Star Wars – The Force Awakens: Tradiciones familiares

Hoy en Cinescalas escribe: Ezequiel Saul

Antes de empezar, quiero dejar algo bien en claro: en esta nota no va a haber spoilers de la nueva Star Wars, la gracia es que todos puedan leerla y opinar libremente. Ahora sí, empecemos…

“I’m your father” es probablemente una de las frases más conocidas de la historia del cine y obviamente del universo Star Wars. Con esas pocas palabras se nos revela uno de los grandes secretos de la trilogía original: que el villano es el padre del protagonista. Una cosa que siempre pensé fue que ese giro del guión era digno de una telenovela y, sin embargo, en esta saga funciona perfectamente y a todos nos encanta. A partir de ahí se nos muestra que la familia de Luke – a quien además pensábamos como una persona solitaria – era mucho más grande ya que tenía una hermana. Pero no solo eso. Asimismo, durante su lucha contra el Imperio, también forma otra familia, una de amigos y maestros que lo cuidan, protegen y hasta dan la vida por él.

En los trailers de The Force Awakens se escucha la voz de Luke en off decir:

The Force is strong in my family.
My father has it.
I have it.
My sister has it.
You have that power, too…

Algo nos dice que en esta nueva entrega también va a haber lazos familiares en el medio. Sin embargo, los lazos familiares ya están en nosotros desde hace tiempo, desde hace más de veinte años. Porque Star Wars es una saga que nunca perdió vigencia e incluso con las tres malas precuelas, siguió sumando fans, y esos fans ahora son hijos de quienes la vieron originalmente. Cuando fui a ver The Force Awakens al cine nunca vi un público tan variado, había niños con espadas láser, adultos con sus espadas láser, parejas de adolescentes, parejas de cincuenta años, grupos de amigos de todas las edades y hasta una familia entera disfrazada de Jedis. Esta última imagen fue la que más me gustó y hasta sentí un poco de envidia por ellos, porque esos padres sintieron la emoción de ver la original y ahora iban a poder presenciar cómo sus hijos sentían lo mismo y compartirlo con ellos. Trato de acordarme cuándo fue la primera vez que vi Star Wars y no me sale, recuerdo a mis padres viendo la tele y unos sables láser chocando, nada más; sin embargo la historia siempre la conocí, como si fuese un conocimiento adquirido por instinto. Por el contrario, sí recuerdo verlas de grande, pero tampoco puedo precisar cuántos años tenía. Volviendo al día en que vi la película en el cine, también se me pasó por la cabeza otro pensamiento: todos los que estábamos ahí también formábamos parte de una gran familia, sorprendiéndonos ante cualquier revelación, riéndonos todos en cualquier chiste que hiciera referencia a la saga anterior y observándolo todo maravillados, como si volviéramos a tener diez años.

Ahora bien, aludiendo brevemente a The Force Awakens, solo les voy a decir que a mí la película me gustó mucho. Todos los personajes están muy bien construidos, tienen sus motivaciones, sus dudas y miedos, sumado a que el casting está perfecto. Se nota que se prestó atención hasta el último detalle para no repetir errores del pasado (sí, hablamos de Jar Jar Binks) e incluso mejoraron aspectos de las anteriores, como por ejemplo que ahora los Stormtroopers sí aciertan con muchos de sus disparos. Así que si sienten un mínimo cariño por las películas de Star Wars vayan a verla, no van a salir decepcionados. Que la fuerza los acompañe.

Por Ezequiel Saul

………………………………………………………………………………………….

► [TRAILER] Les dejo el adelanto de Star Wars: The Force Awakens, que estimo habrán visto más de una vez:

Star Wars- The Force Awakens 10/20/2015 Trailer from Wall of Needless Things on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

► [ESPECIAL] Un fanático hace un emotivo repaso por la saga:

Star Wars Poetry from whoispablo on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! Arrancamos con la última semana del blog del año hablando del ineludible tópico de Star Wars; a Ezequiel le gustaría saber, además de qué les pareció The Force Awakens, si son fanáticos de la saga y cuándo tuvo origen ese fanatismo; los invitamos a explayarse sobre las siete películas y sus pormenores en los comentarios; por otro lado, yo no quería dejar de agradecerles por los mensajes de afecto que recibí en este mismo espacio y por otras vías respecto al fallecimiento de mi abuela, todavía sigo recuperándome un poco de golpe, pero sus palabras me hicieron muy bien; nos reencontramos mañana para elegir a los mejores actores del 2015; hasta entonces, muchachada, que arranquen con todo la semana y a poner SPOILER ALERT hoy más que nunca 😛 ¡que tengan un excelente lunes!

