Hit the Road Max

 

Hoy en Cinescalas escribe: Eduardo Blake

*Atención: se revelan algunos detalles del argumento de la saga Mad Max, incluida la reciente Fury Road

“Mi nombre es Max”, se escucha en voz de Tom Hardy, y es con esa simple frase que regresa, tras una ausencia de treinta años, uno de esos personajes que han dejado su marca en la historia del cine. Max Rockatansky, el guerrero del camino, ha vuelto. Interpretado en tres ocasiones por Mel Gibson (rol que lo llevó a ser conocido en Estados Unidos), es ahora encarnado por Tom Hardy (Inception, The Dark Knight Rises). Qué mejor ocasión para mirar hacia atrás y repasar esta saga. Para sus comienzos, debemos remontarnos a 1975, cuando un joven doctor de nombre George Miller, inspirado en tragedias cercanas y en sus observaciones trabajando en una sala de emergencias en Sidney, decide retratar un futuro distópico, brutal, donde la violencia vehicular gobierna los destinos de la humanidad.

Mad Max (1979), la primera película de la saga, fue una producción independiente, realizada con recursos escasos y poca financiación, pero con mucha pasión. Como protagonista, Miller elegiría a Gibson, un actor hasta el momento desconocido con algunos papeles menores en televisión y cine. En una frenética persecución se nos introduce a este mundo, un futuro no muy lejano, de policías violentos y criminales aún más violentos, que dirimen sus batallas en la carretera. Todavía subsiste la civilización, pero a través de pequeños detalles, Miller nos muestra un mundo en caída libre. Mientras que las pandillas se vuelven cada vez menos humanas y más animales, la policía se vuelve brutal, casi una pandilla más que habita una pocilga derruida e inmunda, y que pone en peligro a los ciudadanos que debe proteger. Es un mundo habitado por personajes delirantes pero enigmáticos, Miller sabe muy bien cómo retratar el sentido que una mente quebrada impone a la realidad. El cautivante líder de los motociclistas, Toecutter (Hugh Keays-Byrne), ejerce sobre sus hombres un efecto casi mesiánico: parte filósofo, parte demente, parte guerrero del camino, es un enemigo a temer. Su nombre nos remite a cierta brutalidad sin sentido, más nunca explicitada. Miller prefiere dejar a la imaginación de la audiencia muchos pormenores de su mundo.

Al principio de la película un villano menor, The Nightrider (Vince Gil), se define a sí mismo como “una máquina suicida llena de combustible”, y se embarca en un viaje sin destino, tratando de llevarse por delante al mundo entero de ser posible, mientras alterna entre el éxtasis de la velocidad y un profundo quiebre psicológico expresado, sorpresivamente, cuando exclama entre lágrimas que “no queda nada, todo se ha ido”. Es en ese momento que podemos apreciar lo que George Miller quiere mostrarnos. No solamente un futuro devastado o una sociedad corrompida y en decadencia, sino las formas en las que las personas reaccionan ante ello. Parecen quedar solo dos caminos, aferrarse a lo que quedó y luchar, tal vez futilmente, para que vuelva a ser como antes; o abrazarse a la locura, montar un vehículo y salir a terminar con todo.

Max camina un delicado equilibrio entre ambos extremos, y la película es un recorrido por su tragedia. Su familia es el ancla que lo mantiene con cordura, mientras otras fuerzas lo llaman a sumarse a la demencia del mundo, entre ellas su capitán policial que le ofrece un auto especial (el maravilloso V8 Interceptor) para mantenerlo en la batalla. Max mismo es quien le dice que “si pasa más tiempo en esa ruta, seré uno de ellos, un loco terminal”. Él tratará de reconectarse con su humanidad al compartir más cosas con su familia, pero terminará perdiendo ambas y liberando a su ser más puro. Su mujer, su pequeño hijo, su mejor amigo… todos caen uno a uno. En su brutal búsqueda de venganza, Max terminará la película casi en un círculo, convirtiéndose en algo próximo a lo que cazaba al principio, una fuerza casi imparable, un guerrero del camino dispuesto a todo.

