Una vez más: ¿por qué inflación?

 

Ha habido intensos posts de dos flamantes incorporaciones a la Blogósfera Económica Argentina lidiando con el tema de la inflación: Martín Gonzalez Eiras en Economía Posible y Andy Neumeyer en Foco Económico. Ambos amigos de la casa, pero no por eso exentos del escrutinio de la ciencia maldita.

Martín y Andy tienen una mirada similar, que comparto, sobre la causa inicial de nuestra inflación: hubo un problema con la elección del nivel de tipo de cambio. Pero en seguida hay una primera diferencia de diagnóstico. Para Martín y para mí el problema fue que el dólar de tres pesos (luego de 4) daba lugar a un tipo de cambio real más alto que el de equilbirio: el salario de 200 dólares de obrero de la construcción en 2002 sólo podía subsistir en condiciones de altísimo desempleo; con la normalización gradual de la economía el salario iría a un lugar más lógico. Para Andy, en cambio:

A mediados de la década pasada, las monedas de muchos países de la región se empezaron a apreciar en términos reales a raíz del aumento en los precios de los bienes primarios que exportamos. Este boom aumento la demanda por consumo e inversión de bienes domésticos. Dado que la oferta de los mismos se ajusta poco en el corto plazo, su precio relativo al de los bienes que se comercian internacionalmente tiene que subir.

En otras palabras: 3 pesos estaba bien para 2004 o 2005, pero luego cambió nuestro “tipo de cambio real de equilibrio”: todos los Latins teníamos que hacernos más caros. Brasil o Chile lo hicieron apreciando su moneda, nosotros comiéndonos inflación. Quizás la principal diferencia de opinión aquí surge de lo que intuyo es una convicción de Andy: el tipo de cambio no puede estar *nunca* fuera de su nivel de equilibrio. Un corolario de esa posición es que si de aquí en más el real brasileño detuviera su fortalecimiento (porque deja de caer el “tipo de cambio real de equilibrio”), y la Argentina está expuesto a fuerzas externas similares a las de Brasil, entonces inmediatamente debería parar la inflación en la Argentina. Incluso, si América Latina devaluara pero nosotros mantuviéramos el tipo de cambio fijo, debería haber cierta deflación aquí. Disiento, porque creo que existe algo llamado “inercia inflacionaria” que hace que, por default, una inflación de dos dígitos tiende a reproducirse el período siguiente si nada ha cambiado; una devaluación brasileña podrá limitarla algo, pero no mucho. Felizmente creo que tras las declaraciones de Dilma tendremos más material para discutir.

Un segundo punto, en el que Andy y Martín coinciden y en el que yo disiento con ellos, es el Debate de los Mecanismos.

Para Andy y Martín, el tipo de cambio alto obliga a emitir; y es esa emisión lo que genera inflación. Para mí, el tipo de cambio alto genera inflación y la inflación obliga a emitir. Me explico: el dólar alto empuja los precios de modo directo, por diversos mecanismos que dejamos para una nota al pie*. Con inflación, la gente necesita guardar más pesos en su bolsillo. Si el Central no emitiera para abastecer esa “demanda de dinero”, nos pelearíamos por tener los pesos, es decir, se apreciaría el tipo de cambio.

Un primer problema que tengo con la posición de ellos ha sido transitado repetidamente en esta página: ¿por qué una emisión con tipo de cambio fijo genera inflación, si justamente se trata de una emisión que responde a un aumento de la demanda de dinero? En el altar monetarista de Milton Friedman o Phillip Cagan hay una biblia que dice que hay inflación cuando la oferta monetaria aumenta más que la demanda. Pero si la cantidad de la cosa está subiendo y el precio de la cosa (el tipo de cambio) no está bajando quiere decir que ha aumentado la oferta de la cosa no más que la demanda de la cosa. La cosa siendo el dinero.

Más concretamente: para Andy y Martín, ¿puede emitirse a menor velocidad que el 30% anual y mantener el tipo de cambio fijo? Si la respuesta es que no, que emitir menos implicaría una apreciación monetaria, entonces lo que están diciendo es que está aumentando la demanda de dinero. ¿Y por qué está aumentando la demanda de dinero, si no es por la inflación? Andy podría decir que es por el boom de consumo. Pero ¿al 30%? Si el argumento es que el boom de consumo genera aumentos de precios y eso es lo que hace crecer la demanda de dinero, Andy is my friend: se emite en respuesta a una demanda de dinero que crece porque hay inflación. Más allá de que podamos disentir en las causas de esa inflación.