…………………………………………………………………………………………………….

*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES:  

……………………………………………………………………………………………………….

 La última vez escribió Matías Rodríguez sobre… AMY

…………………………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………………….

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

FRANK, el hombre de la máscara de cartón (y nuestra música favorita del 2014)

Hoy en Cinescalas escribe: Soledad Lamacchia

“No escojas sólo una parte…tómame como me doy…entero y tal como soy…no vayas a equivocarte…”. Inevitablemente estas palabras cantadas por Serrat se me vienen a la mente cada vez que pienso en Frank. Seguramente el mencionar a Serrat y a Frank en la misma frase resulte raro y realmente lo es, tan bizarro y extraño como esta película dirigida por Lenny Abrahamson. En Frank, Jon (Domhnall Gleeson) tiene una vida simple, un trabajo de oficina rutinario y vive con sus padres. Toca los teclados y espera convertirse en un compositor reconocido. Una tarde, mientras camina cerca de la costa buscando algo que lo inspire a componer, conoce a Don. Ambos observan cómo un hombre, el tecladista de la banda de la cual Don es manager, es trasladado en ambulancia luego de intentar suicidarse. Jon ve la oportunidad y, como un acto reflejo, responde a este encuentro casual y tragicómico asegurando que él es tecladista. Así, sin planearlo, Jon se unirá a Don y los suyos para grabar un disco bajo el liderazgo de Frank (Michael Fassbender), el enigmático cantante y compositor de la banda, quien oculta su rostro bajo una gran cabeza de papel maché.

Viviendo situaciones que pivotean entre el drama, el absurdo y el humor negro, Jon no podrá evitar sentirse atraído por el magnetismo que Frank ejerce sobre todos aquellos que se cruzan en su camino. Admira – y también envidia – su capacidad para encontrar inspiración en todo tipo de sonidos naturales y artificiales y en las extrañas formas musicales que utiliza para conseguir sus creaciones. Ramas que se quiebran y agua cayendo dentro de un balde de lata junto a una combinación de oraciones sueltas y onomatopeyas conforman los sonidos que dan identidad a los Soronprfbs, la banda que posee un nombre tan peculiar como los músicos que la integran. Y es que junto a Don con su fijación por los maniquíes y Frank con su gran cabeza falsa nos encontramos con Nana y Baraque que se comunican con sus compañeros sin hablar una palabra de inglés y con la neurótica Clara (Maggie Gyllenhaal) quien toca el theremín, instrumento cuya particularidad es la de ser ejecutado sin entrar en contacto físico con él.

Jon: “How to describe Frank? Well, there’s the head, of course. He never takes it off. Now what goes on inside the head inside that head? His music”

Exceptuando a Don y a Frank, todos muestran un claro rechazo hacia Jon, quien a pesar de sus intentos por encajar nunca dejará de sentirse un extraño, un observador al que se le concedió el privilegio de compartir un momento que en realidad no le pertenece. Posiblemente sea esta falta de sentido de pertenencia e integración lo que lo vuelve incapaz de reconocer el sutil equilibrio en el que se mueven y conviven estas personas. No comprende la conformidad que sienten haciendo lo que hacen sin que nadie les exija nada, sin que nadie espere de ellos algo diferente a lo que pueden dar. Jon sólo puede ver en lo que hacen lo que él necesita: una oportunidad para salir del anonimato y transformarse en alguien dentro del mundo de la música. Con este objetivo en mente, comienza a grabar el día a día del proceso creativo en el que Frank los sumerge para dar a conocer a la banda y a sus propias impresiones sobre lo que está viviendo a través de las redes sociales.

