De cadete porteño a productor patagónico de frutas orgánicas

 

Pablo MacKinley tiene tatuada en la cara la sonrisa inagotable que genera la satisfacción de hacer realmente lo que lo apasiona: trabajar la tierra. La mueca de la sonrisa se transforma en carcajada cuando recuerda aquellos días alocados en los que corría por el microcentro porteño para cumplir sus tareas de cadete. Siempre me llamaron la atención las historias de vida de personas que rompen las cadenas del sistema económico y el mandato social y se animan a empezar de nuevo para seguir su vocación.

No fue fácil tomar la decisión pero un día no aguantó más y sintió que tenía que buscar su destino en el interior del país:  se fue a vivir a un pueblito de La Pampa por tres años y finalmente ancló su futuro a San Martín de los Andes. Con el tiempo, se convirtió en el único productor orgánico de fruta fina de la zona y junto a su familia llevan adelante este proyecto que le cambió la vida.

Pablo MacKilney en su Chacra La Constancia

Pablo MacKilney en su Chacra La Constancia

“En el 90 cuando todavía era soltero compré una chacra de 3 hectáreas con plata que cobré de una herencia. Acá conocí a mi mujer y los primeros años fueron muy duros. Un día en un local vi que traían fruta fina desde El Bolsón y me pareció un buen negocio. Me fui a asesorar al INTA, a la Secretaría de Agricultura y empecé con la primera plantación de frambuesas”, explicaba Pablo, mientras me llevaba a hacer una recorrida por los cultivos de la Chacra La Constancia (02972-421250). Esta que empezó siendo una tierra virgen, hoy se ha transformado en una granja paradisíaca, con un arroyo que la cruza, un molino que la adorna, vacas que proveen de leche para elaborar dulce de leche casero y numerosas filas de plantas y árboles en donde las diversas frutas miran al sol.

Gracias al aporte de un inversor se puso en funcionamiento un proceso de 3 años hasta que empezo a ser redituable. En la actualidad, en la época de cosecha, Pablo emplea a 8 personas todos los días para poder tener la fruta en el día y llevarla fresca a los puestos de venta. Con la montaña de paisaje de fondo, se pueden apreciar las hileras de los cultivos de frambuesa, rosa mosqueta, moras, cascis y muchas otras frutas finas.

“Este es un estilo de vida que no pasa por lo economico. Yo disfruto de la paz del lugar y de haber logrado organizar el trabajo con otras personas de manera horizontal: somos todos compañeros acá. El máximo valor que le doy a este emprendimiento es poder ciar a mis dos hijas en el campo. Además uno aprende muchas cosas: por ejemplo, que cuando uno es productor, la naturaleza manda”, decía Pablo que si bien cuenta con un terreno de 300 mil dolares, prefiere levantarse todos los días para ensuciar sus manos en la tierra.

Todo el manejo de la granja es orgánica, no utilizan pesticidas ni fertilizantes. “Si bien este enfoque es mucho más caro, al final de cuentas la producción es de mejor calidad. Fertilizamos con el guano de la vaca y hacemos el desyuye manual”, agregó Pablo.

De diciembre a abril es cuando tienen la época de mayor trabajo porque es cuando empiezan a podar para conseguir fruta temprana. Justo para Navidad y Año Nuevo que es xuando hay mayor afluencia de turistas en San Martín de los Andres. De lunes a sábado, las mujeres cosechan lo que puedan por día y se les paga por kilo. En el mismo día, la mayor parte de la producción es vendida en resataurantes, una verduleria y un supermercado. Algunas de peor calidad se venden en baldes y se congelan para hacer helados y licuados. El resto lo guardan para hacer dulces caseros que venden durante todo el año.

La granja también es aprovechada como paseo para los turistas y ahí es cuando las hijas de Pablo hacen su aporte el negocio familiar. Ellas son las encargadas de recibirlos, hacerles un recorrido por todas las actividades del lugar y llevar a los visitantes a la dulcería para que adquieran algunos de los productos orgánicos que recién fabricaron.