Tercer y último punto de debate, que Andy no toca pero se puede inferir de su argumento. ¿Es fácil parar la inflación? Para Martín,

Podemos decir que el gobierno de Cristina no podría, aunque quisiera, reducir la inflación pues no tiene credibilidad, ni instrumentos, para hacerlo (algunos dicen que estamos en una “convertibilidad” a 4, pero hace dos años estabamos en una a 3, y si Brasil devalúa nos iremos a una a 5, o sea “cheap talk”). En el futuro otro gobierno que presente un plan antiinflacionario creíble podrá reducir, en alrededor de un año, la inflación a niveles normales (para nuestro país en el rango 0 a 5%) sin necesidad de generar una recesión.

Coincidimos en la importancia de la credibilidad, pero no nos parece tan fácil reducir las expectativas de inflación tan rápido, ni para este ni para otro gobierno, mucho más si enfrente está uno de los mejores sindicalistas de la historia (para sus “electores”, claro está). Supongo que Andy coincidiría con Martín en que bajando la tasa de expansión monetaria la inflación se frena en seguida. Pero creo que ambos subestiman el problema de la credibilidad. Una política monetaria dura con tipo de cambio flexible pero partiendo de una inflación de 30% es extremadamente difícil. El problema es extremadamente técnico, pero sigo en honor al improbable lector que ande por aquí: si decís que la emisión aumentará 5% y te creen, aumentará mucho la demanda de dinero, porque el peso pasará a ser una moneda creíble. Pero si aumenta mucho la demanda de dinero, el peso se apreciará a un punto tal que requerirá una *deflación* de salarios. Por lo tanto, desempleo. Por lo tanto, es difícil que 5% sea creíble. Y mucho menos si existe algo llamado “inercia inflacionaria” en los salarios: podrías llegar a estar en una economía con salarios creciendo al 15% cuando en realidad deberían bajar al 15% para que no se genere desempleo. Un cóctel explosivo que se bebe en un helicóptero.

Como pusimos una vez en la Wikipedia (cuarto párrafo aquí, sobrevive al escrutinio público), creemos que los bonos indexados (a un IPC creíble) pueden jugar un rol formidable en la estabilización de las expectativas de inflación.

* ¿Cómo se transmite el dólar alto a los precios? En bienes comerciables, de manera directa: sube el trigo exportable y la notebook importada. En los salarios y precios domésticos: (i) dólar alto estimula la contratación de trabajadores artificialmente baratos, lo que  eventualmente empuja los salarios; (ii) dólar alto implica que la moneda se revaluará –por apreciación o inflación– y por lo tanto será más fácil servir deudas en dólares, de modo que la tasa de interés real será más baja, lo que genera mayor demanda y más inflación; (iii) dólar alto implica, para un país que tiene muchos dólares guardados, el consumo se ha vuelto más barato en términos de su riqueza; (iv) dólar alto implicará cierta sustitución a favor de bienes locales y en contra de bienes importados/exportables, y eso también aumenta la demanda. Contra todo esto, (v) dólar alto implica una redistribución de ingreso en contra de los asalariados y a favor de los empresarios, y seguramente los asalariados tienden a consumir todo su ingreso, y los empresarios sólo una parte; de modo que en total este efecto es contractivo. La apuesta aquí es que las fuerzas inflacionarias (i), (ii), (iii) y (iv) superan a la fuerza contractiva (v). ¿Pero por qué un dólar *alto pero fijo* genera inflación, y no tan sólo un aumento “de una vez” de los precios? Porque esos mecanismos tardan en impactar en los salarios cuando hay desempleo. Su impacto repartido en el tiempo se llama inflación. Pero cuando esa inflación es muy alta alcanza vida propia. La inflación de ahora no es por el dólar: es por la inflación de ayer, que es por la de anteayer, etcétera, etcétera, y al principio del camino estuvo la devaluación.