El cine bajo la mirada de…Nahuel Machesich y Luciano Zito

 

“Escuchar es lo más peligroso. Es saber, estar al tanto. Los oídos carecen de párpados que puedan cerrarse instintivamente”, escribió Javier Marías. En el final de su documental Rawson (co-dirigido con Luciano Zito, de quien recomiendo otro documental: Tocando en el silencio), Nahuel Machesich lee esas palabras de Marías antes de partir de Rawson, su ciudad natal, y luego de haber escuchado sendos testimonios sobre lo que ocurrió fuera y dentro de la cárcel a fines de los 70 y principios de los 80. Pero Rawson no es solo una obra sobre escuchar sino también sobre ver. Sobre la mirada. La de Nahuel sobre ese lugar donde pasó parte de su vida. La de los vecinos sobre lo acontecido en el emblemático precinto. Y la de nosotros sobre lo que se nos cuenta. Por eso, el documental comienza con Nahuel mirando por una ventanilla y concluye de igual manera, una mera ventanilla que lo separa del mundo real, algo tan frágil como es la relación entre lo que se nos dice y lo que escuchamos. Hay situaciones de las cuales, una vez incorporadas/vividas, no tenemos punto de retorno. Rawson muestra el nivel de comprensión de los habitantes del lugar sobre lo acontecido en el Instituto de Seguridad y Resocialización Unidad 6, espacio de confinamiento y maltrato (físico y psíquico) de presos políticos, como referentes de montoneros, el ERP y la FAR.

En el libro La historia del PRT-ERP por sus protagonistas de Daniel De Santis, Jorge Luis Marcos, quien estuvo a cargo de un grupo de rescate de los presos, describió el siguiente panorama: “En Rawson no nos podíamos mover. La ciudad era muy chica y cualquier persona de afuera era rápidamente detectada”. En el documental se habla de lo mismo. Machesich alude al viento, al desierto, y a cómo décadas atrás cualquier sonido podía ser oído. Pero, ¿hasta qué punto las cosas cambiaron? Rawson refleja cómo aún en el presente sus habitantes no parecen tener plena conciencia de lo sucedido y de cómo hay cosas de las cuales es preferible no tener conocimiento, aunque esto se vuelva imposible. “Es inevitable que todos estemos cruzados”, dice en un momento Abel Cheín, ex preso político, refiriéndose (visiblemente conmovido) a cómo cotidianamente se encuentra con ex guardiacárceles, mientras que la prisión sigue ahí, de fondo, a pocos metros de su lugar de trabajo. Una prisión que conoce muy bien y a la cual ahora ve a través de una ventana. Nuevamente la ventana. El trabajo de Machesich es el de caminar su ciudad, de recabar testimonios y de no presentar una versión unidimensional de los hechos. Como explica el profesor de historia Daniel Prusso en un momento clave del documental: “Depende de para qué estés haciendo historia: si para enterarte realmente de lo que pasó o para probar que algunos fueron malos y otros fueron buenos. Ésa es la historia que siempre fracasa”.

En un tramo de mi entrevista con Machesich y Zito, el realizador de Tocando en el silencio hace hincapié en cómo Rawson es una película que quiere ir de menor a mayor, enfocándose en lo micro por sobre lo macro. Ya lo había dicho Marcos Osatinsky, uno de los protagonistas de la fuga de la cárcel en 1972: “Hoy va a ser un poquito mejor que ayer”. Es decir, los saltos no pueden ser demasiado grandes, “el hombre nuevo se forja de a poco”. Con Rawson, los directores, de algún modo, se proponen lo mismo. Despertar inquietud y reflexión mediante un trabajo directo y sincero que, desde esa modestia, colabora para la transformación (o al menos para el conocimiento) de la realidad.

 *¿Cómo llegaste vos a este tema, cómo fue el proceso?

