Un homenaje a dos mujeres, en medio del dolor y la impotencia

No todos los festejos por el Día de la Mujer fueron alegres. Familiares de Cassandre Bouvier y Moumni Houria, las turistas francesas que fueron asesinadas en Salta en julio de 2011, decidieron enfrentar el dolor y homenajear a estas dos mujeres que perdieron su vida tan trágicamente. Para esto, encargaron la creación de una estatua en su honor.

El escultor y el padre de una de las jóvenes, junto a la obra que las homenajea FOTO: Le Parisien

La escultura, realizada por el artista franco-argentino Alfredo Garzón representa una mano ensangrentada extendida hacia el cielo. Fue colocada en el lugar en el que fueron hallados los cuerpos de las dos jóvenes, que fueron abusadas, torturadas y luego asesinadas en la Quebrada de San Lorenzo, a 12 km de la ciudad de Salta.

La obra fue inaugurada el viernes pasado, en el Día Internacional de la Mujer.

Jean-Michel Bouvier, padre de una de las víctimas, aclaró que la estatua ”no es un monumento funerario”.

“Es un testimonio de la amistad franco-argentina movilizada por la libertad de las mujeres”, dijo el hombre, que aseguró que para él, promover la construcción e instalación de ese memorial fue “una especie de terapia”.

Por el crimen de las jóvenes, hay tres personas acusadas de homicidio y abusos sexuales agravados y otras tres están sospechadas de ser cómplices.

 

 

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En el día de la mujer, la hija de Marita Verón dará una charla virtual

Hoy es un día para celebrar a la mujer. Y qué mejor ejemplo de mujer que Micaela Catán, la hija de Marita Verón, que junto a su abuela, Susana Trimarco, encarnan la lucha contra la trata de personas.

En el marco de este día, Micaela dará una charla virtual a las 17 horas por Taringa!, en la que contará la historia de su mamá y de la Fundación María de los Ángeles en primera persona para el público adolescente de T! y se abrirá un hashtag #Noalatrata en la sección shouts de T! donde se les podrán hacer preguntas durante todo el día, que la joven contestará en vivo.

Para seguir la charla virtual, pueden hacerlo desde aquí: http://t.bb/micaela

Esta iniciativa es a la vez la inauguración de un acuerdo de mutua colaboración establecido entre la Fundación María de los Ángeles y la  compañía de Internet Taringa!. Desde ahora, la organización liderada por Trimarco utilizará al portal como un canal y herramienta de comunicación para buscar personas desaparecidas, realizar campañas de prevención e información sobre la trata en Argentina.

 

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Lectura recomendada: Pendejos, de Reynaldo Sietecase

Nuevamente tengo el lujo de recomendarles otra lectura policial de un muy buen escritor y periodista argentino. Se trata del libro Pendejos, de Reynaldo Sietecase. Si bien es una novela, Pendejos aborda uno de los temas más polémicos de nuestra realidad: la vida de los menores en conflicto con la ley penal.

Partiendo de hechos que ocurrieron en la realidad, Sietecase intenta mostrarnos el “detrás de escena” de una serie de asesinatos cometidos por menores de diferentes contextos socio económicos.

Pero para qué contarlo yo, si se los puede contar él mismo. A continuación, una breve entrevista con el autor del libro recomendado.

¿Por qué elegiste el tema del vínculo entre los menores y el crimen para escribir un libro?
Sietecase: Por mi trabajo periodístico me enteré que había una decena de menores condenados a cadena perpetua en Argentina. Esa situación viola tratados internacionales. Conocí una de las historias, la de un chico de mendoza que se había cosido la boca para protestar y empecé a interesarme por el tema de los menores delincuentes. Esos pibes que son víctimas y, a la vez, victimarios. Después me pareció que lo mejor que podía hacer era narrarlo desde la literatura.

Los casos, como bien comentás al final del libro, tienen similitudes con hechos reales. ¿Cómo elegiste qué casos querías contar en ficción?
Sietecase: Desde hace más de diez años guardo recortes de diarios con los casos policiales que me interesan. Es un ejercicio profesional. Y cuando decidí escribir los cuentos de Pendejos tomé diez hechos que involucraran a menores -en todos los casos matando- y sólo con esa información básica los llevé al plano de la ficción.La literatura tiene una fuerza y una riqueza que no posee el documento periodístico. La literatura no es contradictoria con la realidad, a veces la completa o la complementa. Esto ya lo decía Borges.

¿Qué caso policial vinculado con un menor –en la vida real- te impactó más?
Sietecase: Es uno de los que ficcioné. Un chico de doce años que mató a su padre que violaba a su hermana mayor. El padre era policía. Es el asesino más chico de los que se narran en el libro. El cuento se llama Pelusa duerme en el sillón. Hace unos meses el grupo de rock Hijos de Babel, hizo un tema basado en ese cuento.

¿Hay algún caso real que te gustaría narrar sin ficcionarlo?
Sietecase: No. Prefiero ir siempre hacia la literatura. La ficción me permite inventar escenas, agregar personajes y diálogos. La narración real tiene un compromiso con la verdad que no se puede violar. Y yo prefiero dejar el periodismo para mi laburo de todos los días.

