Publicado: 07.10.09
Bajo del avion en Ezeiza, agarro la valija, voy a apretar el botón, ¿saldrá verde? ¿saldrá colorado? ¿saldrá verde? ¿saldrá colorado? pero me veo interrumpido por la señora que guarda el botón que me dice que no hace falta, asique cruzo las puertas automáticas y bienvenidos a casa. Mamá está ahÃ, Papá también, algunos más que se tomaron el trabajo un martes a la tarde de hacer una visita al aeropuerto para buscarme. Besos van, besos vienen y nos subimos al auto. Cinco kilómetros más tarde alcanzámos al tráfico, General Paz está cortada por un reclamo de no se quién pidiendo no se qué, bajo la ventana para respirar un poco de smog de autopista y sonrÃo. Buenos Aires sigue siendo bien argentina.
Llego finalmente a casa, me pego un baño en mi baño, saco ropa de mi placard que está en mi cuarto y me pongo mis medias sentado sobre mi cama y no lo puedo creer. Esa noche tengo un cócktail con amigos al que habÃa prometido que iba. Saludo a los viejos que con bastante recelo me dejan ir y vuelta al auto.
Al dÃa siguiente llueve, y en la tele sólo hablan de la ley de medios, de alguna protesta por acá o por allá y de los chusmerÃos de los famosos. Cuatro minutos más tarde estoy aburrido como un hongo y por suerte recibo un llamado para almorzar con alguno de mis hermanos. En el camino piso tres baldosas flojas, miro al cielo y sonrÃo. Buenos Aires sigue siendo bien argentina.
Los dÃas pasan volando. Uno no tarda en acostumbrarse a la vida que uno hizo durante 25 años. Las preguntas sobre el viaje se van espaciando más, a medida que termino de encontrarme con la gente que tenÃa que ver. Y sin embargo no es lo mismo. Después del viaje, como dije en la entrada anterior, yo no soy el mismo. Para empezar hoy llevo la cámara de fotos a todos lados, y cuando puedo, escribo algo cómo lo que solÃa escribir acá. Será cuestión de no perder la costumbre.
Ahora sÃ, ¡Adiós!
Publicado: 15.09.09
Esta fue mi crónica de una ida y una vuelta alrededor del mundo en siete meses. Quizás no fue la mejor, ni la más larga, ni la más nada, y sin embargo fue la más mÃa. En el mismo sentido, el blog no habrá sido el más original, ni el más extravagante ni divertido, y aún asà fue el más mÃo.
Cerrar el viaje y el blog me trae a la vez angustia y tranquilidad. Angustia por haberme encariñado con hacerlo, mi dosis semanal de dejar las manos volar sobre el teclado al ritmo de una cabeza que no entiende de correcciones ni ediciones. Tranquilidad por cerrar una etapa que linda y larga fue, pero que me privó de muchos otros aspectos de mi vida que quiero retomar. Leer la entrada completa »
Publicado: 10.09.09
“Ayer pasé por tu casa, y me tiraste con un bidé” reza alguno de mis hermanos en cada ocasión que puede y no puedo pensar en otra cosa cuando aterrizo en Suecia, paÃs de origen de todas esas suecas que supieron sacarme el aliento. Y es que más de una vez durante el viaje me han hecho el comentario de cuántas rubias se ven en Buenos Aires. “Si supieran”, pienso yo. Mi hermano lo hace con menos tacto y más humor. Pero supongo que de cualquier forma está bien. Leer la entrada completa »
Publicado: 07.09.09
Los pocos pozos de aire que sufre el avión son suficientes como para arrancar a la mitad de los pasajeros la fiebre que deberÃan haber guardado para después del aterrizaje y algunos empiezan ya a cantar, reÃr y molestar como si la fiesta hubiera ya empezado. El avión va a Ibiza y todos estos chicos vienen por una misma razón. Descocar.
