Lo mejor del 2014: Los actores

Justamente en el post de ayer aludí a cómo en Deux jours, une nuit los hermanos Dardenne toman una problemática puntual – la crisis económica que azota a una mujer – para construir una parábola sobre la lucha del hombre contra sus propios demonios. En un registro totalmente antagónico, Dan Gilroy hace lo propio en su ópera prima Nightcrawler. Sí, el foco está puesto en quienes sondean escenas del crimen, las registran y las venden, pero el panorama que retrata es tan vasto como esa ciudad que se muestra deshabitada en los títulos de crédito, como si algo estuviera a punto de asaltarnos desde las sombras. En consecuencia, Lou Bloom (re)surge como un individuo que simplemente está aguardando una respuesta afirmativa para ingresar en un submundo x. La oportunidad lo es todo, los pormenores son indistintos. Luego de un primer rechazo donde se vislumbran sus principales rasgos a la hora de “venderse” (verborragia, frases de manual, persistencia, persuasión, conocimiento hondo del destinatario de esa propuesta), la luz verde se le enciende cuando un canal televisivo al borde del precipicio le compra uno de esos brutales registros. Nightcrawler es una película que se mueve emulando los pasos de su protagonista. Por lo tanto, la primera media hora maneja un ritmo aletargado, a la par de la conducta de Bloom de roer ese hueso que es su nuevo trabajo. En contraposición, y a medida que Lou va incorporando más herramientas (desde lo concreto como un nuevo auto y una nueva cámara hasta lo abstracto como esos consejos aprendidos de instructivos de Internet, tan vacíos como filosos), la película va volviéndose cada vez más impredecible. ¿Quién es Lou Bloom? ¿Cuál es su meta? ¿Cuál es la génesis de su avidez de triunfo? A Gilroy no le atrae responder ninguno de esos interrogantes ya que es imperativo que su protagonista no tenga pasado. Lou es una hoja en blanco cuyos gestos más peculiares oscilan entre atarse el pelo en un rodete hasta planchar la misma camisa mirando los noticieros y regar las plantas riendo histéricamente. En concordancia con esta vaguedad de información, sus monólogos son sentenciosos y calculados, pero siempre con el enigma bajo resguardo: “What if my problem wasn’t that I don’t understand people but that I don’t like them? What if I was the kind of person who was obliged to hurt you for this? I mean physically”. La violencia en Nightcrawler es siempre bidireccional: están las gráficas muertes que Lou capta con la cámara y están las frases que el propio Lou les escupe a su asistente, a su jefa y a cualquiera que se le interponga en el camino al progreso. Jake Gyllenhaal apenas se permite pestañear en la película – decisión acertada que se distancia de aquella que tomó para su personaje en Prisoners, donde Locki pestañeaba sin cesar – y es en esos detalles donde su interpretación es letal: Lou Bloom es un sociópata que nunca titubea. Así, todo lo que sale de su boca (“I’d like to think if you’re seeing me you’re having the worst day of your life”) resulta mucho más horroroso que cualquier material fílmico. Desde la fotografía de un siempre notable Robert Elswit hasta la música de James Newton Howard que se pone juguetona cuando Lou se comporta del mismo modo en los extraordinarios ping-pong verbales con el personaje de Rene Russo, Nightcrawler toma a esa figura noctámbula para contar, como el propio Gilroy lo ha expresado, la historia de un éxito. En relación a esto, Gyllenhaal se acerca a Bloom como si éste fuera un animal hambriento, con la mirada en constante estado de alerta, merodeando hasta encontrar el alimento. El film de Gilroy es escalofriante porque se atreve a poner en el centro a un exponente de self-made man que jamás genera empatía y que, por el contrario, nos hace mirar alrededor para detectar a esos seres igual de oportunistas a los que se les abren las puertas del hoy sin siquiera excavar en su ayer. 

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►[COMPILADO] Algunos momentos de Nightcrawler:

Nightcrawler's Laundry - A Fan Trailer from Joey Carter on Vimeo.