El tema del libro es una cuestión de permanente debate en los medios y en la sociedad. ¿Qué opinás de los proyectos que piden bajar la edad de imputabilidad?

Sietecase: En esto tengo la misma opinión que los expertos de Unicef. Debería existir un régimen penal para menores, es decir que sean imputables, que no dejen de “pagar” por un crimen, pero que esa pena esté en relación a su edad y que tengan todas las garantías del debido proceso: abogado defensor, un fiscal que los acusa y un juez que dictamina sentencia, pero en relación a la edad y con centro carcelarios que les permitan volver a la sociedad. El sistema actual es perverso, todo queda en manos de un juez de menores. Y cuál es el resultado: los menores pobres que delinquen van presos y los menores con plata que matan, terminan siendo declarados inimputables o en un centro de salud. Además el hecho de que exista una pena también le permite a los familiares de las víctimas algún tipo de reparación.

¿Qué medidas pensás que se podrían tomar para prevenir y para trabajar sobre la delincuencia juvenil?
Sietecase: Cuando un chico toma un arma, ya todo está perdido. Quiere decir que fracasó el Estado, la escuela, la familia…Hay que actuar antes. No es sencillo porque muchos de los chicos que delinquen son hijos de padres que están presos o en la droga. Hay que tratar de rescatar a esos pibes. Te doy un dato: según reconoció hace un par de años el gobernador Daniel Scioli, sólo en Bs Aires hay 400 mil chicos que no estudian ni trabajan. Es un ejército de desamparados. Con esa cifra es un milagro que la violencia no sea mayor.

En el libro, a mi entender, se logra un equilibrio interesante en la presentación de víctimas y victimarios, al narrar detalles de las vejaciones y miserias que vivieron los menores antes de cometer sus crímenes. ¿Pensás que en el periodismo policial debería haber más información de los dos lados de la historia?

Sietecase: Sin duda. Pero en general que le pasa a un pibe que mata o que le pasó, no le interesa a nadie. Esta es otra razón por la que elegí trabajar este tema desde la ficción.

¿Qué opinás de cómo se cubren, en general, los casos policiales que vinculan a menores en televisión? ¿Y en prensa gráfica?

Sietecase: Es un verdadero desastre. Son los casos que mejor se prestan para el sensacionalismo. Te voy a contar algo que nunca conté. Cuando salió el libro una importante productora me compró los derechos para la tele. La idea era hacer una serie con cada uno de los cuentos y cerrar con un pequeño debate sobre el tema de los menores y la violencia. Me pagaron muy bien. A los seis o siete meses, cuando pregunté cómo iba el proyecto me dijeron que no se animaban a hacerlo.Una pena, creo que hubiese ayudado a crear conciencia. Y sobre la prensa gráfica lo mismo. El tratamiento no es tan sensacionalista pero podría tener más data sobre la historia de los chicos.

¿Cómo llegaste al género policial?

Sietecase: Llegué primero como lector. Desde muy pibito leo libros de aventuras y novelas policiales, desde Salgari a Sherlock Holmes. Y como autor, es un género en el que me siento muy cómodo. Es cercano al periodismo, por lo menos en cuanto a los métodos de investigación previa  y además, el policial te obliga a contar una buena historia -el lector de policiales no tiene piedad con los bodrios- y a la vez te permite narrar una sociedad: las relaciones con el poder, la justicia, la policía. A través de una buena novela policial se pueden entender qué ocurre en una ciudad o un país.

¿Quiénes son tus autores favoritos en la literatura negra?

Sietecase: Del policial tradicional: los cuentos de enigma de Poe y las novelas de Chandler. Del nuevo policial europeo: Manuel Vazquez Montalban, Andrea Camilieri y Mankel están entre mis preferidos. En Argentina hay muchos autores buenos, sólo por citar algunos de muchos: Olguín, Abós, Sasturain, Batista, Oyola, Aguirre y podría seguir.

Además de los casos en los que te basaste para este libro ¿solés inspirarte siempre en hechos reales para tus relatos literarios?

Sietecase: No siempre, pero de hecho son un gran disparador. Como se dice hasta el cansancio, la realidad supera a la mejor ficción.

Tres libros que ningún periodista/escritor de policiales debería dejar de leer

Sietecase: A sangre fría de Capote, Operación Masacre de Walsh (el prólogo de ese libro además, contiene todo lo que un periodista debe saber para ejercer este oficio) y El sueño eterno de Chandler (en realidad casi todo de él). Agregaría dos más. Crimen y castigo de Dostoievski y El asesinato considerado como una de las bellas artes de Thomas de Quincey. Ambos fueron muy inspiradores para mí. Estos de una lista interminable de grandes libros.

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Sobre el autor

Reynaldo Sietecase es poeta, narrador y periodista. Ejerce el periodismo en medios gráficos, radiales y televisivos de la Argentina. Por su trabajo en radio fue distinguido con el premio Martín Fierro en 2006 y con el premio Éter a la mejor labor periodística en 2008 y 2009. Su programa Lado Salvaje fue galardonado con el premio Martín Fierro al mejor programa periodístico de televisión por cable en 2006 y 2008.

