Sus películas del año (y un video de regalo) (¡y Feliz 2015!)

Olivia: Sam, say something!

Samantha: Good…luck?

Boyhood

Este año a mi hermano le recomendé varias películas, pero especialmente estas cuatro: Boyhood, The Skeleton Twins, Before I Disappear y Mistaken for Strangers. Luego de verlas, y con un tono similar al que usa Samantha en la cita superior, me respondió: “me parece que me estás queriendo decir algo”. Conscientemente – porque no hubo nada de inconsciente en el acto – estaba necesitando que mire esas historias que, en mayor o menor medida, hablan sobre la hermandad, quizás para repensar un poco nuestra propia relación, o quizás porque todo lo que implique ver a dos hermanos sobreponerse a los conflictos toca una fibra bastante íntima (por eso la foto elegida para este post, aunque mi película del año sea otra). Con respecto a eso de tocar fibras íntimas, me es imposible hacer un repaso de todo lo que pasó en estos doce meses sin que sus propias palabras se entrecrucen con las mías, como ya había sucedido en el epílogo de Démosle un buen final a esta historia y como sucede acá todos los días. Ya saben que en el blog suelo citar mucho, que considero que hay pocas cosas tan valiosas como encontrar en palabras ajenas pensamientos propios. Sin embargo, anoche, cuando sondeaba posibles citas para este texto, no necesité recurrir a ningún libro para refrescar la memoria. Esta vez, las frases las tenía grabadas en mi cabeza. ¿Cómo podía cerrar el año de Cinescalas sin citarlos a ustedes? Y así, apareció la frase de Luján (“reúne personas que encuentran en las otras lo que necesitan en el momento”), después llegó la de Caro (“yo creo que todos los que participan de Cinescalas tenían que llegar ahí”), luego la de Anis (“es un lugar en donde hay amigos, eso es para mí el blog”), también la de Pao (“compartimos un código en común”), la de Mili (“yo lo comparo con un noviazgo”) y la analogía de Lore (“estamos todos sentados en una mesa”), entre muchas otras. Durante gran parte del año soñé con esas frases cuando, en el maratónico proceso de edición, me atormentaba la idea de no poder conectarlas de modo tal que todos los que son parte de este lugar (y no solo quienes brindaron su testimonio para el documental) se sintieran representados por ellas. Me acuerdo que luego de la proyección, en ese lunes 24 de noviembre, José se acercó justamente para decirme que muchas de esas palabras de No estás solo en esto tranquilamente podrían haber salido de su boca. Y ahí, en el momento más impensado quizás, me cayó la ficha, me cayeron las lágrimas, me cayó toda la carga emocional del año encima. Fue un año en el que recurrí más de una vez al título de mi propia película (gracias Ignacio por esas cinco palabras) para no perderme, para no hundirme. Fue un año en el que mi viejo se enfermó unos días antes de salir a filmar y empeoró unos días antes del estreno en Mar del Plata. Fue un año de choque de estados anímicos a veces tan apabullante que ese eje del que hablo siempre que aludo a Cinescalas terminó cumpliendo precisamente esa función. El blog, como en sus inicios en el 2010, volvió a salvarme.

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Recuerdo que una colega del diario, en pleno festival, me habló de la valentía que viene con el documental por añadidura. Inicialmente no identifiqué a qué se refería hasta que ella misma lo explicitó. La valentía de todos por exponerse. Me di cuenta de que si no advertí lo que estaba expresando era porque para nosotros, quienes estamos dentro de esto, exponernos es una consecuencia natural del vínculo que entablamos, independientemente de cómo pueda ser visto desde afuera. Por lo tanto, textos como el de Eternal Sunshine of the Spotless Mind o el de Boyhood implicaron un gasto de energía, sí, pero porque la carga sentimental no murió en mis palabras sino que se expandió con sus aportes. En el primero recordaron a personas que ya no son parte de sus vidas, y para el segundo buscaron fotos de su infancia, hablaron de su infancia, rememoraron su infancia. Y ahora entiendo a esa colega. No es fácil hablar de uno y ahondar en el pretérito, más aún cuando ya somos adultos y el ejercicio nostálgico puede ser doloroso. Pero ustedes lo hicieron. Lo hacen. Espero que lo sigan haciendo. Esa imagen visual que se configuró Lore del blog como una mesa ovalada blanca no podría ser más certera. Acá nos juntamos todas las noches aunque estemos físicamente en distintos puntos (como Ezequiel capturó en el afiche del documental). Algunos se levantan sin saludar y otros se despiden hasta el día siguiente. Hay una charla que nos unifica y otras subcharlas que entablan algunos en un rincón. Hay quienes vuelven después de un largo tiempo y otros que llegan por primera vez. Como sea, hay algo, pasan cosas, ustedes ponen esto en movimiento y, por extensión, hacen lo mismo conmigo. Por ende, y con la misma precisión que Samantha, les deseo suerte para este nuevo año. Porque, como Samantha, me quedo sin palabras ante todo lo que este espacio me trajo. Y volviendo a las citas, Gise dice algo así en el documental: “vos tenés la pasión a un nivel y cuando la empezás a compartir con los demás se te potencia”. El verbo compartir me lleva indefectiblemente a Lester Bangs y a ese llamado telefónico nocturno. Creo que Cinescalas muchas veces es eso para mí: el número al que acudo cuando necesito decir algo. Gracias por siempre levantar el tubo, gracias por hacer que mis palabras no se pierdan. ♦

