Pequeño mundo

Tenía trauma con Ilha Grande, las dos veces que había ido fue por trabajo, para sacar fotos durante los viajes de prensa para periodistas, organizados por la Embajada de Brasil en Argentina. Lo único que recordaba sobre la isla era que el agua es tan transparente como la que sale por la canilla. Y los barcos, andábamos todo el día en barco. Suena bien, pero marea tanto como la cantidad de datos, fechas y nombres que los guías repiten casi de forma automática. Agradezco haber tenido la responsabilidad de las fotos y no del texto, porque no hubiera sabido qué escribir sobre esta preciosa e inmensa isla que más tarde realmente conocí. Seguir leyendo

Teatro argentino

Voy a ver Los talentos al teatro Kafka. Como tengo tiempo y un buen libro me tomo el 65 donde empieza el recorrido, en Barrancas de Belgrano, con asiento asegurado y luz fluorescente. Me concentro en la lectura hasta la altura de Corrientes y Scalabrini Ortiz, cuando veo a una chica corriendo al lado del colectivo, agarrada de la puerta delantera. Seguir leyendo

Rio-20. Demasiado bueno para ser real

Esta crónica la escribí hace poco menos de dos años. Es antigua pero también un anticipo, no de lo que sucederá en el Mundial, eso nadie lo sabe y Brasil es como un mago, el panorama siempre parece turbulento pero de alguna forma casi milagrosa todo sale bien. Es un anticipo de un futuro post.

Así las cosas, con puntos suspensivos… Seguir leyendo

Pingui pongui

Cuando tenía 8 años viajé con mi familia a las Cataratas del Iguazú y fuimos a dormir dos noches a Foz do Iguaçú. Era la primera vez que pisaba este país en el que ahora vivo, la primera vez que probaba un desayuno brasileño, la primera vez que escuchaba el portugués. Seguir leyendo

Un cacho de cultura

Domingo lluvioso en Río de Janeiro, después de varias semanas de sol. La fila del Museo de Arte Moderno (MAM) para ver la exposición de Ron Mueck, que inauguró el jueves pasado, debe llegar hasta el mismísimo mar de la Bahía de Guanabara. El movimiento urbano carioca es regido por el Climatempo. Si hay sol se va a la playa, si llueve, al museo.

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Summertime

caminar de manos dadas
por la arena mojada
de Ipanema a Arpoador

sentarnos abrazados
en la Praia do Diabo
a esperar

en la punta de la playa
una ronda de mujeres
toca el tambor

la luna sale del mar
redonda y colorada como la bola de la altinha
que jugamos más temprano

hasta el próximo verano

La Ibiza latina

-Y yo hace un año y medio que estoy. Le dice la rubia argentina que vende bijouterie a otras tres rubias argentinas que están de vacaciones. Son las tres de la tarde y el mar de Ferradurinha, la playa más linda de Búzios, está congelado. El rasta que atiende el barcito también es argentino, es su primer día de trabajo y todavía no se aprende las marcas de cerveza. El otro rasta, con rastas de por lo menos diez años de largo, también: argentino y músico, a la noche va a tocar en la plaza del centro de Búzios. Seguir leyendo

Cenizas, basura y mujeres

La quarta-feira de cinzas, el miércoles de cenizas, el último día de Carnaval, es historia. Se apagó la llama. Se acabó la fiesta. Quedaron las sobras. Muchas. Toneladas de basura. Los barrenderos van por su octavo día de huelga y desde las 10 de la mañana están movilizándose en el centro de Río. No hubo acuerdo todavía. La ciudad está entrando en estado de putrefacción, la lluvia por fin llegó y las consecuencias son nefastas. Es bueno que esto suceda, lo lamento, pero es realmente bueno. No sólo para valorar el trabajo de esas personas que nadie mira cuando camina por la calle, sino para dejar en evidencia que por más que haya 50 mil barrenderos, generamos demasiada basura. Todo descartable, la utilidad de las cosas dura lo que se demora en bajarse una cerveza, un agua “mineral”, un antifaz en la cara, un spray de esos que tiran espuma. Todo tan efímero como el mismísimo Carnaval. Lo que se invierte en fabricar todo eso y lo que demora en que todo se descomponga, si es que un día desaparece, no tiene relación con los cinco minutos que dura la diversión, la satisfacción del deseo. Seguir leyendo

Brasilidade a tope

Son las dos de la tarde, afuera suenan las marchinhas del bloco Bagunça meu Coreto, en la Plaza São Salvador. Una multitud acompaña a coro, no los veo, pero los oigo. Los cinco mineros que alquilaron el departamento de enfrente se levantaron temprano y se fueron, a estos los escucho y los veo.

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Carnaval a un metro de altura

Fue así. Hace exactamente 20 días vi un flyer que publicó una amiga en Facebook: “Grande Cia Brasileira de Mysterios e Novidades. Oficinas pré carnavalescas Escravos da Mauá Carnaval 2014. Técnica de pernas de pau para sair no cortejo. Quartas e sábados. Gratuito” -Taller de zancos para salir en el desfile. Miércoles y sábados. Gratis.” ¿Quién va? preguntó Vivi, y me apuré a escribir “yo”. Como combinamos de ir juntas, mi respuesta acelerada ya no tendría vuelta atrás. Cada vez más intento que lo que digo y hago, coincida. Seguir leyendo