Perón y Evita en el retrato del glamour

Todo parace indicar que el retrato de Perón y Evita, obra del franco argentino Numa Ayrinhac, seguirá colgado en la Casa Rosada. El cuadro tiene su historia. Fue comprado por Carlos Spadone en una subasta de Posadas SA, la rematadora que lideró las ventas en los ’90, resultado de la fusión de Bullrich, Guerrico & Gaona. El empresario se lo regaló a Carlos Menem, que tenía en su despacho pintura argentina clásica, en general paisajes, varias de ellas procedentes de la Galería Zurbarán, cuyo director, Ignacio Gutiérrez Zaldívar, siempre mantuvo fluidas relaciones con políticos y diplomáticos. En la era del presidente Macri ingresaron en la pinacoteca oficial obras de Luis Fernando Benedit, Tatato, cuya fuente de inspiración fueron siempre las cosas nuestras, el campo y la obra eterna de Florencio Molina Campos. En el retrato, Perón y Evita están en la cima del poder y de la gloria. Ella tiene 27 años, luce un vestido espectacular diseñado por Jaques Fath, un grande de la moda, como Dior, Schiaparelli y Madame Grés.

Numa Ayrinhac nació en Francia y emigró a la Argentina con su familia para radicarse en Pigué, oeste de la provincia de Buenos Aires , donde es fuerte la presencia de la comunidad francesa. Alumno de Ernesto De la Cárcova, su obra, de paleta realista, estuvo asociada al paisaje hasta que Eva Perón lo eligió como “pintor de la corte”. El retrato que comentamos fue pintado en 1948 y considerado por el marimonio Perón como único retrato oficial. Antes había pintado a la madre de Evita, Juana Ibarguren, y a su hermano Juan Duarte. La relación del presidente Macri con el arte tiene mucho que ver con el interés de Juliana Awada por el arte argentino, un terreno en el que dio sus primeros pasos como compradora de buen ojo y gusto definido en sucesivas ediciones de arteBA, la feria de arte de Buenos Aires de la que es conspicua animadora.

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Wainrot, un coreógrafo con rango de embajador

Antes de dar el sí protocolar, y de que la designación salga publicada en el Boletín Oficial, las redes sociales le dieron el espaldarazo a Mauricio Wainrot como nuevo director del Asuntos Culturales de Cancillería. El cargo tiene la medida de un hombre que hizo del mundo su escenario y conquistó los grandes teatros, primero como bailarín y luego como coreógrafo. Su relación con las artes visuales tuvo durante años protagonismo y dedicación particular, a través de Carlos Gallardo, su compañero de vida, artista y escenógrafo, colaborador en varias de sus más logradas puestas, como la recordada Carmina Burana.

Ayer, las redes respondieron al anticipo del nombramiento, tras la propuesta de la Canciller Susana Malcorra, recibida como un reconocimiento a su larga trayectoria por el bailarín y coreógrafo que está de vacaciones en La Cumbre. Su “paese”, como diría Cesare Pavese. Una casa, un jardín, un sueño y la paz del encuentro lejos del mundanal ruido y cerca de El paraíso, la mítica casa de Manucho Mujica Láinez.

La Dirección de Asuntos Culturales de Cancillería tiene una función clave en la proyección de la cultura argentina al exterior. Se diría que fija la política de Estado respecto de una línea de pensamiento, pero también es el carril para dar visibilidad a artistas, arquitectos, pensadores, cineastas y escritores, a través de citas internacionales como son la Bienal de Venecia de Artes Visuales, la de Arquitectura, allí mismo, en los arsenales venecianos donde la Argentina tiene pabellón propio tras la gestión de Cristina Fernández de Kirchner.

Además, están las ferias de Guadalajara y de Franckfurt, las grandes “bateas” globales para exhibir las novedades literarias y colocar en las vidrieras mayores a nuestros escritores. Se le ha cuestionado a la gestión anterior la existencia de listas negras y, como consecuencia, la ignorancia sistemática de autores reconocidos, pero no alineados con el pensamiento hegemónico.

Sucederá Wainrot, con rango de embajador, a Magdalena Faillace, quien fue responsable del envío a la Bienal de Venecia de la obra de Villar Rojas, cuando tomó la posta de Gloria Bender, ex mujer de Ginés González García. Luego, del envío veneciano curado por Rodrigo Alonso: la “Metáfora”, de Nicola Costantino, con su polémico eco mediático. La artista rosarina estrenó el pabellón que nuestro país tiene por veinte años. El año último, en la Bienal del nigeriano Okwui Enwezor, la Argentina se lució con  la obra mayúscula de Juan Carlos Distefano, con curaduría de Maria Teresa Costantin y el apoyo de su mayor coleccionista, el empresario farmacéutico y productor cinematográfico Hugo Sigman. Arriba, foto de la obra de Distefano en el Pabellón Argentino de los Arsenales.

En un racconto histórico, por la Dirección de Asuntos Culturales pasaron Patricio Lóizaga, Sergio Renán, Teresa de Anchorena, Alberto Petrina y Gloria Bender, entre otros.  Por su proyección internacional mantiene una relación fluida con la Fundación Exportar, organismo que canaliza y financia proyectos, no solo culturales, al exterior. De acuerdo con el actual organigrama del gabinete del Ministro Pablo Avelluto, se da por descontado que el área que conduce Iván Petrella, Cooperacion Internacional y Federal, tendrá materia de trabajo común con Mauricio Wainrot, como director de Asuntos Culturales de Cancillería.

