DAR de todas las maneras posibles

Ayer se festejó el Día de la Solidaridad establecido en Argentina en homenaje a la madre Teresa de Calcuta, nacida el 26 de agosto de 1910. Para mí, estas fechas sólo sirven como recordatorio de la actitud con la que quiero enfrentar el mundo: UNA MIRADA ATENTA A LAS NECESIDADES DEL OTRO. Y nadie mejor que la Madre Teresa encarnó esa capacidad de servicio.

Las maneras de ayudar son infinitas. Todos, desde nuestro lugar, podemos tener una actitud de servicio con las personas que viven en situaciones de vulnerabilidad social. Pero también con nuestros amigos, con nuestra familia, con los vecinos.

En la Argentina hay miles de organizaciones que buscan mejorar la calidad de vida de las familias más desfavorecidas. Acá te paso sólo algunas sugerencias para que elijas:

Quiero Ayudar: un sitio en dónde podés encontrar las organizaciones que te necesitan como voluntario.

Red Solidaria: fundada por Juan Carr se ocupa de difundir las principales movidas solidarias del país como donación de órganos, inundaciones y gente en situación de calle. 

Fundación SI: reúne a miles de jóvenes que quieren ser parte de un  mundo mejor. Salen a hacer las recorridas nocturnas para dar comida y contención a las personas en situación de calle y tiene una fábrica de juguetes. También, se movilizan en tiempos de catástrofes.

1minutodevos:es un proyecto de jóvenes estudiantes universitarios, terciarios y jóvenes profesionales, que buscan ofrecer una respuesta a todas aquellas personas que quieren hacer algo por los demás, pero la falta de tiempo se los impide.

Hacer Comunidad: un sitio de Fundación La Nación en dónde las organizaciones publican sus necesidades: donaciones y voluntarios.

De yapa, unas movidas internacionales en dónde la gente se sumó a colaborar e hizo la diferencia.

¿Cómo canalizas vos tus ganas de ayudar?¿Te considerás una persona solidaria?

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¿Qué decir a una persona en situación de calle?

Las personas en situación de calles no son invisibles. ¿Qué decir la hablarlas?

Las personas en situación de calles no son invisibles. ¿Qué decirles cuando les hablamos?

Tanto si en tu mundo tropezar con personas en situación de calle es una constante como si por el contrario no lo es, es probable que ante la presencia de una persona sin hogar no solo te haya surgido la duda de si dar o no dar dinero… Es posible que te hayas preguntado por un segundo cómo es que esa persona acabó así, incluso quisiste acercarte y hablarla pero diferentes pensamientos te vinieron a la cabeza. No sabes qué decir, no tienes dinero que ofrecer, acabas mirando para otro lado… sigues adelante.

Lo cierto es que en ocasiones, es posible que acercarte e intercambiar un gesto o unas palabras, pueda ayudar tanto como una aportación económica a personas en situación de calle. Aquí van maneras de aproximarte a una persona sin hogar diciendo o haciendo lo correcto, según este artículo:

1. No tengo dinero pero, ¿puedo ayudarte de alguna otra forma?. Indudablemente, dinero es algo que una persona sin hogar necesita, pero a veces puede haber algo concreto con lo que puedas ayudar, bien sea ropa, comida, etc.

2. Asegúrate que la persona es una persona sin hogar. Puedes decir, “te veo a menudo sentado en el mismo lugar y me pregunto, ¿dónde pasas la noche?”. A veces la persona no es que no tenga un hogar. Quizás no necesita un sitio para dormir, pero puede estar desesperadamente necesitada de otras cosas.

3. Da los buenos días… pero hazlo mirando a los ojos. Esto lo retrata bien el testimonio de una de estas personas en el mencionado artículo cuando afirma “Una de las muchas cosas difíciles de no tener un hogar, es que te sientes menos humano. Es como ser invisible. Aquellos que sí tienen un hogar, casi nunca miran a los que no lo tenemos a los ojos. Mirar a una personas a los ojos y hacer un leve gesto de cabeza, es una de las cosas más respetuosas que puedes hacer”.