Pero las personalidades simples de los integrantes del grupo empezarán a chocar con la visión que Jon tiene sobre su futuro. La creciente influencia que éste empieza a tener sobre Frank, a quien alienta para que cree sonidos más comerciales junto con la presión que ejerce sobre él para que salga de su ostracismo, lo conducen a un abierto enfrentamiento con Clara. Su violento sentido protector se activa con las promesas de fama y popularidad con las que Jon tienta a Frank y utilizará todos los recursos que estén a su alcance para mantenerlo alejado. Pero todo será en vano y Clara no podrá evitar que Jon, valiéndose de la pequeña repercusión que sus videos tienen en las redes, acabe por convencer a Frank de presentarse en un festival de música independiente. Así es como Jon, cuya simplicidad e inocencia van mutando a medida que se siente más cerca de su sueño, avanza sin ver que los Soronprfbs no pueden (o no quieren) seguirlo. Exige cada vez más pero, contrariamente a lo que esperaba, sólo consigue que el frágil equilibrio en el que vive Frank empiece a derrumbarse junto con su ingenio. Estas actitudes nos hacen ver por qué Jon nunca será realmente parte de esta banda: a diferencia de ellos, él escoge ver solamente una parte de Frank, su genialidad creativa, su originalidad y su gran cabeza de cartón, sin reparar en la persona completa y la débil mente a la que esa cabeza protege.

Michael Fassbender es pura expresión corporal. Cada fibra de su ser se mueve de la manera adecuada para transmitir junto con una voz repleta de matices lo que le es imposible expresar con su cara hasta conseguir que, una vez superada la sorpresa inicial, esa inmensa máscara con ojos de dibujo animado deje de llamarnos la atención para convertirse en un rostro tan humano como el del resto de los protagonistas. La variedad de personajes y situaciones que transitan el mundo de Frank nos posibilitarán reflexionar sobre lo que cada uno de ellos es y transmite.

Con Frank veremos la borrosa línea que separa la cordura del precipicio de la locura y de lo poco que se necesita para traspasarla. Es que en el fondo, Frank, no es más que un hombre escondiéndose detrás de una careta, un ser inseguro que sólo se siente a salvo bajo la misma, viviendo al borde de esa línea, únicamente rodeado por la seguridad que le dan su música y su gente, y nos daremos cuenta que sólo bastará un leve empujón para que se despierte su necesidad de sentirse aceptado, y para cruzar esa línea y caer. Jon, por su parte, nos hará cuestionar nuestra facilidad para perder de vista el límite entre lo que vemos y lo que elegimos ver, entre lo que es real y lo que esperamos. Nos hará preguntarnos hasta dónde aceptamos a las personas tal y como son, con sus taras y sus limitaciones sin cargarlas con el peso de nuestras expectativas y hasta qué punto somos conscientes de lo que estas expectativas pueden generar sobre ellas por el simple hecho de verlas como una proyección de nuestras necesidades. Porque nos guste o no, en algún momento estaremos enfrentados a nuestra propia realidad, no podremos escapar de ella, porque se impone a la fuerza a pesar de nuestra perseverancia y nos obliga a afrontarla ya que, como también canta Serrat, ”nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

Por Soledad Lamacchia

…………………………………………………………………………………………………..

[VIDEO DE REGALO] Michael Fassbender y compañía cantan “I Love You All” en el programa de Stephen Colbert:

Michael Fassbender cantando I Love You All en The Colbert Report 6 Agosto 2014 from Michael Fassbender Fan on Vimeo.

………………………………………………………………………………………..

*TOP FIVE MUSICAL DEL 2014:

► 1. MI DISCO DEL AÑO: ULTRAVIOLENCE (Lana Del Rey)

………………………………………………………………………………………..

► 2. MI CANCIÓN DEL AÑO: “Hero” (Family of the Year)

………………………………………………………………………………………..

► 3. MI MOMENTO MUSICAL (dentro de una película) DEL AÑO: Ailín Salas y Santiago Pedrero cantan “De Malvin a La Paz” en La vida de alguien de Ezequiel Acuña

………………………………………………………………………………………..

► 4. RECITAL DEL AÑO: ARCTIC MONKEYS EN EL PERSONAL FEST

………………………………………………………………………………………..

