Las consecuencias inflacionarias del Sr Redrado

 

Insistiendo en el punto ya repetido hasta el cansancio (nuestra inflación se debe, ante todo y más que nada, a nuestra elección de política cambiaria), vamos con un cuadrito comparativo con Brasil. Empezamos en 1996, cuando el dólar, el real y el peso valían lo mismo.

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Algunas calificaciones antes de entrar de lleno al argumento: (1) obviamente, los cambios del dólar no se traducen automática e instantáneamente en cambios de precios, particularmente cuando hay desempleo alto, porque en esas condiciones los salarios están contenidos; (2) ni siquiera en el largo plazo el dólar se mueve igual que los precios: es natural que los países se abaraten o se encarezcan en moneda internacional según los cambios de circunstancias; (3) para los datos de inflación argentina a partir de 2007 utilizamos la serie de Buenos Aires City, disponible aquí.

Pero: como primera aproximación, si un país cuadruplica su tipo de cambio y otro lo duplica, ocurrirá que, transcurrido un cierto plazo, los precios en uno de ellos se habrán multiplicado por cerca de 4 y en el otro por cerca de 2, a lo que habrá que sumar la inflación internacional en dólares. En este caso particular, la Argentina arrancó posiblemente un poco cara en dólares (1996) y por eso los precios han subido un poco menos que el dólar. Y Brasil tiene un tipo de cambio flexible, de modo que por momentos el cambio acumulado en los precios es mayor que el cambio acumulado en el dólar (como en algún momento de 2008-2009) y en otros menor. Así y todo, la política cambiaria explica casi toda la diferencia entre la evolución de los precios en la Argentina y en Brasil.

Devaluar mucho, esto es, quitarle mucho valor a la moneda, inevitablemente llevará a que aumenten mucho los precios medidos en esa moneda que perdió valor. Cuasi-cuadruplicar precios en siete años no puede hacerse sin una tasa de inflación bastante alta. Quiero decir: era imposible que la política cambiaria de Duhalde-Lavagna-Kirchner-Redrado no nos metiera en un régimen de alta inflación.

 

PD: Hay un hecho curioso: entre 2002 y 2004, la Argentina y Brasil mantuvieron sus monedas casi en sintonía. A partir de la salida de Prat-Gay, sin embargo, Kirchner decidió casarse con un dólar fijo cerca del valor π (3,1416…), mientras Brasil iniciaba su apreciación. La experiencia brasileña muestra que no era tarde para despegarse de la ilusión del 3 a 1. Pero nosotros estábamos demasiados enamorados. Casi tanto como del uno a uno.