Los artistas argentinos toman la Bastille

Los artistas porteños toman la Bastilla. A metros de la plaza, la Maison Rouge prepara una exposición que reunirá una centena de obras de más de 60 artistas contemporáneos argentinos. Una invitación para que el público francés deambule por 1300 metros cuadrados y penetre en el misterio de Buenos Aires sin intentar resolverlo. La iniciativa de esta fundación, creada hace poco más de 10 años por el coleccionista Antoine de Galbert y desde entonces convertida en una referencia cultural parisina, evidencia la curiosidad admirable que suelen tener los franceses por casi todo. Seguir leyendo

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Jean Paul Gaultier en el Grand Palais (con fotos)

Al salir de la retrospectiva del pintor español Diego Velázquez, la visita del Grand Palais continúa con la exposición dedicada al creador francés Jean Paul Gaultier. Después de una primera sala con archivos personales -su certificado de nacimiento, una foto de comunión- o su oso Nana -sobre el que practicaba el corset cónico que crearía para Madonna-, en dos pisos se descubren 175 conjuntos de alta costura que el diseñador creó a partir de 1976. Cada maniquí conlleva una rigurosa producción: con peinados creados especialmente, sobre los rostros se proyectan caras humanas que abren y cierran los ojos, hablan y cantan. Las salas fueron reconvertidas en backstages o pasarelas, con maniquíes que giran sobre el pódium y musas como Catherine Deneuve reproducidas en primera fila, además de extractos de películas y conciertos que animan los espacios. Más que una retrospectiva, es un gran desfile que entra en el Grand Palais. Seguir leyendo

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La mejor baguette de París

Antonin Brognon agarra una baguette, la observa, la huele, la corta y la prueba. “Mmm, parece una torta”, comenta entusiasmado mientras le otorga un puntaje. El treintañero es uno de los cinco parisienses seleccionados entre más de 800 voluntarios para formar parte del jurado que esta semana eligió la mejor baguette de París.

Creado en 1994 para mejorar la calidad de este símbolo de la gastronomía francesa, que en ese entonces estaba en baja, el concurso anual se lleva a cabo en uno de los salones de la Cámara Profesional de Artesanos Panaderos Pasteleros y está abierto a las 1120 panaderías de la ciudad. El emplazamiento de este edificio del siglo XVIII, en la isla Saint-Louis y con vista al Sena, confirma que la baguette bajo el brazo del francés no es una simple caricatura.

En la sala, claramente no apta para los intolerantes a las harinas, cientos de baguettes se apilan sobre tres mesas larguísimas. Este año 231 panaderos vinieron a dejar su baguette a lo largo de toda la mañana, pero 113 fueron rechazadas por no cumplir con dos de los requisitos básicos: cada pan debe medir entre 45 y 55 centímetros y pesar entre 150 y 300 gramos. El otro requisito, que estén hechas sólo con harina de trigo candeal, agua, sal y levadura si se quiere, pero sin agregados, como solía ser la llamada baguette tradition.

Los 15 miembros del jurado están divididos en tres grupos, y cada uno evalúa un tercio de los productos. El puntaje, de 1 a 4, es en función de cinco criterios: aspecto, gusto, cocción, olor y alvéolage, la porosidad interna del pan (los agujeros no deben ser ni muy grandes ni muy chicos). “En las baguettes artesanales, la miga es irregular, a diferencia de las industriales, que se consiguen en el supermercado”, explica Rémi, que tiene un blog especializado en baguettes y forma parte del jurado. En una de las mesas, el presidente de la cámara parece seducido por la porosidad de la baguette Nº25, mientras que la crítica culinaria Yukino Kano prueba otra que considera insulsa. “Tiene gusto a aceite de oliva de mala calidad”, lanza el jefe de cocina del Elíseo, Guillaume Gómez, sentado a la mesa de al lado. Durante la degustación se escucha que algunas están demasiado fermentadas y que otras son pesadas, pero con un gusto interesante. Para el ojo extranjero, todas son iguales. En el jurado, los profesionales gastronómicos se mezclan con simples consumidores de baguette, pero todos tienen algo en común: como para todos los parisienses, una buena baguette es algo instintivo. Está anclado en las tradiciones. Hace 100 años el consumo promedio diario era de un kilo (cuatro baguettes por día). Hoy bajó a 160 gramos, pero es una constante en la alimentación de los franceses. Todos aseguran que esa noche comerán como cualquier otra, aunque quizá sin pan por una vez.