Es autor de los libros de poesía Y las cárceles vuelan (1987), Cierta curiosidad por las tetas (1989), Instrucciones para la noche de bodas(1992), Fiesta rara (1996), Pintura negra (2000), Hay que besarse más(2005) y Mapas para perderse (2010). La antología Los poemas (2011) recopila parte de su producción poética.

Publicó las novelas Un crimen argentino (Alfaguara, 2002) y A cuántos hay que matar (Alfaguara, 2010), el volumen de relatos Pendejos (Alfaguara, 2007) y dos libros de crónicas: El viajero que huye (1993) y Bares (1997). En 2012 publicó el libro Kamikazes, los mejores peores años de la Argentina.

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Lucila Frend: los fundamentos que confirman su absolución

El martes de la semana pasada, el Tribunal de Casación Penal bonaerense rechazó un pedido del fiscal general Carlos Altuve para que se condenara a Lucila Frend a prisión perpetua o se anulara el debate que se realizó en 2011 en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro. De esta manera, confirmó la absolución de la joven en la causa que investigó el crimen de Solange Grabenheimer.

Tal como lo hizo el TOC 2, Casación también cuestionó duramente la investigación llevada adelante por el fiscal de San Isidro Alejandro Guevara.

A continuación, algunos de los fundamentos del máximo Tribunal para insistir en que no hay pruebas que permitan concluir que Lucila cometió el asesinato.  Los fundamentos fueron planteados en el voto del doctor Víctor Horacio Violini.

En respuesta a las quejas planteadas por la fiscalía, Violini explica:

“Se procedió a la visualización de las diez jornadas de debate (…), no apreciándose las irregularidades denunciadas”

Sobre el actuar del Tribunal Oral:

  • “Las preguntas efectuadas [por el presidente del Tribunal] a los testigos no aparecen como capciosas o parcializadas; en realidad, ellas eran las que debería haber efectuado la fiscalía, que, no sobra decirlo, en momento alguno protestó a este respecto”
  • “En las ocasiones que el tribunal interrumpió para formular preguntas lo hizo tanto respecto de la fiscalía como de la defensa”
  • “La fiscalía interrogó libremente a los testigos, (…) éstos depusieron con comodidad, y al término de cada participación, los recurrentes dejaron en claro que no tenían más preguntas que formular”.
  • “Nada impedía a la fiscalía protestar libremente ante cualquier actitud que considerara irregular, por lo que si no lo hizo respecto de otros testigos, cabe presumir que no observó irregularidad alguna”

Sobre la perito psicóloga Patricia Martínez Llenas, que dijo que Lucila tenía rasgos de personalidad psicopática, el juez dijo:

  • “Es verdad que respecto de [la] testigo [Patricia Martínez Llenas] el tribunal resultó más incisivo, quizás porque no le resultaba creíble, y (…) encuentro que tenía sobradas razones para dudar de la objetividad de la perito psicóloga, sin perjuicio de lo cual, ésta se explayó en extenso”.
  • “No encuentro qué relación podría tener el hecho de que la imputada sea zurda o diestra con su perfil psicológico (…) la perito ha excedido su ámbito de actuación”
  • “En el aspecto psicológico tampoco se cuenta con una opinión unánime”

Sobre la data de muerte:

  • “Resultaba evidente que la hora de la muerte no se encontraba clarificada en lo absoluto”. En ese sentido, el magistrado cuestiona el testimonio de Eugenio Aranda, forense de la Policía Científica bonaerense, respecto de la data de muerte de Solange. “La declaración de Aranda fue, cuanto menos, desprolija esa desprolijidad genera duda, y como es sabido, la duda no puede resolverse en contra del justiciable”. Recordemos que sobre el horario del crimen hubo numerosas hipótesis y ninguna pudo comprobarse. Aranda, que fue el primero que vio el cuerpo de Solange en la escena del crimen, declaró diferentes franjas horarias a lo largo del juicio, por lo que la defensa de Lucila lo acusó de falso testimonio.

Sobre la modalidad del crimen:

  • “Tampoco se encuentra probado de modo fehaciente que el agresor haya sido una persona zurda”. Esta era otra de las pruebas que el fiscal consideraba fundamentales para establecer la culpabilidad de Lucila. Algunos peritajes determinaron que la persona que mató a Solange “podría ser zurda”, pero esto no quedó acreditado y de todos modos tampoco podía probar por sí solo que Lucila la hubiera matado.

Sobre el móvil:

  • “El recurrente alude a varias circunstancias que podrían haber motivado el homicidio (…) Ninguno de estos motivos resulta convincente, o se encuentra probado”. Sobre este punto la fiscalía manejó varias hipótesis: una supuesta rivalidad por un ex de Lucila, la presunta decisión de Solange de dejar de vivir con Frend, incluso algunas disputas domésticas menores, entre otros elementos.