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El Carracci de los Ravenna, errores caros

 

A propósito de los old masters, de Velázquez, de los errores en la catalogación y de la nota publicada hoy en LN, viene de inmediato a cuento la historia de los Ravenna. Era más o menos esta época, hará unos quince años. Salía a subasta en Christie’s una pintura que había viajado de Buenos Aires a las gateras de la rematadora. Se trataba de un descendimiento de la Cruz (foto arriba) una Pietá sin atribución a ningún artista. UN anónimo. La tela de gran tamaño ocupaba el lugar central en el living de los Ravenna, una familia oriunda del norte de Italia que vivía en la zona Norte. Profesionales de clase media.  Pude ver la huella que dejó en la pared cuando almorcé con ellos tiempo después, en los meses abrumadores que siguieron al remate del 28 de enero de 2000. Para no olvidar lo ocurrido dejaron la marca en la pared. La secuencia es así. Luego de muchas vueltas y consultas, incluidos expertos de Christie’s, los Ravenna vendieron el cuadro, junto a unos floreros de grisaille, a Jean Jacques Stromboni, un marchand de Córcega que circulaba en esa época por los remates porteños, por un total de 100.000 dólares. Stromboni era un tipo rubio, alto, buen mozo, de saco azul cruzado y pochette amarillo, como se usaba en la época de los yuppies de Wall Street. Vivía en la calle Posadas. Pagó por el cuadro del “anónimo” italiano 38.000 dólares y los Ravenna, que estaban en una situación financiera complicada,  cerraron satisfechos el trato. Cuál no sería la sorpresa cuando vieron publicada la foto de la pintura en las páginas del The New York Times con un título gigante. PRECIO RECORD POR UN CARRACCI. La escena de la Cruz, presumiblemente anónima, habia resultado ser un original del maestro Ludovico Carracci (Bologna 1555.1619), cuyas obras se encuentran en el Museo del Louvre, en el de Filadelfia, en la Colección Thyssen y en la Pinacoteca Nacional de Bologna, entre otros destinos encumbrados.  El comprador fue  el Museo Metropolitano de Nueva York que pagó 5,3 millones de dólares. Poco después, lo colgó en las salas de la Quinta Avenida como cuadro estrella de una retrospectiva de Carracci.  Sin palabras. Conocí  a Ana Marìa Ravenna cuando vino a verme a la redacción de LA NACION, desolada con la noticia. Recuerdo que publicamos entonces una muy buena nota de María Gainza. La escritora y periodista había investigado la venta y lo que vino después. Había una causa, un estudio de abogados y una posible demanda. Hasta donde sé, la historia terminó en una transacción judicial, porque los Ravenna transfirieron, o vendieron?, el juicio. Todavía recuerdo a Ana María, una mujer suave y encantadora que preparaba una exquisitas galletas de maicena. Si en algún lugar del planeta lee este post, tal vez podamos llegar al  final, final, de la historia del Carracci.

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Martes visuales: lo que va de Art Basel a Este Arte

En un mes pasó de todo. Los peregrinos del arte volaron a Miami para una nueva edición de Art Basel Miami Beach, que más allá de los resultados y el glamour … estuvo pasada por agua. El combo playa, palmeras y arte, en 2015 quedó reducido a paraguas y feria. Mucha agua por Collins Av. y vecindario de Lincoln Road y más público que en años anteriores. Fueron 77.000 visitantes, cuatro mil más que en la edición anterior, y un nivel de ventas que se movió fluido entre los 30.000 y los 300.000 dólares. La fotos de Vic Muniz (arriba) que transforma a la bella Marilyn en un rompecabezas inquietante se vendió en 350.000 billetes verdes, confirnando la fortaleza del mercado del brasileño radicado en Nueva York, que el año último tuvo su muestra, formidable, en el Hotel de Inmigrantes, sede porteña del Muntref. Art Basel Miami ya tiene ganado el favor de los coleccionistas latinos y locales que pisan fuerte, Ella Cisneros, Jorge Pérez, los Milán, Craig Robbins, Rosa de la Cruz y Mera Rubell, entre otros. En los pasillos feriales la noticia fue la designación de Franklin Simans (ex County Museum de Los Angeles) como nuevo director del PAMM (Perez Art Miami Museum), elección que cambiará radicalmente la política de muestras y de adquisciones en el museo del desarrollador y coleccionista de origen cubano. Los grandes nombres del ruedo de ABMB  siguen siendo Bacon, Picasso, Boetti, Fontana, Anish Kapoor y Jeff Koons. Ahora habrá que anotar los de  Sean Scully, Al Held, El Anatsui, Jenny Holzer y Lee Uffan. Antes de abrir la feria, el Picasso cubista de precio “reservado” ya estaba vendido. Como ocurrió en TEFAF Maastricht,  el escultor uruguayo Pablo Atchugarry mantuvo alta la perfomance de ventas en las galerías Sur y en Tornabuoni, otro tanto para Le Parc. El mendocino, escoltado como siempre por su hijo el tanguero Yamil, presentó en el local de Hermés del Design District los famosos carrés, pañuelos, inspirados en sus obras, elegidas por el heredero de la firma Pierre Alexis Dumas, a partir de la mega del Palais de Tokio. Los argentinos Orly Benzacar y Jorge Mara han conquistado su lugar en la recorrida y en la shopping list de compradores globales atentos a la producción de Villar Rojas (un fenómeno) y Eduardo Basualdo (abajo) . Mara estableció un interesante contrapunto entre la mesura de la paleta de Ana Sacerdote (uno de sus hallazgos) y el nuevo Arnaiz en gran formato y brillante colorido.