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*[TOP FIVE] OTRAS GRANDES ACTUACIONES MASCULINAS DEL AÑO:

► 1. LEONARDO DiCAPRIO en The Wolf of Wall Street

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► 2. OSCAR ISAAC en Inside Llewyn Davis

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► 3. JOAQUIN PHOENIX en Her

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► 4. MICHAEL FASSBENDER en Frank

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► 5. RALPH FIENNES en The Grand Budapest Hotel

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► *DE YAPA: Chris Pratt en Guardians of the Galaxy y The Lego Movie

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 ► [GALERÍA] 50 GRANDES ACTUACIONES MASCULINAS DEL 2014 mencionadas en el post de hoy:

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¡BUEN MIÉRCOLES PARA TODA LA MUCHACHADA! Como adelantamos ayer, hoy armamos una galería con las mejores actuaciones masculinas del año; pueden explayarse sobre los actores que se destacaron en el 2014 en los comentarios; en este link pueden encontrar las elecciones del 2013; por otro lado, mañana al mediodía les dejaré un mensaje navideño, así que me guardo los saludos para dentro de unas horas; asimismo, nos reencontramos formalmente el lunes con un post sobre Frank y la mejor música que nos dejó el 2014; ¡como siempre, los leo! ¡que tengan un buen día!

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Movie 43 (o por qué hasta la peor película es una buena película)

Hoy en Cinescalas escribe: Franco Tracchia

Debo confesar que tenía poca información acerca de Movie 43 cuando decidí entrar a la sala a verla. Me alcanzó con la escueta definición brindada por el resumen de funciones: “Comedia bizarra”. ¿Reparto? Hugh Jackman, Kate Winslet, Emma Stone, Naomi Watts, Chloë Grace Moretz, Will Sasso, Justin Long, etc…

Nada podía salir sal.

Los primeros minutos son desconcertantes. Asustan. Esto no es lo que vine a ver. Una historia de adolescentes jugándose bromas entre ellos. Por suerte (o no), la película no se trata de eso. La trama de venganza juvenil es solo una excusa para mostrarnos CATORCE sketchs, pequeños segmentos de ¿diversión? independientes entre sí y dirigidos cada uno por un realizador diferente. Estos sketchs – que en su mayoría rozan el absurdo – nos resultan atractivos por el simple morbo de ver a actores de gran nivel (varios ganadores y/o nominados a los Oscars) saliendo de su zona de confort. Se destacan la interpretación de Naomi Watts (probablemente la mejor de toda Movie 43) como una madre trastornada; y la de Chris Pratt como un novio conflictuado por una proposición sumamente escatológica.

Me pongo la mano sobre el corazón con solemnidad e intento hacer memoria: no recuerdo un solo gag que haya hecho reír a la totalidad de la sala al mismo tiempo. Quizás “Homeschooled”, aquel sketch sobre la particular educación domiciliaria que recibe un adolescente de parte de sus aún más particulares padres, fue el que más quórum tuvo a la hora de las risas. Los demás, flojos. La escatología presente en cada segmento conspiró en contra de los deseos de los espectadores por tácitamente aprobar la película riéndose. Muchos se levantaron de sus butacas antes de finalizado el film. Hasta las mentes más jóvenes, abiertas y/o acostumbradas a lo grotesco, se cansaron de 94 minutos repletos de constantes referencias sexuales. Constantes.

► Algunas imágenes de Movie 43: 

Resumiendo: los actores no brillaron. La mayoría de los sketchs no resultaron graciosos. La trama estaba desprovista de sentido. El público se asqueó y se hastió.

Entonces, ¿esto implica que Movie 43 sea mala? NO.

Movie 43 es exactamente lo que sus directores quisieron que fuera. Por eso es una buena película. Porque el principal objetivo de los sketchs es el de mostrar pequeñas minorías norteamericanas perjudicadas por años de carencia cultural y que, sumadas, representen a la mayoría. Nadie es perfecto. Cada cual tiene su rollo. Por eso, Movie 43 se convierte en una crítica a la sociedad yanqui. Una buena crítica disfrazada de (porque esto hay que mencionarlo) una muy mala comedia. El rol del director de cine es el de lograr reflejar sus ideas a través de una pantalla, intentar hacernos sentir lo que él siente respecto a un tema en particular. Si esos sentimientos son asco, ira y desprecio, entonces su logro también es válido. En Movie 43 este efecto se consigue y a la perfección, por lo cual a mi criterio no se trata de una mala película. A veces es preferible una horrible realidad que una hermosa fantasía.

