Sus películas del año (y un video de regalo) (¡y Feliz 2013!)

Foto: Florencia Cames & Santiago Idelson

Harry: so how’s the writing going?
Erica: puring out of me now, go figure 

(Alguien tiene que ceder, 2003, Nancy Meyers)

“No sé cómo hice todavía para superar ciertas cosas que me pasaron este año”. Del otro lado del teléfono estaba la voz de mi amigo, que me dijo: “creo que fue por toda la catarsis que hiciste en el blog”. Nunca lo había pensado de esa manera. Mejor dicho: siempre supe que en la categoría “A la deriva” mis textos eran por lo general personales o estaban ligados a una experiencia reciente (o no tanto). Lo que nunca supe es que las horas y horas de escritura acumuladas, los minutos y minutos de pánico ante la página en blanco, iban a colaborar a expulsar lo que no podría hacer de otro modo. Vivir y respirar palabras. No es secreto, porque ya lo conté, pero este año murió mi tío y se generó una suerte de efecto dominó, réplicas que me forzaron a cambiar mi manera de ver las cosas. Sobre todo porque nadie lo esperaba. Sobre todo porque cuando alguien se va, lo hace sin la noción de lo que esa partida ocasiona en el resto. No sé si fue ese hecho puntual el que me hizo volverme más consciente de que si no tomaba a la escritura en serio (o más en serio), si no ponía algo de mí entrelíneas, entonces todo lentamente iba a empezar a carecer de sentido, todo iba a tornarse monótono e impersonal, exactamente lo opuesto a lo que me propuse cuando hace dos años y medio concebí este blog. Pero esa idea ya se había cristalizado antes, en mi viaje de vuelta a Argentina este año, cuando en el avión pasaron Moneyball y pensé que su trasfondo estaba relacionado con ese regreso. Sin saberlo, eso marcó el pulso de muchos de los posts de este año, donde me encontré con el cine desde un lugar que a veces se abandona en vías de análisis más estructurados. Y ese lugar, creo yo, es la vida de uno. Y no solo porque determinadas historias presenten episodios reconocibles, no solo porque una escena puede teletransportarte a un momento, no solo porque algunas palabras se asemejan a nuestros pensamientos. El vínculo también es otro: las películas son parte de lo cotidiano incluso cuando están de manera inconsciente rebotando y rebotando, hasta que las hacemos salir a la superficie, también sin quererlo.

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Este blog, como esas películas, es una gran parte de mi vida, casi una existencia paralela, con una familia paralela (ustedes), con desafíos paralelos (el pensar cada post), con necesidades paralelas (emplear el cadáver exquisito como técnica), con pequeños logros (textos que, al concluirlos, me dejan bien) y con algunas decepciones (textos a los que no pude dedicarles más tiempo). Lo mágico, para mí, es cuando la vida principal y la vida paralela se interconectan o se funden en una: cuando los leo, cuando los saludo, cuando me escriben, cuando a algunos los veo en el plano “real”. Como dice Charlie: “Sé que todo esto algún día va a ser una historia. Y que nuestras imágenes se van a convertir en viejas fotografías. Pero ahora estos momentos no son solo historias. Esto está pasando. Estás vivo, estás escuchando esa canción y, en ese momento, somos infinitos”. Este blog es como un diario íntimo signado por la inmediatez, por el ahora, por dar vuelta la página cada día que pasa. Sin embargo, el día que publico algo como esto y ustedes comparten sus impresiones, o el día en que me devuelven la confianza cuando me siento segura de haber escrito algo que la genere, esos días, esos momentos, efectivamente dejan de ser historias y pasan a ser, como dicen en una novela, unos cuantos “por siempre” en estos días “numerados” que un blog tiene. Porque se supone que un blog es algo de esencia automática, con pautas, reglas, condiciones sine qua non versión 2.0. Escribir, publicar, responder. Escribir, publicar, responder. Pero ya no estoy tan convencida. Este año especialmente llegué a la conclusión de que nunca me hicieron sentir eso, de que este lugar es bastante más. Que no necesita de reglas, de un cierto número de clicks, que está regido por otra cosa y que, en momentos en los cuales me costó mucho sentarme a escribir o a pensar qué podría ser interesante para ustedes, siempre hubo algo que me mantuvo con las manos en el teclado. Sí, Charlie dice que en algún momento todo esto va a pasar a ser una historia. A veces me pregunto a quién le voy a contar, dentro de unos años, sobre Cinescalas y todo lo que me trajo. El mero pensamiento me hace querer reconfortarme en esa idea de infinito pensando en un eterno transcurrir, en que esto no va a perecer nunca, en que podemos ser héroes por más de un día. Como compartí hace poco, cada comienzo de año (o de lo que sea) implica buscar un gran “quizás”. Yo, en este espacio, voy también en busca de uno nuevo. Espero en el 2013 seguir teniéndolos a ustedes del otro lado del monitor. O, mejor dicho, al lado mío.  