► 5. SOUNDTRACK DEL AÑO: INSIDE LLEWYN DAVIS

………………………………………………………………………………………..

► [LISTA DE REPRODUCCIÓN / AWESOME MIX VOL. 2014] 100 canciones que marcaron el cine de este año + las canciones que los acompañaron a ustedes durante el mismo:

…………………………………………………………………………………………………

¡BUEN LUNES PARA TODOS! Para este comienzo de semana tenemos dos consignas: 1. Quienes hayan visto Frank, ahora gracias a Sole pueden explayarse sobre la película 2. Asimismo, este post funciona como balance musical del 2014 y la idea es que mencionen sus discos, canciones, soundtracks, escenas musicales (yo sumo esta otra), recitales favoritos de este año (¿a quiénes vieron en vivo?); como no podía ser de otra manera, con sus aportes les dejaré una playlist, la última del 2014; gracias por estar del otro lado, muchachada, nos vemos mañana para recordar las mejores secuencias que dio el cine durante todo este año; ¡buen comienzo de semana para todos!

…………………………………………………………………………………………………….

…………………………………………………………………………………………………………

—> La última vez escribieron Lucas Alvarez y Pablo Policarpo sobre… LOUIE

…………………………………………………………………………………………………………

…………………………………………………………………………………………………………

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS

La película de mi semana: About Time

“Hay cosas en la vida que sólo se resuelven junto a un cuerpo que ama” – Javier Egea

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento

No hace mucho, redescubriendo los apuntes autistas de Fuguet, me encontré con una analogía que se emparenta mucho con algunas ideas que tengo sobre el empleo del tiempo. Fuguet, a su vez parafraseando a Pico Iyer, define el acto de viajar como una experiencia cercana al amor: “mientras peor sea la historia de ese viaje, mejor va a ser ese viaje y, al final, lo que más importa de todo viaje no es el viaje en sí, es el recuerdo de ese viaje, es la experiencia, lo que uno se guarda en esa aventura. Viajar se parece tanto a vivir y, sobre todo, a enamorarse. Si uno no echa de menos el sitio donde estuvo, en el fondo no alcanzaste a estar ahí”. Fuguet, al menos en ese pasaje de sus ensayos, se está refiriendo, sin parábolas de ningún tipo, al viajar en su definición más estricta: trasladarse de un lugar a otro. Sin embargo, me gusta pensar que el paralelismo que traza engloba también otra clase de viaje, aquel que a simple vista no encierra nada extraordinario y que, aún así, es el más extraordinario de todos: el viaje diario. Existe una suerte de axioma que asegura que las mejores cosas suceden cuando uno está en movimiento. ¿Pero podemos definir con exactitud qué es “estar en movimiento”? La primera imagen que uno concibe es, efectivamente, la de un viaje. La de armar una valija para ir hacia otro lado, siendo ese “otro lado” el depósito de muchas expectativas. ¿Quién no fantaseó alguna vez que en un viaje se produzca un suceso que altere su vida? ¿Quién no evoca experiencias de viaje cuando es consultado por sus instantes de felicidad? Sin embargo, bajo ese criterio, para estar abocado a lo descomunal habría que moverse en un circuito de viaje constante y ahí es donde el viajar bien podría mutar en otra acción: escapar.  Por lo tanto, para hallar en el estar en movimiento una segunda lectura hay que estar, paradójicamente, bien detenido. Detenido en la cotidianeidad para contemplar en ella el movimiento que la mantiene funcionando. Imposible no pensar en las palabras de Beatriz en La vida de los peces. Es fácil andar de viajero en tránsito. Lo complejo es quedarse y vislumbrar, en el día a día, una cualidad fuera de lo común.

