“You and me and five bucks”

 

Lo que me gusta de Troy – el personaje co-creado por Helen Childress y Ben Stiller para su ópera prima Reality Bites – es que se trata de alguien que le da sentido a las palabras. No solo a las palabras que pone sobre el papel para luego convertirlas en canciones sino a las palabras como impulsos necesarios para forjar, cimentar y mantener una relación. Con él, y con su forma de vincularse con Lelaina, se configura una paradoja: la búsqueda de un momento de felicidad logrado con algo austero que es, en efecto, lo más difícil de obtener en un mundo cargado de vértigo. “Esto es todo lo que necesitamos”, le dice él a ella. “Cigarrillos, un café, una buena conversación; vos y yo y cinco dólares”. Escribo sobre paradoja porque sí, lo que Troy valora parece ser un acto mundano, un acto que puede repetirse en incontables ocasiones en la vida de uno y que quizás no es considerado como un suceso extraordinario. La diferencia, justamente, la hace todo aquello no-material, lo que está por fuera de las puertas del consumo (uno de los grandes temas de la película), lo que adquiere importancia solo cuando percibimos lo infrecuente que es: una buena conversación. Esa suerte de declaración de principios de Troy es uno de los motivos por los cuales lo elijo para autoresponder mi consigna, adoptando yo misma esa mirada sobre las relaciones humanas, incluso las que no están ligadas a lo sentimental. Las buenas charlas, las que duran horas, las que nos dejan con planteos, con frases imperecederas (como la de la imagen de ahí arriba), las que persisten casi empecinadas, esas buenas charlas localizables en tiempo y espacio, esas no están siempre. El ida y vuelta indeleble es un hecho tan raro (por lo que poco que se da) como movilizante. ¿En qué moviliza? En que efectivamente te cambia, te ayuda a alimentar un vínculo, te hace levantar el teléfono, te hace querer decir mucho y a escuchar lo mucho que el otro tiene para decirte a vos. “Y no hablamos las cosas que siempre quisimos los días domingo”. Supongo que Troy representa una idea de persona con quien la conversación reverbera, aún con el paso del tiempo, aún con lapsos, aún con distanciamiento. Esa persona que cuando tiene una semana de mierda, solo quiere ir a tu casa, dejar las mochilas (metafóricas y literales) en el piso, darte un abrazo y, al menos por un rato, conversar con vos en el silencio. 

………………………………………………………………………………………….

► [ESCENA] La razón por la cual Troy Dier es el personaje ficticio del cual es imposible no enamorarse (o al menos para mí):

……………………………………………………………………………………………

 ► [GALERÍA] Estos son todos sus amores ficticios:


Created with Admarket's flickrSLiDR.

………………………………………………………………………………………….

Nuevo post, nueva consigna para este martes: ¿De qué personajes del cine se enamorarían en la vida real y por qué? Dejen sus aportes y con fundamentos, que siempre es más interesante y/o divertido; más tarde voy a reunir todos sus enamoramientos del cine en una misma galería; ¡los leo, muchachada! ¡buen martes para todos! ¡hasta mañana!

………………………………………………………………………………….

………………………………………………………………………………..

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” Y POR TWITTER, DENLE “FOLLOW” AL BLOG ACÁ; ¡GRACIAS!