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MI TOP TEN DE PELÍCULAS DEL AÑO (y tres yapas):

 ► 1. BOYHOOD (Richard Linklater)

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► 2. THE WOLF OF WALL STREET (Martin Scorsese)

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► 3. LA VIDA DE ADÈLE (Abdellatif Kechiche)

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► 4. INSIDE LLEWYN DAVIS (Joel y Ethan Coen)

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► 5. SHORT TERM 12 (Destin Daniel Cretton)

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► 6. TOM À LA FERME (Xavier Dolan)

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► 7. UNDER THE SKIN (Jonathan Glazer)

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► 8. GOD HELP THE GIRL (Stuart Murdoch)

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► 9. VI ÂR BÂST!/WE ARE THE BEST! (Lukas Moodysson)

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► 10. STOCKHOLM (Rodrigo Sorogoyen)

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► *MENCIÓN ESPECIAL DEL AÑO: 22 JUMP STREET (Phil Lord y Christopher Miller)

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► *MEJOR DOCUMENTAL DEL AÑO: MISTAKEN FOR STRANGERS (Tom Berninger)

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► *MEJOR PELÍCULA DE OTRO AÑO QUE DESCUBRÍ ESTE AÑO: WEEKEND (Andrew Haigh)

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► [VIDEO DE REGALO] SUS PELÍCULAS DEL 2014: Como ya es tradición, les dejo el video de fin de año donde aparece gran parte de la comunidad reflejando la diversidad de gustos que hay en este espacio; muchísimas gracias a todos los que enviaron su foto y se tomaron el tiempo para producir(se) y otro gracias enorme a Matias Aimar quien me ayudó con la edición del video con extrema paciencia; este es mi regalo de fin de año para todos ustedes, espero les guste, agranden la pantalla, pónganse los auriculares y just push play:

Cinescalas - Video Fin de año 2014 from lanacion.com on Vimeo.

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► [VIDEO DE YAPA] Como siempre, les dejo el gran repaso que hace David Ehrlich de todo el cine visto en el año; nuevamente hago la salvedad de que uno podrá coincidir o disentir con su ranking, pero el trabajo de edición es increíble y de paso les cuento que todas las canciones que se escuchan en el video sonaron en películas de este 2014; esto es brillante:

THE 25 BEST FILMS OF 2014: A VIDEO COUNTDOWN from david Ehrlich on Vimeo.

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► [IN MEMORIAM] El emotivo homenaje de TCM a todos los artistas que perdimos en este 2014 (a no olvidarlos) :

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¡BUEN DÍA PARA TODOS! Ya saben qué hacer en este post: dejar sus Top Ten de películas del año y todas las yapas que quieran (documentales, decepciones, peores películas, etc.); muchísimas gracias por acompañarme en el que fue, sin dudas, el año más especial de CINESCALAS; yo me voy a tomar todo el mes de enero de vacaciones (volveremos oficialmente el lunes 2 de febrero) pero, como no podía ser de otra manera, les dejaré tres Open Post para que charlemos: uno el domingo 11 por la entrega de los Globos de Oro, otro el jueves 15 por las nominaciones al Oscar y el último a definir; sin más que agregar, les digo que se los extrañará en las próximas semanas y les deseo que tengan un excelente 2015; ¡hasta pronto! 😉

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¡FELIZ 2015, MUCHACHADA!