Pero yo bajo del avión, agarro las valijas y, por primera vez en mucho tiempo, sonrÃo al cruzar la salida. Esta vez me vinieron a buscar. Sandra me lleva en su autito a las afueras de la ciudad de Ibiza donde su madre tiene una casa de ensueño. Me tiro a la pileta para bajar un poco el calor y agradezco a los Sevillanos por habernos presentado. Ibiza empieza a tomar color. Leer la entrada completa »
Publicado: 03.09.09
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquÃ
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesÃ.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
Calderón de la Barca
Terrible pero cierto, comparto el destino de Segismundo siendo rey. Después de años encarcelado (tengo que admitir que me gustaba mi prisión y que a mi Clotaldo, venga ser mi carcelero, le tengo en gran estima), se me da una oportunidad de conocer la vida de reyes, viajando por el mundo a gusto y placer llegando hasta el fin del mundo y mirando el mar más allá aún, donde los rumbos confluyen en mi torre. Leer la entrada completa »
Publicado: 30.08.09
Tres de la mañana y siento un pie sobre mi sábana empapada de humedad. La roca que hace las veces de almohada no se ablandó con la noche ni con el uso y aquella otra que me apreta en los riñones sólo me hace querer mear.
El pié sigue empujandome hasta que reconozco, en ese medio sueño que suponen las tres de la mañana, que no va a dejar de empujarme hasta que me despierte. Saco la cabeza de la sábana mojada y veo entonces la playa de Niza en todo su esplendor. Veo a Paz hablando con dos de las chicas alemanas que nos propusieron dormir en la playa, ya que tampoco consiguieron lugar en el hostel y a la tercera que me mueve, hoy reconozco que gentilmente con el pie, y me pregunta: ¿No sabés que pasó con nuestra mochila?
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Publicado: 25.08.09
Apunto con el dedo hacia el horizonte una vez más y me imagino conduciendo mi destino hacia la tierra prometida. Lago di Garda serÃa ése paisaje idÃlico, ese último refugio natural, ese descanso no tan merecido, esa cerveza en una silla destartalada en un muelle que se proyecta incluso más allá de mi imaginación. Todo eso sigue siendo Garda el dÃa de hoy, ya que nunca llegamos. Leer la entrada completa »
Publicado: 16.08.09
Alguna vez leà que, y acá voy a completar los vacÃos que mi memoria se esfuerza en presentarme, la “genialidad” es un ente concreto que se hace presente en algunas épocas y lugares de la historia, que luego reconocerÃamos serÃan los momentos en que la humanidad y su historia pegan un salto. La grecia antigua es el ejemplo clásico de la aparicion de la “genialidad”. ¿Cómo explicar sino que en un mismo lugar y en un mismo momento podamos encontrar a personalidades como Sócrates, Platón, Aristóteles y Alejandro Magno, quienes incluso (por lo menos de a pares) se conocÃan y que hoy marcan de alguna manera los pasos del resto de la civilización después de ellos?
¿Cómo explicar, del mismo modo, que en la Florencia Renacentista encontremos a Macchiavello, Miguel Angel, Leonardo y más sino como una demostración pura de que la “genialidad” se hizo presente en ese momento en ese lugar determinado? Leer la entrada completa »
Publicado: 14.08.09
“Y una vez vencido el enemigo en Chile, el ejército libertador valientemene cruzó a liberar Argentina…” ¿Quée? pregunto de un salto en una conversación que no es mÃa pero que sucede a los dos metros de rigor que me permitÃan escuchar lo que a mis oÃdos era una aberración histórica. ¿Quién cruzó a donde a hacer qué?
Todos los caminos conducen a Roma, y era imposible que el mÃo, con sus idas, vueltas y vericuetos no fuera de alguna manera a llegar acá también. Aún asà en este mundo malinformado que tenemos que compartir con el compañero chileno que pronunció la frase de arriba, tengo que decirles que una vez en Roma sà encontré que Europa no es lo que solÃa ser. Leer la entrada completa »
Publicado: 11.08.09
¡Ahora sÃ! Hace tiempo que pedÃa un lugar en el cual hubiera más que ver que la plaza central con la iglesia gótica y las callecitas con sus bares y sus museos. Apenas bajo en Venecia la ciudad me guiña un ojo y me dice: “¿A que nunca habÃas visto nada como yo?” y me quedo idiotizado con una sonrisa congelada en la cara y le acepto la derrota. Con Venecia no encuentro adjetivos, y debe ser porque no encuentro punto de comparación. Venecia no se agranda ni empalidece frente a otras ciudades, simplemente porque juega en otra liga. Para algunos, dentro de los cuales desde hoy me cuento, Venecia es simplemente, Venecia. Leer la entrada completa »