About Time es una película astutamente tramposa. Parece ser una historia sobre el viajar en el tiempo pero en realidad es otra cosa. Es una historia sobre el viaje que se renueva minuto a minuto, ese para el cual no es necesario ni armar una valija ni comprar un pasaje. El que empieza con el sonido del despertador y concluye con el rostro de uno (solo o acompañado) yaciendo en una almohada. Ese viaje que a veces no queremos hacer porque la rutina nos carcome (para qué negarlo) y al que eludimos porque creemos que, en ese cúmulo de sucesos falazmente interpretados como intrascendentes, no hay nada que amerite una apertura de los ojos. About Time cuestiona la predisposición del individuo (mejor dicho: la falta de) de cara a lo mundano. ¿Quién se permite estar satisfecho únicamente con una cena con alguien o con un paseo por la playa? ¿Quién tiene la capacidad de disfrutar en medio del caos? El director y guionista Richard Curtis le propone a Tim (Domhnall Gleeson) bajo el consejo de su padre (el siempre brillante Bill Nighy) algo que, en teoría, resulta completamente utópico: resignificar la rutina mediante nuestra actitud ante ella. Quejarse menos. Alegrarse por un llamado telefónico. Sobrevivir a la ausencia de auriculares en un trayecto. Sentirse orgulloso por un logro laboral. Por eso no es casual que ese padre elija “Into My Arms” de Nick Cave para que suene en su funeral. Se trata de una canción sobre un viaje: “I believe in some kind of path that we can walk down, me and you; so keep your candles burning and make her journey bright and pure that she will keep returning always and evermore”. Me gusta esa idea de viaje cotidiano como algo que debe ser encendido invariablemente, como un ciclo infinito. Como si esa fuera la única respuesta para la renovación. Como si la epifanía fuera más prosaica de lo que creemos. Entonces, así como la excitación de planear un viaje proviene de ese terreno virgen con el que vamos a toparnos, lo mismo debería suceder con los días que parecen iguales a tantos otros. Habría que abordarlos del mismo modo, porque lo que los hace diferentes es nada menos que nuestra distinción entre lo que importa absorber y lo que hay que descartar para no andar “con tanto peso sobre los hombros”. Así, el viajar no tiene un sentido unívoco: viajar está en esa persona que duerme en tu cama (“era una especie de traición tu cuerpo, mientras ibas tomando mi casa pieza a pieza, para alcanzar los últimos rincones te adelgazaste en besos, pasos ecos” escribió también Egea), en la voz de un hijo que proviene de una habitación o en la música que ponemos en el reproductor. About Time explicita el deseo que muchos tenemos de volver a vivir un mismo día. Pero la nostalgia es traicionera. La película también lo sabe. Por eso, revierte ese deseo para ponernos frente a otro: el llenar el vacío de los días que se vienen. Nadie puede hacerlo excepto nosotros. Completar los días. Los días. Los hermosos días.

………………………………………………………………………………………….

► [TRAILER] Algunas secuencias de About Time:

ABOUT TIME OFFICIAL TRAILER from total:spec on Vimeo.

………………………………………………………………………………………….

¡Buen viernes para toda la muchachada! Los invito a compartir cuál fue su película de la semana y, de paso, a escribir sus impresiones sobre About Time, si es que la han visto; por otro lado, y en relación a lo que plantea la película, me gustaría saber qué momentos de su vida les gustaría revivir por lo bien que se sintieron; ¡Gracias a todos, los leo! ¡Que tengan un excelente fin de semana! Voy a descansar de los regalitos de sábados y domingos hasta que pasen un poco los días caóticos y pueda dedicarme a la película y/o base de datos del blog, pero ya volverán; ¡gracias por la paciencia!

 ………………………………………………………………………………….

…………………………………………………………………………………..

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!

Anna Karenina: Como mirar el Sol

“I made it to a dinner date, my teardrops seasoned every plate, I tried to dance but lost my nerve…”