El sistema expositivo de Miami impone en la agenda de diciembre como eje central Art Basel y un collar de ferias paralelas, entre ellas Unlimited y Scope, en la primera estuvo la galerìa Nora Fish (buena ventas)  y, en la segunda, el incansable Julián Mizrahi. Ignacio Liprandi sigue siendo uno de los animadores más  conspicuos del circuito internacional. Un caso aparte. Mantiene perfil bajo y sostenida presencia. Con seguridad será uno de los animadores de la edición 35 de ARCO Madrid, en la que estará presente también la galerista Estela Totah (Del Infinito) de regreso al ruedo madrileño.

El PIcasso de arriba es un collage, como los famosos decoupages azules de Matisse, reunidos en esa muestra fuera de serie del  MoMA. La galería de Danielle Caseau lo presentó en la segunda edición de Este Arte (Punta del Este). Al cierre de la feria, se daba por vendido en 6000 dólares. Curada por Laura Bardier (Montevideo 1976), con más entusiasmo y ganas que recursos, Este Arte ha dado un paso adelante con la mudanza a un espacio ideal: una vieja disco desmantelada en el camino del Fasano. Allí estuvieron, entre otras galerìas internacionales,  Pabellón 4, con obras de Paula Otegui y Dino Bruzzone, abajo, ya decidido a buscar inspiración en el comic. Piero Atchugarry, Sur, con obra de Ignacio Iturria, Haeinzer Reszler, de Lausanne, Suiza y  Galleria Continua, de san Giminiano, presentando trabajos de Daniel Buren, Erlich, Macchi, Cildo Meireles y más notables.  Luna Paiva sorprendió con una escultura de rocas en bronce de memoria atávica en linea con los meteoritos y vestigios destruidos, una de las líneas en alza del arte actual. La obra de Paiva tendría como destino una colección esteña. Queda pendiente para otro post contarles de Garzón, ese pueblo perdido en el mapa elegido por el influyente suplemento Travel, del The New York Times como uno de los destinos de 2016.

 

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Zidane, una obra de arte es DT del equipo merengue

 

Zidane, retrato siglo XXI 

Douglas Gordon y Philippe Parreno presentaron en Art Basel 2006 el film consagrado al futbolista francés, que hoy adquiere un carácter premonitorio. El dueño del Balón de Oro en el Mundial de Alemania, será el nuevo DT del Real Madrid

¿Intuición, sueño o profecía? El 15 de junio de 2006 , en el estadio de St. Jacques, de Basilea, diseñado por los suizos Herzog & De Meuron (Tate Modern, Londres; Munich Arena) Douglas Gordon y Philippe Parreno presentaron el film “Zidane, un retrato del siglo XXI”, considerado de manera unánime por la crítica como la mejor obra de arte de la edición número 37 de Art Basel. Antes de llegar a la feria, la película se mostró en Cannes, fuera de concurso, donde fue saludada con aplausos. Gordon, premio Turner 1996, premio Hugo Boss 1997, mejor artista Bienal de Venecia 1998, nació en Glasgow, ama el fútbol y considera a Zidane el mejor futbolista de la historia, un héroe, antes de que el cabezazo a Materazzi, la expulsión de Elizondo y el Balón de Oro del Mundial lo convirtieran en una “figura”. Gordon considera el retrato del Zizou una obra del siglo XXI, realizado en un soporte que conoce mejor que nadie, porque su generación creció con La Guerra de las Galaxias, la fotografía y la Web: “El cine es hoy lo que fue la pintura cuando Gericault presentó “La Barca de la Medusa” en el siglo XIX”, afirma Gordon. Su intención con esta obra, que la realidad ha colocado en la historia del arte antes de lo pensado, fue unir algo tan popular como el fútbol con el arte contemporáneo y de esta forma ampliar la audiencia. “Zidane” fue filmado en abril de 2005, en el estadio madrileño Santiago Bernabeu, durante el último partido disputado entre el Real Madrid y el Villareal, con 17 cámaras de 35 mm. ubicadas entre los 80.000 asistentes, con la ayuda de una tropa de 150 especialistas entrenados en las filas de Almodóvar, Ford Coppola, Oliver Stone y Sofia Coppola. La única imagen en pantalla es él. Las cámaras lo siguen durante noventa minutos para demostrar que cada vez que toca la pelota el juego cambia. Como antecedente, los artistas citan los retratos de Andy Warhol en los sesenta para “13 Beautiful Girls.”

Douglas Gordon siempre quiso filmar a Zizou, pero tuvo que vencer primero la resistencia del futbolista, quien finalmente aceptó por el pedido de Frédéric Hermel, periodista de L’Equipe. Isabela Mora, madrileña y directora de relaciones públicas de Art Basel, consiguió el permiso del Real Madrid. Los cabos se ataron y la película se hizo. Nacido el 23 de junio de 1972, en Marsella, y ganador de la Copa de Mundo de 1998, en Francia, y del Balón de Oro en el Mundial de Alemania 2006, Zidane jugó su primer partido en primera división a los 17 años y en 2001, el Real Madrid pagó a la Juventus el récord de 69 millones de dólares por su pase. Desde hoy es el DT del  equipo merengue.