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MI TOP FIVE DE PELÍCULAS DEL AÑO:

*1. Eternamente comprometidos (Nicholas Stoller)

*2. Argo (Ben Affleck)

*3. Safety Not Guaranteed (Colin Trevorrow)

*4. The Grey (Joe Carnahan)

*5. Take This Waltz (Sarah Polley)

* Mención especial: Ted (Seth MacFarlane)

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AHORA SÍ: SUS PELÍCULAS DEL AÑO:

Hace unas semanas, todos ustedes recibieron un mail de mi parte. ¿La propuesta? Que se saquen una foto con un cartel que represente su película del año (una que los haya marcado incluso no siendo del 2012). En el video de acá abajo están quienes pasan a comentar, quienes son lectores silenciosos, quienes participan asiduamente en la página del blog en Facebook, quienes ganaron concursos, quienes escribieron los lunes, quienes filmaron cortos. En síntesis: quienes integran la comunidad de este blog, cada uno a su manera. Este video es mi modo de agradecerles por la compañía constante, es mi modo de facilitar que se puedan conocer entre ustedes, es mi regalo para culminar un año personal del que han sido una parte fundamental. El agradecimiento lo quiero hacer extensivo a quienes no pudieron mandar foto pero igualmente se hicieron eco de la convocatoria (pido disculpas si a alguien no le llegó el mail, ese día me quemé las pestañas escribiendo/enviando y quizás dejé algún nombre afuera; si es así, háganmelo saber retándome o como sea y en la próxima lo compensamos) y a Matías Aimar, quien me ayudó con mucha paciencia a editar lo que van a ver. Gracias también a quienes se jugaron con la producción y a quienes se animaron a caracterizarse como algún personaje de su película del año (lo cual explica mi inexplicable foto de apertura del post). Sin más preámbulos, y con Queen como siempre musicalizando los momentos emotivos de Cinescalas, les dejo el video. Son grosos, sépanlo. A las pruebas me remito:

 

Cinescalas - Video Fin de año 2012 from lanacion.com on Vimeo.

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*De yapa: como todos los años, les dejo un compilado que, en este caso, hizo la gente de Cinema con todas las películas del 2012 en 8 minutos, y que arranca con uno de mis temas favoritos de los Black Keys. Que lo disfruten:

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Bueno, muchachada, la última consigna del año: ¿Cuál es su Top Five de películas de este 2012? Pueden sumar menciones especiales si así lo desean; les agradezco de nuevo por la compañía en este espacio, es realmente un placer compartir parte de mis días con ustedes aquí; ¡Que tengan un excelente comienzo de año! ¡Feliz 2013 para todos! Nos reencontramos el miércoles 2 😉

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Lo mejor del 2012: Las escenas

Cuando Mr. Oscar/Monsieur Merde come las flores del cementerio.

Cuando Dana y Marty toman el ascensor.

Cuando Margot tiene miedo a tener miedo.

Cuando Darius le habla por primera vez a Kenneth.

Cuando despega el avión y Joe le da la mano a Tony Méndez.

Cuando Sam y Suzy bailan al ritmo de Francois Hardy.

Cuando Violet y Tom se conocen en la fiesta de superhéroes inventados.

Cuando Adam reconfirma la amistad incondicional de Kyle.

Cuando Joe le cuenta a su “yo más joven” sobre el amor de su vida.

Cuando Sam y Frankie ven un video de cuando eran chicos.

Cuando Alfred se toma un Fernet en Florencia.

Cuando “Driver” le da un beso a Irene en cámara lenta.

Cuando Schmidt y Jenko entran a la secundaria.

Cuando Jeff y Pat lloran en el cementerio.

Cuando Maggie le hace recordar su infancia a Peter.

Cuando Ted presiona el botón de “I Love You”.

Cuando Jack le confiesa su amor a Iris.

Cuando Calvin reescribe a Ruby por última vez.

Cuando Erik y Paul empiezan a enfermarse mutuamente.