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¿Qué vas a hacer con el segundo extra en 2015?

Segundo extra en el 2015

No te sorprendas si el próximo 30 de junio tu reloj marque las 11:59:60 antes de pasar a las 12:00:00, pues este año será más largo, por lo menos por un segundo más. Así es como el 2015 nos regala una extra pequeña oportunidad de hacer las cosas que más queremos.

Por supuesto, todo esto tiene una respuesta científica, según el Observatorio de París la razón base a esta decisión es que la tierra sufrió un ligero retraso en su rotación y es por ello que agregar un segundo permitirá sincronizar los relojes atómicos con la tierra, o por lo menos lograr una precisión más exacta.

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Somos lo que damos

“A veces, los que menos tienen son los que más dan”

dice el final de este video que muestra a una persona en situación de calle, compartiendo una pizza con un joven que le dice que tiene hambre. Sin embargo, cuando el joven le hace este mismo pedido a personas comiendo en un restaurante, todos se niegan a compartir su comida.

Por eso, rescato la frase final que sostiene que:

“Sobrevivimos con lo que tenemos pero vivimos realmente con lo que damos”

porque estoy convencida de que SOMOS LO QUE DAMOS. No importa si eso es mucho, poco, si es dinero, tiempo, amor o consejos. Cada uno de nosotros viene a este mundo con la capacidad de amar y de dar. Está en nosotros, como queremos aplicarla y brindarla con los demás.

Conozco miles de ejemplos de personas – de todos los estratos sociales – que son generosas, solidarias, tienen un fuerte compromiso social y son empáticos con las necesidades del otro.

Y si bien uno a priori creería que quienes gozan de más comodidades económicas y beneficios están en mejores condiciones para brindar su tiempo y dinero a los demás, no siempre es lo que ocurre.

Por eso no tenemos que dejar de aprender de aquellos, que no teniendo sus necesidades básicas satisfechas, encuentran el tiempo y los recursos para dar algo a aquel que tiene menos.

Este es el caso de Delicia Ferreyra, que junto a su marido fundó el Merendero El Maná, en el barrio de Las Tunas, en el conurbano bonaerense.

“Ya en 2001 con el hambre que había en el barrio, y porque sabían que mi marido tenía trabajo, nos venían a pedir. Y empezamos sacando de la alacena hasta que un día nos dimos cuenta que con eso no alcanzaba. Y así abrimos el merendero acá, adentro de mi casa”, explica Delicia, una señora morocha, petisa y sonriente que no para de trabajar.

Por falta de espacio, el merendero de a ratos se convierte en comedor, sala de apoyo escolar y alberga otros proyectos en carpeta que van saliendo a fuerza de voluntad y de pedir. “La realidad es necesidad en este barrio”, cuenta Roberto, su marido. “A este lugar vienen los chicos con hambre y con ganas de mesa familiar, y los recibimos con los brazos abiertos”, dice.

¿Qué gestos podrías tener vos y todavía no estás teniendo?¿Creés que las personas que tienen mejor nivel adquisitivo, tienen una mayor obligación de ser solidarias?

QUE LOS POBRES NO NOS SEAN INDIFERENTES

“Que el grito de los pobres no nos deje indiferentes, que la soledad de los ancianos y la fragilidad de los niños nos conmuevan”

dijo el PAPA FRANCISCO en la festividad de la Inmaculada Concepción, rodeado de miles de fieles, en particular de enfermos y presonas con discapacidad. Y agregó:

“Ayúdanos a permanecer en escucha atenta a la voz del señor, para que el sufrimiento de los enfermos y de quién nos necesita, no nos encuentre distraídos, para que cada vida humana sea por todos nosotros siempre amada y venerada”.

Me parece una reflexión ideal como para terminar el año, pensando en qué cosas nos fueron indiferentes durante el 2013, y queremos poner “sobre el tapete” durante el 2014. Porque el clamor de quienes nos necesitan puede manifestarse de muchísimas maneras pero el problema es que no estamos atentos ni dispuestos a escuchar.