Tres horas más tarde, después de haber probado casi 40 cada uno, la recompensa es para la baguette de Djibril Bodian, un panadero de 38 años con una boulangerie sobre la rue des Abbesses, cerca de Pigalle. Ya había ganado en 2011. El premio son 4000 euros y la oportunidad de proveer de pan al palacio del Elíseo, sede de la presidencia francesa, durante un año. Además, claro, de triplicar sus ventas: todos quieren probar la baguette que come el presidente.

En la cabecera de la mesa, el chef del Eliseo, Guillaume Gomez

Virginie Basselot, chef étoilée del Saint James

 

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La odisea de alquilar en la Ciudad Luz

Edouard busca un departamento más grande para mudarse y su carpeta de presentación, esa que deja cada vez que visita un piso, reúne tantos documentos que parece un ensayo literario. Los propietarios exigen cada vez más requisitos para evitar, según explican, encontrarse luego frente a un inquilino deudor porque, por cómo están hechas las leyes, echarlo es difícil aunque no pague.

Edouard debe demostrar a través de sus recibos de sueldo, por ejemplo, que gana entre tres y cuatro veces el monto del alquiler, y presentar vida y obra de sus dos garantes, además de un contrato de trabajo estable y comprobantes del pago de impuestos. Cada vez que visita un departamento, Edouard se cruza con una decena de desconocidos y en grupo miran la cocina, el baño y los salones. Seguir leyendo

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Ellos son Charlie, ¿y yo quién soy?

Gracias a Juju por estas fotos

Con un fondo rojo, el segundo número de Charlie Hebdo desde los atentados tiene una estantería propia en uno de los puestos de diarios del aeropuerto de Orly, al sur de esta ciudad. El miércoles, cuando el semanario volvió a los quioscos después de seis semanas sin aparecer, llegaron 1200 ejemplares. Antes de los atentados, eran 20. Ahora los turistas también lo compran. Seguir leyendo

#JeSuisNisman, en París y con fotos

Fueron diez, veinte, treinta, setenta. Gabriel el masajista, Luis y Rafael los arquitectos, Viole la mamá de dos nenas, Claire la hija de argentinos, Sara la estudiante en psicología, Daniel el historiador que estaba de turista en la ciudad con su familia. Se acercaron a la avenida Kléber, a metros de la embajada argentina de París, porque sentían que tenían que estar. Para homenajear a un fiscal que investigaba sobre la peor tragedia del país y que terminó muerto, para darles fuerza a los que se preparaban para movilizarse en la Argentina, para reunirse, para reencontrarse, para hablar de lo que pasó, para decir que no está bueno, para pedir que no haya nunca más un #YoSoyNisman, para rezar por que la próxima vez el encuentro sea por una linda noticia. Seguir leyendo

Las nuevas estrellas de la guía Michelin

En el restaurante La Bouitte, en Saint-Martin-de-Belleville, un pueblo montañoso en el este de Francia, el teléfono no para de sonar. Son muchos los que desde el martes pasado quieren reservar una mesa para probar esa cocina con productos de la región y pescados locales que se sirven en el chalet construido por sus dueños, René y Maxime Meilleur, y en el que también albergan un hotel, a 2500 metros de altura. Padre e hijo acaban de ser recompensados con una tercera estrella por la guía Michelin, y ello genera una avalancha de nuevos clientes. Lo mismo sucede en Pavillion Ledoyen, detrás del Petit Palais y a metros de los Campos Elíseos, al mando del chef Yannick Alléno, también distinguido el lunes con tres estrellas, en particular por sus salsas, realizadas a partir de una fabulosa técnica de extracción que permite obtener gustos ultrapuros e intensos.