Por Franco Tracchia

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¿Vieron Movie 43? ¿Qué les pareció? ¿Cuáles fueron las peores comedias que recuerdan haber visto? Pueden ser lapidarios con ellas en este post; ¡dejen sus comentarios, muchachada! ¡buen comienzo de semana para todos!

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—> La última vez escribió Lorena Yscara sobre… THIS IS 40

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 [OFF TOPIC] Lo prometido es deuda: anuncio que los restantes ganadores del concurso de Game of Thrones son, según la votación del viernes, Lorena Yscara en segundo lugar y Santiago Tombión-Ezequiel Saul empatados en el tercer puesto; por ende, junto a Nicolás Rivara, el concurso tuvo cuatro ganadores; ¡felicitaciones a ellos! En breve me pondré en contacto para hacerles llegar los premios; una última aclaración: esta semana voy a estar cubriendo el BAFICI, así que probablemente tarde más de lo usual en responder comentarios, pero de todos modos el blog se actualizará de lunes a viernes y voy a entrar a leer y responder, solo que con menos frecuencia; ¡saludos para todos! 😉

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Todos los planes

“All the plans we make and all the plans we made…”

Hay muchas maneras de reflejar el paso del tiempo. Tomemos como ejemplo El ciudadano, donde Orson Welles mostraba el deterioro de un matrimonio a través de una sucesión de planos en un mismo lugar: la cocina. Primero vemos a la pareja compartiendo desayunos, almuerzos, cenas, sin que nada se interponga en la comodidad del momento, sin que nada altere lo que sería ese espacio de comunión con fin único: compartir. Pero a esas primeras escenas las suceden otras que generan una sensación opuesta, un abismo, una distancia irreconciliable entre ese hombre y esa mujer. Ella, en una punta; él, en otra. La conversación no parece existir y el contacto visual es infrecuente. Sin una palabra de guión, Welles pinta todo el panorama con un poder de síntesis abrumador. ¿Qué panorama? El fin de las cosas. La transitoriedad. El efecto del tiempo. Traigo a colación a la enorme El ciudadano porque mirando Eternamente comprometidos advertí que este film también se propone mostrar el paso del tiempo de manera peculiar, incluso de manera anómala para lo que es su género. Como sucedía en Marley y yo (película que parece ser una cosa y termina siendo otra), el film de Nicholas Stoller parte de una premisa y desemboca en lugares mucho más densos, incluso oscuros. La propuesta de casamiento de Tom (Jason Segel, quien, si había algún atisbo de duda, acá se termina consolidando como guionista) a Violet (Emily Blunt) es solo el comienzo de la historia, así como en el film de David Frankel la boda entre John y Jennifer era también un preludio. Pero, ¿en dónde juega su papel el tiempo en todo esto?

Eternamente comprometidos cuenta con una subtrama que, a pesar de su carácter casi parentético, se convierte en el epicentro de las situaciones: Violet tiene a todos sus abuelos vivos. Su madre, al ver cómo la concreción de la boda se va posponiendo por situaciones imprevistas, le pide a su hija que no deje pasar el tiempo, que sus abuelos son grandes y quieren verla en ese instante tan ansiado. La escena está construida como gag, como un episodio cómico sin (aparente) futuro desarrollo. Sin embargo, la película lo toma como puntapié y, a medida que esa boda se retrasa, entre escenas mucho más extensas que narran el porqué de esa dilatación, Stoller intercala los funerales de cada uno de los abuelos de Violet con precisión, sutileza y, sobre todo, sin la necesidad de una verbalización de lo que eso provoca internamente en ella, en su familia y en Tom. El discurso está presente, pero nunca subrayado. Eternamente comprometidos es una película sobre (y para) quienes están en una situación controlada, para quienes creen tener (nuevamente podemos retomar Marley y yo) una vida armada, lo que los lleva a no poder contemplar la posibilidad de las pérdidas. Así como Violet prioriza su carrera y va dejando a un lado la concreción del matrimonio, Tom opta por acompañarla pero nunca siendo completamente sincero. No es feliz y no lo dice. Sin embargo, más allá de las actitudes, ambos están haciendo lo mismo: subestimando al tiempo. Es por esto que la película es más larga que el parámetro habitual para las comedias románticas. Nos hace sentir el peso de esa inconstancia en la pareja, sabiendo que en algún momento la cuerda se va a cortar y una decisión va a tener que ser tomada. No podríamos nunca percibir en su totalidad lo complejo que es vivir acompañado por alguien (y acompañando a alguien), resignando cosas por el otro, adaptándose a nuevos espacios (en el film hay un permanente cambio de locaciones) si hubiese habido presura o anticipación a los hechos. Acá, desde el comienzo, desde su título original (The Five-Year Engagement), sabemos que la resolución de las cosas no será inmediata.