Un chico que nos pide plata por la calle, un abuelito que no tiene quien lo visite en el hospital, una madre de bajos recursos que hace malabares para poder llevar la comida a sus hijos todas las noches … Todos ellos son los rostros ocultos detrás del trabajo de innumerables organizaciones sociales que todos los días trabajan para mejorar la calidad de vida de los más necesitados.

Por eso cuando alguien te dice: “¿Che, te querés sumar a armar una caja navideña este año para una familia carenciada?”, “¿No querés apadrinar a un chico para que pueda terminar la secundaria?” o “¿Viste la movida de recolección de juguetes que están haciendo para el Día del Niño”?, en realidad te está dando la oportunidad de que le cambies el día o la vida a una persona vulnerable. Y es esa FRAGILIDAD HUMANA, a la que precisamente Francisco nos suplica que no nos mantengamos INDIFERENTES.

Porque el día de mañana, podemos ser nosotros los que estemos “pobres de abrazos”, “pobres de oportunidades”, “pobres de donantes de sangre” y necesitemos de la empatía y la solidaridad de los demás.

Asi que, este FIN DE AÑO, hagamos el ejercicio de DESPERTARNOS ANTE LA VULNERABILIDAD AJENA, de ESTAR ATENTOS a todas las señales de ayuda que tenemos en nuestro día a día y de CONTAGIAR a otros en este camino de DAR.

Si tenés ganas de comprometerte con alguna causa o colaborar con alguna organización social, te dejo estos sitios para que te inspires…

- HACER COMUNIDAD

- RUTAS SOLIDARIAS

- QUIERO AYUDAR

- UN MINUTO DE VOS

- CANSATE DE DONAR

- RED SOLIDARIA

¿Con qué realidad social querés empezar a comprometerte en el 2014?¿Cuáles son las problemáticas que creés generan más indiferencia en la sociedad en general y por qué?

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¡VAMOS TODOS A ABRAZAR MAS!

La nota de tapa del suplemento Comunidad del sábado pasado fue sobre SOLIDARIDAD ACTIVA: casos de personas que tienen el hábito de pensar en el otro y traducirlo en acciones positivas como forma de encarar sus vidas.

Para representar esta actitud frente al mundo, elegimos la imagen de una campaña de las agencias Ogilvy & Mather que busca estimular el DAR ABRAZOS. Acá se las muestro …

Lo que muestra la imagen son algunos de LOS BENEFICIOS DE DAR UN ABRAZO EN 6 SEGUNDOS. A saber:

- Aumenta el altruismo

- Genera OXITOCINA (la hormona del amor)

- Mejora la tensión arterial

- Eleva la autoestima

- Mejora el sistema inmunológico

- Aumenta la generosidad y otras conductas de la vida social

- Genera más paz

- Aumenta la empatía

Acá les dejo un VIDEO INCREIBLE sobre cómo el abrazo siempre es la mejor respuesta ante cualquier situación, incluso cuando se trata de extraños.

¿Qué sensaciones tenés cuando das un abrazo?¿Pensás que la gente debería abrazar más?

El empujón que necesitamos para ayudar …

La propuesta de ayudar puede venir de la mano de un familiar, conocido o desde la empresa en la que trabajamos que nos invita a sumarnos a alguna movida solidaria como juntar ropa o juguetes para un hogar o tapitas para el Garrahan. En otros casos, es porque nos sensibilizamos con alguna catástrofe y sentimos que no podemos permanecer ajenos.

Otras veces puede pasar que algún famoso que admiramos se pone la camiseta de alguna causa, y queremos darle nuestro apoyo. O simplemente que veamos alguien por la calle y querramos ayudarlo o que una publicidad de alguna organización nos toque el alma para motorizar nuestra solidaridad.

Como sea, siempre hay un LLAMADO DE ATENCION, alguien que llama a la puerta de nuestra sensibilidad y nos pone en contacto con ESE OTRO que nos necesita. Son muy pocas las veces (al menos en mi caso) en la que espontáneamente tengo presente, en mi cotidianeidad, que puedo tener diferentes gestos para alegrarle el día a otro.