La segunda película de la saga, Mad Max 2 – The Road Warrior (1981), presentaría un mundo que ha dejado definitivamente la civilización atrás, para caer en una barbarie en estado puro. Ya no hay casi vestigios de civilización, sino una enorme desolación poblada de pandillas, cada una más demencial que la otra. Si la primera película fue el descenso de Max al infierno, esta será su primer paso para su eventual regreso a la humanidad. Con ciertos detalles que recuerdan a un western, Max se topa, casi accidentalmente, con un conflicto ajeno, entre las cohortes bestiales de Lord Humungus (Kjell Nilsson) y los sobrevivientes liderados por Pappagallo (Michael Preston). El imponente Lord Humungus, una extraña cruza entre Jason de Friday the 13th y un luchador libre sadomasoquista, es un líder que reúne en torno a sí mismo a cascarones vacíos de humanidad, bestias apenas humanas que ríen como hienas frente al sufrimiento propio y ajeno, destacándose entre ellos el perturbado Wez (Vernon Wells).

Muchos de los personajes de esta película son construcciones mínimas, a veces sin tener siquiera nombres, como el Niño Salvaje, el Gyro Captain y la Mujer Guerrera, por ejemplo. Son los roles que cumplen y sus acciones los que definen su ser, y las que nos permiten imaginar su pasado y sus motivaciones. Max es el protagonista de la historia, más no su héroe. Ese rol queda reservado para Pappagallo, reserva de moral y razón en este mundo despiadado, quien está dispuesto a pagar un alto precio por la supervivencia de sus amigos. Es él quien busca hacer renacer la chispa de humanidad en Max, y quien se mantiene firme frente a la locura reinante. Forzado por las circunstancias, Max aceptará ayudarlo en su lucha, y redescubrirá, de a poco, que algo de humanidad queda en él, más no la suficiente como para abandonar el camino y la batalla sin fin. Es en esta película donde George Miller creará una secuencia memorable que se volvería casi su firma característica: una enorme persecución que involucra al menos una decena de vehículos simultáneamente, donde la acción no se detiene. No hay palabras para describirla, sino que debe ser vista, es una secuencia que le aseguró a su director un enorme lugar en la historia del cine. Lo que se ve es tan brutal que no se puede evitar pensar por lo que habrán pasado los extras, dobles y actores para traer este entretenimiento a nuestras pantallas.

Con el estreno de Mad Max: Beyond Thunderdome (1985) concluirá la trilogía original. Con la presencia estelar de Tina Turner como la villana de la entrega, esta Mad Max es más moderada en cuanto a su violencia pero no en su locura. Nuevamente vagando por las tierras desoladas, Max se topará con Bartertown, una antigua mina convertida en una ciudad donde reina el trueque. Gobernada por Aunty Entity (Turner), en Bartertown rige una extraña forma de justicia, que intenta armonizar la ley del más fuerte con un sistema para resolver los conflictos y reducir los daños: el Domo del Trueno, donde la única regla es que “Two Men Enter, One Man Leaves” (“Dos hombres entran, solo uno sale”). Por lo tanto, hay lugar para una pelea a muerte, con presentador incluido para animar el show, y una rueda de la fortuna para que la suerte decida castigos menores. Max se verá involucrado en las luchas entre el personaje de Turner y el dúo Master Blaster (Angelo Rositto & Paul Larsson), en una peculiar alegoría al conflicto entre quienes tienen el poder político y quienes controlan los medios de producción, en este caso los cerdos que producen los desechos que se convertirán en energía para toda la ciudad. Reclutado como asesino, Max descubrirá que todavía posee límites morales, al no poder cumplir con su encargo al revelarse que debe matar a una persona con problemas mentales.

Beyond Thunderdome es en verdad casi dos películas distintas en una, que se unen para el acto final. Tras ser exiliado de Bartertown por su fracaso, comienza una nueva trama, con Max siendo encontrando en el desierto por un grupo de adolescentes y niños, los últimos sobrevivientes de un catastrófico vuelo que quiso escapar de los conflictos apocalípticos, y quienes se han criado entre ellos mismos, sin adultos. Asimismo, con vagos recuerdos de la civilización crearon sus propias tradiciones y leyendas, incluido su propio Mesías salvador, el Capitán Walker, el antiguo piloto del avión con el que confunden a Max. Estos niños perdidos viven en un paraíso, aislados de la violencia del mundo, situación que para algunos de ellos no es suficiente. Buscan algo más, queriendo ir a las ruinas del pasado para construir un nuevo futuro y descubrir su historia y su destino. Max asume rol de padre forzosamente, para evitar que se lastimen, pero la rebeldía adolescente perdura y ellos escapan. Max, pudiendo quedarse y liderar al resto en paz, decide en cambio ir en su rescate, consciente de lo que les espera allá afuera, renaciendo definitivamente su humanidad. Ambas tramas confluyen para concluir en una nueva persecución multitudinaria, donde Max elegirá sacrificarse para asegurar la supervivencia y felicidad del resto, mientras él continúa recorriendo el mundo, recuperando su humanidad poco a poco.

