Entrevista con la artista francesa Sophie Calle

Desde los 80 un grupo de artistas se instaló en esta fábrica de acero del sur de París

A fines de marzo, Sophie Calle tuvo un infarto. “Ataque por empatía”, decretó su médico. Dos semanas más tarde, el 10 de abril, fallecía su padre, el cancerólogo y apreciado coleccionista Bob Calle, por quien Sophie Calle se convirtió en artista. “Para gustarle”, repite desde hace años la artista francesa, una de las más reconocidas en el mundo. Ése a quien le dedicó la reedición de su libro Sobre las historias verdaderas, que reúne textos y fotos en forma de autobiografía y confidencias, en el cual tachó la dedicatoria original hecha a un desconocido y la reemplazó por la siguiente: “Nueve años más tarde, dedico este libro a Bob Calle, definitivamente el hombre providencial de mi vida”.

En su casa-atelier del sur de París, una fábrica de acero subdividida en la que se instaló en los años 80 un grupo de artistas -entre ellos, Christian Boltanski-, se multiplican los animales disecados. Toros, monos, lechuzas. El cuello de jirafa que sale de la pared es su madre. El tigre con corona, “el más imponente, el más preciado y el que más espacio ocupa”, su padre. Sophie Calle busca ideas, escribe y trabaja sola, sin asistentes ni estudio. No quiso tener hijos. Le gusta sentir esa libertad de un día poder dejar todo e irse sin tener que sentirse responsable por nadie. Seguir leyendo

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Las sendas peatonales ganan la partida en la rive droite

A la derecha se ven los puestos que ya se instalaron sobre el quai de la rive gauche

La municipalidad quiere transformar en zona peatonal una nueva parte de los quais de la rive droite que bordean el Sena a la altura de la Bastilla, Chatelet y los jardines de las Tullerías. La iniciativa comenzó en 2012, primero con otro segmento de la rive droite y luego con la rive gauche debajo del Museo de Orsay y a lo largo de varios kilómetros, y fue un éxito: en menos de dos años pasaron más de cuatro millones de personas y, por la ausencia de vehículos, los gases contaminantes disminuyeron alrededor de un 15%. Seguir leyendo

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La expo sobre Le Corbusier despierta polémica

Hacia una arquitectura

El centro Pompidou inauguró la semana pasada una exposición dedicada a la obra de Charles-Édouard Jeanneret, más conocido como Le Corbusier (1887-1965). A 50 años de su muerte, se descubren cuadros (durante los años 30 dividía sus días entre la pintura y la arquitectura), varios ejemplares de la revista L’Esprit Nouveau, que crea con el pintor Amédée Ozenfant y en la que se lee cómo pensaba este arquitecto y urbanista visionario, y el pabellón que presenta en 1925 durante la exposición internacional de Artes Decorativos en donde definirá el nuevo espacio de la modernidad. Seguir leyendo

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La nostalgia de Marguerite Duras

El frente de La Hune, a metros del Café de Flore y Les Deux Magots

Marguerite Duras tenía la costumbre de llamar casi todos los días a su mítica librería La Hune, a metros de Les Deux Magots y el Café de Flore, para saber cómo iban las ventas de sus libros. Hablaba exclusivamente con su librero y cortaba de inmediato si no era él quien atendía. Sentado frente a la escultura en bronce de Dora Maar en la plaza que linda con la iglesia, Miguel Dupont sonríe cuando recuerda esas llamadas o sus competencias de “quien habla más rápido” con Françoise Sagan cuando la escritora de Bonjour Tristesse se acercaba a la librería. Seguir leyendo

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Los artistas argentinos toman la Bastille

Los artistas porteños toman la Bastilla. A metros de la plaza, la Maison Rouge prepara una exposición que reunirá una centena de obras de más de 60 artistas contemporáneos argentinos. Una invitación para que el público francés deambule por 1300 metros cuadrados y penetre en el misterio de Buenos Aires sin intentar resolverlo. La iniciativa de esta fundación, creada hace poco más de 10 años por el coleccionista Antoine de Galbert y desde entonces convertida en una referencia cultural parisina, evidencia la curiosidad admirable que suelen tener los franceses por casi todo. Seguir leyendo

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Jean Paul Gaultier en el Grand Palais (con fotos)

Al salir de la retrospectiva del pintor español Diego Velázquez, la visita del Grand Palais continúa con la exposición dedicada al creador francés Jean Paul Gaultier. Después de una primera sala con archivos personales -su certificado de nacimiento, una foto de comunión- o su oso Nana -sobre el que practicaba el corset cónico que crearía para Madonna-, en dos pisos se descubren 175 conjuntos de alta costura que el diseñador creó a partir de 1976. Cada maniquí conlleva una rigurosa producción: con peinados creados especialmente, sobre los rostros se proyectan caras humanas que abren y cierran los ojos, hablan y cantan. Las salas fueron reconvertidas en backstages o pasarelas, con maniquíes que giran sobre el pódium y musas como Catherine Deneuve reproducidas en primera fila, además de extractos de películas y conciertos que animan los espacios. Más que una retrospectiva, es un gran desfile que entra en el Grand Palais. Seguir leyendo

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La mejor baguette de París

Antonin Brognon agarra una baguette, la observa, la huele, la corta y la prueba. “Mmm, parece una torta”, comenta entusiasmado mientras le otorga un puntaje. El treintañero es uno de los cinco parisienses seleccionados entre más de 800 voluntarios para formar parte del jurado que esta semana eligió la mejor baguette de París.