Por eso me resultó muy CREATIVA la estrategia de Coca-Cola llamada “El cajero de la felicidad” por la cuál instalaron cajeros que repartían 100 euros en forma gratuita, con la única condición que las personas estuvieran dispuestos a compartirlos. Si decían que SI, incluso les ofrecían algunas propuestas como regalarle pañales a embarazadas/madres, tirar pelotas en una cancha o repartir comida para gente de la calle. Porque más allá de que no pueden comprobar cuántas personas efectivamente compartieron el dinero, se llevan la satisfacción de poder ver los videos y testimonios de los que SI lo hicieron,  y fueron felices mientras lo hacían.

Porque sólo hace falta UN ESTIMULO (que no tiene por qué ser monetario) que nos saque de nuestro trajín diario, de nuestras preocupaciones, para que la realidad de los otros pase a ser también nuestra realidad, y sintamos la necesidad de tener una BUENA ACCION y REGALARLES SONRISAS.

Ese es el secreto: que la felicidad del otro pase a ser más importante que la mía.

¿Querés algunas ideas de cómo podés ayudar a los demás en tu día a día?

- Doná ropa de abrigo a la gente de la calle: Fundación SI, Caminos Solidarias (caminossolidariosargentina@gmail.com), Noches de la Caridad (nochescaridad@lumencor.com.ar)

- Llevá alimentos a los comedores del barrio y juguetes a los hogares de niños.

- Anotate como donante de sangre y de médula ósea: www.dalevida.org.ar

- Regalá un libro.

- Ayudá a una persona ciega o mayor a cruzar la calle.

- Reciclá la basura (y así estarás ayudando a todos).

- Hacé click en porloschicos.com

- Visitá los sitios Hacer Comunidad, Rutas Solidarias, QuieroAyudar, Red Solidaria, o Cansate de donar y fijate a qué causa te querés sumar.

Para terminar, un VIDEO que refleja cómo cuando uno tiene una buena acción, esa energía positiva se contagia, generando  que otros también quieran ayudarnos a nosotros.

 ¿Qué harías vos si te regalan $1000 pesos para ayudar a otros?

 

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El video “Giving”, furor en las redes sociales

En sólo una semana, el video “Giving” de la operadora de telecomunicaciones tailandesa True Move H ha conseguido 8,2 millones de reproducciones en You Tube, viralizando así un mensaje conmovedor de generosidad, empatía y sensibilidad. ¿En qué consiste? Esencialmente, en una cadena de favores entre un niño tailandés y el dueño de un restaurante. El resto, miralo por vos mismo así no te arruino el final.

La publicidad cierra con esta gran frase: “DAR ES LA MEJOR COMUNICACION”. Y si bien está orientada a un fin comercial, es válida para todos los aspectos de la vida. Porque siempre una mirada profunda, un oído atento, una mano amiga, un abrazo o un gesto de amor son las mejores manera de acercarnos a una persona y de empezar un diálogo sincero, desde el corazón.

Este mensaje ya ha sido transmitido a través de diferentes películas como Cadena de favores, de la que rescato esta escena increíble en la que el que AYUDA entiende que haciendo eso, se está salvando a él mismo. Creo que si todos entendiésemos que en la medida que ayudamos a alguien que lo necesita – sin importar cuál sea su necesidad – nos estamos enriqueciendo a nosotros mismos, tendríamos otras prioridades y el mundo sería un lugar mucho mejor.

Por último, si bien no es exactamente el mismo enfoque, sumo esta publicidad del TMB Bank (de Tailandia) que lanzó su marca “Haz LA Diferencia” haciendo un filme para empoderar a las personas, para invitarlas a perseguir sus sueños, para inspirarlas a pensar en grande. El mismo está basado en el verdadero nacimiento del equipo de fútbol PANYEE FC, integrado por chicos que viven en una pequeña villa flotante al sur de Tailandia, llamada “Koh Panyee”.

¿Conocés alguna otra publicidad o película que transmita estos mismos valores o mensajes inspiradores?