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La culpa la tiene Glee

Con la inminente llegada de un nuevo año e inevitablemente inmersa en otra ola de balances cinematográficos (y de otra índole, aunque supongo que también van ligados), llegué a la conclusión de que algunas de las mejores películas del 2012 son comedias. Pero no de la clase de comedias configuradas especialmente para complacer y que en ese afán permiten que se le vean los hilos (ejemplos recientes de buenos a mediocres: Piratas del Caribe en su variante de comedia de aventuras, o El discurso del Rey en su variante de comedia “agradable”), sino aquellas que, les vaya bien con el público o no, les vaya bien con la crítica o no, logren una cierta popularidad o no, frecuentemente son prejuzgadas, tildadas de superficiales, simplonas, o lo que es peor: confinadas a su género con el ya clásico mote “no es para todos los gustos”. La lectura que se puede hacer de esto es bastante triste: si una película tiene chistes escatológicos o hace reiterado uso de palabras como “dick”, “fuck”, “shit” y otras variantes es descalificada inmediatamente como obra permeable al análisis cinematográfico. Sí, claro. Porque John Waters no hizo de la escatología un culto que merezca ser celebrado de aquí a la eternidad. Creo que ya saben lo que pienso respecto a esa noción que se tiene de la comedia como algo que, si no está acompañado de una cierta sofisticación o actuaciones de prestigio (El discurso del Rey, de nuevo), directamente no tiene chance de ser, paradójicamente, tomado en serio. El argumento es totalmente inválido y el 2012 demostró que tres películas del género totalmente distintas pueden, deben y merecen ser analizadas como obras que tienen mucho para decir. Eternamente comprometidos sobre la vida, los planes que se posponen, el  sacrificio, la muerte. Ted sobre la amistad, también el sacrificio, la pareja y el crecimiento. Y finalmente tenemos la película que nos ocupa hoy: 21 Jump Street.

La herencia que Jonah Hill (co-guionista y protagonista del film) recibió de, por ejemplo, Ben Stiller, nunca fue más evidente. Como para despejar dudas, Hill se hace cargo de que su película (dirigida por Phil Lord y Chris Miller, pero tan suya en muchos planos) es un refrito, una reposición del clásico televisivo comandado por Johnny Depp. Y se hace cargo poniendo en boca de un personaje esta idea: “Lo único que se hace ahora es reciclar mierda del pasado y esperar que no lo notemos”. De ahí en adelante, y con la autoconsciencia al volante, 21 Jump Street no tiene freno posible. Pero en medio de algunas de las secuencias más hilarantes del año (el montaje paralelo de la reacción de los infiltrados Schmidt y Jenko ante la droga que intentan erradicar) también se lleva a cabo (como Stiller con Hollywood en Tropic Thunder) una de las lecturas más inteligentes sobre la escuela secundaria que el cine ha visto en mucho tiempo. En poco más de cinco minutos, 21 Jump Street hace un panorama de la juventud actual tan preciso como irrisorio, provisto por detalles que desconciertan a Jenko (antes el popular, ahora el nerd) debido a esa distancia generacional. Desde no entender la razón por la cual los adolescentes usan las mochilas con las dos tiras puestas o no saber reconocer a una tribu urbana emergente (nunca los hipsters tuvieron un mejor cameo), esa brecha, esa nueva sociedad que abraza a los losers, se muestra desde lo general con la trama que involucra a Schmidt (antes el nerd, ahora el popular) y desde lo más puntual con una escueta y precisa frase: la culpa la tiene Glee.

“Fuck you, Glee” dice Jenko, aludiendo a cómo la exitosa creación de Ryan Murphy eliminó por completo la posibilidad de que un “lindo pero probablemente idiota” como él sea por segunda vez consecutiva la estrella de la secundaria. Las reglas cambiaron y 21 Jump Street  convierte a Schmidt en el chico que está “in” (porque ahora se puede cuidar del medioambiente y ser popular al mismo tiempo) y a Jenko en alguien que no encuentra su espacio (o sí, junto a los geeks). En este aspecto (y debo reconocerlo) Channing Tatum se luce en un papel totalmente opuesto a los que nos tiene (mal)acostumbrados. No tiene un interés romántico. No muestra su cuerpo. No es encantador. O sí: solo es encantador cuando advierte que es más inteligente de lo que pensaba o cuando demuestra hasta qué punto es capaz de honrar la hermandad. “Abracen los estereotipos” dice un imparable Ice Cube al comienzo del film y eso fue precisamente lo que hicieron Hill y compañía. Lamentablemente, 21 Jump Street va a pasar a integrar la lista de comedias incomprendidas e infravaloradas. Porque, claro, una película que abre con “The Real Slim Shady”, se ríe de los efectos de las drogas, dice “fuck”, “suck a dick” y tiene a Jonah Hill vestido de Peter Pan en una persecución policial no es digna de análisis ni puede estar entre lo mejor del 2012. Sí, claro.

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*DE YAPA: Les dejo un compilado de las escenas más divertidas de la película, que lo disfruten:

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¿Qué opinan de 21 Jump Street? ¿Cuáles fueron las últimas películas que más los han hecho reír?; ¡Dejen sus aportes, los leo! ¡Buen miércoles!

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