La escena del día: (500) días con ella

 

“While you make pretty speeches, I’m being cut to shreds” – Radiohead – “Like Spinning Plates”

*Escena propuesta por: muchos en distintos momentos (nuevamente vaga para rastrear comentarios)

A veces me encuentro en la posición de mirar películas bajo dos puntos de vista que no siempre concuerdan. Por un lado, las observo de manera analítica, más distanciada, con ojo más crítico. Por el otro, haciendo a un lado toda la teoría o todo aquello que puedo objetarle y dejándome subyugar por sus planteos familiares. A fin de cuentas, para eso están. Para que las evaluemos pasándolas por nuestro tamiz. Con (500) días con ella se produjo ese encontronazo de posturas. Hay mucho que no termina de satisfacerme, como esos guiños que quieren ser irónicos de los clichés indies (Ringo Starr como el beatle favorito de Summer, “There is a Light That Never Goes Out” como la canción smitheana más obvia, Belle and Sebastian y sus letras citables, etc.), pero que no terminan de serlo del todo y, en consecuencia, se convierten ellos mismos en clichés.

Sin embargo, mi otro yo observador tiene debilidad por la película de Marc Webb y le perdona esos puntos flojos por una razón que termina siendo bastante simple: su relato universal y lógicamente concebido para la identificación. Porque nadie está exento de la situación general por la que atraviesa Tom y porque nadie está exento de estar en el lugar de Summer. En ese aspecto, Webb logra que el espectador no tome partido ni por un ni por otro…o sí, pero quizás porque los juzgamos o los miramos con nuestro bagaje como única y traicionera vara de análisis.

Mirá esta breve escena de la película de Marc Webb:

(500) días con ella tendrá a un protagonista que usa remeras de Joy Division y The Clash, tendrá  a una chica tarareando “Quelqu’un M’a Dit” y una serie de efectismos ante los cuales es difícil no caer rendidos (la intro con Regina Spektor es otro ejemplo). De todos modos, si vamos a lo más llano, la película también tiene la historia de una transición y, dentro de ella, las de pequeñas conductas que el amor – o la ausencia de él – nos motiva a generar, incluso a nuestro pesar. Por eso quería dejarles la escena de Expectativas vs. Realidad (no la encontré, pero ahí tienen la foto), situación reconocible, tan reconocible como la de la escena que sí encontré y que puedo dejarles. Esa en la que una chica canta The Smiths y te conquista al instante, porque a vos también te gusta The Smiths y también necesitás compartirlo y cantar a dúo.

Sin embargo…esa escena y la “moraleja” del film de Webb no hacen más que redireccionarme al Rob Gordon de Nick Hornby y a su idea iniciática de que nunca habría conexión entre dos personas si sus discos o películas favoritas no pudiesen entablar una conversación en una fiesta. Un mandamiento con el que es difícil no acordar y al que, con el tiempo y paradójicamente, dan constantes ganas de refutarlo.

¿A favor o en contra de (500) días con ella? ¿Qué otras películas realistas sobre el amor sumarían al post?; de yapa, propongan una escena que quieran ver el jueves próximo ¡Gracias a todos!

* RECUERDEN QUE SI QUIEREN SEGUIR LAS NOVEDADES DE CINESCALAS POR FACEBOOK, ENTREN AQUÍ. Y CLICKEEN EN EL BOTÓN DE “ME GUSTA” ¡GRACIAS!