Pensá por vos mismo

Los prejuicios vuelan por el aire, se nos meten debajo de la piel y llegan hasta nuestro corazón. Vienen de la mano de nuestros padres, nuestros maestros, nuestro entorno, los medios de comunicación o cualquier persona con la que interactuemos.

Pero lo más grave de todo, es que se cuelan en nuestro razonamiento y hacen que rechacemos todo lo que es diferente. Y que por miedo, le imprimamos a determinado grupo de personas, características y actitudes que no necesariamente tienen.

De acuerdo con el Mapa Nacional de la Discriminación presentado por el Inadi a fines de 2013, los principales motivos de discriminación padecida en nuestro país tienen que ver con el nivel socioeconómico, con la condición de ser migrante, con el color de piel y con el aspecto físico, . El estudio también señala que la mayor parte de las conductas discriminatorias no se da en situaciones de crisis, sino en la normalidad de los ámbitos educativos, los laborales y la vía pública.

En este VIDEO, se ve claramente como la mujer se asusta ante un musulmán con un bolso y no ante un ejecutivo de rasgos arios.

Pero esto de no poder pensar por nosotros mismos y dejarnos guiar por pensamientos de otros, lamentablemente, nos pasa a todos. Por eso, el desafío es romper con las barreras de los prejuicios y darnos la oportunidad de conocer realmente, a cualquier persona que se cruce en nuestro camino. No encasillar, no generalizar, no juzgar.

Como pasa en este video, que ante diferentes situaciones, uno tiende primero SIEMPRE, pensar mal. Por eso, DEMOS EL BENEFICIO DE LA DUDA, NO ASUMAMOS NADA, PREGUNTEMOS A LOS INVOLUCRADOS.

Eso también sucede cuando como padres intentamos que nuestros hijos no se junten con determinadas personas o que no frecuenten determinados ambientes. O también como amigos, buscamos incidir en con quiénes se relacionan las personas que más queremos.

Pero, ¿qué pasa cuando nosotros nos sentimos discriminados?¿Cómo nos sentimos cuando alguien nos prejuzga por dónde nacimos o cómo estamos vestidos? Todos en algún momento vivimos en carne propia estas situaciones injustas y desagradables. NO LE HAGAMOS LO MISMO A LOS DEMAS.

¿Alguna vez te sentiste discriminado?¿Cuáles creés que son los principales motivos de discriminación hoy en la Argentina?

Las apariencias engañan

Hay que ser realistas. No es fácil vivir en un país en el que la inseguridad se disfraza cada día con una máscara diferente y sale a desfilar por todos los rincones del territorio. ¿Cómo no estar paranóico cuando todos los días uno se entera de un asalto nuevo en la vuelta de la esquina?¿Cuando la oferta de drogas atraviesa todos los estratos sociales?

Y si bien es cierto que uno tiene que estar más precavido que de costumbre y tomar todos los recaudos posibles ante las amenazas reales que hoy existen, eso no nos habilita a ser prejuiciosos por “portación de cara”. Lamentablemente, hoy en día, uno se cruza a la noche con una persona en situación de calle o a un cartonero haciendo su trabajo, y enseguida piensa que es un ladrón.

Por suerte, LAS APARIENCIAS ENGAÑAN. Ya lo hemos aprendido todos en diferentes momentos y contextos de nuestras vidas: familiar, laboral, social, deportivo … Personas que en la primera impresión nos caen mal, nos parecen “caretas”, “conchetos”, “grasas”, “raros”, después terminan siendo personas valiosas, e incluso, grandes amigos.

Lo mismo pasa con los “villeros”, con los “negros”, con los “bolitas” y con todas esas personas a las que equivocadamente cargamos con sobrenombres y atributos negativos, simplemente porque pertenecen a un determinado contexto socioeconómico, por el color de su piel o por su país de origen.

LAS GENERALIZACIONES NUNCA SON JUSTAS. Eso también es una regla de vida. Es verdad que algunas personas que viven en las villas roban, pero también lo hacen los que viven en un country y forman parte de las “mafias del asfalto”. Lo importante, en cada caso, es conseguir pasar por encima de las apariencias y llegar a conocer a la persona que se enconde detrás.

A modo de reflexión, les comparto la Campaña Luchemos Contra el Racismo de las Naciones Unidas que justamente intenta concientizar sobre el racismo, la xenofobia y la intolerancia, problemas frecuentes en todas las sociedades. La misma invita a todas las personas a participar activamente de esta iniciativa, difundiéndola en las redes sociales, interiorizándose sobre el tema, escribiendo mensajes de concientización, etc.

