenido sesgado que ofrecía hasta hace poco la industria del tiple XXX, siempre enfocada en el goce masculino. Hoy existen directoras de cine que han elevado el género aportando imágenes con tratamiento igualitario. Sin embrago el neurobiólogo Ogi Ogas, en un artículo publicado en Psychology Today sugiere que las consumidoras de ese porno es bajo en relación al número total de mujeres que ven pornografía pura. Esas páginas tenían apenas 1% del tráfico mientras el porcentaje de mujeres que veían contenidos eróticos no creados para ellas seguía siendo mucho mayor. Ya una investigación de la consultora Nielsen en 2003 arrojaba un 27% de usuarias de sitios porno, de hecho PornHub, de las páginas más populares registraba entre 25 y 35% de seguidoras.

  desmontando los mitos summerstations

Que el tamaño no importa Si, definitivamente importa, pero en la cama no lo es todo. La Universidad Nacional Australiana con sede en Canberra demostró que el atractivo del miembro masculino es directamente proporcional y según los biólogos, esa predilección es instintiva ya que antes de que el ser humano tapara el cuerpo con ropa las mujeres considerábamos que las medidas indicaban la capacidad reproductiva del varón. Aunque aquello no se demostró, los biólogos autores de este estudio publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU les mostraron a 105 mujeres jóvenes unas cincuenta imágenes de cuerpos varoniles con diferentes aspectos. Todas optaron por aquello que les causaba más impresión.

Que no nos masturbamos. Desde que existe el ser humano existen los juguetes sexuales, usados nada más y nada menos que para la auto estimulación genital. Las bolas chinas, los consoladores y más tarde los vibradores. La era del tupersex puso al descubierto algo que hasta las abuelas practicaban, y no siempre con elementos y electrodomésticos fabricados por la industria. El Instituto Kinsey, el primero en hacer una gran y exhaustiva encuesta sobre la sexualidad de los estadounidenses develó ya a mediados del siglo pasado que dos tercios de las mujeres admitieron masturbarse con frecuencia. Imaginen la cantidad de mujeres que lo hacen y no lo cuentan.

Que no pensamos en sexo con la misma frecuencia que los hombres. Pensamos todos los días. Mientras las estadísticas aseguran que la mayoría de los hombres piensa al menos 19 veces al día, las mujeres piensan en sexo unas 10, y la que más veces admitió llegó a 140 pensamientos eróticos en menos de 14 horas. Esto es bastante más si se tienen en cuenta que los hombres le dedican la misma cantidad de pensamientos a la comida (18 veces por día), algo en lo que pensamos mucho menos las mujeres, (en especial las que vivimos a dieta) según un estudio de la Universidad Estatal de Ohio dirigida por el psicólogo Terri Fisher.

Que somos conservadoras en la cama. El éxito de las 50 Sombras de Grey y el desabastecimiento de esposas, látigos y prendas para la práctica del bondage indican lo contrario, que las mujeres estamos desde siempre al tanto de las novedades que ofrece el placer, de hecho la fantasía más recurrente es la del trio, sea con dos caballeros o con dos mujeres, por lo que también queda claro que somos permeables a la bisexualidad. Un estudio de la Universidad de Notre Dame, en Indiana, realizado entre 5000 mujeres y 4200 hombres, conducido por la socióloga Elizabeth McClintock, arrojó que hay un rasgo en las mujeres que las hace más propensas a explorar las relaciones entre personas del mismo sexo, si surge la oportunidad. La variedad de series en Netflix que abordan el tema lo confirman.

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Un fetichista de los zapatos preso por acoso sexual

El fetichismo es un desorden desopilante, insondable y sin fin. Leo en un diario de Estados Unidos que hace una semana en un centro comercial de Ohio la policía detuvo a un hombre por quitarle los zapatos a unas mujeres y chuparle los dedos de los pies a una de ellas, sin su consentimiento. No dejo de reír imaginando la escena del morboso arrodillado y jadeando ante los stilletos de la incauta dama.