Sobre la valoración de la prueba:

  • El magistrado considera que el fiscal hizo un trato “desparejo” de la prueba, en el sentido de que actitudes de Lucila el día del crimen que él considera sospechosas, no las consideró así en el caso de idénticas actitudes por parte de otros testigos del juicio. “Se observa un tratamiento desigualitario de la prueba por parte del recurrente, por el que se valoran como indicio de cargo actitudes que también se verifican respecto de testigos insospechados, por lo que si el dato es irrelevante para generar sospechas contra éstos, no puede ser un indicio de cargo respecto de la imputada”

Sobre las hipótesis alternativas:

  • El magistrado no coincide en la afirmación de la fiscalía que sostiene que las hipótesis alternativas que surgieron durante la investigación fueron investigadas y agotadas
  • Considera que no fueron exhaustivamente investigadas las hipótesis sobre la empleada doméstica que había tenido altercados por “celos” con Solange, ni el caso del obrero que dijo que fue a la obra ese día, y que “en el camino encontró un bolso que cargó hasta cansarse y luego arrojó por encima de la pared de la obra, pese a que tenía las llaves del lugar y podía abrir”

Con todo esto, Casación llega a la misma conclusión que el Tribunal Oral: no hay pruebas de que Lucila haya cometido el crimen. La incógnita que queda a seis años del homicidio, es obvia ¿Quién mató a Solange Grabenheimer?

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Lectura recomendada: Restos Humanos, de Álvaro Abós

Amantes de la novela policial, tengo el honor de poder compartir con ustedes esta breve entrevista que le realicé a Álbaro Abós, uno de los grandes escritores argentinos. La lectura recomendada de hoy es Restos Humanos, una de sus novelas policiales. Es un libro fascinante, en el que se entremezcla un crimen real, que tuvo mucho impacto en la Argentina de los años 50, y la fantasía, que encaja a la perfección en el relato.

Ha sido un lujo poder tener este diálogo con Abós, que nos cuenta un poco de la “cocina” de este libro, que gira en torno al asesinato de Alcira Methiger, cuyo cuerpo fue descuartizado y esparcido por distintos puntos de la ciudad.

Aquí va la entrevista:

