The Nicholas Sparks Show

 

Hace poco, en una conversación con mi amiga Ana, ella planteaba su preocupación ante la posibilidad de que John Green se convierta en un nuevo Nicholas Sparks. Su paralelismo poco tenía que ver con la calidad de la prosa – la de Sparks, notoriamente limitada; la de Green, mucho más inventiva – sino con esa suerte de fenómeno externo que se creó alrededor de ellos en función de un mismo procedimiento: editar novelas que repiten ad nauseam una única fórmula. En el caso de Green, por ejemplo, tenemos una cierta preponderancia de la figura de la Manic Pixie Dream Girl que altera la vida del joven que se enamora de ella, junto con la forma en la que ambos comparten una visión del mundo ligada a lo lúdico (anagramas, pistas, enigmas a resolver, etcétera). Sin embargo, así como la literatura Young Adult de Green presentó una evolución (hay un claro abismo entre An Abundance of Katherines y The Fault in Our Stars) y una resistencia al lugar común (Looking for Alaska es un disparo al idealismo), el caso de Sparks es preocupante cuando se lo piensa en función de la traspolación al cine y el insulto mayor que viene por añadidura. Sparks sabe que sus historias funcionan y las adaptaciones subestiman al espectador como consecuencia de ello. Si bien hay algunos moderados “éxitos” estéticos, esos logros se vinculan más a la química actoral (Rachel McAdams y Ryan Gosling en The Notebook) y/o a un director consciente de que ponerse en piloto automático perjudica aún más un relato ya de por sí inocuo (volvemos a The Notebook y lo que hizo Nick Cassavetes). En la vereda opuesta está la flamante The Best of Me de Michael Hoffman, carne de cañón para la consigna de la fecha, una película que comienza con su protagonista (el bueno de Dawson, interpretado por un robótico James Marsden) leyendo The Grand Desing de Stephen Hawking-Leonard Mlodinow bajo las estrellas. El colmo de la sutileza, ¿verdad? Error. El panorama empeora cuando hay un corte y nos presentan a Amanda, la mujer de esta historia (una pésima Michelle Monaghan), contemplando ella misma el cielo desde su cómoda vida en Baton Rouge y compartiendo con su hijo la máxima “vos podés ver el destino a través de las estrellas”. En esta suerte de preludio a la catástrofe (el film dura dos horas, lo cual es un tanto excesivo para una adaptación de Sparks) es en donde se nota aún más la diferencia entre este autor y Green. Para el segundo, las estrellas (es decir, los avatares del destino) no son responsables directas de esa relación entre Hazel y Augustus, ya que ellos mismos se hacen cargo de sus acciones y decisiones (“I like my choices”). Para Sparks, en cambio, hay que dejar todo librado al azar, ya que si dos personas realmente se aman, la vida se encargará de reunirlas. Este pensamiento un tanto (bastante) naïf no mutaría en concepción nociva si el autor no se dedicase a tratar a sus personajes como seres unidimensionales (los protagonistas son incapaces de cometer errores; los antagonistas son burdos por excelencia), si no les pusiera en el camino obstáculos inverosímiles para el 2015 (el divorcio, para Sparks, es un crimen contra la humanidad) y si no quisiera incluir vuelta de tuerca-dentro-de-otra-vuelta-de-tuerca para que llegue el golpe bajo sucedido de moraleja: al amor se lo tiene que sufrir siempre. The Best of Me, entonces, responde con suma obediencia a los mandatos Sparks y se convierte en un desfile de villanos con malas pelucas, canciones con títulos muy muy muy crípticos como “In Love Again”, “Rain from Heaven” y “Crossroads”, cartas que se escriben y se leen en hamacas que se mecen en bonitos jardines y, por supuesto, una noción temporal completamente absurda. El tiempo no pasa para los protagonistas cuando se produce el reencuentro, lo cual los vuelve impermeables a las circunstancias. Ah, sí, también hay besos bajo la lluvia y el clásico binomio chico pobre-chica rica que, como en The Notebook, funciona mejor en los flashbacks (la joven actriz Liana Liberato se merece más que esto) que en el presente, donde Marsden y Monaghan se miran no tanto como dos personas que se desean sino como quienes no le encuentran ningún sentido a la catarata de clichés, una que arranca con esa sentencia sobre el destino y que prosigue con esta perla: “ahora sé lo que se siente decir que he amado a alguien porque te amo”. Inolvidable. 

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► [¡SI ESTÁS IGUAL!] ALGUNOS AFICHES DE LAS PELÍCULAS DE NICHOLAS SPARKS:

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► [TRAILER] El penoso adelanto de The Best of Me:

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► [DE YAPA] Un video que comprueba hasta qué punto todas las adaptaciones de Nicholas Sparks son idénticas entre sí:

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► [GALERÍA] 50 afiches de películas que fácilmente podrían ser presentadas (o que ya fueron presentadas) por Virginia Lago:

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¡BUEN MARTES PARA TODA LA MUCHACHADA! En este nuevo post, y a pedido de la comunidad, la idea es que mencionemos todas esas películas que fácilmente podrían integrar la programación de Historias del corazón/El programa de Virginia Lago; asimismo, me gustaría saber qué vieron de Nicholas Sparks y cuáles son los golpes bajos más crueles y gratuitos que atestiguaron en un film; con todos los aportes armaremos una linda galería (anti) San Valentín 😛 – Como siempre, gracias por leer; ¡nos reencontramos mañana con el concurso de los Oscars 2015!

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LA FRASE “SPARKS” MÁS COMÚN…

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