Nahuel: Yo soy de Rawson, viví toda mi adolescencia ahí hasta que me vine a Buenos Aires a estudiar Ciencias de la Comunicación. Estando acá empecé a indagar un poco sobre el tema de las dictaduras militares…

*¿Por qué puntualmente sobre eso?

Nahuel: No sabría contestar el porqué, sí sé que me pego por algún lado, las facultades sociales son proclives a acercarte a esos temas. Entonces, empecé a leer, a ver muchas películas y surgió la pregunta obvia de qué había pasado con ese tema en mi ciudad. Y surgió porque justamente no tenía ningún tipo de referencia sino cosas muy perdidas respecto a la fuga y la masacre de Trelew. Después, el primer edificio emblemático que apareció en mi mente fue la cárcel y ahí se empezaron a cruzar muchas cosas: que la cárcel estaba a cinco cuadras de mi casa, que mi padrino había sido guardiacárcel, que conocía mucha gente que había trabajado ahí. Cuando volvía los veranos de vacaciones, me dedicaba a charlar con la gente e intuía que me podían dar información, si bien eran charlas informales sin ideas en particular. En ese proceso, hice una tesina sobre la militancia de la juventud peronista en los años 70 en Rawson. Haciendo esa investigación empezó a aparecer mucha información sobre lo que había pasado en la cárcel pero que no me entraba en ese trabajo en particular. Y fue ahí que me encontré con un dato definitorio, cuando en un organismo de derechos humanos viendo un legajo de los años 80, me di cuenta de que el nombre de uno de los procesados por un delito de lesa humanidad había sido mi entrenador de fútbol, Jorge Tomaso. Había que hacer algo con eso, mi idea era hacer una película pero tampoco tenía muchas herramientas. Ahí es donde conozco a Luciano…

*¿Cómo se encontraron y fueron desarrollando Rawson?

Luciano: Yo estaba dando un taller de desarrollo de proyectos que Nahuel había empezado a cursar. Cuando leí su proyecto y a escucharlo en sus palabras, me pareció muy interesante principalmente porque tenía la mirada de alguien del lugar sobre ese mismo lugar. Quizás en un principio el interés de Nahuel estaba dividido entre lo que había pasado dentro de la cárcel y lo que pasaba ahora afuera. Al final terminó decantando que lo que más predominaba era lo que pasaba por fuera, que es lo que se muestra en la película, no solo en los años de la dictadura sino también en el período democrático y como Tomaso, entre otros…

*…siguen insertándose en la sociedad…

Luciano: Exacto. Y sin ningún tipo de condena sino siendo muy asimilados y con una exposición pública bastante fuerte. Y otra cosa que me había interesado del proyecto era que Nahuel sea el protagonista y quien lleve adelante la historia. Porque cuando hablaba lo hacía en primera persona, aunque lo que escribiese fuese más desde afuera. Hasta que supo que iba a fortalecer el proyecto el hacerse cargo de su propia mirada sobre Rawson. No es la mirada de otro. Y eso tenía que estar lo más explicitado posible en la película. Fue ahí cuando empezamos a trabajar en el proyecto en el taller y después apareció la idea de que él sea el protagonista pero también un personaje al que pudiéramos “manipular” cinematográficamente para que la estructura dramática crezca. Después le ofrecí producir la película, que era mi idea principal, y después se fue dando una co-dirección natural y se armó un equipo muy intrínseco.

*¿Con cuánta frecuencia viajaban a Rawson para hacer la película?

Nahuel: Fuimos en febrero del año pasado, después en marzo a hacer la pre-producción y en junio hicimos el rodaje. Estuvimos diez días, teníamos todo bastante organizado, ya habíamos hablado con la gente.

*¿Cómo fue para vos volver al lugar?

Nahuel: Voy todos los años a visitar a mi familia, y un poco lo que quedó en la película es lo que yo hacía siempre cuando volvía: hablar con la gente, caminar, y mirarla con otros ojos, con los ojos de alguien que vuelve a su lugar de origen pero que pudo tomar cierta distancia.

