Quizás alguno de ustedes crea que sólo me empeño por mostrar las cosas buenas de Japón pero bue, es lo que veo… o lo que veía. Hoy siento que la sociedad nipona se esfuerza por mostrar todo aquello que está bien, pero desdibuja o esconde todas aquellas cosas que la lastiman. No es que esté bien o mal, simplemente creo que es algo que la caracteriza y la diferencia de nosotros.
La semana pasada, cuando estuve leyendo sobre el sistema educativo de este país me impactó el nivel de exigencia de los colegios y sus inmediatos resultados como sociedad:respeto por el prójimo, orden y limpieza en las calles, la cultura del esfuerzo y el trabajo, etc. Hoy les quiero hablar de un fenómeno llamado hikikomori, quizás el lado oscuro de un sistema a veces demasiado exigente.
Hikikomori significa aislamiento. Se trata de un trastorno social que afecta principalmente a los adolescentes y jóvenes adultos, en su gran mayoría varones y primogénitos. La presión escolar y la incapacidad de hablar con sus familiares aparecen como las principales causas de este fenómeno. Un porcentaje significativo de jóvenes japoneses da la espalda a la vida real y se encierran en la relativa seguridad de su habitación durante meses o hasta años.
Me topé con un documental muy interesante que habla de este tema. Me atrapó como si fuera una película de suspenso, pero lamentablemente es la realidad de 1 de cada 10 jóvenes nipones. Los invito a mirarlo, se van a sorprender. Esto también es Japón.
Japón es uno de los países más sísmicos del planeta (al igual que Chile) y anualmente sufre miles de terremotos, muchos de ellos imperceptibles para nosotros pero no para la Japan Meteorological Agency, quién registra cada movimiento por más pequeño que sea. Como era de esperar, los nipones viven investigando este fenómeno y capacitando a la población en relación a futuros terremotos. De hecho, hay un sitio Web dedicado a la prevención del famoso terremoto que Japón espera desde hace ya varios años:el terremoto de la región de Tokai
El otro día me llamó una amiga y estuvimos hablando acerca de las medidas que se deben tomar en un caso así. «¿Qué sabía yo sobre el tema?» No mucho. ¡Error!!! Ahí fue cuando me acordé de lo que nos había comentado un amigo de Ale que había ido a un Centro de Prevención de Desastres en la ciudad de Nagoya.
-Te meten en una habitación y simulan un terremoto, de esa manera te capacitan sobre qué cosas hay que hacer y qué cosas no -nos dijo en aquel momento.
«¿Conclusión?» El sábado pasado nos fuimos a Nagoya a ese centro de capacitación. Lo llamamos a Lucas, a Santiago y esta vez se sumó Esteban, otro amigo argentino. Nos fuimos en patota, queríamos aprender qué hacer frente a un terremoto y qué mejor lugar que Japón para informarse sobre el tema.
El primer post de ”Azul profundo…” fue enNagoya. El acuario de esa ciudad me había dejado sorprendida, pero como era de esperar, el de Osaka lo superó.
Hace un par de semanas fuimos a conocer con Ale la ciudad de Osaka, ubicada en la prefectura que lleva su mismo nombre. El puerto y la gran cantidad de centros industriales la ubican como la tercera ciudad más importante de Japón. Si bien recorrimos gran parte de la ciudad, hoy quiero detenerme en el acuario. «¿Por qué justo en el acuario?» Porque me gusta el mar.
El Aquarium Osaka Kaiyukan cuenta con 35.000 animales acuáticos en 15 estanques. Un amigo nos había dicho que era realmente impresionante. Teníamos que ir.
Primero vayamos a lo más sencillo y cotidiano, a lo que vivo todos los días en esta ciudad. «¿Qué cosas veo?», se preguntarán. Que la limpieza de las calles me sigue sorprendiendo como el primer día, que si ando en bicicleta tengo prioridad al igual que los peatones, que a nadie se le ocurre cruzar la calle cuando no le corresponde y que si dice “prohibido fumar”, raramente voy a ver a alguien con un cigarrillo en la mano.
El otro día iba hacia la estación de tren de Suenohara, la que está más cerca de casa y escucho una musiquita que provenía de un colegio secundario que está de camino. Me asomé por entre las plantas que lo separan de la calle y ahí estaban los chicos: algunos barrían el patio, otros limpiaban los vidrios, etc. «¡Perdónnn! ¿Están limpiando la escuela?», pensé. Como se me hacía tarde seguí camino hacia la estación pero… la imagen de los chicos limpiando seguía en mi cabeza. «Y claro, si les enseñan a limpiar el colegio es obvio que después las calles estén impecables. Los japoneses no nacieron limpitos, ordenados y disciplinados, sino que esas cosas las aprenden desde chicos», pensaba.
