Flirting, guía para hombres que buscan citas en las redes

Las primeras lecturas de este tórrido verano urbano me llegan por la vía de mi amiga Merimún, hábil encargada de nutrir mi biblioteca erótica personal, esta vez con dos títulos “utilísimos” para el bolsillo del caballero que quiera elevar su hándicap en el amor.

Me gusta observar el movimiento de las góndolas en las librerías, quienes pispean y con qué cara revisan el sector hot, y la verdad son pocos los hombres que se detienen a hojear literatura de autoayuda sexual. Es entendible. Muchos lo evitan por pudor y otros tantos porque quizá creen tener la vaca atada, como dice el refrán. Consideran que con lo que saben alcanza y sobra, pero señores no hay que confiarse demasiado. En el sexo, como en todo en la vida, conviene dudar. Es la única forma de “pulir” nuestras habilidades. Al menos eso sugiere Alex Moliner, autor de Flirting, ligar en Internet, todo lo que un hombre tiene que saber… y una mujer jamás debe leer, tal es el titulo completo. Nunca más oportuno el tema, especialmente para aquellos que han concentrado sus esfuerzos en conocer mujeres a través de sitios de citas y redes sociales, y digo concentrar porque la mayoría tiene perfiles en varios portales y apps a la vez. Las caras se repiten, y la estrategia también…. 

 ...descubriendo tu estrategia rire via lovely

Estas preciosas herramientas de socialización han movido del sofá a muchos tímidos y tímidas, obligándonos a desarrollar un método distinto de conquista que aunque pinta más fácil, no lo es. Ya lo dice Zygmunt Bauman en su último ensayo, las redes sociales terminan siendo una trampa, pero convengamos que está en uno no caer y saber sacarles provecho.

El asunto y el nudo de este libro editado por Océano (España) es enseñarle a los hombres incautos el arte del levante digital, muy distinto del real, desde entender la psiquis femenina hasta como sacar un buen perfil, descifrar el significado de una foto, qué palabras usar en el chat y cuáles no, cómo hacer sexo telefónico, el lenguaje corporal, los indicios de interés femenino, la letra chica de los mensajes, como evitar mentirosas y manipuladoras y aplicar la estrategia adecuada en cada caso, entre otras decenas de yeites enfocados a un único objetivo: conseguir la cuotita de sexo. Bendito sea, entonces, el objetivo de este completísimo manual de instrucciones, si va a proveernos de amantes inteligentes.

y yo en que categoría estaré??

El flirting es un talento natural que se puede aprender, pues en las redes estamos todos, bien dice el autor. Desde modelos famosas, actores, actrices, gentes normales y de a pié, jueces, empresarios, el veterinario, el encargado del edificio, la chica del kiosco, la abogada que te hizo el divorcio, la prima de la prima de tu amigo, las lindas, los lindos y una gran franja de frikis. En resumen, la misma gente que circula por la calle, pues Internet es el reflejo de la sociedad, con lo malo y lo bueno.  Pero si vas a navegar en ese océano de extraños hasta dar con sexo o algo de amor, al menos hay que tener buenos remos. Por eso me espanto (cada vez menos) cuando en el hunting me aparecen perfiles imposibles de likear (gente en musculosa o tsunga, dándole poquitos al perro, haciendo selfie en el espejo del baño con el toallón colgado de fondo etc., peor los que escriben patéticas frases de presentación). Es la vida, a algunos les sale y a otros les cuesta más.

En fin, este material es recomendable para aquellos que quieren pero que no saben cómo avanzar en las redes. No sé si conseguirán más sexo pero seguro sabrán si no les conviene más seguir probando suerte en la vida real. El libro está disponible en las librerias del Ateneo, en todo el país, y cuesta 219 pesitos.

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¿Por qué se termina el amor?

-dale gorda, quedamos así, paso a la tarde y hablamos. Chau, beso, mi amor… te amo, te amo (sic)

Tengo un compañero de trabajo muy culto y medido que cuando habla por teléfono con su mujer y se despide de ella, repite mecánicamente esta frase que, dicha así, tan seguido y fácil, ya me suena a póster de los ochenta. Claro que es lindo que te amen y te lo digan sin metáforas ni elipsis, con las letras bien grandotas escritas en la arena de una playa al atardecer. Pero el uso cotidiano del “te amo” termina desvirtuando el sentimiento. Pierde fuerza, lo vuelve intrascendente. Le quita dimensión. Por eso, a veces prefiero la elipsis a la obviedad.

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Le Love, un blog dedicado al amor

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