París-BA…-París

 

Vivir en París es viajar a Buenos Aires, de visita. El empleado de Migraciones está muy bronceado. Pregunta: “¿en qué vuelo viajaste?”. Respuesta: “Air France, 418″. El hombre bromea con la pronunciación a la francesa de la compañía aérea: “¿Cómo es? Er Frans..”. Esa mirada pícara es de levante. Bienvenidos a BA.

Buenos Aires. Ciudad de porciones grandes, de cielo azul, de gente haciendo deporte a toda hora del día. Vivir en París es sorprenderse con detalles o costumbres porteñas que uno olvida y redescubre en cada visita. Los tacheros charlatanes pero simpáticos, que conocen como nadie las miles de calles de esa inmensa ciudad (nada de GPS, Filcar quizás). Los colectiveros que comen un sandwich y unas galletitas Sonrisas mientras manejan, en medio de un tráfico infernal que quebraría la paciencia de cualquiera. Ellos lo hacen todos los días. Los subtes ruidosos y con puertas que a veces no se cierran completamente. Y con boleterías que obligan a pagar con cambio. 

Vivir en París es golpearse con algunas nuevas realidades: los precios inflados, el billete de cien que se escapa de las manos. Los nuevos ricos son aquellos que ganan en dólares, no importa lo que hagan.

Vivir en París es pensar que viajar de visita a BA merece un post. Y un photomaton con fotos porteñas. 

Este tamaño de jugo de naranja no existe en París

El afilador. Justo se le rompió el sistema al momento de la foto

El garagista y su fiel acompañante. Parece un cuadro de Hopper.

Heladerías gigantes convertidas en cafés. No existe en París

Este sol y este cielo celeste se extrañan en París

Teatro en BA

Entrada $160, Comida $120, Estacionamiento (o taxi) $50. Es el 5% de un sueldo de $6.000

Durante mis días en BA eligieron a un papa argentino

La Catedral, dos horas después del anuncio de Bergoglio como nuevo papa

Papamanía

Papamanía bis

Los bares abiertos hasta las cinco am

La variedad de la cafetería porteña. Que diferencien las opciones “pocillo” y “jarrito” es increíble

Los zapatos son una buena compra porteña

El helado porteño

En algunos lugares los precios son casi como en París

En cada visita porteña hay algún trámite administrativo para hacer

Atrapados en el tiempo

Preguntar por una calle desconocida es un desafío para el taxista porteño. El parisino se queja

La vida al aire libre de los perros porteños

Las papas rejilla no existen en París. Ni hablar del amigo lomito