¿Cómo ayudar a una persona de la calle?

Son los invisibles, los olvidados, los marginales. Son personas que se encuentran en el límite de la sociedad y que, en gran medida, ya no se sienten parte de ella. No tienen casa, ni trabajo, ni cobertura médica y en algunos casos, ni siquiera identidad. Sólo preservan unas pocas pertenencias que abrazan hasta cuando duermen para sentir que, al menos, algo les es propio.

Son aquellos que viven en situación de callesegún la ONG Médicos del Mundo son más de 15.000 las personas que viven en la calle, en paradores del gobierno o intermiténtemente en hoteles/conventillos en la Ciudad de Buenos Aires – y que cuando llegan las bajas temperaturas del invierno, alcanzan su nivel máximo de vulnerabilidad y peligro.

Por eso, numerosas organizaciones sociales llevan adelante diferentes iniciativas tendientes a brindarles comida caliente, ropa de abrigo y frazadas, pero también una asistencia social y una contención emocional que sigue funcionando durante el resto del año. Porque los problemas estructurales que cargan estas personas, necesitan de un acompañamiento permanente y paciente.

Es asi que la comida es una excusa para poder devolverle la humanidad a estas personas, reconocerlos como iguales, mirarlos a los ojos, tenderles una mano y a partir de eso ver qué pueden hacer para ayudarlos a salir de esa situación: tramitárles el DNI, conseguirles una pensión o plan social, acompañarlos a un hospital cercano, ponerlos en contacto con una asistente social o hasta reinsertarlos laboralmente.

ACA LES DEJO UN MAPA INTERACTIVO CON TODOS LOS LUGARES QUE AYUDAN A PERSONAS EN SITUACION DE CALLE (fijate el que te quede más cómodo para poder sumarte)

Jorge, voluntario de la Parroquia Nuestra Señora de Loreto, charla con Carlitos

Carlitos duerme todas las noches en la puerta de un negocio en la calle Coronel Díaz al 2400 y recibe con felicidad a los voluntarios de la Parroquia Nuestra Señora de Loreto, que sale los lunes a las 21:30 en diferentes recorridos a ofrecer comida y una mano amiga a quienes viven en la calle. Allí, Jorge – uno de los voluntarios – se acerca para asesorarlo sobre cómo recibir un subsidio habitacional o la mejor manera de pedir un turno para conseguir el certificado de discapacidad.

Esta parroquia es una de las 30 que conforman las Noches de la Caridad, un movimiento que ya agrupa a 1000 voluntarios que salen por las noches a atender a aquellos que no tienen techo. Las personas interesadas en sumarse pueden escribir a nochescaridad@lumencor.com.ar

Otra movida interesante es la campaña “¡Frío Cero!” que lanzó la Red Solidaria bajo el lema “No mata el frío, mata la indiferencia”. Ubicados en una carpa situada al lado de la Catedral Metropolitana, voluntarios de esa organización, junto a los de otras instituciones religiosas, educativas y deportivas, reciben donaciones, trazaron trayectos para recorridos nocturnos de ayuda y suman nuevos colaboradores.

La oficina del Operativo Frío Cero en la Catedral de Buenos Aires

 

La carpa, denominada “Oficina en la Calle”, permanecerá abierta hasta la primavera. Quienes deseen colaborar con frazadas o como voluntarios pueden acercarse a la Plaza de Mayo todos los días, entre las 19 y la medianoche. El teléfono de la Red Solidaria es 4796-5828, y su mail hola@redsolidaria.org.ar

Por su parte, la Fundación Sí, que lidera Manuel Lozano, retomó sus habituales “recorridas solidarias”. En estos trayectos, los voluntarios asisten a personas en situación de calle de la Capital, el conurbano y distintas ciudades del interior del país con alimentos y ropa de abrigo. El punto de encuentro es la esquina de Riobamba y Mitre. Para unirse a los más de 2000 voluntarios de la Fundación Sí hay que escribir a recorridas@fundacionsi.org.ar o llamar al 4858-0154.