La famosa “biblia roja” de la gastronomía francesa, publicada por primera vez en 1900, es actualmente, además de una referencia mundial, un evidente trampolín económico. Seguir leyendo

La nueva filarmónica en fotos

De lejos, la bandada de 340.000 pájaros en aluminio le da movimiento al edificio, rodeado por los árboles del parque de la Villette, que en esta época invernal se quedaron sin hojas. Después de la fundación Louis Vuitton, un proyecto privado construido por un arquitecto canado-estadounidense (Frank Gehry) al oeste de la ciudad, una nueva nave espacial de dimensiones sobrehumanas se apoya sobre París. Esta vez, al Este, para el equilibrio. Luego de cuatro años de obras, y otros cuatro desde el lanzamiento del proyecto, en 2006, la ciudad inauguró a mediados de este mes su Philharmonie, una iniciativa pública construida por el francés Jean Nouvel. Seguir leyendo

Cómo ser parisina

A fines de 2014 y en plena Vogue Fashion Night, la presentación del libro How to Be Parisian Wherever You Are, en el histórico concept store parisino Colette, sobre la rue Saint-Honoré, casi termina en pelea entre los cientos de fotógrafos que querían capturar la imagen de una de sus coautoras, la it girl Caroline de Maigret, mientras dedicaba algunos ejemplares.

La mujer francesa, en particular la parisina, fascina en el mundo. La prueba son los más de 30 libros, muchos convertidos en best-sellers, que se publicaron durante estos últimos años. Uno de los últimos es el de esta ex modelo mediática, égérie Chanel, amiga de Karl Lagerfeld y, desde hace algunos meses, embajadora de Lancôme. Lo escribió junto con tres amigas parisienses que supuestamente conoce desde hace años. Despeinada, con look desarreglada, vestida con jeans, saco masculino o campera de cuero, zapatillas en tweed de la marca de las dos C, y muy activa en las redes sociales, De Maigret encarna la imagen de la parisina del siglo XXI. Seguir leyendo

Las huellas de Charlie Hebdo en los espacios de la ciudad

La tapa de la revista de Le Monde

Acá va la nota publicada el sábado en el diario.

El público se acomoda y llena la sala de más de 200 butacas en donde se proyecta la película argentina Relatos salvajes , que se estrenó en los cines franceses la semana pasada con el título Les Nouveaux sauvages . Pasados los cortos, la pantalla se vuelve negra y un JeSuis-Charlie , en blanco, aparece de golpe. Cinco segundos que serán suficientes para generar un silencio total en la sala y sacudir los recuerdos tan frescos de cada uno de los espectadores, en un cine a metros de la Bastilla y a pocos minutos de la redacción del semanario.

Los ataques terroristas que golpearon a Francia entre el 7 y el 9 de enero están muy presentes en cada una de las actividades culturales de los parisinos. La vida continúa, pero distinta. En las calles se escucha el ruido de la ciudad, pero la voz humana parece haberse apagado para ser reemplazada por señales visuales. Los grafitis se multiplican. Los carteles están presentes en todas las instituciones culturales, como la Comédie Française –el histórico teatro parisino–, y municipales, como el Hotel de Ville, de donde cuelgan dos banderas negras en las que se lee “París es Charlie” y “Somos Charlie”. Las programaciones de algunos museos se modificaron parcialmente, como el Grand Palais, que anuló la visita nocturna de la exposición de Niki de Saint Phalle, inicialmente prevista para la noche del 31 de enero. Seguir leyendo

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