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Arte 2015 en 10 noticias

Se va un año de récords, muestras memorables, bienales, inauguraciones y nuevos museos. La que sigue es una selección personal de hechos que fueron noticia en el mundo del arte. Arriba, en la primera foto, una vista del Pabellón de los Arsenales en la Bienal de Venecia con la bella, intransigente y desgarradora obra de Juan Carlos Distefano representante  en la última edición dirigida por el nigeriano Okwui Enwezor. Segunda foto, para el lobby del Faena Hotel Miami Beach. Barroco encuentro con las pinturas de Juan Gatti, argentino universal, lector glotón, que vive en Madrid y comparte proyectos con Pedro Almodóvar. La trilogía Hotel. Faena House de Foster  y el Centro de Arte diseñado por Rem Koolhass fueron noticia en 2015.

El gaucho displicente de Morel, obra maestra de nuestro precursor, integra la antológica edición de 200 años arte argentino presentada en tres tomos por el Banco Hipotecario, inciativa de Eduardo Elzstain bajo la mirada del coleccionista Ricardo Esteves, que sumó una entrega abreviada para escuelas de todo el país.  Mujeres de Argel de Pablo PIcasso se convirtió este año en el cuadro más caro del mundo. La obra habia integrado la colección de Victor y Sally Ganz, coleccionistas fanáticos de Picasso que compraron cuando el malagueño se asomaba a la fama. En el ranking de los top ten, es Picasso por lejos el artista más cotizado. Se presume que la compradora fue Lillly Safra, millonaria de origen argentino, propietaria de el Giacometti récord El hombre que marcha.

Más de sesenta artistas argentinos contemporáneos integraron la muestra presentada en la Maison Rouge, Parìs Bastilla, por impulso del coleccionista Antoine de Galbert,  heredero de Carrefour, y el entonces ministro de Cultura, Hernán Lombardi. En la foto, abajo,registro de una performance de Ana Gallardo cuando quedó sin casa y cargó sus petates y pertenencias en un carrito.bici para circular por las calles de Buenos Aires. Además, obras de Nicanor Aráoz, Jorge Macchi, Pablo Siquier, Juliana Lamothe y Tomás Espina.

El filete porteño fue elegido patrimonio cultural de la humanidad. Un señal clara de nuestra identidad que engalana bares, colectivos y espejos de manera inconfundible. Después de un paréntesis, más largo del imaginado, desde la partida de Guillermo Alonso, fueron inauguradas las salas del primer piso del Museo Nacional de Bellas Artes. La noticia fue la nueva sala Berni con obras definitivas de distintos períodos de la produción del mayor artista argentino del siglo XX. Arriba, Primero Pasos, una clásica pintura que integra la colección del Bellas Artes. Poco más de 170 millones de dólares pagó un coleccionista chino, que ganó sus primeros yuanes manejando un taxi y hoy tiene una buena pinacoteca y dos museos, por un desnudo de Modigliani en Christie’s. Una historia de película que puso en evidencia la exquisita originalidad del gesto de Amedeo Modigliani, su sello de pintor solo igual a sí mismo. De su mano salieron una pinturas espléndidas que estuvieron por años en Buenos Aires, en un petit hotel de la calle Cavia. Año Le Parc fue el 2015 y la buena racha del mendocino promete seguir en 2016, porque tendrá su retrospectiva en el PAMM Perez Art Museum de Miami. En la foto posa con Pierre Alexis Dumas, heredero de la casa Hermés de París, quien le encargó uno de sus clásicos carrés, pañuelos,  como antes lo había hecho con Joseph Albers, entre otros. También Le Parc fue invitado de honor a la BIenal de Curitiba, para luego celebrar su cumpleaños 87 en El descanso, isla de ensueño del abogado, empresario y coleccionista Claudio Stamato, en Tigre.

Fue noticia este año, y van 10, la apertura del Museo Whitney de Arte Americano (foto) en el bajo Manhattan sobre la traza del high line, el nuevo paseo neoyorquino que transformó las vías del ferrocarril que iba al meat packing district en un jardín de altura. Allí está el Whitney, un edificio amigable, pensado para acceder al arte de manera directa en todos los niveles por el gran arquitecto Renzo Piano (Pompidou, The New York Times, Fundación Beyeler).

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Mecenazgo, la ley que falta

En el nuevo gabinete del ministro Pablo Avelluto, Juan Carlos Beati ocupará la Dirección Nacional de Mecenazgo, a la que aportará su experiencia en la Ciudad. La proa está puesta para un cambio de fondo necesario, ha llegado la hora de reactivar un mercado de arte anémico y levantar la cotización de nuestros buenos artistas

Es un secreto a voces desde hace años la necesidad de implementar una Ley de Mecenazgo que la Nación no tiene y la Ciudad sí, con la lógica consecuencia de la serie de proyectos impensados que ese programa impulsado por el ministro Lombardi puso en marcha. Obviamente, es una materia sensible, porque la desgravación impositiva, que beneficia a las empresas “mecenas”, implica una merma en la recaudación de Economía. Nada es gratis. Lo que se gana por un lado se pierde por el otro. Sin embargo, vale la pena la apuesta, porque más allá de la reactivación del mercado de arte y del mercado editorial,  implica la oportunidad para elevar el listón en la calidad de las muestras y la cotización del arte argentino. Bajísima  en la escena global. Una pintura de la brasileña  Beatriz Milhazes se cotiza en 2 millones de dólares; otro tanto el gran ortiental Torres García, mientras que la obra que alimenta la leyenda local de los altos precios sigue siendo un Berni de un millón de dólares… comprado entre varios: Desocupados (foto arriba)

