A fines del pasado mes de diciembre, El Archivoscopio tuvo el placer de recibir la visita de Daniel Binelli, uno de los más brillantes bandoneonistas argentinos, que suele pasar buena parte del año viajando por el mundo entregando su sofisticado arte ante los auditorios más diversos y conocedores, y que entonces tuvo un resquicio para poder visitar el Archivo de La Nación.
Acompañado por Guillermo Stamponi, auténtico “amigo de la casa” y eterno buceador en nuestros sobres buscando recortes cuanto más amarillentos mejor, Binelli se entretuvo revisando su propio material, comentando viejos artículos periodísticos y eligiendo algunas fotos de otros tiempos, tomadas en otras visitas al diario. Tuvo oportunidad, a la vez, de contarnos en qué andaba por esas fechas.
Daba vértigo, realmente, escuchar la completísima agenda de conciertos y presentaciones para el 2012, donde el músico tiene ya programadas actuaciones en todos los continentes junto a diversas agrupaciones, como la Orquesta Sinfónica de Virginia.
Escena de la pelicula “Un corso de 1910″ de Sergio Renán, filmada en las calles de San Telmo.
Según cuentan los entendidos, el Carnaval de Buenos Aires tuvo su apogeo y esplendor a finales del siglo XIX y durante la primera mitad del siglo XX.
Eran las épocas de las comparsas, de los corsos mutitudinarios, de una masiva participación ciudadana y de un total apoyo de las autoridades del lugar. ¡Si hasta alguno de ellos participaban de los corsos y de los bailes carnavalescos!
Para que tengas una idea aproximada te dejo unas fotos de aquellas épocas.
Las fotografias aqui exhibidas son del Archivo del diario La Nación(fotos de Domingo Zenteno, Marciano Saucedo, Jorge Quiroga y Juan Di Sandro), del Archivo General de La Nación (AGN) y del libro: “Historia del carnaval porteño” de Enrique Horacio Puccia.
San Clemente es desde hace años una pequeña y activa ciudad balnearia. Una característica importante es la tibieza de sus aguas, aún en días fríos , nublados, de viento o de lluvia. Lo que determina que muchas personas permanezcan en las playas aún en días grises.
En 1966 nació allí La fiesta de la Corvina Negra a partir de una propuesta que presentó el señor Alberto Cucci, pescador reconocido en la zona en aquel entonces.
En uno de esos torneos el 22 de noviembre de 1966, el pescador Elio Callegari logró desde la costa pescar un ejemplar de 47, 200 kg.
Desde su creación el balneario tuvo su fama con la pesca de la corvina, en sus especies, negra, y rubia.
“La Voz”, es decir Frank Sinatra, aparece desplegando todo su singular talento ante el cautivado auditorio que presenció su actuación en el Sheraton Hotel de Buenos Aires a las 23.30 del 5 de agosto de 1981, como lo muestra la estupenda imagen del fotógrafo Jorge Quiroga capturada esa noche para La Nación.
Desde su llegada a la Argentina, Sinatra se había mantenido bastante esquivo para la prensa y había permanecido prácticamente recluido en las habitaciones del piso 23 del Sheraton Hotel.
Las primeras pistas de patinaje en Mar del Plata se ubicaron en la Rambla de madera, el Paseo General Paz y el predio donde luego se levantaría el Hotel Royal. A la primera concurrían los miembros de las familias porteñas que se acercaban hasta estas playas para disfrutar de los veranos. Allí, además, las chicas no sólo se lucían sobre las cuatro ruedas sino que la ocasión se utilizaba para exhibir las últimas prendas traídas de Europa.
Las fotos muestran una de las pruebas más difíciles patinar agachado. El profesor de la pista se preocupa en iniciarlos en el arte del patinaje.
Los niños son los que más se entusiasman yendo a la pista de patinaje, con sus gritos y juegos, poniendo una nota de diversión.
El ganado pasta en los altos valles cordilleranos mendocinos. (1959)
Las fotos que vas a ver pertenecen a la serie documental “Paisajes y Panoramas provinciales” de nuestro Archivo.
Algunas de las imágenes exhibidas son de lugares y situaciones que ya no existen. Otras, en cambio, tienen una rigurosa actualidad. Todas, en su conjunto, muestran la incommesurable belleza de la tierra mendocina.
Una llegada del tren trasandino a la estación Uspallata en el año 1935; el camino internacional a Chile cubierto totalmente de nieve en 1941; un campesino trabajando la tierra en un viñedo; la carretera que une a la Argentina con Chile por el paso de Uspallata en 1943 y una vista panorámica de Las Cuevastomada desde el Cristo Redentor en 1947 (Esta última foto es otra de las deliciosas tomas del gran maestro Juan Di Sandro), conforman el primer slide de fotos. Leer la entrada completa »
Quilmes fue unos de los balnearios más aristocráticos del Río de La plata. Ofrecía una pileta olímpica de agua salada, y el restaurante del famoso club del Pejerrey fundado el 2 de julio de 1938. El cual funcionaba en un stand construido por los festejos del Centenario. Por un peso se podían alquilar patines todo el día disfrutándolos en una pista de patinaje. Al mejor estilo Cinema Paradiso, se proyectaban películas, sobre una pantalla instalada en el medio del río.
El balneario estaba suspendido sobre pilotes que recordaban imágenes de la Bristol, Ostende, o la Costa Azul. En la temporada de verano, para aquellos que no podían viajar hasta Montevideo o Mar del Plata. Se los recomendaba como una alternativa. Actualmente el Club del Pejerrey , sigue conservando sus hermosas instalaciones.
El verano de 1937, La Nación obtuvo esta bella imagen en sepia del Rowing Club Argentino en el Tigre, que se publicaría en su edición de huecograbado del 14 de marzo de ese año.
Allí podemos observar la señorial fachada histórica de este tradicional club náutico fundado el 14 de abril de 1905 en las oficinas de Ernesto Tornquist para el fomento del remo en nuestro país.
Seguimos revisando nuestro archivo y allí estaba este aviso del 13 de Noviembre de 1930 , donde se anunciaba que en 1927 se lanzaba al mercado argentino la gaseosa Crush. Con una gran aceptación del público argentino. Una bebida a base de jugo y pulpa de naranjas frescas.
Hablar de Crush es trasladarse a la infancia cuando salíamos del colegio, y la tomabas camino a tu casa. Era también juntar las tapitas con los personajes de García Ferre, y coleccionar el álbum, con algunas muy difíciles como Petete. También hubo colecciones de animales y de automóviles.