*¿Encontraron a la gente predispuesta a hablar del tema?

Nahuel: En general sí, cuando le contamos la idea de la película, casi todos dieron el ok.

*¿Tenían una mirada consciente o crítica sobre lo que había pasado?

Luciano: En realidad una cosa que creo que pasa, y por eso Nahuel es quien vuelve a indagar sobre la cuestión, es que la gente que vive ahí no tiene una mirada introspectiva o reflexión profunda sobre cuál es el rol de la cárcel hasta hoy en la actualidad, y menos aún del rol que cumplió 35 años atrás. La prueba es que cuando nosotros íbamos, las personas realmente tenían ganas de hablar, porque nunca les habían preguntado sobre el tema ni ellos tampoco se habían preguntado a sí mismos sobre lo sucedido. Por eso tomamos la decisión de estrenar Rawson primero allá, porque era importante que se viera ahí, porque para nosotros era un anhelo que pueda suceder algo en relación a la figura de Tomaso.

*¿Con cuántas copias van a salir acá?

Luciano: Acá vamos a salir con una copia en el Gaumont, después en el Centro Cultural de la Cooperación y en noviembre en algunos espacios INCAA de la provincia. Tenemos en claro que es una película chica, que es preferible ir de menor a mayor que lo contrario, y que el público que tiene es el público que no solo se puede encontrar en una sala sino también en otros lugares; nos interesa que se pueda ver en colegios, por ejemplo, que los chicos puedan acceder a la película. Si bien nos encantaría que pueda ser vista siempre en cine, sabemos que es difícil. Nuestra idea es que la gente pueda cuestionarse, inquietarse, indagar en temas sociales y políticos.

*Luciano ya tiene experiencia en estrenar películas, pero ¿cómo es para vos encontrarte con esto?

Nahuel: Es increíble. Si bien yo tenía la idea de hacer algo, mi tesina había sido muy casera. Por eso, cuando apareció la posibilidad de que Luciano produzca y después cuando presentamos el proyecto en el INCAA, obtuvimos una estructura para que las cosas salieran mejor. Jamás hubiera pensado que este jueves se iba a estrenar una película sobre un tema que me interesó por tanto tiempo. Es un privilegio y estoy muy contento. Lo interesante de Rawson es que cuenta la historia de un pueblo chico, porque siempre al tema de la dictadura se lo aborda desde las grandes urbes. Sin embargo, la historia de los pueblos chicos tiene algo atractivo. Secretos, pactos de silencio…

Luciano: Sí, todo funciona como una metáfora de lo macro que sucedió. En la ciudad, excepto por los organismos de los derechos humanos, gran parte de la sociedad no quiere mirar lo que pasó y todavía, en ese sentido, hay falta de reflexión acerca de cuál es el lugar que ocupamos en esta etapa, es decir, no solo en la dictadura sino en la etapa posterior. Hoy vas a algún juicio sobre causas de lesa humanidad y va muy poca gente, o solo los que están directamente involucrados. En Rawson llevaron a los colegios, por lo de la masacre de Trelew, a ver las audiencias. Da la sensación de que solo le importa a la gente involucrada, pero si uno se pone a pensar, todos estamos involucrados de alguna manera.

————————> Rawson se proyectará a partir de mañana en el Gaumont, todos los días a las 12.10 y a las 19.25, con calificación ATP y una duración de 96′

————————> La última vez vimos el cine bajo la mirada de…Enrique Piñeyro

Les dejo el trailer de Rawson:

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 ¿Se interesaron en algún momento por lo sucedido en la cárcel de Rawson? ¿Les atrae el cine de contenido social y/o político? Si es así, ¿qué películas podrían mencionar que los hayan marcado?; ¡Dejen sus comentarios! ¡Que tengan un excelente miércoles! 

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