Les cuento un poco sobre el sistema educativo japonés, al final del post probablemente entiendan por qué Japón es lo que es… o por lo menos eso fue lo que me pasó a mi
Siempre salgo con la cámara en la cartera, de hecho ya se ha transformado en un elemento de primera necesidad. Puedo olvidarme las llaves, los documentos (cosa que me está empezando a pasar) pero, ¿la cámara? ¡Nunca! Le saco fotos a todo lo que me llama la atención, y no saben el laburo que tengo después acomodando las fotos en la compu, estoy horas. En fin, la metodología es la siguiente: algunas de las fotos que saco las reservo para el blog y otras, para Twitter. ¡Ah! Que dicho sea de paso, mi usuario es MarianTV.
Bueno, hoy me hice la loca y dije: -¡Cambiooo! ¡Las fotos de Twitter al blog! «¿La temática?» Objetos que mezclan dos o más conceptos.
La idea de hoy era hablar sobre otra cosa pero bue… la realidad hizo que cambie de opinión.
El domingo 28/2, nos levantamos con Ale y decidimos ir a hacer una especie de picnic al aire libre. Ya no hace tanto frío y el cielo estaba totalmente despejado. Pasamos por el supermercado y compramos pan, fiambre, bebidas, etc. y emprendimos el viaje hacia Gamagori, una localidad que está a 1 hora y media de Toyota, en la prefectura de Aichi. Cuando estábamos llegando, cerca de las 13.30 hs. Ale recibe un llamado en su celular y estaciona el auto para poder hablar.
-¿Cómo? ¿En una hora? ¿Estás seguro? Justo estamos llegando para una playita de Gamagori -dice Ale.
-¿Qué pasa? -le pregunto preocupada. -Bueno, gracias por avisar -contesta Ale y corta.
-Era Lucas, dice que vio en el noticiero que están evacuando todas las costas del lado del Pacífico. Creen que en una hora viene un tsunami. -¡Qué!!!???? -Sí, como consecuencia del terremoto de Chile.
-¡No puede ser!!! ¡Estamos del otro lado del planeta!!
Si bien estaba al tanto del devastador terremoto que se había producido en Chile en día anterior, jamás imaginé que las olas llegarían a cruzar todo el Océano Pacífico hasta llegar a las costas japonesas.
Hace varias semanas atrás, en el post Productos y precios les hablé de los productos que consumo cotidianamente en el desayuno; hoy es el turno de algunos productos de limpieza.
Limpiador cremoso Como se hablan dado cuenta en la foto, este limpiador cremoso es la versión japonesa del famoso Cif. La traducción vendría a ser algo así como Jifu / ¥150 (US$1.66) – 270 ml.
Lavandina ¡Lo que estuve para darme cuenta cuál era! El envase es bastante raro por no decir horrible. Nunca entendí por qué la tapa es de color rosa y la botellita medio verdosa. Más allá de lo estético, la calidad y pureza del producto es incuestionable / ¥189 (US$2.1) – 600 ml.
Detergente Con el detergente fue más fácil, aunque no tiene nada de especial… bah, quizás sí. Desde que llegué a Japón, hace 16 meses usé sólo 2 botellitas, y hace unos días empecé la tercera. Bastante rendidor, ¿no? / ¥105 (US$1.17) - 600 ml.
Jabón en polvo Siempre uso el mismo porque la ropa queda impecable. Con una medida alcanza para un lavarropas completo. Si la ropa está muy sucia le pongo un poquito más / ¥329 (US$3.65) – 1 Kg.
Suavizante para la ropa Al igual que para muchos otros productos de limpieza, el suavizante para ropa viene en dos presentaciones diferentes: en botella de plástico y en sachet. La primera vez compré la botella y después la fui cargando. En este caso no es demasiada plata la que se ahorra comprando los sachets; lo que sí, se cuida mucho más el medio ambiente / Botella ¥399 (US$4.43) – 720 ml. // Recarga ¥299 (US$3.32) - 540 ml.
