Maldito tango

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Hacía mucho que le daba vueltas al asunto y, finalmente, se concretó: Claude Murga (en la foto, con María Nieves) viajó a Pekín para dar clases de tango como parte de un proyecto de intercambio impulsado por Santiago Marino, agregado cultural de la embajada Argentina en aquel lejanísimo país.

Buena noticia. Habiendo tantas milongas desparramadas en todo el planeta, sería bueno que las delegaciones diplomáticas que nos representan en cada destino se ocuparan de difundir lo básico de la danza a través de maestros argentinos, eso ayudaría a difundir la actividad de los bailarines profesionales, a estimular el turismo y, sobre todo, evitaría que, a falta de información de primera mano, los extranjeros aprendan a bailar mirando Youtube.

Hoy la mayoría de los maestros de tango viajan de su bolsillo, pero este proyecto marca un precedente interesante. Quise encontrar a Claude via Skype pero por la diferencia horaria me parece que debe estar descansando.

Leyendo las tremendas noticias locales justo encontré el cable de agencia que acá les relinkeo…y para Claude, éxitos desde Bs As… ah y si podés, ¡traé una bolsita de té blanco!…



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Miren que lindo crucigrama encontré webeando en esta tarde gris… Con la ayuda del libro de Oscar Brunelli y un completo diccionario escrito por Horacio Salas, más la pava, el mate, y escuchando a mi Caló querido, me puse a tejer la trama de palabras musicales que propone este simple juego que, seguramente muchos de ustedes, ya conocen. Yo, chocha con la novedad. Para hacerlo primero hay que descargarlo (clickear en el link de arriba), y viene con solución, por las dudas nos sorprenda alguna laguna en la memoria.




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Hoy 16 de febrero se cumplen 4 años de la muerte de Elvio Vitali, una persona muy querida en el ambiente de la milonga y que, además de librero, fundador del Foro Gandhi y ex director de la Biblioteca Nacional, fue uno de los impulsores del Festival de Tango que luego tomó forma durante la gestión política de Jorge Telerman.

(Foto Soledad Aznarez, La Nación)

Tenía 53 años y muchos proyectos cuando murió sorpresivamente. Hace unos días, justamente hablando de las ausencias, una amiga me contaba que Elvio la había convocado en 2001 para hacer un espectáculo que intentaba reunir por primera vez en un escenario local a cuatro grandes bailarines que nunca habían salido de la milonga, entre ellos, Pupy Castello, Teté Rusconi y el Flaco Dany. En el 2001 el país explotó y el proyecto quedó colgado hasta 2003, cuando finalmente se estrenó.

 



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¿Ya no se usa el cabeceo?¿se acabó el arte de ganarse una bailarina? Hace unos días en una milonga apareció de repente un señor en mi mesa y, teniéndolo a una nariz de distancia no me quedó otra que decir… no, gracias. Qué violencia. Mis compañeros de mesa casi me linchan por mala. No saben que de lejos veo nublado, que no sé si los bailarines me miran o es que están fuera de foco, y que por eso ahora achico el campo y raleo solo el horizonte vecino. Pero éste se mandó solo. Es al menos la tercera vez un mes que un bailarín se me apersona sin respetar un mínimo del código ¿vigente?. Los dos últimos casos eran argentinos, y “jóvenes”.

Qué dilema para los miopes y los conservadores. En las milongas menos almidonadas de Buenos Aires la costumbre sobrevive de casualidad, mucho menos en aquellas donde se juntan grupos de amigos a bailar entre ellos, pero lo decepcionante es saber que en el exterior consideran al cabeceo como un detalle extemporáneo y telúrico, exclusivo de la cultura local. Leyendo un cable de EFE me entero que en una academia en San Diego, Estados Unidos, la matrícula de inscriptos en las clases de tango aumentó gracias a las influencias de San Valentín. No logré encontrar en la Web de Positive Energy (así se llama la escuela) los nombres de los profes, pero parece que, además de tirar pasos, animan a los principiantes a investigar las raíces de la danza, lo que está muy bien.

