Un lugar en el mundo

 

Hola Cinescaleros, I’m back! Gracias como siempre por cuidarme el rancho durante mi ausencia. Hoy los dejo en buena compañía con una nota de un colega y amigo. Piénsenlo como una suerte de crossover que no hace más que ratificar que el cine y la música conforman un binomio mágico. Los dejo con Fer, Jesse, Summer, Rob Gordon y, claro, con las disquerías. Porque no hay nada más lindo que perderse en ellas… ¡Buen comienzo de semana!

Hoy en Cinescalas escribe: Fernando Cárdenas

Fue amor a primera vista. Se que lo fue. Vi High Fidelity el día de su estreno, un jueves de octubre de 2000 en los cines de Galerías Pacífico. Había escuchado al conductor radial Bobby Flores anunciar la adaptación cinematográfica del maravilloso libro de Nick Hornby y sentí, con inexplicable grado de certeza, que esa iba a ser mí película. No me equivoqué. De alguna manera, por primera vez, ahí sobre la pantalla, estaban hablando de mí. Quizás no era una pintura completa, pero si tenía los suficientes pincelazos como para sentirme bosquejado en el atribulado Rob Gordon. Ahí estaban, expuestas ante la mirada de todos los presentes, mi inmadurez (eterna adolescencia), mis dificultades para comunicarme, mis prejuicios para con los gustos de los demás, y sobre todo, llevado a veces a extremos ridículos, mi amor por la música. Mi pasión por los discos.

Para Rob, como para mí, un disco no es sólo un pedazo de plástico. Es más especial que eso. Es algo que puede definirte. Un objeto al que uno carga de emociones que lo vinculan con personas o momentos. Algo que puede contar la historia de tu vida (como llegué de Soda Stereo Massive Attack en veinticinco pasos). Definitivamente, esto corre por mí cuenta, un disco no es una carpeta de archivos en la computadora. No quiero sonar como alguien que no se adapta a los tiempos que corren. Ahora están disponibles a un golpe de mouse, y es difícil pelear contra esa sensación de tener todo al alcance de la mano sin moverse de la comodidad del sillón y el wi fi. Delicias de la vida moderna al margen,  nada se compara a la sensación de entrar a una disquería perdida en algún lugar incierto, y encontrar escondido en sus bateas ese disco que buscaste hasta desfallecer, hasta sentir que nada tendría sentido sin el. Un triunfo pequeño, triunfo al fin y al cabo, que te llena de felicidad. Se que Rob Gordon estaría de mi lado…

Como no podría ser de otra manera, más si se trata de High Fidelity, este crossover melómano/cinéfilo tendrá una lista a manera de telón final. Un homenaje a todos los que creen que una disquería, sea una cueva o la sucursal de una gran cadena, es su lugar en el mundo (y High Fidelity su película). A continuación, el top five de mis escenas en disquerías preferidas de todos los tiempos.

Por Fernando Cárdenas (autor del blog Discos Perfectos)

Ellos tienen opiniones, yo hago listas…

* 1. ALTA FIDELIDAD:

* 2. ANTES DEL AMANECER:

* 3. (500) DÍAS CON ELLA:

* 4. HANNAH Y SUS HERMANAS:

* 5. PRETTY IN PINK:

Hoy pueden hablar de Alta fidelidad y otras películas melómanas, pero también, como hizo Fernando, pueden contar cuál es ese disco que los define…¡Bienvenidos de vuelta! ¡Ahora comenten!

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