Creado en 1994 para mejorar la calidad de este símbolo de la gastronomía francesa, que en ese entonces estaba en baja, el concurso anual se lleva a cabo en uno de los salones de la Cámara Profesional de Artesanos Panaderos Pasteleros y está abierto a las 1120 panaderías de la ciudad. El emplazamiento de este edificio del siglo XVIII, en la isla Saint-Louis y con vista al Sena, confirma que la baguette bajo el brazo del francés no es una simple caricatura.

En la sala, claramente no apta para los intolerantes a las harinas, cientos de baguettes se apilan sobre tres mesas larguísimas. Este año 231 panaderos vinieron a dejar su baguette a lo largo de toda la mañana, pero 113 fueron rechazadas por no cumplir con dos de los requisitos básicos: cada pan debe medir entre 45 y 55 centímetros y pesar entre 150 y 300 gramos. El otro requisito, que estén hechas sólo con harina de trigo candeal, agua, sal y levadura si se quiere, pero sin agregados, como solía ser la llamada baguette tradition.

Los 15 miembros del jurado están divididos en tres grupos, y cada uno evalúa un tercio de los productos. El puntaje, de 1 a 4, es en función de cinco criterios: aspecto, gusto, cocción, olor y alvéolage, la porosidad interna del pan (los agujeros no deben ser ni muy grandes ni muy chicos). “En las baguettes artesanales, la miga es irregular, a diferencia de las industriales, que se consiguen en el supermercado”, explica Rémi, que tiene un blog especializado en baguettes y forma parte del jurado. En una de las mesas, el presidente de la cámara parece seducido por la porosidad de la baguette Nº25, mientras que la crítica culinaria Yukino Kano prueba otra que considera insulsa. “Tiene gusto a aceite de oliva de mala calidad”, lanza el jefe de cocina del Elíseo, Guillaume Gómez, sentado a la mesa de al lado. Durante la degustación se escucha que algunas están demasiado fermentadas y que otras son pesadas, pero con un gusto interesante. Para el ojo extranjero, todas son iguales. En el jurado, los profesionales gastronómicos se mezclan con simples consumidores de baguette, pero todos tienen algo en común: como para todos los parisienses, una buena baguette es algo instintivo. Está anclado en las tradiciones. Hace 100 años el consumo promedio diario era de un kilo (cuatro baguettes por día). Hoy bajó a 160 gramos, pero es una constante en la alimentación de los franceses. Todos aseguran que esa noche comerán como cualquier otra, aunque quizá sin pan por una vez.

Tres horas más tarde, después de haber probado casi 40 cada uno, la recompensa es para la baguette de Djibril Bodian, un panadero de 38 años con una boulangerie sobre la rue des Abbesses, cerca de Pigalle. Ya había ganado en 2011. El premio son 4000 euros y la oportunidad de proveer de pan al palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa, durante un año. Además, claro, de triplicar sus ventas: todos quieren probar la baguette que come el presidente.

En la cabecera de la mesa, el chef del Eliseo, Guillaume Gomez

Virginie Basselot, chef étoilée del Saint James

 

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La odisea de alquilar en la Ciudad Luz

Edouard busca un departamento más grande para mudarse y su carpeta de presentación, esa que deja cada vez que visita un piso, reúne tantos documentos que parece un ensayo literario. Los propietarios exigen cada vez más requisitos para evitar, según explican, encontrarse luego frente a un inquilino deudor porque, por cómo están hechas las leyes, echarlo es difícil aunque no pague.

Edouard debe demostrar a través de sus recibos de sueldo, por ejemplo, que gana entre tres y cuatro veces el monto del alquiler, y presentar vida y obra de sus dos garantes, además de un contrato de trabajo estable y comprobantes del pago de impuestos. Cada vez que visita un departamento, Edouard se cruza con una decena de desconocidos y en grupo miran la cocina, el baño y los salones. Seguir leyendo

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Ellos son Charlie, ¿y yo quién soy?

Gracias a Juju por estas fotos

Con un fondo rojo, el segundo número de Charlie Hebdo desde los atentados tiene una estantería propia en uno de los puestos de diarios del aeropuerto de Orly, al sur de esta ciudad. El miércoles, cuando el semanario volvió a los quioscos después de seis semanas sin aparecer, llegaron 1200 ejemplares. Antes de los atentados, eran 20. Ahora los turistas también lo compran. Seguir leyendo

#JeSuisNisman, en París y con fotos

Fueron diez, veinte, treinta, setenta. Gabriel el masajista, Luis y Rafael los arquitectos, Viole la mamá de dos nenas, Claire la hija de argentinos, Sara la estudiante en psicología, Daniel el historiador que estaba de turista en la ciudad con su familia. Se acercaron a la avenida Kléber, a metros de la embajada argentina de París, porque sentían que tenían que estar. Para homenajear a un fiscal que investigaba sobre la peor tragedia del país y que terminó muerto, para darles fuerza a los que se preparaban para movilizarse en la Argentina, para reunirse, para reencontrarse, para hablar de lo que pasó, para decir que no está bueno, para pedir que no haya nunca más un #YoSoyNisman, para rezar por que la próxima vez el encuentro sea por una linda noticia. Seguir leyendo