Atención: se revelan algunos detalles del argumento

Cada vez que Sue Bridehead aparece en la vida de Jude Fawley, Thomas Hardy hace salir el Sol. Lo que podría tratarse de una metáfora lisa y llana sobre el efecto que tiene esa mujer en la vida de su primo gana otra dimensión por todo lo que se está tejiendo detrás de ese vínculo. Sí, el Sol tiene correlación inmediata con el temperamento de Sue, quien se empecina en traer de vuelta a la vida a un hombre quien pensaba que no podía tenerlo todo. Sin saberlo, es ella quien lo va alejando de esa mediocridad en la que él falsamente se siente embebido para luego, con la misma facilidad, empujarlo de vuelta hacia las tinieblas tan solo porque puede. O porque las circunstancias los llevaron a advertir que su relación nunca podría tomarse de las manos con la sociedad de la que ellos intentaron, fracasando en el intento, excluirse por completo. El amor es un concepto indefinible y ya lo había escrito León Tolstói: “Creo que si es verdad eso de que hay tantas mentes como cabezas, entonces debe haber tantos amores como corazones”. Sin embargo, sí creo que el amor puede emparentarse con esa idea de omnipotencia, de creer que, cuando hay alguien a tu lado que te está sosteniendo, que te está haciendo cobrar brillo, entonces todo parece altamente conquistable. En Jude, Thomas Hardy vuelve a poner en el centro a una de sus heroínas – esas Nuevas Mujeres como se las terminó denominando -. quienes obsesamente buscan encontrar la felicidad, aunque las posibilidades nunca estén a su favor. Eso es curioso, porque no estamos hablando de personalidades débiles o susceptibles ante los impedimentos. Estamos hablando de mujeres que tienen una mentalidad tan poderosa que arrastran a los demás consigo en ese torbellino de ideales. “¡Voy a amarlo! Es terco y complejo, pero sería una locura no permitirme amarlo tan solo por eso. No quiero ser una esclava del pasado, quiero amar donde yo elija hacerlo”, exclama Sue. Exclama. Jamás susurra. No podríamos pedirle a una heroína de Hardy que desnude sus sentimientos con medias tintas. Todo, absolutamente todo en ellas está regido por lo ingobernable, indefinible, inevitable: ese amor que está condenado, pero al que se lo quiere padecer igual. Y ahora hablo de padecer y no, por ejemplo, de disfrutar. Porque en todas las novelas de Hardy al amor se lo sufre, no solo por el destino trunco que sabemos que es inherente a él sino por las caras visibles de ese sentimiento. Personas que se ven desbordadas por nuevas sensaciones, palpitaciones, reacciones. Personas que quieren, casi caprichosamente, que el Sol siempre se pose sobre ellos, aunque la realidad los conduzca a las penumbras.

“If it’s not asking too much, please send me someone to love”

Anna Karenina salió de la pluma de Tolstói, pero se me hizo imposible no asociarla a la pluma de Hardy. En ambos autores, las/sus mujeres son presas de una fijación. Es ese carácter de Anna – compartido con el de Sue Bridehead – el que la lleva a sucumbir a Vronsky, a sucumbir a esos encuentros donde Tolstoi halla en la luz, en el Sol y en todo ese campo semántico infinitamente explorable la mejor manera de describir cómo la presencia de otro puede calar tan hondo en la de uno, invitando a la fusión irremisible de ambos: “Cada vez que lo veía, su alma se iluminaba con el mismo sentimiento de ánimo del primer día que lo vio en la estación de tren. Sentía la alegría brillando en sus ojos y sus labios formaban una sonrisa, le era imposible extinguir esa expresión de alegría”. Iluminarse. Brillar. Extinguir. Todos conceptos ligados entre sí. Si Tolstói creía que había tantos amores como corazones, por consecuencia debía creer que había tantas maneras de describirlos como palabras existentes. Sin embargo, y a pesar de que la historia de Anna no es la única en la novela en reflejar lo que es el amor, sí es cierto que Tolstói eligió un modo unívoco de narrar. Eligió definir al amor como algo vinculado a una suerte de ceguera, de iluminación del propio cuerpo, de incendio. Un incendio generado por el contacto físico, por el arder de una lengua sobre unos labios; o un incendio generado por los celos, por la desconfianza que hace que las chispas se multipliquen hasta que ya no quede nada más con vida. Ese extinguir sobre el que escribió el autor. Pero el iluminarse tampoco está necesariamente relacionado con lo pasional y desbocado, con lo que parece fuera de control (como ese caballo que se cae cuando unos ojos lo penetran). El iluminarse no tiene por qué llegar a tal grado de fogosidad. Puede, como el bello relato de Kitty y Levin, representar una vida más simple pero no por eso menos sentida; puede, en efecto, representar la candidez en todo su esplendor, otra de las cualidades que pueden desprenderse de esa luz, de ese mirar al Sol, siendo el Sol el rostro de la persona amada. Sabemos que no hay ni un solo rasgo de arbitrariedad en las palabras de un autor, y menos en las palabras, en los detalles tan extraordinarios que se desprenden de la prosa de Tolstói. Porque así como describe el sentimiento de Anna por Vronsky como si conociera la sensibilidad femenina como la palma de su mano (rasgo que indudablemente comparte con el Flaubert de Madame Bovary), remarcando esa iluminación del espíritu; también hace lo propio cuando es hora de contar el desenlace que elige Anna, ya completamente consumida por su miedo a la pérdida de alguien que, paradójicamente, la condujo a perder. “La luz de las velas cerca de las cuales había estado leyendo ese libro se llenó de ansiedad, de decepción, de dolor, demonios, y se encendió más que nunca, encendiendo también todo lo que alguna vez estuvo en la oscuridad; esa luz primero se esparció, luego se volvió sombría, y después se apagó para siempre”. Así, la historia se resume a cómo Tolstói describe la existencia de Anna, una tan tormentosa como plagada de contrastes: “todas las variaciones, todo el encanto, toda la belleza de la vida está conformada tanto de luces como de sombras”.