Empezá tu día con una sonrisa :)

A este consejo de Libertad – inmortal personaje de Mafalda – yo le agregaría “verás lo divertido que es ir contagiando a todo el mundo”. Porque hay pocas cosas más contagiosas que una sonrisa, la alegría, el buen humor, la energía positiva.
Mañana, 19 de julio, cuando se celebra el Día del Pequeño Gran Gesto promovido por la ONG Dibujá una Sonrisa, podemos aplicar todas estas recetas y muchas más.

La consigna es simple. Que todos tengamos pequeños gestos cotidianos de amor y solidaridad con nuestros seres queridos, nuestros compañeros de trabajo o con cualquier extraño que nos cruzamos en el día. Desde saludar con un “Buen día” al colectivero hasta cederle el asiento a una persona mayor en el subte o ayudar a cruzar a una persona ciega la calle.

Acá les dejo 10 acciones concretas para ayudar en este día, y también el resto del año:

  1.  Donar ropa de abrigo (a alguien que duerme en la calle, a 1 ONG como Cruzada Patagónica  o Cáritas
  2. Ayudar a alguien necesitado a través de Rutas Solidarias
  3. Juntar tapitas y papel para el Garrahan
  4. Regalar un libro
  5. Convertirse en donante de órganos en el INCUCAI
  6. Llamar a un pariente o amigo que esté solo
  7. Hacer click en Porloschicos.com y de esta forma hacer una donación gratuita
  8. Sumarse como voluntario al Banco de Alimentos (por 1 día, turnos de 4 hs.)
  9. Donar sangre
  10. Perdonar a alguien o pedir perdón

Y para que vean lo potente que puede ser sólo un simple gesto, acá les dejo un video (perdón, es en inglés) sobre Hannah Brencher, una jóven que estaba deprimida y que cada día le costaba más levantarse de la cama. Un día estaba en el tren y una mujer se subió, parecía muy triste, sacó un anotador y le escribió una carta. Y se dio cuenta que algo pasaba en ese momento, que se olvidaba de su dolor en ese momento y ahí se prometió que le iba a escribir a cualquier persona que lo necesitara. Así fue como fundó The World Needs More Love Letters (“El mundo necesito más cartas de amor”), una movida que hoy le escribe cartas a personas de todo el mundo.

 ¿Qué gesto de amor vas a tener vos mañana?

Cambiar el mundo a tiempo …

El eterno desafío de querer cambiar el mundo se renueva cada día cuando abrimos nuestros ojos. Desde que nos despertamos hasta que nos acostamos, se nos presentan un millón de oportunidades para que esto de HACER UNA DIFERENCIA pase de ser una UTOPIA a una REALIDAD consciente, elegida, sostenida y compartida.

Por momentos, se presentan ocasiones trágicas o excepcionales en las cuáles podemos sacar a relucir nuestra máxima expresión de la empatía. Con las INUNDACIONES, millones de argentinos se “solidarizaron” con la situación de los damnificados y se movilizaron para sacarlos de una situación de emergencia.

Pero para CAMBIAR EL MUNDO se necesita mucho más que un espasmo solidario, se necesita un compromiso a largo plazo, un cambio de actitud frente a la vida, frente a las necesidades del otro, se trata de vivir de manera responsable en cada cosa que hagamos.

Acá les dejo dos reflexiones sobre la actitud de los argentinos frente a las inundaciones que valen la pena leer.

La otra solidaridad por Sergio Sinay

Con el agua llegó también la solidaridad. No es una frase original. En estos días trágicos se han agotado, por otra parte, los títulos y modos de señalar la oleada solidaria hacia las víctimas de las lluvias e inundaciones. En un país que periódicamente es herido por desdichas casi siempre previsibles y muchas veces evitables, la solidaridad, como las mareas, vuelve una y otra vez a las costas. No sólo se manifiesta como fenómeno social, sino también como hecho mediático de alto rating (durante el cual el periodismo, sobre todo el audiovisual, vuelve a mostrar su actual devaluación, su desconcierto, su confusión entre espectáculo e información, entre obviedad y profundidad). En las aguas revueltas se confunde la solidaridad permanente, silenciosa, organizada y esforzada de muchos con la solidaridad espasmódica, exhibicionista y hasta utilitaria de muchísimos otros. En esta confusión se genera la ilusión de que “somos una sociedad solidaria”. Este tipo de declaración, repetida y amplificada miles de veces, calma la conciencia de muchísimos, mientras otros (dejados de la mano de autoridades irresponsables, corruptas e inmorales, usados para el proselitismo vil de militantes oportunistas) ven ahogados a sus amigos, a sus seres queridos, a su presente y a su futuro.

