A veces el silencio es mucho más sugestivo que las palabras… a menos que a esas palabras las pronuncie una voz capaz de ponerte piel de gallina.
Desde hace unos días me veo tentada de volver a marcar el 0800 del servicio técnico de mi proveedor de Internet, sólo para a escuchar de nuevo la voz letal de un tal Manuel, el operador que me rescató la banda ancha después de una semana desconectada (lo habrán notado).

Foto Guy Bourdin
Hola, buenas tardes, habla Manuel, ¿en que lo puedo ayudar?….
Oh…
Hay voces realmente afrodisíacas, sea por susurrantes y gatunas o por desgarradas de tanta nicotina. O simplemente porque a tus tímpanos los erotiza. Muchas indican el poder de seducción del que habla (aunque luego el discurso rompa el hechizo).
Un profesor de Lingüística de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, Andrew Linn, y un ingeniero de sonido Shannon Harris detectaron que el sex appel de un registro vocal responde a una fórmula matemática que surge del equilibrio entre el tono, la velocidad del habla y la cantidad de palabras que pronunciamos por minuto, así como la frecuencia y la entonación.
Para averiguarlo desgranaron las voces de las actrices Judi Dench y Honor Blackman, y de los actores Jeremy Irons y Alan Rickman, consideradas las más sensuales según una encuesta realizada por la compañía de telefonía Post Office Telecom. Llegaron a la conclusión de que para tener una voz sexy “una persona debe pronunciar un máximo de 164 palabras por minuto y emitir pausas de 0,48 segundos entre las frases, expresadas con distinta entonación, y decreciente, mientras que su frecuencia de sonido debe oscilar entre los 34,5 Hz (hercios o ciclos por segundo) y los 12,2 Hz, lo cual genera un tono agradable, ni demasiado grave ni excesivamente agudo”, aseguran.
No se si los números de Linn y Harris y se aplican en el caso de algunas mujeres cuya voz a mí me suena a terciopelo, como Nina Simone, Leonor Watling (Marlango), Aretha Franklin, Billi Holyday, Diana Krall, Duffy, Omara Portuondo, Madeleine Peyroux, Ella Fitzgerald y tantas otras.
A propósito, acá les dejo un ejemplo exquisito…