“Como enfatizamos el baile social, para saber por qué se bailan ritmos como la bachata dominicana o el tango argentino, es importante conocer su cultura, lo que permite no hacer los movimientos mecánicamente. Si las personas tienen medios, los alentamos a que viajen para que entiendan también las cosas que los bailes adquieren cuando se mueven de sus lugares de origen“, le explicó al periodista un tal Albing, director del espacio. “Pese a que es considerado un baile más difícil de aprender que otras danzas, para poder bailarlo bien es necesario aprender la cultura de la que proviene, pues es altamente codificado. En la pista las parejas se mueven en sentido contrario a las manecillas del reloj, bailan “tandas” y tradicionalmente se negocia la invitación para bailar con gestos aprendidos no verbales que ahorran la vergüenza de ser rechazado públicamente o de bailar con quien no se quiere. Sin embargo, en Estados Unidos estos códigos son más flexibles. Hay un modelo de masculinidad y feminidad que viene de Argentina, sí, en el que el hombre tiene el privilegio de invitar y la mujer la prerrogativa de decir sí o no; pero aquí se revierten”, agregó el docente.

Uno corre el riesgo de pasar por vieja cuando no se adapta a situaciones nuevas, por eso esta misma semana pido turno en el oculista: no quiero perderme a los últimos cabeceadores de la milonga. 

(foto gentileza Semeon Kukormin)



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Febrero es un mes de festivales, tango del bueno para ver: en principio sigue hasta fin de mes el organizado por el Gobierno porteño en La Boca, luego tenemos el que inaugura hoy en Mar del Plata y el que arranca esta noche en La Viruta (Armenia 1366), Misterio Tango Festival, una combinación de seminarios intensivos de baile, shows y milongas, que ya va por su cuarta edición.

Duo Fuertes Varnerin Foto Gentileza Carmen Herrera

El contenido de las clases de Misterio Festival es temático, y me atrevo a decir que son casi exclusivamente para bailarines intermedios y avanzados. Este año el cronograma está orientado a los conceptos fundamentales que enriquecen el baile, ejemplo, el abrazo, la expresión del vals, el caminar, la composición coreográfica, la pista y lo que no se ve, la técnica.  En la fiesta inaugural se presenta hoy el dúo Fuertes Varnerín (cantan a dos voces, y con aires criollos, un rico repertorio de tangos, valses y milongas, muy recomendables si no los escucharon antes) y mañana mi amigo DjGus musicaliza en Canning con sus clásicos vinilos (plis, ¡que no falte la tanda de Olga Delgrossi!).

Misterio Tango culmina su edición 2012 con un asado en una quinta del gran Buenos Aires, un broche a puro chorizo y jardín con pileta.



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Perdonen que insista …. pero ¿qué está pasando con el aire acondicionado en las milongas y en las clases? ¿por qué amarretean el fresco en los espacios donde se junta mucha gente a bailar?

Sabemos que Buenos Aires está tropicalizada, que pronto en vez de magnolios crecerán bananos en las plazas, y que con un ventilador no hacemos nada en un día infernal como los que estamos viviendo, con 36° de sensación térmica. Hay directivos de clubes y propietarios de algunos salones que no quieren poner un peso, pero ayer fui a ver una clase (no diré donde) y ni siquiera había agua en el botellón. Es el colmo de la mishiadura. Los profes y los alumnos sedientos tenían que moverse en una sala cerrada donde el sol pega de frente toda la tarde. Por momentos sentíamos que caminábamos adentro de un pote de gelatina, ralentizados, empujando el ambiente espeso, mientras resoplaba asmático un aparato que, claramente, no funca. ¡Y la clase cuesta 35 pesos!. Así es fácil ganar dinero.

Claro, en los veranos porteños se milongueaba así, a fuego lento. Eran épocas heroicas. El aire acondicionado parece una vanidad cuando hay gente que ni para un abanico tiene, lo sé. Pero estamos en el siglo XXI, y que haya quita de subsidios no significa que debamos resignar el derecho a permanecer en un ambiente saludable. 

(Foto  Gza  album Queremos aire acondicionado en la Casa del Tango/FB)



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Como todos los años en esta fecha calurienta, el Gobierno porteño organiza un ciclo de conciertos y baile al aire libre, esta vez (me parece que el año anterior también) en el barrio de La Boca.

Lo interesante es que esta edición que arranca hoy y finaliza el 18 de febrero reunirá, además de destacados intérpretes del ambiente(María Graña y Alberto Podestá, entre otros) a varias de las mejores parejas de bailarines de tango del momento, vale citarlos: Daniel Nacucchio y Cristina Sosa (no se los pierdan), Marito De Camillis y Bárbara Wainnraight (Campeones de Vals y Milonga del último Metropolitano de tango), María Inés Bogado y Sebastián Jiménez (Campeones Mundiales de Tango Salón 2010) y Solange Acosta y Max Van De Voorde (Campeones Mundiales de Tango Escenario 2011).