Toallitas húmedas Les encantan este tipo de toallitas descartables para limpiar cualquier tipo de superficies. Hay para la cocina, el baño, vidrios, etc. Las del baño, por ejemplo, una vez que los usás se pueden tirar al inodoro / ¥105 (US$1.17) – 1 paquete.
Protector para cocinas Como ya les conté en otro post, las cocinas de acá son diferentes. En general, tienen dos anafes y una parrillita bastante pequeña en el medio. No sé si se habrán dado cuento, pero para cada problema, los japoneses ya pensaron una solución, y como se les ensuciaba mucho la cocina cuando hacían tempura inventaron estos protectores descartables para proteger el resto de la cocina y no salpicar todo con aceite. Estos protectores de aluminio se consiguen en los Hyakuen shop / ¥105 (US$1.17)
Desodorante para tachos de basura Si bien reciclan y/o limpian la gran mayoría de los envases que tiran; la basura combustible, que mayormente son restos de comidas, siempre genera un poco de olor. ¿La solución? Estos desodorantes que se pegan del lado de adentro del tacho de la basura y absorben los malos olores / ¥105 (US$1.17) – 1 unidad.
Solidificador de aceite Ya sé, no entendieron. El tema es que en Japón no se tira el aceite que se usó para el tempura en la rejilla de la cocina. Para tirar el aceite usado en forma ecológica se utiliza este tipo de productos, y una vez solidificado y seco, se lo pone en una bolsa de plástico y se lo tira como basura combustible, osea para quemar.
Paños sanitarios para mascotas Estos no se si entra en el rubro productos de limpieza pero creo que tiene mucha que ver a la hora de hablar de la limpieza hogareña. Son unos paños que se colocan en los sanitarios de los perros y gatos para que absorban el pipi de los pichichos y mininos, y por supuesto, también el olor. Cuando los vi en el super parecían pañales, pero obvio que al ver la foto de un perro en la bolsa me dí cuenta que no eran jajaj!! Estos paños son la evolución de las piedritas sanitarias que usa mi mamá para sus gatos / ¥980 (US$10.89) – 1 bolsa de 26 paños de 60 cm. x 45 cm.
Preparar milanesas no tiene muchos secretos, ¿no? Carne de vaca, pan rallado, huevo, sal y ¡listo! Sin embargo, para Watanabe senseiera toda una novedad. Si bien en Japón comen carne de vaca, este plato era totalmente nuevo para ella. Imagínense que hasta le resultaba difícil pronunciar la palabra ”milanesa”.
En los comentarios del post Sushi hecho en casa, en donde ella me enseñó a hacer sushi; muchos de ustedes me recomendaron que le enseñara a preparar diferentes tipos de milanesas: milanesas a la napolitana, a la suiza, a caballo, etc. Al final decidí hacerle probar la milanesa tradicional y a la napolitana. Watanabe es una japonesa bastante natural, se cuida en las comidas, no come cosas dulces porque no le gustan y toma como mínimo 1 litro y 1/2 de té verde frío por día porque le hace bien a la piel. «¿Cómo le voy a dar una milanesa a caballo con huevos fritos? ¡La mato!!!» pensé.
Lo más interesante de todo esto no fueron las milanesas en sí sino algunos otras cositas relacionadas a esta comida, como por ejemplo: ¿Cuánto sale realmente un kilo de carne en Japón?, ¿Es verdad que no tienen horno?, ¿Milanesas o tonkastu? ¿Sushi de milanesas? «Ehhhhh??»
La idea de hoy es mostrarles algunas de las tantas fotos que saqué el fin de semana en Tateshina, prefectura de Nagano. El domingo nos tocó un día hermoso, el cielo estaba totalmente despejado; en cambio el sábado fue un día bastante gris, hasta me animaría a decir “sin gracia”. Las fotos de ambos días parecen de dos lugares distintos. Sin embargo, creo que los paisajes nevados siempre tienen su encanto, aunque reconozco que la presencia del sol lo cambia todo.
Sábado El sol se hizo rogar durante todo el día. Se veía gris o blanco por todos lados. De vez en cuando, el color de algún cartel desentonaba sobre el gris de fondo. El paisaje era un poco triste, pero por momentos tenía algo que lo hacía sumamente atractivo.
La foto nro. 1 fue la que más me atrapó. Nevaba bastante y ya habíamos decidido emprender la vuelta al hotel; y de repente, de la nada misma, aparece una misteriosa mujer con un paraguas transparente y saco negro. Apenas la vi quise sacarle una foto y le pedí a Ale que se acercara un poco con el auto. «¡Qué loco! ¿A dónde irá con este tiempo?», pensé. Caminó hasta desaparecer entre la nieve. La imagen parecía sacada de una película de suspenso.