¿Por qué eligió el caso de Alcira Methyger para escribir una novela?
Álvaro Abós: En aquel febrero de 1955 yo tenía 13 años y ya era un lector voraz. Mi padre al volver del trabajo traía La Razón y yo devoraba la contratapa, con los chistes e historietas, y las páginas de deportes y policiales. La aparición de restos humanos desperdigados por la ciudad causó conmoción y la prensa dedicó mucho espacio al caso. La ciudad se llenó de rumores y miedos: por ejemplo, se decía que había un asesino que mataba mujeres indiscriminadamente. Mi madre y mi hermana mayor tenían miedo de salir a la calle. Luego se supo que los restos pertenecían a una mujer joven y al aparecer la cabeza en el Riachuelo, la policía armó el cuerpo en la morgue. Una larga cola se formó en la calle Viamonte para reconocer a la mujer. Algunas personas tenían amigas o parientas desaparecidas, pero otros iban por el placer morboso de ver el cadaver. Al detenerse al asesino, Burgos, una multitud se reunió en la Avenida Montes de Oca cuando lo llevaron a reconstruir el crimen. Algunos lo aplaudían, otros lo querían agredir. Es que el caso Burgos, además de la morbosidad de sus detalles, tocaba una sociedad dividida. Eran los finales del gobierno de Perón, y la gente veía en Alcira a una chica del interior, una “cabecita” y a Burgos como un típico hombre de clase media porteña. Era un enfrentamiento entre dos Argentinas. Claro que, como puede seguirse en las cartas de lectores de revistas populares como Ahora, algunos acusaban a Burgos de abusador perverso pero otros lo defendían alegando que era un buen muchacho engañado por una ambiciosa cazadora de hombres. Poco después, se produjo el bombardeo a la Plaza de Mayo, en junio del 55 y luego el derrocamiento de Perón. El caso Burgos fue olvidado por la prensa pero quedó en la memoria colectiva y en la historia de los crímenes célebres. En 1963 yo era estudiante de derecho y militante de las primeras juventudes peronistas. En el patio de la carcel de Caseros, donde estábamos centenares de presos políticos, lo ví a Burgos: era un hombrecillo adusto que daba vueltas al patio sin hablar con nadie. Entonces decidí escribir sobre el caso y en los años setenta empecé a investigarlo, leí la causa y hablé con testigos. Me costó mucho conseguir el libro “Yo no maté a Alcira” que Burgos escribió en la carcel. Por entonces, dudaba entre escribir una investigación no ficcional o una novela. El proyecto se interrumpió por múltiples motivos, sobre todo porque para ganarme la vida tuve que dedicarme a otras cosas. Luego debí exiliarme y finalmente,en Barcelona,  empecé la novela que terminé en Buenos Aires a mi regreso del exilio. También me llevó mucho tiempo conseguir editor hasta que finalmente la publicó en 1991 la editorial Puntosur.
¿Cuánto hay de real y cuánto de fantasía en los personajes que protagonizan la novela?
AA: Cuando decidí que Restos humanos sería una novela, combiné los datos reales con otros ficcionales, pero con fuerte tono autobiográfico: la historia está vista a través de un adolescente, y rodeada de historias imaginadas y de personajes ficticios.O  reales aunque obren como títeres del autor, como Rubén Bravo,el delantero de Racing, mi club, obviamente,o la actriz María Schell, de la que estaba enamorado. En Restos humanos como en otras novelas que escribí, estudio a fondo una época, o una situación, pero al escribir,  trato de olvidar  la documentación para narrar.Como dice el evangelio, no se puede servir a dos patrones. Cuando uno decide hacer novela, hay que estar dispuesto a la traición. Sin embargo, la realidad es tan fantasiosa o mi imaginación tan pobre que nunca nadie me objetó por traicionar la realidad.. Alguna vez me pasará…
¿En qué se inspira para construir sus personajes. Por ejemplo, los personajes de los policías que investigan el crimen, ¿hay algo de la vida real en ellos?
AA: El comisario Ramocino, que investiga  el caso Burgos y detiene al asesino, está vagamente inspirado en Meneses, que intervino en el caso. La figura del policía me atrae porque tiene una dimensión trágica: es alguien que está todo el tiempo en contacto con la muerte, con situaciones extremas. En la literatura universal hay tantos ejemplos, desde el juez de instrucción en Crimen y castigo de Dostoievski hasta el Wallandar de Menkell o el Montalbano de Camillieri, sin olvidar a Maigret, del gran Simenon. En mi novela Kriminal tango (Alfaguara, 2011) estudié a fondo la vida de los detectives de la División Homicidios, para construir mi pesonaje del inspector Muñecas…
En una nota al pie, mencion u anónimo enviado a la policia que enlaza una parte de la historia, que es el personaje de María Schell, el jugador de Racing y el Almirante ¿Ese anónimo existió o es parte de la ficción?
AA: Los anónimos jugaron una parte importante en el caso Burgos. Cuando la policía buscaba afanosamente al descuartizador que había matado y cortado en pedazos a Alcira, se produjo una situación típica de las psicosis colectivas:proliferaron los  anónimos que delataban a presuntos asesinos: eran venganzas sórdidas, o ajustes de cuentas… Así fueron detenidos numerosos cirujanos y carniceros, ya que se sospechaba de ambos gremios por la pulcritud del descuartizamiento…El anónimo concreto que Ud. menciona es ficcional, por supuesto.
¿Cómo se logra un equilibrio entre la ficción y la realidad cuando se escribe una novela sobre un hecho que sucedió en la vida real?
AA: ¡Ojalá yo supiera lo que Ud. me pregunta! Entonces tendría el secreto de la literatura. Al ignorar ese secreto, no me queda más remedio que intentar una y otra vez…
En el género policial, ¿cuáles son sus escritores favoritos?
AA: Son muchos y además,  mis gustos van cambiando con el tiempo. El policial es un campo tan abierto y atractivo que suele atraer a escritores diversos y a veces lejanos. En mi antología “Asesinos” (Adriana Hidalgo, 2008) recopilé sesenta cuentos de escritores como Walt Whitman o Marcel Proust que nadie asociaría con el policial, y que no resistieron la tentación de narrar un crimen. También figura allí nuestro adusto erudito Paul Groussac. Manuel Puig o Juan José Saer también se rindieron: ver The Buenos Aires Affair de Puig y La pesquisa de Saer. Entre los argentinos me gustan Borges y Walsh, separados por la politica pero unidos por su amor al género negro, y Marco Denevi, y  la precisión geométrica de Claudia Piñeiro en Tuya y Las grietas de Jarach. El escritor de novela negra que más me ha impresionado en los últimos tiempos es Menkell. Menciono a dos grandes novelas policiales latinoamericanas: Laura 67 del mexicano Fernando del Paso y El gran arte del carioca Rubem Fonseca.

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Sobre el autor:´

Álvaro Abós nació el el 20 de octubre de 1941 en Buenos Aires. Es periodista y escritor. Es autor de las novelas Restos humanos (1991), El simulacro (1995) (Premio Jaén, España), El crimen de Clorinda Sarracán (2004), Cinco balas para Augusto Vandor (2006) y Kriminal tango (Alfaguara, 2009). Sus cuentos están reunidos en De mala muerte (1986), Merece lo que sueñas (1995) (Premio de Narrativa Alcalá de Henares) y La baraja trece (2005). Al pie de la letra. Guía literaria de Buenos Aires (2000) fue adaptado para televisión por Canal (á). La trilogía biográfica conformada por El tábano (2001) (sobre Natalio Botana); Macedonio Fernández. La biografía imposible (2002) y Xul Solar. Pintor del misterio (2004) recibió el Premio Konex. Su antología El libro de Buenos Aires (2000) reúne crónicas porteñas, y Asesinos (2009) compila cuentos universales sobre crímenes. La revista cultural Ñ eligió su investigación Eichmann en Argentina como uno de los libros del año 2007.