El último proyecto de Ley de Mecenazgo impulsado hace más de una década por Luis Brandoni y un grupo de especialistas fue vetado por el presidente Duhalde, en su corto mandato, porque resultaba cuestionable el Fondo Nacional de las Artes como órgano de aplicación. Algo que parece lógico, porque sería centralizar la acción; en lugar de abrir el juego y crear una comisión ad hoc, en el modelo de la Ley Rouannet de Brasil que corrigió la Ley Sarney por el peligro de las irregularidades. La Ley de Mecenazgo forma parte, o debería formar, de una política de Estado que apunte a posicionar el arte argentino en el mundo de manera sostenida.  Un buen ejemplo es la campaña desarrollada por Corea con los artistas minimalistas de posguerra (recomiendo visitar la muestra del CCR salas 4,5 y 6), que están hoy en las ligas mayores, se rematan en Sotheby’s y se venden en Art Basel. Caso Lee Uffan (foto) valuado en 350,000 libras. Se podria hablar también del nigeriano El Anat Sui, que crea suntuosos textiles con tapas de bebidas de bajo costo. Expuso en los Arsenales venecianos en la Bienal dirigida por Robert Storr, a metros de la obra de Kuitca, y también en Artempo esa memorable muestra del Palazzo Fortuny. En Art Basel se vendìa una linda pieza del nigeriano en 1,2 millón de dólares (foto abajo). Detrás del fenómeno Anat Sui hay una pléyade de mecenas, coleccionistas y atentos curadores africanos como Okwui Enwezor. Además de haber logrado colgar un textil con su firma en el Pompidou, de París .

Desde 2001 hasta acá, la escena del arte en la Argentina creció en todos los sentidos, direcciones y geografías. Hay nuevos formatos de gestión, nuevos museos, nuevas galerias y geniales mentes innovadoras dispuestas a deslumbrar al mundo.  Pero… no creció la base de compradores que sigue sendo la medida real de un mercado anémico, de escasa proyección y compromiso. Los coleccionistas argentinos viajan invitados a las ferias, circulan por el planeta como invitados VIP y gozan de los privilegios que brinda el prestigio se coleccionar arte. Como contrapartida, las compras realizadas no mueven el amperímetro ni son noticia. Un poético trabajo de Eduardo Basualdo (foto) en galería Ruth Benzacar se vendìa en Basel Miami en 15.000 dólares. Ignoro si se vendió, pero el precio es irrisorio para un artista que fue “estrella” en la Bienal de Lyon y es reconocido por los curadores que tallan en el circuito internacional.

Hace muchos años escribí en LN una columna bajo el titulo “Por qué los argentinos no tenemos un Botero”. Era el gran momento del colombiando, cuyos retratos expandidos y terminados con la tersura de Piero della Francesa se disputaban en las subastas de Nueva York. Y no solo por colombianos. De hecho en las últimas ventas, noviembre 2015, Christie’s  acusó el impacto de las ventas de Botero que se tradujo en un 26% del total recaudado. Mucho dinero para la obra del artista nacido en Medellín, que tiene casas en seis países, un taller de escultura en la Toscana  y en este momento una galería de obras a cielo abierto en Byscaine Boulevard, Miami. Sus gordas y sus caballos son parte de la explosión arty que vive la ciudad de las palmeras, otrora capital del dolce far niente. El desarrollador y collector Jorge Perez ha instalado varias esculturas de Botero en sus edificios premium (foto abajo).

Esta es una de las claves del Mecenazgo del futuro. Como en  Berlin, debería ser ley que un porcentaje de la inversión en metros cuadrados se destine a la compra de obras de arte, lo cual movilizaría el mercado y le daría alta visibilidad a nuestros artistas en lugares clave. Si hasta hace un tiempo invertir en arte para el lobby de un edficio podía considerarse “un acto de filantropía”, hoy es una inversión con retorno inmediato en el valor del metro cuadrado y una poderosa señal de status. Quien lo dude puede remitirse a la compra de dos obras de Jeff Koons para Oceana, el impactante proyecto en Bal Harbour de Eduardo Costantini. Ahora Pluto y Proserpina, una de ellas,  se exhibe en ell shopping  de Bal Harbour en Miami Beach que celebra los 50 años de vida. Y, por cierto, las grandes piezas que han sumado Alan Faena y Ximena Caminos al patrimonio del ediicio de Foster y del  Faena Hotel Miami Beach, desde Jeff Koons, Juan Gatti, Damien Hirst (foto abajo) y  Carlos Cruz Diez, hasta una capolavoro de la argentina Amaya Bouquet.

 

La Ley de Mecenazgo tiene ahora como referente en el gabinete de Avelluto a Juan Carlos Beati, especialista bien informado y con planes interesantes en su carpeta. Pero también hay otras espadas. Andrés Gribnicow, “un hombre del palo” con muchas inciativas públicas realizadas con fondos privados en su haber. Trabajó duro en el Fortabat para abrir sus puertas, en el proyecto de esculturas Arnet y, últimamente, con Jorge Macri en Vicente López. Un “inspirador” en este tema es Enrique Avogrado, segundo en la línea de Avelluto, quien comulga desde siempre con la vocación de darle vuelo a las industrias creativas, como vino haciéndolo desde el Centro Metropolitano de Diseño. Se suma ahora Iván Petrella, intelectual refinado y à la page, de traje oscuro y zapatillas, que aboga por el desarrollo y la promoción de la cultura argentina en el mundo, “allí donde nadie nos conoce”. Una misión en la que tendrá que trabajar en sintonía fina con Asuntos Culturales de Cancillería, que tiene a su cargo montar las grandes muestras en el exterior, como las bienales de Venecia y San Pablo, y las ferias de Frankfurt y Guadalajara, entre muchas otras acciones de difusión. La ley de mecenazgo atraviesa todos estos escenarios.