Mientras mirábamos a esta señora caminar, vimos unas lucecitas a lo lejos que también nos llamaron la atención. Miro el mapa en el navegador del auto y veo un lago, pero la realidad era que estaba todo blanco.
-Son autos -me dijo Ale.
-¿Autos? ¡Pero si en el mapa hay un lago! -le contesté. - Sí, están medio locos, ¿no? Están haciendo drifting sobre un lago congelado.
Domingo
Nos fuimos a pasear nuevamente por las montañas. En el camino encontramos un templo budista. «¿Qué tenía de diferente a los otros que conozco?» La nieve. Si bien ya visité otros templos, el color bermellón característico de estos templos y la nieve combinan más que bien.
También pasamos por varias pistas de esquí. ¡Cómo le gusta esquiar a esta gente! No hay japonés que no sepa esquiar o hacer snowboard; es más, todos aprenden de chicos. «Y claro, la nieve está tan cerca que pueden venir todos los fines de semana», pensé. Yo me entretengo sacando fotos, o a lo sumo haciendo culipatín y… ¡ojo que también está bueno! jajaja.
«¿Qué es un onsen?», se estarán preguntando. Eso mismo quería saber yo!!! jajaj. No podía entender por qué a los japoneses les gustaba tanto meterse desnudos en unas piletas de agua muy caliente con otras personas, generalmente del mismo sexo.
-Si no fuiste a un onsen, todavía no viviste la verdadera experiencia japonesa -me dijo Sofía, una amiga argentina.
-Pero… me da vergüenza entrar sin ropa. Vos ya fuiste, ¿no? -le pregunté. -¡Obvioooo!!! Y ahora cada vez que puedo, vuelvo. Nadie te mira, cada una está en la suya. Para las japonesas es totalmente normal entrar desnuda a una pileta llena de mujeres.
Antes de contarles mi experiencia, porque obviamente me animé y fui, les cuento algunas cosillas acerca de esta tradición milenaria.
Características. Debido a su naturaleza volcánica, Japón ofrece una enorme variedad de piletas de aguas termales. Estos lugares son llamados onsen. El agua de los onsen emana desde la tierra absorbiendo a su paso una gran cantidad de minerales y alcanzando una temperatura promedio de 40ºC. Muchos japoneses asisten a los onsen en busca de los efectos curativos que producen dichos minerales.
Ubicación. Tradicionalmente, los onsen fueron al aire libre, aunque en la actualidad también existen muchas instalaciones de interior. Los que están al aire libre cuentan con piletones de mármol, granito o ciprés japonés y generalmente tienen una vista espléndida a las montañas. Los de interior, en cambio, son de azulejos, acrílico o acero inoxidable, similares a una pileta de natación pero… ¡Ojo! Que lo de “natación” es sólo por la forma; si llegan a nadar en el agua caliente se desmayan del calor a los 2 minutos.
Etiqueta. El tema más conflictivo, por lo menos para los que somos extranjeros es el tema de la ropa. Para entrar a un onsen hay que estar totalmente desnudo. Es más, se lo considera como algo ”impuro” el hecho de entrar al agua con ropa interior, bikini o una toalla. Existen onsen exclusivos para mujeres y otros para hombres, aunque tengo entendido que en lugares rurales aún existen algunos mixtos.
Otra cosa que no está bien vista son los tattoo; así que si son muy fans de los tatuajes, olvídense de ir a un onsen. Y con respecto a los ruidos, estos lugares son espacios en donde el silencio es muy valorado. Igualmente, cuando hay niños es diferente, porque en ese caso siempre hay un poco más de tolerancia.
Práctica ceremonial. ¿Por qué se lo considera una práctica casi ceremonial? Porque en realidad lo es. La religión autóctona de Japón, la sintoísta, está llena de rituales entre los que se encuentra este tipo de baños. Pero para los japoneses no es sólo cuestión de higiene, sino un lugar de purificación, tanto del cuerpo como del espíritu.
Bueno, ya saben lo básico, ahora les cuento mi experiencia.
Trabajo para el diario LA NACION desde 2004. Soy Diseñadora gráfica (UBA) y Especialista en gestión estratégica de diseño (UBA). Vivo en Toyota, Japón desde 2008. Ver perfil completo