Por el hecho Joseph Jones fue acusado de acoso sexual. Tras confesar sus culpas, el hombre se lamentó ante el juez de turno, “en realidad soy una buena persona, soy propietario de un negocio” dijo, en la corte, aunque el asunto se le complicó porque al publicarse la noticia aparecieron nuevas víctimas del extraño ataque. Sin embargo el fetichista fue puesto en libertad. Recuerdo que hace años a una compañera le pasó algo parecido. Viajaba en un taxi un dia de lluvia cuando al momento de pagar, mientras buscaba la billetera, descubre que el conductor había clavado la vista en sus pies mojados..”Qué lindos zapatos tenés, ¿me los dejás ver? comentó, y en un segundo le arrebató la chatita dorada. Ella alcanzó a manotear el zapato, tirar el dinero en el asiento y huir chancleteando, sin esperar el vuelto.


tacones poderosos lovely

Porqué no las rodillas o las manos, el dedo gordo o el ombligo? Quién sabe. El fetichismo de los pies y los zapatos, pues van juntos, tienen orígenes remotos, supe leyendo un libro muy interesante que encontré en una estantería de Yenny, años atrás. Parece que el mito empezó en China, hacia la dinastía Sung (908 -1279 d.c) cuando los pies pequeños eran considerados sexualmente atractivos por representar a los genitales femeninos.

Entonces las mujeres se los “prensaban” durante años para poder achicarlos ya que el talle estaba directamente asociado al tamaño de la vagina. En la Europa de los siglos XVI y XVII, las mujeres iban muy cubiertas y el tobillo era la única porción de cuerpo femenino visible, lo que alentaba pensamientos lujuriosos en el circuito masculino. Según el psicoanálisis el pie es un símbolo fálico, y el calzado un símbolo femenino, ya que es “penetrado” por el pie. Entendido así, esta parte de la anatomía sería una representación de poder y de mando, pues el que manda es el falo, y en esa connotación de sumisión y dominio se inscriben los rituales del bondage y el sadomasoquismo disciplinas que incluyen el ‘footjob’ (masturbación con los pies) para lo que hay ser bastante hábil o al menos flexible, y el ‘tickling (cosquillas en las plantas de los pies con distintos objetos).

Por las dudas, siempre tenerlos limpios, y sanos.

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Las máscaras, o el erotismo de la transformación

En las épocas de Carnaval vuelvo a los corsos de la infancia y los clásicos festejos con los chicos del barrio: correr por las calles para tirarnos esas bombitas llenas de agua, un recurso que si te daba en la cara no contabas el cuento. Entonces algunas madres solían vigilar sumándose, como la de un vecinito, que salía disfrazada de aldeana y terminaba echándose baldazos con sus hijos. Ahora que lo pienso, con su falda corta y empapada que dejaba ver su silueta voluptuosa, debe haber sido el sueño erótico de todos los padres del vecindario.

Los disfraces tienen ese extraño poder, son una herramienta cuyo morbo no decae, y que en estas épocas vuelven a salir del cajón más oscuro de nuestras fantasías para demostrarnos que, al fin y al cabo, todos somos un poco fetichistas. Mark Griffiths, un psicólogo y profesor de la Nottingham Trent University, autor también de un blog sobre temas de psicología y afines, indagó entre sus pacientes e hizo un listado de los disfraces femeninos que más provocan a los hombres: animadora, camarera, enfermera, mucama, secretaria, oficinista y colegiala, en ese orden. A las mujeres, según su lista, les excitan aquellas ropas relacionadas con el poder, ejemplo, el policía, el militar y el traje de empresario, el más afrodisiaco de todos…(aunque, ¿ya vieron los pantalones de la nueva policía de la ciudad Buenos Aires? O les encogió con el lavado o tienen mucha lycra!)