No tenemos la tradición sajona de filantropía, que puso los cimientos y las colecciones de grandes museos como el Metropolitan, la Frick Collection, MoMa o National Gallery. Tampoco la Red Nacional de Museos que tiene Francia y que es un modelo seguro para la politica federal de la que habla el secretario Petrella, o el collar de museos que inauguró España durante los años de bonanza económica, desde Málaga a Bilbao, desde León hasta Cáceres. Pero sí tenemos una digna infraestructura de museos en varios puntos del país, obvio en Buenos Aires, artistas formidables y un patrimonio único que puede ser recurso sustentable bien administrado. Esta la oportunidad para diseñar una herramienta que potencie este círculo virtuoso y lo proyecte a la Argentina profunda y al mundo.

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2016: 35 años de ARCO; 25 de arteBA; 20 de Proa; 15 de Malba

A la derecha Yoko Ono, viene a Malba para festejar los 15, abajo instalación ARCO 2013, Carlos Urroz, arteBA  y foto del video de Jeremy Deller en PROA

 

 

Arranca en breve un año con nuevas autoridades; Alberto Manguel será el director de la Biblioteca Nacional, un escritor que ama a Borges y, como corresponde, tendrá su propio laberinto.  Un año con nuevos jugadores; cambios de estructura y los conocidos de siempre. Será, también, escenario de celebraciones múltiples, mientras Avelluto, Lopérfido y Gómez (el Conejo), ajustan los engranajes de una gestión cultural que funcionará, de manera inédita; como un trípode. Fenomenal oportunidad para apostar por una cultura federal de proyeccón internacional. La primera escala de celebraciones en 2016 será ARCO de Madrid a fines de febrero, cuando los reyes Felipe y Letizia, en compañía de Carlos Urroz (foto abajo) , corten la cinta inaugural. UN cambio de época en la historia de una feria que transformó a Madrid, le puso alas al arte contemporáneo y apuntó por  levantar el listón de la creación a partir de esa feliz sintonía con las artes visuales cutting edge. ARCO arrancó en una España casi decimonónica, de la mano de una sevillana salerosa, de uñas largas y pelo rojo, llamada Juana de Aizpuru. Vivió su expansión con la bonanza comunitaria bajo la dirección de Rosina Gómez Baeza, y ahora está, madura y consolidada, lista para dar sus frutos. ARCO fue, y hay que decirlo, un espejo en el que se miró arteBA, diez años más joven, inaugurada por Diana Saiegh, secretaria de Cultura durante la gestiòn de  Carlos Grosso, con miradas inspiradoras de Fito Fiterman y Julio Suaya. Mucha tinta en los diarios y agua bajo el puente corrió desde entonces.

arteBA (arriba) es hoy la feria de arte contemporáneo de Buenos Aires, con influencia y liderazgo en la región, récord de visitantes y un aura de prestigio que le ha valido el titulo de acontecimiento cultural  del año en Buenos Aires. Es probable que la Primera Dama, Juliana Awada, suba al podio la noche inaugural. Ella ha sido una de las animadoras más entusiastas, es una coleccionista con buen ojo y sabe escuchar a los que saben. Lo que no es poco. En esta edición, arte BA tendrá un espacio ampliado de DIXIT con una lectura curatorial a cargo de Lara Marmor y Vidal MacKinson del arte del último cuarto de siglo. Nos vamos a sorprender todos. El giro ha sido copernicano y lo sigue siendo. Imparable. El modelo argentino de produccciòn de arte es único en su tipo. Lo fue siempre, pero despegó a las alturas actuales con la crisis de 2001, cuando muchos vieron que se cerraban puertas pero se abrían infinidad de ventanas a un universo sin límites. Para anticipar la celebraciòn, arteBA tendrá una gala de otoño, con el fin de sumar fondos destinados a la compra de obras de arte en el programa, exitoso, de matching funds. Este breve anticipo no incluye ni los nombres ni la historia de lo que pasó en estos 25 años.Habrá tiempo para hacerlo.

Fundaciòn Proa, esfuerzo titánico liderado por Adriana Rosenberg para posicionar un espacio cultural fuera del circuito de la milla de los museos, puede celebrar los 20 ´años con la satisfacción de la MISION CUMPLIDA. La BOCA es hoy una meta en un circuito cultural de alta gravitación que arranca en la Usina del Arte y culmina en la Vuelta de Rocha. Escribì la primera nota de una muestra en PROA para la revista de LA NACION en 1996. La muestra de apertura, soberbia, estuvo consagrada al mexicano Rufino Tamayo, el de las sandías y las figuras escultóricas. Entonces era solo una casa del siglo XIX con columnas de hierro y un espacio bellísimo de doble altura. De ese comienzo al presente hay más que el paso de los años. Louise Bourgeois, Mario Mertz, Alighiero Boetti, la transvanguardia con Bonito Oliva “en vivo” , Sol Lewitt, Joseph Beuys, la colecciòn Gelman, el futurismo … y la lista sigue. Proa ya escribió una página clave de la historia de nuestras instituciones culturales, y lo hizo con gran estilo y el incondicional apoyo de Tenaris, firme en la idea de recuperar en esa geografìa del arraigo de los inmigrantes la potencia del arte  contemporáneo. En septiembre de 2001 Eduardo F. Costantini fundó el Malba. Una audacia sin antecedentes. Museo privado, con colección propia, dedicado al arte latinoamericano en un edificio diseñado por tres cordobeses jóvenes (Tapia, Fourcade y Atelman) en la mejor ubicación, con tres cartas de triunfo; las obras icónicas de Tarsila do Amaral, Frida Kahlo y Diego Rivera. No me imagino el paisaje de Buenos Aires sin el Malba. Este año, bajo la direcciòn del español Agustìn Pérez Rubio celebrará con tres extraordinarias marcas de época;  Yoko Ono, Jorge Macchi y Jeff Koons. Una fiesta para celebrar los 15.

