La cámara del HTC One es su mayor baluarte y un gran problema

 

El HTC One. Foto: Reuters

Bueno, la noticia del día, al menos en lo que refiere a móviles, es la llegada del HTC One (Claro y Personal lo tendrán en el país, aunque no hay fechas).

Como smartphone es una bomba: pantalla de 4,7″ Full HD; chip Qualcomm Snapdragon 600 de cuatro núcleos a 1,7 GHz (lo presentaron en la última CES, es un 40% más veloz que un Snapdragon S4 de 2012, según Qualcomm, con menor consumo de energía), 2 GB de RAM, 32 o 64 GB de almacenamiento, un cuerpo de aluminio de 9,3 mm, batería de 2300 mAh, todos los modos de conectividad posible, puerto infrarrojo, etcétera.

También, parlantes esteréo al frente, algunas herramientas interesantes -aunque no revolucionarias- para simplificar Sense (los cambios cosméticos y de uso que HTC hace sobre Android, como Samsung, LG, Sony o Motorola) y aprovechar las fotos y videos que toma el One. Tiene un diseño bonito y las primeras impresiones de quienes lo pudieron tener en la mano son muy positivas.

Nada de eso, sin embargo, opacará que tiene una cámara de 4 megapixeles.

“¡Pará, periodista ignorante!” dirá alguno:el sensor es más grande que en otros equipos (1/3 de pulgada), cada pixel del sensor es más grande que lo usual (2 micrones), lo que le permite recibir un 300 por ciento más de luz que un sensor común. Esto resulta en fotos con mejor calidad en lugares oscuros y mayor fidelidad en momentos de buena luz. ¡Graba en Full HD! ¡Graba video en HDR -pero a 720p-! ¡Tiene estabilización óptica de imagen! ¡No sabés nada!

No, es cierto, pero sostengo lo mismo: no tengo duda que esos 4 megapixeles logran unas fotos espectaculares. El problema es si son mucho mejores (es decir: notoriamente mejores, en el sentido literal del término) que lo que logra un sensor Sony de 13 megapixeles de última generación (el que usa el Xperia Z, el iPhone 5, el Galaxy S3 y probablemente el S4) o el Lumia 920 (que tiene el mismo tamaño de sensor que el HTC, según el ex experto de cámaras de Nokia). O incluso uno de menor calidad.

Estoy seguro de que el sensor que desarrolló HTC es excepcional, y que el tamaño del pixel en el sensor (como el diámetro del lente) son mucho más importantes que los megapixeles. No soy el primero el decirlo. Pero ¿qué tiene que hacer para que yo mire una foto tomada con la cámara de un smartphone “normal”, compare la misma imagen con la tomada por el HTC One y diga “uh, esto sí es una foto”?

Y hay más: aún si las fotos son realmente muy superiores (habrá que esperar a las reseñas), es difícil de transmitir eso a un usuario potencial. Imagino una conversación donde alguien (un vendedor, por ejemplo) diga que tiene “pantalla tal y tal cosa”. “Ah, y la cámara?” “4 megapixeles. Pero saca unos fotones fenomenales, eh”. ¿Qué haría el posible cliente no experto? ¿Cómo demuestra el vendedor que efectivamente las fotos son algo nunca visto, cuando para mucha gente lo que ya está disponible -de buena calidad, ya que estamos- alcanza?

Nokia tenía un problema similar con el 808 PureView (que sí, saca unas fotos buenísimas, pero ¿cuánto más buenas que el resto?) pero al menos los números marketineros (41 megapixeles) le jugaban a favor.

A la vez, entiendo que no todo el mundo valora de igual forma la cámara, que las compras se definen por otras cosas y que HTC probablemente apunta a un usuario más “experto” que entenderá lo de los ultrapixeles, y sabrá valorar su aporte (y el resto del equipo).

No digo que lo del HTC One no sirve. Al contrario. Pero creo la firma taiwanesa tiene por delante un problema de comunicación complicadísimo.