La cámara, la tangente por la que se escapan los fabricantes de celulares

 

Un HTC One durante su presentación en febrero último

Los smartphones modernos se parecen en muchos puntos, por una cuestión de formato y de tecnología disponible (usan todos los mismos procesadores, pantallas, etcétera). En el terreno de las cámaras de fotos, sin embargo, todavía existe terreno para la innovación y la diferenciación.

Lo que separa una cámara digital del teléfono de una de bolsillo (ni hablar de una DSLR) y más allá de la conveniencia que llevó a Philippe Kahn a iniciar una revolución, tiene que ver con el tamaño del sensor, el diámetro del lente y, eventualmente, la posibilidad de tener aumentos (zoom óptico).

Se ha explicado hasta el hartazgo, pero nunca viene mal recordarlo: el número de megapixeles, de por sí, no importa tanto como el tamaño del sensor y del lente. A mayor tamaño o diámetro, más luz registra y mejor es la imagen; 3 o 4 megapixeles alcanzan para imprimir una foto de 13 x 18 en papel (si es que alguien todavía lo hace).

Pero poner un buen lente y un sensor grande en un celular es muy caro. Además, un lente de buen diámetro (de cristal) transforma un dispositivo que debe ser muy resistente en algo frágil. Por eso los lentes fijos de una cámara de celular suelen ser de plástico.

Para reducir costos, hacerlo más resistente y no ocupar lugar en un dispositivo donde cada milímetro cuadrado vale oro, la mayoría de los fabricantes, históricamente, ha optado por sensores pequeños: 1/3.2″, por ejemplo, en el caso del de 8 megapixeles del iPhone 5, o 1/3.06″, en el de 13 megapixeles del Samsung Galaxy S4. Cuanto más bajo es el denominador de la fracción (cuando más cercano a 1/1) más grande es el sensor, más superficie tiene, y por lo tanto más luz puede capturar. Y, en teoría, mejor será la foto obtenida.

HTC, Samsung, Nokia y Motorola, sin embargo, presentaron este año cuatro ideas diferentes sobre cómo mejorar la calidad de la cámara y, de paso, diferenciarse de sus competidores.

HTC

HTC fue el primero, con su One y la cámara con “ultrapixeles”, hoy seguido por el One Mini (con pantalla de 4,3 pulgadas) y, según parece, el One Maxi (con pantalla de 5,9 pulgadas). Punto fundamental: los ultrapixeles son un invento de marketing. Pero detrás hay innovación: el sensor, como les conté cuando lo presentaron, a principios de año, es de 4 megapixeles. Nada más. Poco, en una época en que 8 o 13 megapixeles son lo normal en equipos de alta gama como este. El tamaño del sensor es similar al resto (1/3″); pero tener menos resolución le permite usar pixeles más grandes en su superficie.

Tamaño relativo de los pixeles del sensor del One respecto de otros tradicionales

Hablo de los pixeles físicos del sensor, claro (también están los pixeles resultantes de la foto que generan). La mayoría de los sensores para celulares usa pixeles de 1 micrón de lado; el del sensor del HTC One tiene pixeles de 2 micrones. Una mayor superficie les da más sensibilidad y, en teoría, les permite una mejor calidad de imagen. Si realmente lo logra está abierto a debate; por lo que pude ver (lo estoy probando ahora) y por lo que se puede leer en las innumerables reseñas disponibles en la Web, tiene buena sensibilidad con poca luz, pero no mucho más. La otra contra es que con 4 megapixeles no hay margen para el reencuadre una vez tomada la imagen, y que con más resolución es una forma de falsar el aumento.

Samsung

Además del tamaño del sensor y del diámetro del lente, un punto en el que los smartphones se diferencian de una cámara convencional es en que no hay teleobjetivo, no hay cómo combinar lentes a distancia variable para hacer un zoom óptico.