“Your presence dominates the judgments made on you”

Presumo que a Joe Wright no se le debe haber escapado el concepto de que las luces y sombras están fuertemente ligadas al teatro, a escenas que cobran vida cuando el telón se levanta y que fallecen cuanto éste se cierra, o cuando esas luces son momentáneamente atenuadas. Su ambición, la de adaptar, con guión de Tom Stoppard, la novela de Tolstói mediante una puesta teatral es no solo fidedigna al espíritu de la novela (y no únicamente por ese juego de luces y sombras ya remarcado) sino también una verdadera relectura, término del que a veces es imposible no abusar. Sin embargo, acá la relectura es evidente, insoslayable. A Wright le interesa experimentar con las temáticas que hay de fondo, moldeándolas a su antojo (y al antojo de la historia). Y aquí es donde reside la diferencia entre la ambición vacía o la mera provocación. Lo suyo siempre está vinculado al enorme respeto por el material de base. Respeto que lo lleva a ponerse inventivo, hallando en distintas formas de expresión los vehículos ideales para que las palabras de los autores, como Karenina al observar a Vronsky, puedan cobrar vida. En Orgullo y prejuicio (su base: Jane Austen), Wright opta por omitir los besos entre Elizabeth y Darcy, y lo hace porque él sabe que para esa época un roce de manos era mucho más tormentoso, gráfico y movilizador que un beso. En Atonement (su base: Ian McEwan), configura una escena pesadillesca y dolorosa porque sabe que, mediante esa estructura, mediante el abordaje de un plano onírico, va a poder llegar a la raíz de todo: la imaginación de un mundo paralelo donde Cecilia y Robbie obtienen su final feliz. En Anna Karenina la apuesta es más grande porque el film se inicia con un telón que se abre y que exhibe un ámbito en el que todo parece más asfixiante y confinado, en contraposición con la escena final, mucho más luminosa y delatora, mucho más abierta y, en definitiva, con muchos más interrogantes activados. Al director le encantan los contrastes, le encanta el poder que puede tener la correlación de las secuencias, se regodea en ellas. Así como en Orgullo y prejuicio Lizzie apagaba una vela y la siguiente toma era la de una noche que se encendía con un baile, en Anna Karenina el primer beso (en una mano, porque Wright es un fetichista de las manos y sus planos detalle) es sucedido por un terrible accidente, cuyo ruido ensordece cualquier tipo de sensación de bienestar que los labios de Vronsky sobre la mano de Anna pueda llegar a generarnos. Pero con esa economía de recursos, el director lo dice todo.