En 2015, Max finalmente vuelve con Fury Road. Para esta ocasión, George Miller refina su fórmula y se concentra en contar su historia a través de una larga secuencia de acción, pero sin caer en una mera acumulación de explosiones sin sentido. Lo que es fascinante de esta entrega es su núcleo emocional, los sentimientos que corren implícitos por debajo de los disparos, las muertes y los sacrificios de los personajes. A través de miradas y simples gestos se prefiguran magistralmente personajes profundos, reconstruyendo la audiencia sus historias, anhelos y sufrimientos. Estructurada como una larga persecución, la acción solo se detiene para dar breves respiros no solo a los personajes sino también a la audiencia, que se recupera de la espectacularidad y demencia que está viendo en pantalla. Fiel a la tradición, Max queda nuevamente atrapado en un conflicto que le es ajeno, en el cual Furiosa (una excelente Charlize Theron) es su principal motor. Atormentado por los fantasmas de aquellos que quiso (y no pudo) salvar a lo largo de los años, inicialmente Max solo quiere seguir sobreviviendo, sin involucrarse con nada ni nadie; sin embargo, poco a poco su humanidad vuelve a despertarse, junto a su sentido del deber y sacrificio por los demás. 

En esta ocasión, Miller construye una imagen de una sociedad salvajemente civilizada, en torno a una religión atroz que mezcla aspectos de la mitología nórdica de la muerte gloriosa con la mecánica de los motores. Gobernada por un señor supremo, Immortan Joe (nuevamente Hugh Keays-Bryne), quien decide sobre la vida de todos y cada uno de sus habitantes. Con solo algunas escenas, Miller es capaz de mostrarnos la decadencia de un mundo donde los seres humanos (y en particular las mujeres) son meros objetos u propiedades. Una sociedad donde las personas son drenadas de sus recursos (sea su sangre, su leche materna, sus úteros o sus cortas vidas en el caso de aquellos con defectos radioactivos), en torno a la gloria del líder. Es contra este mundo que Furiosa se rebela y del que tratará de rescatar a otros. En su camino en la búsqueda de su propia redención, se encontrará con Max y enfrentará su pasado en un viaje que la marcará para siempre. 

Cuando todo es oscuro, es Max quien traerá de vuelta la esperanza, y es él quien, conforme a su leyenda, partirá nuevamente hacia el desierto, en busca de un sentido para existir que todavía lo elude y del que saborea tan solo recuerdos, mientras ayuda a otros a sobrevivir.

Por Eduardo Blake

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► [TRAILER] El adelanto de Mad Max: Fury Road:

Mad Max: Fury Road - HD Trailer from Nueplex Cinemas on Vimeo.

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► [DE YAPA] Un compilado de Mel Gibson en la saga de George Miller:

Mad Max ▲ Mel Gibson from The 80's Dreams on Vimeo.

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¡BUEN LUNES PARA TODA LA MUCHACHADA! En este gran post de Edu, cuatro consignas elaborados por el autor de la nota: 1. En primer lugar, ¿vieron la trilogía de Mad Max? ¿Qué opinan de ella? 2. Asimismo, ¿pudieron ver ya la cuarta entrega, Mad Max: Fury Road? ¿Les gustó? 3. ¿Qué otras películas similares conocen? ¿Alguna favorita? 4. Por último, ¿qué se pondrían para disfrazarse al estilo Mad Max? Bonus Point si hay foto; ¡eso es todo lo que Edu quiere saber! ¡los leemos en los comentarios! Los espero mañana en el post sobre Appropriate Behavior; ¡que tengan un excelente comienzo de semana! 

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*ESTA SEMANA:

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*EL RECORDATORIO DE CADA LUNES:

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 La última vez escribió Lorena Yscara sobre… DAREDEVIL

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