La Fundación Pobre de Asís, que acoge a hombres mayores de 40 años en situación de calle, solicita frazadas, ropa de abrigo y alimentos, especialmente lentejas. La dirección del hogar, al que se pueden acercar las donaciones, es Rómulo Naón 3200, en el barrio de Saavedra. El teléfono es 4547-0230.

A su  vez, Amigos en el Camino ayuda a personas solas y familias que duermen a la intemperie. Lo hacen durante todo el año en varios barrios de Capital Federal. Además del plato caliente y abrigos, dan una mano con necesidades puntuales como medicamentos o muebles y mano de obra cuando las familias logran salir de la calle y empezar de nuevo en una vivienda. Los interesados pueden visitar su página de Facebook.

Por último, Caminos Solidarios son un grupo de voluntarios que realiza los recorridas nocturnas por varios barrios de la Capital Federal llevando un plato de comida caliente, ropa y abrigo a la gente en situación de calle. Como el resto de las organizaciones, invitan a la comunidad a unirse. Para contactarlos, escribir un mensaje privado al facebook Caminos Solidarios Argentina.

Al trabajo de las organizaciones sin fines de lucro se suma el operativo Plan de Prevención contra el Frío, del Ministerio de Desarrollo Social de la ciudad. A través de diferentes móviles se acercan a asistir a las personas en situación de calle y convencerlas de que ingresen a los refugios, que permanecerán abiertos las 24 horas. Se abrió además la línea telefónica de Atención Social Inmediata (108) para reportar casos de personas en situación de calle que necesiten de la asistencia social.

 ¿Qué te parece que hace falta hacer desde las políticas públicas o el sector social para conseguir que todas las peronas puedan salir de la calle y tener una vivienda digna?


¿Quién dijo que es fácil ser solidario?

Seamos sinceros. Nadie discute la satisfacción que genera el ayudar en cualquiera de todas sus formas, pero eso no quita que no requiera de esfuerzo y sacrificio. En muchos casos implica dejar de compartir tiempo con la familia, con amigos o dedicar fines de semana enteros a una acción solidaria. Anoche, por ejemplo, viví una experiencia que me hizo revalorizar esta verdad de que vale la pena sacrificarse por los demás, porque en definitiva es uno el que se vuelve más “rico”.

Mi amiga Itatí me invitó a la Noche de la Caridad que hacía su parroquia Nuestra Señora del Rosario que queda en Palermo, que consiste en repartir comida a la gente que vive en la calle. Además de voluntarios estaban necesitando autos, asi que accedí a ir con el mío, sabiendo que iba a tener que atravesar toda la capital federal en pleno horario pico de embotellamiento. El diario está al lado del Luna Park, en pleno micro centro y tenía que llegar a las 20 a Bonpland al 1900, en Palermo. Mínimo 1 hora. Salí entonces a las 7 del trabajo, con el compromiso de no ponerme de mal humor por el caos de autos.

Llegué a las 20 en punto y ya estaban todos los voluntarios cargando las cajas en los autos para hacer la recorrida. Me encontré con Itatí y nos acercamos al cura para que nos asignara un recorrido. ¿A que no saben a dónde nos tocó ir? Sí, sí, nada más ni nada menos que a PLAZA DE MAYOOOOOOOOO (a los despistados les aclaro que queda a 5 cuadras del diario). Ergo, teníamos que volver a desandar todo el camino, también con bastante tráfico.

Después de asimilar por unos minutos la noticia, y esperar a otra amiga de Ita que se sumó al equipo, partimos con la alegría de una misión que sabíamos iba a alegrar a muchas personas que duermen solas en la calle o que están cartoneando para poder sobrevivir. Y la alegría fue mucho mayor después cuando nos fuimos encontrando con diferentes personas a las que les dábamos un sandwich y una estampita. Charlar con ellos, conocer sus historias, mirarlos a los ojos y hacerlos sentir por un instante, que no están solos.