Les diría que si pueden, llévense abanico, sombrero y protector solar, pero no pierdan la oportunidad de ver bailar a esta gente, porque son uno mejor que el otro, representantes dignos de la nueva camada de bailarines profesionales.

Video Gentileza Daniel y Sophie Carreira, 2xtango



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Quiero ir a Mar del Plata a-ho-ra, para comer esos sánguches inmensos de la Boston, caminar despeinada por la playa y mirar como la arena se chupa de a sorbitos la espuma de las olas. Obvio, también me gustaría recorrer las milongas de la ciudad, la más linda de la costa argentina. Mar y tango…¿qué más se puede pedir? (salud, y un sweater, porque en febrero allá el viento sopla fuerte)

Si te tomás vacaciones en la primera quincena de febrero, estás de suerte. Esta linda foto es parte del flyer que anuncia la primera edición del Festival de Tango Salón Menesunda en La Feliz, una iniciativa que después de dos años cuajó gracias a que sus organizadores no abandonaron el proyecto. Anastasia Castro y Nicolás di Rago, bailarines, invitaron a este primer encuentro tanguero (en el que habrá seminarios, prácticas y exhibiciones) a dos grandes parejas del ambiente: Fernando y Vilma (más el menor que va dentro de Vilma, que pronto será madre por cuarta vez) y Sebastián Achával y Roxana Suárez, poderosos representantes de la “generación emergente”, valga la redundancia.

Del 9 al 12 de febrero habrá festival, que se suma a la propuesta de milongas que ya existen en la ciudad: La Miloncleta ( Falucho 4466), los miércoles de La Milonguita, en el Centro Asturiano (Jujuy y Brown), y las clases en el Club Peñarol (Sgo del Estero y Garay). Hay un par más pero no me animo a publicarlas porque no tienen la información actualizada. El que la tenga, por favor, que la envíe , así nos damos una vuelta.



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Desde Canadá, y a propósito del post anterior sobre los códigos de convivencia en la pista, Graciela Piccardi me cuenta que, hace unos años, hurgando entre los puestos del Parque Rivadavia tuvo la fortuna de encontrar entre los papeles polvorientos este librito, Guía del tango salón, editado en 1931, y que sin dudas es una reliquia, material arqueológico puro. En sus páginas, el autor, profesor Manuel Enrique Silva, enseña a los bailarines aspirantes las figuras básicas del tango mediante una serie de lecciones explicadas al detalle e ilustradas puntillosamente, paso a paso, y completando la información con imágenes de las posturas consideradas más convenientes (o de moda) en esa epóca, tanto tiempo atrás, cuando en la Argentina las vacas eran re-gordas, se tomaba el té a las cinco y se milongueaba en coquetos salones iluminados con lámparas de pesado alabastro.

Graciela entusiasmada se lo mostró entonces a su profesor, y después de sacarle fotocopias… le regaló el original, ¡craso error!

                  Fotos Gza album Graciela Piccardi Leer la entrada completa »



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El año pasado vino a la Argentina a dar unos conciertos en el interior del país (se presentó en el Festival de La Falda) y en la ciudad de Buenos Aires, pero tuve el privilegio de que tocara el bandoneón para mi solita, en un gesto de generosidad enorme, y mientras cocinaba una pasta con peperoncinos de ésas que solo los italianos deberían hacer. Era un domingo de agosto al mediodía, y en las esquinas de Retiro andaba el viento furioso levantando remolinos de hojas secas. Francesco Bruno me contaba que el fueye había sido una revelación en su vida y, como tal, había marcado un antes y un después: antes, o atrás, había quedado el laboratorio donde trabajaba como químico, y en adelante estaba el prestigiosísimo Conservatorio de Rotterdam, que hace 20 años agregó el tango a su plan de estudios gracias a la influencia del músico y bandoneonista Carel Kraayenhof. 

Yo lo filmé con mi cámara, y muy humildemente Francesco me advirtió, después, que ese día no había tocado ”bien”. Me sonreí. Borges escribió que no se puede hacer un tango sin las calles y los atardeceres porteños, pero seguramente no imaginaba que un italiano de Trieste podría tocar así el bandonéon y, en cada nota, convencerte de que la única patria del género está en el corazón de quien lo ama.

 

El Marne, de Arolas, por Francesco Bruno y Virgilio Monti.