También existen otras organizaciones como ACNUR o como la Organización Internacional de Migraciones que trabajan para asistir y para devolver la dignidad a los refugiados o a los migrantes, mostrando su costado más humano.

Yo, con que tan solo la próxima vez antes de hacer un juicio de valor negativo sobre una persona sin conocerla, se detengan a ver qué hay detrás de esa cara, me doy por hecha. YO LUCHO CONTRA ESTE INSTINTO TODOS LOS DIAS DE MI VIDA.

¿Cuáles creés que son los prejuicios que están más instalados en la sociedad?

¿Qué ves cuando me ves?

El hombre es un animal social y es por eso que como bien decía Umberto Eco: “es la mirada del otro quien nos define y forma”. El peso de lo que piensan los demás, de lo que nos creen capaces o del lugar que nos asignan en la sociedad, es muchas veces más paralizante  y limitante que las verdaderas barreras existentes.

Esto es exactamente lo que sucede con las personas con discapacidad. Este colectivo de 3 millones de argentinos que todos los días se enfrentan con la condena social de ser “diferentes”. Hoy, 3 de diciembre, cuando en todo el mundo se celebra el Día Internacional de la Discapacidad, vale reflexionar sobre qué vemos y qué deberíamos ver cuando vemos a una persona con discapacidad.

Pasar de la lástima y el prejuicio, a la admiración y el énfasis en sus potencialidades. De la indiferencia a la exhaltación por la diversidad. Del miedo a la curiosidad por lo diferente. Este chiste de Tute refleja perfectamente cómo se sienten las personas con discapacidad en una sociedad como la nuestra.

A lo largo de los 10 años que llevo en el diario, tuve la oportunidad de conocer a numerosas personas con discapacidad que me mostraron una manera diferente de vivir la vida, y en las cuales se humanizaron virtudes como la voluntad, la templanza, el valor, la fortaleza y la sabiduría. 

Una madre como Laura Di Benedetto, que a pesar de movilizarse en una silla de ruedas desde los 8 años por una enfermedad que le afecta la médula, se animó al desafío de tener hijos, junto a su marido Tomás. “Los preconceptos sociales reinantes aplastan los sueños hasta que uno se convence de que no puede hacer mucho”, decía Laura en una nota publicada en el suplemento Comunidad en 2008.

Laura Benedetto con su hija Mora

En su caso, gracias al permanente apoyo de sus padres y su marido, logró sobreponerse al prejuicio social, terminó una carrera universitaria, tuvo numerosos empleos y hoy disfruta plenamente de sus hijos Mora y Santiago.

También me conmovió haber conocido a Mariela Almada, que todos los días viaje de Laferrère, La Matanza, al Cenard para entrenarse en el lanzamiento de bala y disco. A esta veinteañera, su ceguera no le impidió vivir del deporte y ser medalla olímpica de bronce en Pekín.

Pero lo más llamativo de su historia, es que la enfermedad genética que le quitó casi la totalidad de su visión, también afecta a su madre y a cinco de sus siete hermanos. “Mi casa no tiene nada adaptado, es una casa normal. Cuando todos queremos ver un programa es un problema porque no entramos juntos cerca del televisor. Tener una familia en la que todos están en la misma te ayuda”, explicaba Almada, a la vez que recordaba una infancia en la que se las ingeniaban para hacer lo mismo que cualquier otro chico. “Le poníamos una bolsa a la pelota para poder oírla y jugábamos en la plaza. Hoy por hoy la única diferencia es que tardo un rato más en encontrar las cosas o en cocinar.”

Mariela Almada, lanzadora de bala y disco

Otro lindo descubrimiento fue Juan Foa, que producto de un accidente en una pileta quedó en silla de ruedas y cuando le pregunté si eso le había cambiado la vida me contestó: “sigo haciendo lo mismo que antes, sólo que a menos centímetros del piso”.  Hoy trabaja en el Banco Francés, sigue cultivando su gran pasión por el turismo y además es uno de los integrantes de la selección argentina de Quadrugby.

Estos son sólo algunos, pero desde ya que hay muchos más. Por eso aprovecho este día para hacer este pequeño homenaje a estas personas que cambiaron mi forma de ver y sentir la discapacidad. Pero ahora la pregunta te la hago a vos: ¿qué sensaciones te genera ver a una persona con discapacidad?