Un país en el que un funcionario (Daniel Coroli, Autoridad del Agua de la provincia de Buenos Aires) puede pronunciar impunemente una frase tan canalla como “Es mejor pagar indemnizaciones que hacer obras costosas” (ver Clarín del 18 de mayo de 2008), y en el que otro funcionario pudo decir que el accidente del tren de Once hubiera dejado menos víctimas si hubiese ocurrido en un día feriado, es un país condenado a nuevas tragedias que se parecen mucho a asesinatos colectivos. Esos funcionarios no hablan por sí mismos, reflejan una ideología, un paradigma. El de quienes gobiernan con desprecio absoluto por la vida humana. Un desprecio imperdonable en cualquiera, pero mucho más imperdonable en quienes ante la sociedad sólo tienen responsabilidades y deberes, y nada más que responsabilidades y deberes. Quien elige gobernar o formar parte de un gobierno (nacional, provincial o municipal) haría bien, y contribuiría a ahorrar daños y vidas, si recordara eso: que sólo tiene responsabilidades y deberes. A la luz de lo que se ve en estos días todos ellos lo han olvidado. Todos. Sin distinción de jerarquías y jurisdicciones. Imperdonablemente.

No es la primera vez. Terrible, amarga y tristemente, tampoco será la última. Que alguna vez lo sea, no dependerá de que estos personajes tomen conciencia. Como el escorpión, jamás traicionarán a su naturaleza. No lo harán. Que alguna vez sea la última dependerá de una sociedad que tras sus raptos solidarios suele regresar (con excepciones honrosas y numerosas, pero no suficientes todavía) al interés personal, al egoísmo, a votar por la propia comodidad a desentenderse de lo común y colectivo, al patriotismo fácil. Si se practicara la solidaridad cotidiana de respetar normas, leyes y reglas, de respetar al otro en la vida y los actos de todos los días, de honrarnos mutuamente en cada conducta laboral, ciudadana, personal, barrial, familiar, pública o privada, íntima o social, quizás otros gallos cantarían, no llegarían a los gobiernos quienes hacen cálculos miserables, las lluvias nos encontrarían mejor guarecidos y los trenes frenarían donde deben. Harían falta también menos festivales solidarios. ¿Es necesario un festival para ser solidario, no se puede serlo en silencio, a cambio de nada y no a cambio de un show musical? ¿No hay un secreto parentesco entre esas conductas y las de gobernantes y funcionarios que muestran su “solidaridad” en fotos y filmaciones?

Respetar reglas de tránsito, no arrojar basura en las calles, cuidar los espacios públicos, no estacionar en las bajadas para cochecitos y sillas de ruedas, no manejar hablando por el celular o enviando mensajes de texto (eso pone en peligro otras vidas), respetar velocidades máximas, ceder un asiento, no adelantarse en las colas, pagar impuestos, no coimear, no explotar a quien trabaja para uno, no mentir para sacar ventajas, respetar las ideas que no concuerdan con las propias, tomarse el trabajo de leer programas, votar con conciencia, no callar ante las injusticias cotidianas y, cuando llega el caso, dar no aquello que nos sobra, sino algo de lo que nosotros mismos necesitamos (como decía Khalis Gibran). Son apenas algunas sencillas maneras de ser solidarios en el día a día, no en el espasmo de la tragedia. Seguramente hay muchas más. Las hay. Cada uno puede engrosar la lista. Y ponerla en práctica. Para que la solidaridad que viene con el agua no se vaya también con ella. Y para que no se lleve la memoria.

