Please (be patient with me)

 

“I was drifting, crying, looking for an island”

Creo que muchos podemos coincidir en que uno de los aspectos que más hay que trabajar para poder mantener una relación familiar armoniosa es la paciencia. Sin embargo, a veces no alcanza. A veces, la tarea de poner la otra mejilla cuesta más que embarcarse en batallas que no llevan a ninguna parte. Pero es difícil no caer en ese error, es difícil lograr una dinámica que nos permita ser independientes y al mismo tiempo compartir con el resto lo que nos sucede como individuos por fuera de ese ámbito de comodidad, donde nos mostramos transparentes, a veces en nuestro detrimento.

Win Win es la tercera película de Thomas McCarthy, no tan eficaz como The Station Agent o The Visitor, pero sí con una cualidad interesante: se mueve a su propio ritmo, con una cadencia admirable, contando una historia que ya la vimos mil veces, pero desde un lugar más sincero y relajado. En Win Win hay chiclés por doquier (y toda una subtrama de película deportiva), pero McCarthy logra sostenerlos gracias a la manera en la que filma a esos personajes comunes, de reconocimiento instantáneo y a la manera en la que los actores se plantan frente a las escenas. No es un film pretencioso, tampoco es un film renovador, pero de alguna manera consigue, gracias a esa modestia, que los vínculos en conflicto que presenciamos sean tan conmovedores como entendibles.

Dentro de ese mundo donde habitan madres en busca de perdón y madres en busca de estabilidad emocional, hay también un padre y un hijo. Un padre que llega a ese hijo que no es propio justamente por un acto de desesperación para salvar a su familia. Ese hijo, a su vez, con sus auriculares, su talento deportivo y su tristeza como disparadora de cada una de sus acciones, encuentra en ese padre un lugar de aceptación, un espacio que, si bien no exento de rispidez, es el espacio que necesita. Uno y el otro, a la deriva, se encuentran, se ven, se conectan y deciden buscar la mejor manera para que la comprensión de lugar a las más básicas muestras de afecto. Porque como dice el tema de The National que suena en el film, a veces simplemente necesitamos que nos acompañen en el trance y que, al menos por un tiempo, sean pacientes en nuestras tormentas.

¿Cuáles son los films sobre la paternidad que podrían sumar a este post? ¿Cuáles son los mejores y peores padres del cine? ¡Dejen sus comentarios!

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