Cuando Dodge le acaricia el pelo a Penny antes de que llegue el fin del mundo.◄

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 *1. La escena “del acordeón” de Holy Motors:

*2. La escena “de los monstruos” de The Cabin in the Woods:

*3. La escena “del amusement ride” de Take This Waltz:

*4. La escena “de la cítara” de Safety Not Guaranteed:

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Seguimos con el balance y hoy hay una sola consigna: ¿Cuáles son las escenas que más recuerdan/que más les han gustado de este 2012? ¿Por qué los impactaron particularmente? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos! ¡Que tengan un hermoso festejo navideño! Nos reencontramos, después de los feriados, el miércoles 26 😉

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Lo mejor del 2012: Los actores

Hace poco, cuando aludíamos a la diversidad en el cine de Steven Soderbergh, nos centrábamos en cómo esa sucesión de películas tan diferentes entre sí no era precisamente algo positivo. Es decir, Soderbergh quiso siempre que su obra general funcione por contrastes, pero dentro de esa obra se desprenden muy pocos trabajos perdurables. Como la otra cara de la moneda lo tenemos a Richard Linklater, quien realizó, entre otras cosas, Rebeldes y confundidos, Despertando a la vida, Tape, Escuela de rock, Fast Food Nation y, claro, el díptico Antes del amanecer-Antes del atardecer. Sus films podrán gustar más o menos, pero el talento nunca está en discusión. Bernie, su última producción, quizás no resalte dentro de su filmografía pero es, paradójicamente, una de sus mejores películas. Se trata de una comedia negra modesta, corta y contundente propulsada por dos grandes descubrimientos. El primero, el origen de la misma. Linklater leyó un artículo del Texas Monthly escrito por Skip Hollandsworth e invitó al periodista a co-escribir el guión/adaptación de ese fascinante hecho real descrito en su columna. Bernie Tiede, director de una funeraria en Carthage, Texas, un hombre adorado por una comunidad para la cual no cesaba de colaborar, se gana el afecto de Marjorie Nugent, una anciana despreciada por esa misma comunidad, y quien acoge a Bernie con sorpresiva candidez inicial. Sin embargo, Marjorie era una mujer de carácter posesivo que ve en ese hombre a un compañero para manipular y manejar a su antojo. La asfixia que le genera a Bernie es tal que lo conduce a asesinarla en un rapto de bronca incontrolable. Pero eso no es lo más llamativo. A pesar de su confesión, a pesar de que no hay dudas respecto a su culpabilidad, el pueblo no solo no lo condena sino que además lo justifica. Tal el cariño que le tenían y tal el odio que sentían por la fallecida Marjorie. La protección de la comunidad fue tan notoria, que el abogado del caso, “Buck” Davidson, tuvo que cambiar de lugar para llevar a cabo el juicio, temiendo que el jurado se obnubile ante el carisma de Bernie y no pueda emitir una condena justa.

Shirley MacLaine y Jack Black en Bernie

Cuando mencionaba la contundencia de Bernie, me refería a que es su tono lo que la define. Linklater bordea siempre la sátira y combina un cierto aire de simpatía provisto por los testimonios de los ciudadanos de Carthage – a quienes  convocó para actuar en la película, siendo esto un gran acierto – con una cierta melancolía suscitada tanto por el propio estupor de Bernie ante el acto cometido como por nuestra propia percepción de la situación. Bernie película nunca justifica a Bernie personaje, cede la palabra a quienes simplemente no pudieron apiadarse de Marjorie por su mal comportamiento para con ellos. Pero si Bernie funciona como comedia/mockumental de a momentos y una historia triste por otros, es gracias al segundo gran descubrimiento que hace Linklater: Jack Black. No como actor de género – ya habíamos visto lo bien que se acoplaron en Escuela de rock – sino como actor con dominio de las sutilezas. Todo el peso de ese tono que se va modificando recae sobre él. Es Black quien vuelve a Bernie humano, monstruoso, querible, repudiable. Su expresividad va desde lo más histriónico (su manera de cantar, por ejemplo) hasta lo más contenido (su reacción ante la humillación de esa mujer). Y aunque tanto Shirley MacLaine como Matthew McCounaghey – en los papeles de Marjorie y Buck, respectivamente – también logran una transformación asombrosa, Black lleva adelante toda la película volviendo encantador a un hombre al que deberíamos temer. En esa dualidad nos hace mover cuando esboza una sonrisa a medias, cuando se conmueve en un estrado al evocar su atrocidad o cuando canta, firme y a viva voz, en todo funeral al que asiste.