¿A qué voy con esta reflexión? A que es verdad que estuve 3 horas arriba del auto yendo y viniendo, pero que sin ese esfuerzo no hubiera tenido al posibilidad de conocer a Franco, que para en la vereda de la AFIP y nos hizo reír un rato con sus cuentos; a un jóven de Campana que dormía en las puertas Catedral esperando hablar con la presidenta para que le consiguiera un trabajo y se ofreció como voluntario para las Noches de la Caridad o a una familia de Avellaneda que cartoneaba en Av. de Mayo y Perú.

Ni tampoco me hubiera emocionado con la gran solidaridad que existe entre la gente de la calle, que experimenta un fuerte sentimiento de hermandad y eso se traducía en que nos indicaban en dónde dormían sus “compañeros” para que ellos también recibieran su ración de comida. De muchos ni siquiera saben sus nombres, pero sí saben que comparten la situación de exclusión y de extrema necesidad.

Justo hace un par de días recibí un mail de Manuel Lozano haciendo un balance de las Recorridas del Frío que hicieron este invierno desde la Red Solidaria y ahí también volví a reconfirmar que si todos hacemos un pequeño sacrificio, podemos de verdad modificar la vida de las personas. Acé les transcribo el mail para que entiendan de lo que les hablo:

Este jueves 29 de septiembre se terminaron las recorridas nocturnas por el frio. Se realizaron en Buenos Aires, Rosario, Cordoba, Concordia y Resistencia. Si pusiéramos las recorridas de este año en número, tendríamos que decir que:

Fueron 140 noches.

Participaron 1500 voluntarios.

Gestionamos 189 DNI.

Repartimos 70.000 sopas, más de 2.000 frazadas, 1.500 pares de medias, 10 toneladas de galletitas, entre otras cosas.

Pero nos olvidamos de contabilizar lo más importante: los abrazos, los momentos compartidos y las historias. Los números, aunque contengan varios ceros, siempre son fríos. Estas recorridas superaron todo lo que podíamos esperar.

Por eso creo es buena recordar algunos de los tantos logros conseguidos:

-A Sergio que recibió su alta, luego de un año de internación por adicciones, y una empresa organizadora de eventos lo empleó y ya alquilo una habitación en una pensión en Bernal

-A Jorge, que está trabajando junto a sus dos hijos y sus dos hijas en una bailanta del conurbano, y regresó a devolvernos las frazadas que le habíamos entregado porque seguramente otro las necesitaría.

-A Sol y Mercedes, de 13 y 15 años, que estaban solas bajo el autopista esperando a su mamá que había ido al médico, y resultó que su mamá había fallecido de HIV. Hoy están reincorporándose a la escuela y viven en un hogar en San Miguel

-A Segundo, que hace 4 meses no consume, arrancó a trabajar en un bar, lo efectivizaron y en sus horas libres está aprendiendo a leer y escribir.

-A Gaby, que no consiguió un trabajo, sino dos, en una empresa y de delivery en una casa de empanadas.

Muchas vidas cambiaron en estas 140 noches. Muchos volvieron a creer en ellos mismos y se animaron a buscar otra alternativa. Muchos nos demostraron que quieren una nueva oportunidad y cuando la tienen, saben aprovecharla. Muchos otros aun siguen esperando.

Gracias a todos los que formaron parte de esta campaña contra el frio.

Gracias a los que nos ayudaron a difundir! Gracias a todos los que hicieron RT!

A Megatlon que nos prestó su casa para desde allí organizarnos y salir a caminar. (Nos hicieron sentir como en casa)

A Knorr, Unilever, Danone y Granix por ayudarnos a que todos los días tengamos para dar.

Y A CADA UNO DE LOS 1500 VOLUNTARIOS. Hace unas semanas atrás una periodista me preguntó: ¿No corren riesgo los voluntarios que salen a caminar de noche? Hubiese mentido si decía que no. GRACIAS POR ENTENDER QUE EL RIESGO AL QUE ESTÁN EXPUESTOS QUIENES DUERMEN EN LA CALLE, ES MUCHO MAYOR AL RIESGO QUE NOSOTROS DECIDIMOS CORRER.

¡Gracias por animarse a correr el riesgo!

ABRAZO ENORME,

Manuel Lozano

USTEDES QUE OPINAN, ¿VALE LA PENA CORRER EL RIESGO?