Samsung Galaxy S4 zoom

Samsung Galaxy S4 zoom

Bueno, nunca digas nunca: Samsung hizo exactamente eso con el Galaxy S4 zoom. En rigor no es el primero; Nokia tenía un teléfono con 3 aumentos, el N93, en 2006. Y varios fabricantes le han agregado lentes a un celular, un concepto que retoma Samsung.

El S4 Zoom tiene un sensor 1/2.3″ de 16 megapixeles y 1,34 micrones por pixel. Y un lente F/3.1-F/6.3, con un tamaño que lo hace parecer una cámara (con zoom óptico de 10x) y le quita, para mí, toda la gracia.

Nokia

Con el Lumia 1020, como con el 808 PureView, Nokia buscó resolver el tema del zoom desde otra posición usando una cámara con un sensor de 41 megapixeles. Antes de gritar que es una locura, que el mito de los megapixeles y demás, denle el beneficio de la duda.

Nokia Lumia 1020 / ARCHIVO-La Nación

El sensor (1/1.5″, pixeles de 1,12 micrones) hace dos cosas. Primero, usa esos 34 o 38 megapixeles en el sensor para sobremuestrear la imagen que va a capturar. La foto resultante es de 5 u 8 megapixeles (según lo defina el usuario) pero cada uno de esos pixeles digitales es el resultado no de la muestra de un pixel físico (el del sensor) como en un smartphone normal sino de la información registrada por 7 pixeles físicos. Más mediciones equivalen, como puede suponerse, a un registro más fiel al original. Ahí está el primer valor del sensor de Lumia 1020. En Flickr ya hay un grupo de usuarios subiendo fotos.

Pero además la foto de 34 o 38 megapixeles está ahí, entera (toma las dos imágenes al mismo tiempo). No tiene menos luz o menos calidad que la que captura un sensor común de celular de 8 o 13 megapixeles. Y gracias al mayor número de pixeles permite hacer un recorte sin perder calidad de imagen. Te da, en rigor, un zoom digital sin pérdida. Ese es el segundo punto a favor del equipo.

Por supuesto, para quien no es de reencuadrar, es un equipo que no tiene sentido; es un dispositivo de nicho. Pero para los que quieren tener una buena cámara siempre encima (y no les alcanza con la de un smartphone de alta gama convencional), parece una buena alternativa.

Motorola

Por razones que nunca voy a entender, y con la honrosa excepción del querible ZN5 (que usaba un sensor hecho por Kodak), las cámaras de los Motorola siempre fueron, en el mejor de los casos, decentes; no es un área en el que la compañía haya invertido demasiado.

Motorola Moto X / ARCHIVO-La Nación

Hasta ahora: el flamante Moto X usa un sensor de 10,5 megapixeles fabricado por OmniVision (de 1/2,6″ y pixeles de1,4 micrones) y que implementa una tecnología que llama ClearPixel, y que agrega, en el sensor, un elemento a la grilla estándar en un sensor; históricamente se usa una grilla Bayer, con dos pixeles para filtrar la luz verde, uno para el azul y uno para el rojo. El sensor del Moto X cambia uno verde por uno que no mide color, sino luminosidad (es decir, es blanco); en ExtremeTech tienen más información. La idea, según Motorola, es ofrecer una cámara que captura un 75% más de luz que las demás. Y más luz equivale, por supuesto, a una mejor imagen capturada.

Las primeras reseñas que han ido apareciendo afirman que el funcionamiento de la cámara es un tanto errático; habrá que esperar a mejores mediciones (y correcciones de software de Motorola) para ver si vale la pena, pero es una idea interesante. Sony está trabajando en una tecnología similar para sus sensores Exmor, pero todavía no parecen estar disponibles comercialmente.

Lo notable, para mí, es que un área que parece tan genérica y lateral (todos los celulares traen cámara, etcétera) sea un punto de tanta innovación y diferenciación; quizá sea porque aunque históricamente tendemos a mirar la pantalla y el procesador (siguiendo los parámetros clave en una PC), quizá porque es una de las funciones más usadas en un móvil.