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La “Escalera del diablo”: el patrón matemático de los asesinos seriales

¿Se puede predecir el próximo crimen de un asesino serial? Dos investigadores californianos creen que sí. Según estos científicos, la conducta de un asesino serial sigue un patrón que en matemáticas se conoce como “Escalera del Diablo“.

Andrei Chikatilo, el asesino serial que mató a más de 50 personas en 12 años

Según cuenta la revista Muy Interesante, el estudio se basó en el análisis del comportamiento del ucraniano Andrei Chikatilo arrestado el 20 de noviembre de 1990, tras haber cometido 56 asesinatos en el transcurso de 12 años. Chikatilo fue ejecutado en 1994.

Al ritmo de las neuronas

La teoría sostiene que la razón por la que los asesinatos siguen una función matemática es que los asesinos seriales trabajan a un “ritmo” manejado por las neuronas de sus cerebros, según explica el Daily Mail.

“El patrón de “disparos” de las células cerebrales es similar al del cerebro de un epiléptico, que los lleva a tener ataques, aunque en el caso de los asesinos les genera una urgente necesidad de matar”, dice el Daily Mail.

Los crímenes de Chikatilo

Los homicidios cometidos por este famoso asesino serial ocurrieron entre el 78 y 1990. El intervalo más corto entre dos homicidios fue de tres días, y el más largo, de 986. A primera vista, dicen los científicos, no parece que hubiera un patron en sus acciones.

“Es altamente irregular, con largos intervalos sin homicidios, interrumpidos por saltos, cuando mató mucha gente en períodos cortos. Esa curva se conoce en matemáticas como la Escalera del Diablo”, explican los investigadores.

De todos modos, el modelo necesita algunos ajustes. “No podemos esperar que un asesino cometa sus crímenes en el momento exacto en que alcanza la excitación de sus neuronas. Necesita planear y preparar su crimen. Entonces podemos asumir que comete el asesinato después de que la excitación ha estado sobre un umbral durante cierto período de tiempo”, indican.

“Otra cosa que asumimos es que el asesinato tiene un efecto sedante en el asesino”, aseguran. La curva de homicidios de Chikatilo se acerca a sus predicciones. Y los investigadores creen que el modelo puede hacerse incluso más preciso.

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Quién mató a Facundo Cabral

La revista Gatopardo publicó una nota que aquí les comparto, contando quién es El Palidejo, el hombre acusado de ser el autor intelectual del ataque en el que murió Facundo Cabral.

EL HOMBRE QUE MATÓ A FACUNDO CABRAL

POR ALEJANDRA S. INZUNZA Y JOSÉ LUIS PARDO (Nota publicada en Gatopardo)

El trovador tenía setenta y cuatro años pero conservaba su figura elegante. Vestía jeans, suéter azul y chaqueta café y ocultaba sus ojos, que ya no veían bien, tras unas gafas de vidrio de botella del mismo color. Facundo Cabral pisó con parsimonia el escenario del Teatro Roma de Xela, Guatemala, en la fría noche del 7 de julio de 2011. En una mano portaba un bastón de madera y en la otra la guitarra, la inseparable. Se sentó en una silla y comenzó a desplegar un repertorio que había acompañado media vida a gente como Raúl Barreno, que lo contemplaba hipnotizado desde una butaca en la décima fila. Hacía diez años que había asistido en el mismo lugar a un concierto del argentino, pero le parecía como si lo escuchara por primera vez.

Durante poco más de una hora Cabral compartió su fidelidad al amor, a Dios y a su madre, a la que recordó como siempre: “Mi madre era una mujer grandiosa, divina, durísima, porque cuando tenía nueve años, cuando me fui, me dijo que ése era el último regalo que me daba. El primero había sido la vida y el segundo, y último, la libertad para vivirla”. Recitó “Mi pobrecito patrón” y “Éste es un nuevo día”, canciones que hablan del amor y la convivencia a pesar de haber sido un niño alcohólico, sufrir la cárcel y después el exilio. “Porque uno no vive solo y lo que a uno le pasa le está sucediendo al mundo, única razón y causa”, susurraba en la introducción de “No soy de aquí, ni soy de allá”. Ése fue el tema que cerró el concierto.

Antes de rasgar los últimos acordes, Cabral se levantó por un instante y encorvándose para reverenciar al público, se despidió:
—Gracias por la amistad de tantos años. Sepan que fueron una parte importante de mi felicidad. Sepan que los voy a llevar en mi corazón hasta el momento final.

Al bajarse el telón, Facundo Cabral dejó de recitar para siempre. Fue su última actuación. Su voz se esfumó dos días después cuando fue acribillado en un coche camino al aeropuerto de la ciudad de Guatemala.