El caso de Pablo es solo uno de los tantos que de vez en cuando escuchamos de personas que rompieron el molde y hoy son felices con su nueva apuesta. Creo que todos en algún momento de nuestras vidas tuvimos el sueño de dedicarnos a otra cosa diferente a la que hoy hacemos. En mi caso, me hubiera gustado ser tenista profesional o filósofa. Para lo primero ya es tarde, para lo segundo siempre se está a tiempo …

¿En algún momento tuvieron una crisis vocacional que podría haber cambiado el rumbo de sus vidas?¿Cuál es su profesión frustrada?

  • Alberto Dolmann

    Adoro tus notas y las de Belen ! Me identifico siempre con ustedes !!! Gracias !!

  • Adrian

    La verdad que largaría todo y empezaría de nuevo en otro lugar. Harto de Cristina K, Harto de la empresa en la que trabajo, y Harto de la manga de inútiles con los que trabajo.

    • patricia

      Y yo ni te cuento ADrian ….

  • carla

    Excelente nota. Me siento un poco identificada.Me encanto!

  • Virish

    “En el 90 cuando todavía era soltero compré una chacra de 3 hectáreas con plata que cobré de una herencia” es lo mismo que sacarse la loteria… asi cualquiera.-

  • CarolinaR

    Gracias por este soplo de esperanza y reconocimiento que todo se debe tener en base al trabajo honesto!
    Lo malo es que se necesita sí o sí del capital inicial para largarse. Y en este país, eso es lo difícil de conseguir.
    Aplausos al por mayor a esta gente (cómo se les puede comprar productos sin estar allá?).
    Siguen demostrando que se progresa cuando se pone voluntad y se trabaja. Algo ya totalmente perdido y desvalorizado por los políticos actuales.
    Nuevamente, gracias!
    Yo tendría campos para recuperación de animales. Claro, al no producir, no ganaría más que la inmesa felicidad de que los animales viven felices y sin peligros.

  • Ramiro

    Excelente Nota!!!
    Felicitaciones por la nota, muy linda e inspiradora.

  • Isabel

    Si no se puede comprar tierra también se puede alquilar.

    Este señor, si comenzó con una herencia y no se la gastó en viajes ni en el casino. La invirtió en algo productivo. UN EJEMPLO

  • María José

    Dicen que en la vida nada es casual no? Hace un par de años estamos hablando con mi marido de irnos a algún pueblo del interior y empezar una vida nueva…y este fin de semana con un énfasis terrible, que hoy, siendo lunes, estoy intentando buscar en la web, pueblos para vivir, lugares que necesiten gente trabajadora, no sé bien qué busco, lo que sí sé(sabemos) es que no quiero vivir más acá en la capital…Y me encuentro con esta nota…Me encanta, y espero poder dar ese paso. La verdad que estamos desorientados, no sabemos para donde rumbear, de qué trabajar, los dos mediamos los 40 y siempre trabajamos en puestos administrativos, pero podemos cambiar de trabajo si la experiencia lo vale.
    Gracias por esta nota, y si alguien sabe de algún lugar para recomendar… Bienvenido.

  • Marichu

    Quę hermoso leer rstos sueñis y proyectos oara un cambio de vida… volver a las raices..buscsr la paz..y más tiempo para compartir . El trabajo ..sin esfuerzo…no existe… al menos en lacgente de bien y con principios. Son jóvenes ( es una gran ventaja ).No aflojen…perseveren. la Argentina tiene todo ..y nos lo ofrece… busquen… visiten… el lugar les va a hablar y los enamorará… escúchenlo . Siempre wuise vivircen el interior. Tenco casi 65..y sigo soñando con vivir en San Rafael Mdza.. un tiempo..antes de dejar este mundo. Ese lugar..nes mi lugar en el mundo. Sigo buscando una propiedad c terreno..para cumplir mi sueño. No aflojemos…. Les deseo todo lo mejor y que Dios los bendiga con su sueño!!