*Les dejo una escena de Jack Black en Bernie:

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*Menciones especiales para…

Mark Duplass (Safety Not Guaranteed, Your Sister’s Sister)

Scoot McNairy (Argo)

Bruce Willis (Looper, Moonrise Kingdom)

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Arrancamos con el balance y tenemos triple consigna: ¿Cuáles les parecieron las mejores actuaciones masculinas del 2012? ¿Cuál es el mejor papel de Jack Black? ¿De qué otros actores y/o directores quisieran ver post? ¡Comenten! ¡Buen Finde para todos!

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Solo un momento

“It’s that time and that place and that song, and you remember what it was like when you were in that place. And then you listen to that song, and you know you’re not in that place anymore, and it makes you feel hollow. You can’t find that stuff again.”

“¿Cuán atrás en el tiempo querés que me remonte?” repregunta Darius (Aubrey Plaza) en una entrevista de trabajo. Ésa es la primera escena de Safety Not Guaranteed y ésa es la primera frase. ¿Casualidad? No. La ópera prima de Colin Trevorrow toma como disparador para la historia un aviso real publicado en un diario, en el que un hombre solicitaba un acompañante para viajar en el tiempo. En la película, ese hombre es Kenneth (interpretado por un brillante Mark Duplass, cara visible del movimiento Mumblecore sobre quien hablamos aquí) y la posible acompañante es justamente Darius, quien al comienzo finge interés por su misión, acercándose en su rol de periodista/pasante/investigadora encubierta (junto a su jefe y otro pasante, que actúan desde los márgenes). Tenemos, entonces, a un hombre que asegura haber construido una máquina para viajar en el tiempo y a una joven que no superó la muerte de su madre y quien siempre fue (o se sintió) excluida de todo, desde su niñez hasta el momento en que encuentra a Kenneth. Porque la película habla de encontrarse como un hecho casi predestinado, incluso no siendo ellos (Kenneth y Darius) del todo conscientes de que ya habían emprendido esa búsqueda. “La naturaleza de las estrellas es la de cruzarse, por eso Shakespeare nunca estuvo más equivocado que cuando le hizo decir a Casio [en Julio César] que la culpa no la tenían las estrellas, sino nosotros”, escribió John Green en su flamante novela The Fault in Our Stars. A pesar del sarcasmo de Darius y de la vital e hilarante intervención de Jake Johnson en el papel de Jeff (ese editor quien también está buscando algo), Safety Not Guaranteed toma el componente de ciencia ficción (y del humor) como excusa para mostrar el encuentro de dos individuos con traumas similares (desde complejos físicos hasta pérdidas irreparables) que quieren, quizás por primera vez en sus vidas, creer en algo (“no creer en nada es creer en todo, igual yo quiero saber en qué lugar voy a caer”, diría Vicentico) y ese “algo” es, fundamentalmente, conquistar el tiempo.

♫ It’s about a time and a place ♫

Durante ese proceso en el que se van descubriendo, Kenneth le confiesa a Darius cuál es la razón por la que quiere retroceder, por la que quiere revisitar el pasado para modificarlo y, si bien menciona que tanto el amor como el arrepentimiento son dos factores clave, ejemplifica su impulso trazando una bella analogía con la música. Kenneth le pide a Darius – y, por extensión, también a nosotros – que evoque esa canción que define su vida. “Somewhere Over the Rainbow”, elige ella. Pero la cosa no termina ahí. La idea es que recordemos con qué asociamos esa canción y a qué momento en particular nos conduce. Esa secuencia va cambiando el tono del film, que se va volviendo más nostálgico a medida que nos hace recordar un instante (tan único, tan irrecuperable, tan distinto a otros instantes) en el que fuimos simplemente nosotros mismos, donde no había miedos, ni dudas, ni inseguridades. Ese momento en el que no estábamos pensando en nada más que en disfrutar. Ese momento que ya no va a volver. Esa mirada hacia atrás de Kenneth y la manera en la que conecta con la de Darius va ser la que modifique el objetivo del viaje. El momento (otra vez) en el que su mundo colisiona con el de ella. Recuerdo una escena de Beginners en la que Anna le asegura a Oliver que el universo se divide en dos clases de individuos: quienes viven creyendo que hay magia en el mundo y quienes viven sin pensar en ello. Safety Not Guaranteed alude a eso también, hasta canta sobre eso. Kenneth agarra la cítara para interpretar una canción sobre quienes se enfrentan a la rutina sin dar un salto de fe, sin vencer el miedo al miedo; mientras que él quiere sentir que “hay algo ahí afuera en lo que creer”. Trevorrow altera continuamente nuestra percepción. ¿Kenneth es un loco que escribió un aviso o realmente tiene la capacidad y los medios como para viajar en el tiempo? Las preguntas, incluso, las traslada a Darius: ¿Ella le cree desde el comienzo, se identifica con su intensidad o está llevando a cabo su tarea periodística de manera imparcial? Igual de importante pasa a ser Jeff, quien aprovecha el viaje laboral para reencontrarse con una novia del pasado: ¿Quiere recuperar el tiempo perdido o tiene miedo a lidiar con las carencias del presente? En los tres casos, la confianza juega un rol trascendental y, por un hecho casi axiomático, también lo juega el miedo (“tenés que mirarlo a los ojos y decirle que sí”, le aconseja Kenneth a Jeff, es decir, “hay que atravesar la oscuridad y volver a salir”).