Sobre la pared de la sala de Henry Fariñas colgaba un cuadro en el que aparecía Facundo Cabral juntó a él, su esposa y sus dos hijos. En el librero guardaba los discos del argentino, e incluso coleccionaba los libros y entrevistas en las que era protagonista al que llamaba “maestro”. Hacía años que eran amigos y Fariñas, un empresario nicaragüense del mundo del espectáculo, había llevado a Cabral a Nicaragua en varias ocasiones y gestionado otros conciertos en Centroamérica, entre ellos el último celebrado en Xela. La íntima relación que los unía llevó a este hombre de cuarenta y dos años, de pelo chino y ojos negros, a estar presente en los últimos momentos de la vida del cantautor. Aquel 9 de julio de 2011, Fariñas insistió en llevarlo al aeropuerto en su Range Rover blanco, el mismo que apenas unos minutos después sería baleado por veinticinco disparos, tres de los cuales matarían a Cabral. Fariñas sobreviviría.

Cuando todavía dos mil personas lloraban en la ciudad de Guatemala al artista en la escena del crimen, Fariñas testificó que el autor intelectual del asesinato había sido Alejandro Jiménez, un supuesto narcotraficante costarricense que lo quería muerto por haberse negado a venderle el Elite Night Club, el antro nocturno que regentaba en Managua. En el momento en que se presentaba al mundo como un empresario y promotor musical honrado, víctima de la coacción del narco, el teniente José León Gadea y el inspector Pedro Manuel Sánchez, de la policía de Nicaragua, ya lo tenían fichado. Desde 2010 le seguían la pista por pertenecer a una organización de tráfico de drogas internacional.

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La historia detrás de las gemelas Casas

No, no les voy a contar todo lo que hay detrás del polémico caso de Edith Casas, que hoy se casó con Víctor Cingolani, el hombre detenido por el homicidio de su hermana gemela, Johana.

Se los va a contar Rodolfo Palacios, un colega con una gran pluma y una increíble habilidad para encontrar los detalles de las historias policiales.

Y lo va a contar todo en la próxima edición de Orsai. Pero acá les comparto el adelanto que posteó Hernán Casciari. Se van a morir de ganas de leer esa crónica. O al menos eso me pasó a mí, que estoy esperando ansiosa la edición de marzo.

La historia de las gemelas

▣ HERNAN CASCIARI, JUEVES 14 DE FEBRERO, 2013

(Para leer el post completo y ver las fotos, hace click acá)

Catorce de febrero. Mientras escribo este adelanto de la Orsai N12, una chica de veintitrés años se está casando con su novio en un pueblo de la Patagonia. La pareja eligió dar el «sí» justo el Día de los Enamorados. La madre de la chica está ausente porque el novio mató a la hermana gemela de la novia. Por eso él entrará al Registro Civil esposado. Y por eso, también, la luna de miel será en la cárcel.

Con Chiri leímos esta historia hace un par de meses, al mismo tiempoque la conocía todo el mundo:

Varios de los elementos del relato nos alucinaron, como si se tratara de un cuento erótico-policial. Primero nos llegó el rumor de que el asesino se acostaba con Johana y Edith (las gemelas) al mismo tiempo.

Más tarde conocimos los detalles del asesinato de Johana: dos tiros en un descampado. Y por fin, la decisión de Edith —misteriosa, imposible decisión— de casarse con el asesino de su hermana aún sabiendo de la pólvora que la policía encontró en las manos del novio.

Pero sobre todo nos encegueció, con machista frivolidad, la belleza indecente de las gemelas. Según todos los testigos, las mujeres más hermosas nacidas al sur del mundo.

Durante mi último viaje a Buenos Aires hablamos con Chiri toda una noche sobre el caso. Fantaseábamos con estar allí, mezclados con los vecinos, absorbiendo la chismografía de los pueblos chicos hasta llegar a la verdad. ¿Qué pasó realmente? ¿La gemela se quiere casar con el asesino para vengarse? ¿De verdad lo ama? ¿Mataron a Johana entre los dos? ¿Él es inocente y purga una condena injusta? ¿Está encubriendo a alguien?

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Lectura recomendada: “Qué de lejos parecen moscas”, de Kike Ferrari

La lectura recomendada de hoy es una muy buena novela policial de un escritor argentino. El libro se llama Qué de lejos parecen moscas y su autor es Kike Ferrari.
A continuación, una  entrevista que le hice para que nos cuente algunos detalles de cómo fue el proceso creativo del que surge el libro que les recomiendo.

¿En qué o en quién te inspiraste para hacer el personaje de Machi (protagonista de la novela)?

Kike Ferrari: La historia apareció antes que el personaje, de hecho el primer borrador del primer capítulo comenzaba con la frase el tipo es un garca, a modo de guía, porque todavía no lo tenía del todo definido. Después, mientras estaba en el proceso de construcción del personaje, buscándole una forma de caminar (aunque casi nunca la describo, hasta que no veo la forma de caminar de un personaje no lo puedo contar) de hablar, de pensar, de actuar, me di cuenta que tenía un modelo perfecto: un ex patrón, llamado Luis Machi, del que usé, además, un par de anécdotas.

La historia transcurre en apenas unas horas, pero por la intensidad parece mucho más. ¿Cómo manejaste la elección de situaciones que le tocaron vivir a tu personaje para que pudieran desarrollarse en ese espacio temporal y a la vez lograr moverte en el tiempo para contar la historia de vida de Machi?