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Quién es quién en Cultura era Macri

 

Arriba, Lombardi y Castilla. Izquierda, Pablo Avelluto

 

La primera sorpresa en el gabinete de Macri fue que Hernán Lombardi no ocupara el ministerio de Cultura de la Nación, tras su fecunda gestión en la Ciudad al lado del actual presidente de la República, quien, en más de una oportunidad, se refirió a Lombardi como “el mejor ministro de Cultura que tuvo Buenos Aires”. Pero el infatigable promotor de la milonga, la noche de los museos, el polo circo, la interaccion entre lo publico y lo privado, y la difusión internacional en programas de intercambio como el Tandem francés, tenía otro destino. Está ahora a cargo del área de Medios (con rango de ministerio), conflictiva como pocas y con mucho por hacer. También está en sus manos el CCK y  Tecnópolis, dos mojones visibles y faraónicos de la gestión K en la Cultura. El primero por la multimillonaria inversión y la ausencia, por ahora, de contenido; y el segundo, por ser considerado como una suerte del Disneylandia de la era kirchnerista. En el nuevo gabinete será Pablo Avelluto, hombre que viene de las editoriales, quien marque la línea de acción futura, con la colaboración de un conocido de siempre: Américo Castilla.

Meco, para los amigos, tiene una larguísima trayectoria en la gestión y el marketing cultural, que se remonta a los tiempos en que era ejecutivo de una tabacalera. Integró la Fundación Antorchas, de triste y abrupto final, y puso énfasis en la acción de la Fundaciòn Tarea primero y de la Fundaciòn Typa, después. Es bien conocida su preocupación por las políticas culturales y, especialmente, por el trazado de estrategias para los museos públicos. Tal como sucedió en el MNBA tras la partida de Jorge Glusberg de la dirección, acelerada por cruces de voltaje más que moderado. Castilla, en tiempos de Pepe Nun, tomó  la batuta de nuestro museo mayor,  trajo de vuelta de París tres de los cuadros robados en una Navidad de los 80, cuando una banda bien entrenada se llevó obras de la coleccion Santamarina. Castilla, también, sentó las bases de una estructura distinta para la conducción del MNBA, formada por un director ejecutvo, un director artístico y un consejo consultivo, integrado, al menos hasta ahora, por Adriana Rosenberg, Silvia Fajre, Sergio Alberto Baur, Julio Crivelli , como presidente de la Asociación de Amigos, y el conocido coleccionista, productor y empresario Hugo Sigman. El primer concurso fue ganado por Guillermo Alonso.

Según informa Matilde Sánchez hoy en Clarìn, Meco Castilla vuelve al primer plano como Secretario de Patrimonio de la Nación, un cargo que, según su articulación, puede ser el eje del programa del ministro Avelluto. Se sabe que estará en el área, como sub secretaria, Lilliana Piñeiro, arquitecta, que dirigió el CCR, la Casa del Bicentenario y tuvo a su cargo las artes visuales en el gigantesco CCK. Piñeiro quedó tercera en el concurso para director del Bellas Artes que ganó Andrés Duprat. El bahiense, muy cercano a Castilla, fue director de  Artes Visuales en la era K (ocupado en la circulación de obras de arte, otro tema ríspido) y desde hace unos días ocupa el sillón de Marcela Cardillo, abogada, amiga se Jorge Coscia, ministro antes de la llegada de Teresa Parodi. La doctora Cardillo fue la  interventora que “desalojó” al doctor Guillermo Alonso del cargo de director del Bellas Artes.

Siempre en el terreno de los trascendidos, se dice que Alonso también está de vuelta. Formado en la gestión junto a Amalia Fortabat en el Fondo de las Artes, tendrá un cargo en el ministerio de Darío Lopérfido. La danza de nombres suma los de Iván Petrella (Fundación Pensar) , en el lugar de Mónica Guariglio en Cooperaciòn Internacional,  Marìa Victoria Alcaraz en la Dirección General del Teatro Colón; Martín Bauer, en la Dirección Artística del Argentino de La Plata y Jorge Telerman en el Complejo Teatral Buenos Aires. Estos son los primeros movimientos en el tablero cultural que por primera vez suma las fichas de tres ministerios bajo el mismo signo político:  Nación,  Provincia y  Ciudad de Buenos Aires.