Les dejo el trailer de Safety Not Guaranteed:

“Ir solo o ir acompañado. Cuando uno elige un compañero tiene que hacer sacrificios y comprometerse, pero ése es el precio a pagar. ¿Quiero a alguien que consienta cada uno de mis caprichos y deseos? Absolutamente. Sin embargo, al final del día, cuando dude de mí mismo, cuando tenga inseguridades y me falle el corazón, ¿voy a necesitar que esa persona me contenga?”. Kenneth se hace esa pregunta del mismo modo en que Darius (re)preguntaba en esa entrevista: retórica/implícitamente. Porque la respuesta la conoce, la sabe y la explicitaría después: “Sí, voy a necesitar a esa persona”. Él habla sobre la compañera ideal para viajar en el tiempo, pero sabemos desde el inicio que ese viaje es una metáfora de otra cosa. Safety Not Guaranteed es, desde su corazón indie, una película que aborda el tema de la confianza a través de pequeños actos, desde los más inverosímiles (el robo de láseres) hasta los más reconocibles (una charla en un reino bajo la luna). Los enormes y hermosos ojos de Aubrey Plaza son tan expresivos, que ni siquiera necesitamos que nos digan a ciencia cierta si Darius encontró en Kenneth (o él en ella) a su idea de par. Lo dicen sin decirlo. Por más escondidos y sobreprotegidos a lo externo que ambos crean estar, saben que para vivir una vida extraordinaria, hay que encontrar a alguien a quien extenderle la mano para cumplir una promesa. “Algunas personas no entienden el valor de las promesas que hacen en el momento en que las hacen” dice Hazel, otro personaje de The Fault in Our Stars, a lo que su amigo Isaac responde: “Por supuesto. Pero hay que mantener la promesa igual. Eso es amor. Amor es mantener la promesa igual”.

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De eso se trata Safety Not Guaranteed también. De hacerle honor a las palabras. De dos personas quienes, disconformes con cómo los trató el tiempo (“what a slut time is, she screws everybody”), finalmente comprenden que no tiene sentido volver a un momento para revivirlo, tiene sentido volver al sentimiento que ese momento produjo, bajo otra forma, en otro contexto, con alguien que pueda seguirte el paso (mostrado en la bella escena final); que pueda, como necesitaba Kenneth, contenerte cuando a vos se te aflojen las piernas.  Depositar la confianza en el otro. Pocas películas muestran eso de manera tan honesta como esta cruza de sci-fi, mumblecore, indie y mucho más. Pero mejor saquémosle las nomenclaturas. Es una historia sobre el tomar una decisión (“take my hand, i promise”). Volviendo a The Fault in Our Stars (novela que, vaya a saber uno por qué, termina con la misma frase que Safety Not Guaranteed), su protagonista Augustus dice: “Nosotros no elegimos ser lastimados en este mundo, pero sí podemos elegir quién nos lastime. Yo elegí y me gusta mi elección. ¿A ella le gustará la suya?”. Nuevamente una pregunta y la única respuesta posible. Saber el camino. Y así, nada más.

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¿Vieron Safety Not Guaranteed? ¿Qué opinan al respecto? Si no la vieron (y si tuvieran una máquina del tiempo): ¿a qué época viajarían y con qué objetivo en particular? ; ¡Espero sus comentarios!

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Aclaración: muchachada, durante los próximos días voy a estar cubriendo el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (espero volverme con algunas entrevistas para el blog), y se me va a complicar postear (incluso aunque logre hacerlo, no voy a poder estar “presente” respondiendo comentarios, cosa que no me gusta); así que, ante ese panorama, mejor nos reencontramos, después del feriado, el martes 27; ¡gracias por la paciencia, nos vemos la semana próxima! 😉

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