El director nos dice que ese amor está inevitablemente condenado a la tragedia. La reescritura, entonces, sigue mirando, si se me permite la redundancia, hacia las miradas. En Anna Karenina todos observan y son observados. Nosotros observamos la propulsión de historias sentados en una butaca, mientras que Anna observa un baile, mientras Vronsky la observa a Anna observar un baile, mientras los demás los observan a ellos observar. Por eso, el primer baile, otro verdadero festín de contrastes (Anna viste de negro, mientras que Kitty permanece de blanco), es una maravilla absoluta. Como aquel de Orgullo y prejuicio donde la luz solo iluminaba a Lizzie y Darcy, aquí el resto de los asistentes se quedan en pausa, se quedan detenidos, mientras el movimiento está solo circunscripto a ese episodio clave en la relación de Anna y Vronsky.  El roce, nuevamente, cobra un sentido mayor, el roce también está visto como un arma de doble filo, el roce, como en la novela, puede eventualmente lastimar: “En sus sentimientos hacia ella no había más elementos de misterio, y por eso su belleza, aunque lo atraía mucho más que antes, también le estaba provocando una herida”. Wright, acompañado de intérpretes que tan bien supieron reflejar todas esas aristas de un mismo sentimiento inabordable – especialmente un enorme Jude Law, y la dupla Alicia Vikander-Domhnall Gleeson -, se queda con esa pregunta que plantea Tolstoi en la novela (“¿Es realmente posible decirle a alguien lo que uno siente?”) y despliega las respuestas con distintas armas, desde Vronsky penetrando a Anna, pasando por Karenin y un beso en la mejilla, hasta la declaración de amor de Kitty y Levin mediante el juego literal con las palabras. Entonces, el explicitar el sentimiento no está solo ligado a lo verbal sino también a lo gestual y, por ende, a la propia concepción que uno tiene del amor y de sus límites. “Es posible elegir a una sola persona que cumpla todas nuestros deseos” asegura un imperturbable Levin, mientras alguien lo tilda de ingenuo. En otra realidad se encuentra Anna, quien cree encontrar en una sola persona su propia salvación, y no su propia condena, quien ama apasionadamente y sufre en consecuencia. Y si sufre es, también, porque su idealización le tapó la vista: “Ella lo había imaginado mucho mejor de lo que él era en realidad. Tenía que descender a la realidad para disfrutarlo como era”. Pero no lo logra, no logra escaparle a su complejidad, a su tempestad interior, como trágicamente muestra Wright en una ventanilla de tren que se ilumina con el pensamiento tormentoso de Anna traducido en una imagen que la perturba y la lleva a la muerte.

♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦♦

Es en esos detalles donde percibimos que Anna Karenina es más que una apuesta. Es un triunfo. Es una obra calculada y al mismo tiempo apasionada, que se presenta a través de las palabras de la Condesa Vronsky en respuesta al interrogante primigenio de Anna (“¿Fue por amor?” – “Siempre”) y arriba de un tren, otro elemento clave (“otra vez mirando las vías del tren, si poder volver atrás pero extrañando volver…”). El film, orquestado como una pieza teatral, nunca se olvida de que es siempre el amor lo que lo atraviesa, y que ese amor implica el poder o no poder perdonarse a uno mismo (“no tiene solución, la respuesta es que uno debe perdonarse y aceptarse día a día”), el poder o no poder aceptar realmente al otro (“siempre te amé, y si alguien ama, lo ama al otro en su totalidad, tal y como es, no como quisiéramos que lo sea”) y el poder o no poder apaciguar/dominar la llama. Como escribió A.S. Byatt en Posesión: “Ningún ser humano puede ir hacia el fuego y pretender no consumarse”. Pero quizás no se trate de ir hacia el fuego con perfecta noción de lo que eso implica, quizás el verdadero amor, ese que busca y anhela perdurar, es el que te toma de imprevisto cuando no estabas prestando atención, cuando la vista estaba en otro lado, cuando, como escribió Tolstói en relación a Vronsky, “él trataba de no mirarla, como si ella fuera el Sol, y sin embargo, como al Sol, pudo verla igual: sin siquiera estar mirando”. 

………………………………………………………………………………

► Les dejo una escena de Anna Karenina:

…………………………………………………………………………………..

 DE YAPA: Todas las Anna Karenina del cine:

…………………………………………………………………………………

¿Vieron Anna Karenina? ¿Qué opinan de la peculiar adaptación de Joe Wright y Tom Stoppard? Los invito a explayarse sobre ella y a mencionar otras protagonistas fuertes del cine (y la literatura) que más los hayan cautivado; ¡Espero sus comentarios! ¡Buen miércoles para todos! ¡Hasta mañana!

………………………………………………………………………………………

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!