Pero tampoco estamos ante una película pesimista, sino más bien realista. Y el realismo es aportado en gran medida por la brillante dupla conformada por Alison Brie y Chris Pratt. Por lo general, las comedias nos (mal)acostumbran a personajes secundarios que solo funcionan como soportes de los protagonistas, como si no se les quisiera dar autonomía. Acá sucede todo lo contrario. Tanto un personaje (Suzie, la hermana de Violet) como el otro (Alex, el mejor amigo de Tom) son quienes nos dan a conocer la otra cara de la moneda. Ellos representan una relación que se generó sorpresivamente y que derivó en un matrimonio impensado, en una familia aún menos concebible y, especialmente, en una pareja que está más dispuesta a renunciar al egoísmo para que el otro sea feliz. Lo dice Suzie cuando le cuenta a Violet de cómo nunca pensó que, habiendo sido la chica caprichosa que efectivamente fue, terminó todos sus días limpiando el vómito de sus hijos de su remera. Luego, con esa dulzura que caracteriza a Alison Brie, agrega que está en paz con cómo se dieron las cosas en su vida, mostrándole así a Violet que ella no había llegado a la madurez (al menos no a la momentánea, no creo que exista la madurez absoluta) porque nunca había hecho un verdadero sacrificio, siempre se había manejado pendularmente. Y también lo dice Alex (Chris Pratt, excelente) cuando le aconseja a Tom (en otro episodio hilarante, porque el film sabe cómo atenuar las cosas) que no se recluya en sí mismo, que no puede estar en una relación sin expresar lo que realmente necesita.

Les dejo imágenes de la película:

En una canción de Pulp, Jarvis Cocker escribió: “¿Qué es esto que me está pasando? (y el mundo empieza a girar y a girar al otro lado de la ventana, más y más y más rápido, y este es el único lugar enfocado, el anzuelo de lo que cuelga todo lo demás) ¿Qué es esto que me está pasando?”. La respuesta está en el título del tema: “Feeling Called Love”. A fin de cuentas, el amor es lo único que nos motiva a generar todos los planes posibles, aunque la vida sea la que los ponga a prueba, la que los altere. También lo dijo Thom Yorke: “You are my center when I spin away out of control”. Eternamente comprometidos nos presenta, nos hace conocer, a una pareja que hace y deshace proyectos, pero siempre sabiendo que son el punto al que quieren volver. Que poco importan los escollos cuando se tiene en claro qué es lo que te devuelve a tu eje, qué es lo que, como escribió Jarvis, nos enfoca cuando el resto del mundo está girando. Por eso, en la mejor escena cerca del final (y antes del gran segundo empleo de “Cucurrucucu Paloma”), cuando Suzie le dice a Violet que no existe “la galleta correcta”, que a veces hay que “elegir una y morder”, sabemos que está hablando de lo mismo. El tiempo no espera a nadie. Se pueden pasar dos, tres, cinco años queriendo concretar algo y fracasando en el camino. Pero si tomamos una decisión, si no quedamos pasivos o dubitativos ante los vaivenes de la vida, el tiempo va a cumplir otro rol y la idea de eternidad al lado de alguien va a ser mucho menos aterradora y mucho más disfrutable. ¿Quién sabe lo que va a pasar de acá en adelante? Parafraseando a Celine, las respuestas definitivas no las tiene nadie, la respuesta a cómo lograr el equilibrio y la felicidad no tendrían que estar en el resultado: tendrían que estar en el intento.

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¿Vieron Eternamente comprometidos? ¿Qué les pareció? Los invito a sumar películas sobre bodas (o escenas) en el post de hoy; ¡Espero sus comentarios! ¡Saludos a toda la muchachada!

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