K.F: Me ayudo un montón cuando encontré el título del libro y me puse a jugar  con la enumeración de Borges en El idioma analítico de John Wilkins. Esto me sirvió para ordenar las historias del pasado de Machi y cruzarlas con el presente continuo del muerto en el baúl. Igual en un momento, cerca del final, sentí que la historia se me aceleraba, pero lo dejé ser. Supongo que algo de ese vértigo se trasluce en la novela.

En Qué de lejos.. hay muchas referencias momentos que se vivieron en la Argentina: la última dictadura, la década del 90, la crisis del 2001, etc. ¿Alguno de tus personajes tiene también un anclaje real?

K.F: En la nota de final de Regresamos como Sombras, el Jefe Taibo dice “los límites en esta novela entre la realidad y la ficción no están del todo claro ni siquiera para el autor“. Supongo que esa frase sirve para explicar lo que me pasa con Que de lejos parecen moscas. Varios de los personajes nacieron a partir de una persona de la vida real, pero fueron tan brutalmente ficcionalizados, que me cuesta encontrar ahora al modelo que les dio vida. Pero sí, empezando por el propio Machi hasta personajes más marginales dentro de la historia como el Loco Wilkinson (uno de los alias de Galimberti), el Patrón Balza, el Coco Noriega, Mariela Baez o algunas de las minitas (La Colorada, la Chica del Mechón Violeta), tienen el anclaje del que hablás.

Crédito: Mika Urzomarzo

Además de la merca, las minas, la corrupción, por sobre todas las cosas resalta la impunidad con la que se maneja el señor Machi. ¿Es un reflejo de algo que ves en la vida cotidiana?

K.F: La impunidad del poder, sí, del Capital. Del poder que da el Capital. Propiedad y Patriarcado, todo eso. Por eso me interesaba buscar una situación en la que un tipo acostumbrado a la impunidad del poder estuviera en el límite.

En una entrevista leí que decías “soy escritor de barrio chico”. Qué de lejos.. fue publicado en España. ¿Por qué la decisión de publicar allá? ¿Cómo te fue con los distintos públicos, el local y el español?

K.F: Publicar en España no fue una decisión, sino la primera oportunidad que apareció para hacerlo, de la mano de Carlos Salem. Tengo la sensación de que en España se me leyó un poco más que acá, pese a ser un escritor más porteño que los adoquines. En cualquier caso la historia que cuenta Que de lejos parecen moscas es, creo, tan universal como la hijoputez.

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Jack el Destripador ¿era argentino?

Ya pasó más de un siglo, mucho más. Y, si bien es leyenda en la historia criminal, nadie sabe cuál fue la verdadera identidad de “Jack the ripper”, o Jack el destripador. El apodo de este asesino se lo asignó el mismo –o ella- : así firmó las cartas en las que se atribuyó los brutales homicidios de cinco mujeres entre agosto y noviembre de 1888, en Whitechapel, Londres.

Sus víctimas eran prostitutas que trabajaban en las tabernas y calles locales. Las mataba y, tal como su apodo lo indica, las destripaba: los cuerpos fueron hallados con cortes de garganta, mutilación abdominal y genital y lesiones faciales progresivas. Y también era parte de su modus operandi la extracción de órganos internos.

Hubo una interminable lista de sospechosos, pero lo cierto es que nunca se logró probar que ninguno hubiera cometido los aberrantes homicidios. Luego del asesinato número cinco, no volvió a saberse de otro crimen semejante en la zona. Era como si El Destripador se hubiera esfumado. El caso fue cerrado en 1892.

Pero el asesino se convirtió en leyenda y sobre su identidad se hicieron muchas conjeturas. Una edición argentina de la Revista Muy Interesante destaca las siguientes:

Una teoría involucra al príncipe Albert Victor, duque de Clarence. Los rumores decían que el joven había embarazado a una prostituta y la mató para ocultar el hecho y evitar el escándalo.

Otra versión sostiene la posibilidad de que el homicida haya sido el pintor Walter Sickert, que tenía una obsesión con el destripador e hizo varios cuadros sobre él.

El que planteó una teoría interesante fue Arthur Connan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. El escritor sostuvo que se trataba de una mujer, disfrazada de hombre. Esta teoría fue retomada por otros curiosos que intentaron resolver la incógnita del destripador. Pero nunca pudo probarse.

Y, como no podía faltar, hubo un argentino en la lista de sospechosos: un tal Alonzo Maduro o Alonso Maroni, financista que habría estado en Londres cuando se cometieron los asesinatos. El escritor Juan Jacobo Bajarlía tomó esta teoría en base a testimonios de un secretario del financista argentino. El testigo habría escuchado a Alonso diciendo que las prostitutas debían ser eliminadas. También lo habría visto con un sombrero y un sobretodo parecidos a los que había descripto el único testigo de la investigación que no era un embaucador. Si esta teoría es cierta, Jack the Ripper murió en Buenos Aires en 1929, a los 75 años.

Pero ninguna de estas hipótesis fue comprobada. Y hasta el día de hoy, la identidad del asesino que inspira tantas películas, libros y series policiales permanece en el anonimato.

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