Según la web de citas Gleeden, que realizó una encuesta para saber cuáles eran las profesiones más atractivas para los usuarios en vacaciones, al tope del top ten están los uniformes, tan asociados a la idea de lo que representan (poder). Los hombres fantaseaban con las azafatas, con las guías turísticas, las recepcionistas, las niñeras y por último con las camareras. El el 37% de las usuarias en cambio dijo soñar con el bañero; con los bomberos, el barman y los médicos.

Las 50 Sombras de Grey reciclaron el antifaz erótico

Lo que a mi ver resulta sexy de verdad, más que cualquier disfraz, es la máscara o antifaz, ese ingrediente sutil dentro del boudoir privado que aparece ya en los rituales religiosos de los pueblos primitivos, quedando desde entonces directamente asociado a la sexualidad, o mejor dicho, a la lujuria. Actualmente es parte de la etiqueta erótica que se lleva en prácticas y disciplinas grupales privadas en las que los participantes no quieren ser reconocidos. Tras asegurarse el anonimato, las personas enmascaradas se desinhiben hasta perder la vergüenza, de ahí su poder transformador. Si las han usado una alguna vez habrán notado que ayudan a dejar atrás lo que uno es para ser lo que querría ser, olvidando por completo la culpa y la idea de parecer pervertidos ante el otro.

Antiguamente en Venecia, con su Carnaval imponente como el de Brasil, aunque muy distinto, el uso de máscaras estaba reservado solo a las clases altas y servía, básicamente, para ir a ver obras de teatro obsceno, o para “mantener en secreto amistades galantes” es decir, tomarte la góndola y hundirse en la bruma de la noche para llegar escondidos a los brazos de un amante…

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Cubitos de hielo y pastillas de mentol para el sexo oral

Quizá el sexo sea lo último que querríamos hacer en estos días tórridos que padece el Hemisferio Sur, pero cierto es que la temperatura alta siempre es buena excusa para ampliar el repertorio lúdico y probar cositas nuevas en la cama, ejemplo, los cubitos de hielo y las célebres pastillas mentoladas que antes úsabamos para sacarnos el aliento a cigarrillo, o a cebolla.

Estas golosinas parecen estar de “última moda” en cuestiones de sexo oral. Lo recordé días atrás cuando un vendedor ambulante subió al colectivo ofreciendo el clásico paquete negro con letras plateadas, ignorando que se han convertido en un ”tesoro.” Su poder refrescante, mas que la menta, genera un efecto placebo capaz de aumentar la sensibilidad de los genitales, al ser estimulados oralmente, claro. Primero hay que chupar la pastilla, y luego darse a la práctica… 

sudor frio...sunshinecafe 

Así es que a comprar las Halls y a llenar las cubeteras del freezer. Al contacto con el frío helado la piel se pone tensa enseguida y el efecto se potencia en las zonas erógenas tanto femeninas como masculinas que, bien tratadas, responden sin pensar.

Con ambos recursos habrá que tomar ciertas precauciones. En el caso del hielo lo ideal es tener a mano un recipiente lleno y antes elegir bien dónde se usará, para no mojar la cama ni pescarse una bronquitis bajo el aire acondicionado, y mucho menos se debe introducir el hielo en los orificios del cuerpo. Con la pastilla, lo mejor es no tenerla en la boca mientras se hace uso pues se corre el riesgo de morir asfixiados, ya por el azúcar o se desliza fácil. Otra idea útil es guardar los juguetes en el freezer, y de paso el frío mata todos los gérmenes (siempre y cuando el chiche sea de un material noble, como la silicona medicinal o metal, nunca plástico pues congelado se parte y puede lastimar).

Revisando estos menesteres encontré que existen joyas heladas diseñadas por una alemana llamada Katharina Ludwig. El invento es sencillo de hacer en casa, basta meter anillos, collares y aros con base metálica en cubeteras con formas eróticas. Tarea para el hogar!

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