 

Un país que se mira en espejos deformantes por Fernanda Sandez | Para LA NACION

Y vamos, y corremos, y socorremos. Que agua, que pañales, que ropa. Que “Yo fui”. Que “Yo también”. Nos miramos entre nosotros, encantados. Y nos convencemos: este país tiene futuro. Tan solidarios, todos. Tan buena gente. “Somos”, pensamos. Y somos en plural y somos muchos, y buenos, y brotan las palabras que tanto nos gustan (“pueblo”, “abrazar”, “ayudar”) y por unas cuantas horas que a veces son días -pero que nunca llegan a una semana- nos sentimos reivindicados.

Y vamos, y corremos, y seguimos corriendo. Que el semáforo en rojo, que el peatón, que qué me importa. Que “Yo no fui”. Que “Yo tampoco”. Nos miramos entre nosotros, espantados. Y nos convencemos: este país no tiene futuro. Tan egoístas, todos. Tan mala gente. “Son”, pensamos. Son ellos, no yo. Yo soy otra cosa. Yo, argentino. Y brotan las palabras que tan poco nos gustan (“ellos”, “pelear”, “dividir”) y por unas cuantas horas que a veces son días -y siempre mucho más que una semana, porque crecimos escuchando eso- nos sentimos el peor país del mundo.

En el medio debe haber algo, alguna otra cosa. Ni tan optimista ni tan catastrófica. Un espejo menos bondadoso y también menos cínico. Pero ¿cómo transitar por ese medio si hace rato que no pasamos por allí? Lo nuestro es la gloria o la caída, la gesta o la abyección. Antes del gran agua, de hecho, veníamos de unos cuantos días de autofestejo: que la reina, que el Papa. Entonces llegó la lluvia a empaparnos los pies. A mostrar en qué clase de calabaza andábamos viajando.

Ya nos pasó. Y ya nos volverá a pasar todo: el baile, la fiesta, las doce de la noche y el fin del sortilegio. Quizá por eso la frase de Ricardo Darín -definió a la Argentina como “un país niño”- molestó tanto. Porque estaba en lo cierto. Porque amamos los cuentos de hadas, de héroes y salvadores. Siempre es lo mismo: un restaurador, un conductor, un amado líder, un héroe colectivo. Y, si no lo hay, nos encantamos solos con nuestro propio y distorsionado reflejo. Un país con buena gente. Que la hay, sin duda, y a montones, y que suele multiplicarse por miles cuando las circunstancias así lo demandan. Pero el impulso solidario del momento no puede -ni debe, en alguna medida- sostenerse en el tiempo ni reemplazar otras cosas. Para eso existe otra instancia. Y esa instancia se llama Estado. La red invisible que sobrevive a toda catástrofe y se ubica más allá de voluntarismos y coyunturas. Más allá de cada uno y más cerca del nosotros.

Natalia, vecina de Floresta e inundada por asalto, mira el cielo plomizo con desconfianza y se permite, después de tantas lágrimas, una ironía. “Es muy conmovedora la solidaridad, pero no nos protege de las próximas lluvias”, dice. Y está en lo cierto, porque quien sí puede hacerlo tiene un nombre mucho menos bonito y fue, por años, torpedeado discursivamente primero y desmantelado en los hechos, después. El Gobierno habla, como de un paciente gravemente enfermo, de su “recuperación”. Pero que personas como Natalia sigan tratando de leer su destino en el color de las nubes dice alguna otra cosa. Que todavía no hemos logrado recuperar realmente ese todo que es de todos, por ejemplo. Que -demasiado a menudo- seguimos sintiéndonos de visita en nuestro país y mirando, extrañados, eso de lo que alguna vez nos sentimos orgullosos. Pero, y sobre todo, que a la hora de la verdad y los remolinos, con las buenas intenciones nunca es suficiente…

 

¿QUE OPINAS DE LOS ARTICULOS DE SINAY Y SANDES?¿TE PARECE QUE LOS ARGENTINOS NOS QUEDAMOS EN MERAS INTENCIONES?

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