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El “efecto” Art Basel en Miami Beach

Nadie mejor que Tom Wolfe para descubrir y describir las glorias y miserias de esa otra feria de vanidades que es Miami. Si estuviera escribiendo hoy la delirante crónica de Bloody Miami tendría que llenar nuevos casilleros en su galería de personajes. Para comenzar Sandro. Es chofer personalizado de su propia compañía, maneja una camioneta Cadillac de 90.000 dólares y tiene una lista de clientes VIP, entre los que se cuenta el multimillonario mexicano nacido en Líbano, Carlos Slim. “A Slim le gusta sentarse adelante y calzar una cap”, me dice y mira por el espejo del interior climatizado de la nave negra. Sandro se mudó de New York a Miami porque la vida es más fácil y más dulce. Le gusta su trabajo y se nota. Hay que saber moverse por la 95 en el rush hour. Tráfico. Un problema en Miami. Mucho auto y poco transporte público. Esta semana es clave. Hoy abrió  sus puertas la edición 14 de Art Basel Miami Beach en el Convention Center de South beach. Es la feria más visitada del planeta, la más marketinera y la preferida de las celebrities, desde Leo Di Caprio a Roman Abramovic, más Brad Pitt , Ella Cisneros, Gloria Stephan y los pesos pesados de arte: Perrotin y Gagosian. De Buenos Aires están Ruth Benzacar, Jorge Mara, Ignacio Liprandi, Nora Fish  y Henrique Faria. Se espera el desembarco de 1 millón de personas para consagrar también las 23 ferias paralelas montadas por el efecto Basel, entre ellas Pinta del argentino Diego Costa Peuser, en un mega warehouse del vencindario de Winwood. Art Basel Miami Beach fue fundada por el ya legendario suizo Sam Keller, (zapatilas tenis, cabeza rapada) en 2001.Tres meses despues del trágico 11 S. El mismo año en que Eduardo Costantini fundó el Malba. Ambas iniciativas fueron sobre rieles. La feria alcanzó en visibilidad a la “casa matriz” de Basilea (todos los años en junio en la triple frontera de Francia, Alemania y Suiza), pero no en prestigio. El relojito suizo sigue dando la hora. Pero la fiesta está en Miami que suma millonarios desarrollos inmobiliarios encarados por argentinos.

A la cabeza de las novedades está el Faena Hotel Miami Beach (arriba). Un personaje que falta en el libro de Tom Wolfe, Alan Faena  (52 años) con Len, su socio ucraniano, inversor urbi et orbi, ha encarado una obra titánica: transformar 8 cuadras en North Beach. Anoche el viejo Saxony le dio la bienvenida al barroco Faena Hotel, y Mario Testino fue el primero en cruzar el lobby enmarcado por columnas doradas a la hoja que destacan los murales de múltiples lecturas, irresistibles por su perfecta factura, obras de Juan Gatti. UN fichaje extraordinario de Ximena Caminos, directora de Arts Projects.  Argentino radicado en Madrid, Gatti acredita colaboraciones memorables con Almodóvar, a quien llama simplemente Pedro. Mientras tanto el talentoso Alfredo Arias ensaya con su troupe de bailarines la coreagrafìa para el espectáculo que dejará inaugurado en breve el teatro del Faena Hotel. Un cabaret fantástico con bar privado ambientado con obras de Amaya Bouquet.

El proyecto épico de Alan es nada menos que la creacion de un área, el nacimiento de un paisaje urbano, con el permiso del alcalde Levine y una inversión fabulosa. North Beach recibió con gratitud esta bendición de dólares y diseño. Cambiará para siempre. Dos arquitectos premios Pritzker, Norman Foster y Rem Koolhaas están en la génesis. Lord Foster proyectó Faena House, un edificio con aire de crucero y una obra del venezolano cinético Carlos Cruz Diez en el lobby. El pent house fue vendido a un magnate de Silicon Valley por 60 millones de dólares. Récord. El  edificio del Art Center lleva la firma del holandés Rem Koolhas; espacios descomunales, techos de 11 metros, salas enormes y un anfiteatro con balcón propio. En síntesis, la fórmula del nuevo Miami se resume así;  grandes arquitectos, obras de arte y locaciones privilegiadas. En la avanzada argentina se destaca Eduardo Costantini con Oceana, un edificio ocean view frente a Bal Harbour, el shopping más encumbrado de Miami, donde se exhibe por ahora Pluto y Proserpina, de Jeff Koons, cuyo destino final será el jardin de Oceana (foto arriba).

 

Last but no least. Jorge Pérez es el número uno  de lo developers del nuevo Miami. Nacido en Argentina, hijo de cubanos, combina en su acción el arte con los desarrollos inmobiliarios, un engranaje que conoce muy bien por haber trabajado en la oficina de permisos municipales. Tiene su museo, el PAMM, diseñado por los suizos Herzog y De Meuron y su nombre que está grabado en la piedra del lobby. Con 40 millones de dólares tiene el “derecho” de benefactor prinicipal. Junto con el gobierno. La compañía opera más de 30 torres descomunales en construcciòn, muchas cerca del museo que ha sumado valor al vecindario. En todas las obras está presente el arte como valor agregado del squire feet. Pérez colecciona arte contemporáneo, le interesan especialmente los artistas argentinos, cubanos y colombianos. Tiene obras de Eduardo Stupía, Liliana Porter, Graciela Sacco, Fernando Brice, Marco Maggi, Fernando Botero (Arriba escultura del colombiano en el show room de Auberge Residences SPA), Damian Ortega… y la lista sigue. La mano derecha del developer Pérez es Carlos Rosso, arquitecto de la UBA, graduado con medalla de oro. Tiene un aire a Ricardo Darín y una capacidad única para transmitir el alcance de la transformación de Miami. De las palmeras y el sol a una ciudad con anclaje cultural y un centro financiero vital en Brickell, donde se instalará en breve La Huella, mitico destino de José Ignacio para comer mariscos y pesca del día. Solo un dato: hay en Miami edificios, en marcha o terminados, proyectados por 21 Premios Pritzker de arquitectura. Inédito. La historia continuará.

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