Beautiful Angel

 

“God, when I meet you, I’m gonna be pretty, If it’s the last thing I do. I’ll be a beautiful angel”

“Ya se iba la luz. Ella parecía desvanecerse con la claridad, mezclarse con el cielo y las nubes, retroceder y ocultarse detrás. Yo quería alcanzar la voz por encima de los gritos de las gaviotas y preguntarle: ‘¿por qué todo tuvo que salir así? ¿por qué es una mierda esta vida?’ Yo diría…diría que eres una hermosa niña”

“Una hermosa niña” – Truman Capote

Me gusta que se me diga casi todo sobre un personaje desde la primera escena. Que sea esa primera escena la que me lo revele, la que deje entrever detalles funcionales a su personalidad, a cómo va a lidiar con las cosas, a cómo va a relacionarse con los demás. La primera vez que vemos a Rayon lo hacemos a través de una cortina. Ella asoma la cabeza, mirando de reojo a Ron, y luego se presenta sentándose en su cama. Son cinco minutos definitorios. En primera medida, por cómo verbaliza ese “I’m Rayon”, como si no sólo se estuviera dando a conocer ante quien sería su amigo sino también ante el espectador, quien desde esa presentación en adelante difícilmente no construya un vínculo indisoluble con ella. En segunda medida, porque el encanto del personaje reside, justamente, en su modo de titilar. No hay otro verbo. Rayon no es ni la figura central de Dallas Buyers Club ni tampoco ese antihéroe que interpreta Matthew McCounaghey. No está en todas las escenas ni tiene grandes monólogos. Desde la puesta en escena, incluso, se lo percibe en la periferia. Sin embargo, Rayon está. Atraviesa toda la película casi sin buscarlo, haciendo una pregunta (“do you like this dress?”), pintando una pared de rojo (“it’s cranberry mocha”) o dando un consejo amoroso (“you got her flowers?”). Asimismo, su crecimiento es gradual, y va a contramano de su deterioro físico. Pasamos de oírlo hablar ocasionalmente a atestiguar su pánico a morir en un breve lapso de tiempo. Entonces, ¿qué hizo Rayon para que, una vez concluida la película, su ausencia se convierta en la más resonante de todas, en la más dolorosa? Estar como si no estuviera, provocar empatía gracias a sus tics (desde cómo se toca las uñas hasta cómo se acomoda las sandalias), yacer siempre en alguna parte con las medias rotas, dar un abrazo en el momento justo. Leto logra que Rayon no sea un estereotipo sino esa figura que viaja por la historia a la velocidad (y con el brillo) de la luz. Como esas personas que, aunque no estén, dejan un eco. Como rehusándose a deshabitar los espacios. Como alguien que limpia el miedo con fuerza para, como diría Benedetti, dejarlo brillante como un espejo. 

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► [ESCENA] Jared Leto como Rayon en The Dallas Buyers Club:

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► [LISTA DE REPRODUCCIÓN] 100 canciones que escuchamos cuando nos ponemos masoquistas:

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¡Buen miércoles para todos! Tres consignas para este día: 1. ¿Vieron Dallas Buyers Club? ¿Les gustó? 2. Como pidieron en otro post, hoy quiero que mencionen cuáles son las escenas de película con las que más han llorado en sus vidas 3. Por último, para sumarle una playlist al día, los invito a dejar un Top Five de canciones que hacen sonar cuando están masoquitas; ¡nos reencontramos mañana!

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