Maestros de corazón

 

Algunos maestros viven durante toda la semana en las escuelas ubicadas en parajes del norte argentino; en otros ámbitos, algunos colegas dedican sus días a que chicos de bajos recursos o con discapacidad puedan recibir los conocimientos que necesitan; esto demuestra la vocación de miles de docentes que los lleva a permanecer en las aulas, aún en las peores condiciones edilicias y pedagógicas.

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Un docente en la Escuela N° 379 Pueblo Ocloya de la comunidad aborigen Laguna del Tesorero (Jujuy)

Por eso, a poco del festejo del Día del Maestro (11 de septiembre) y en una época en la que su figura se encuentra – lamentablemente – bastante bastardeada, vale la pena destacar distintos reconocimientos que buscan revalorizar este rol, que incide de manera tan determinante en el futuro de los alumnos.

Por ejemplo, la red social educativa “Aula365 Speedy” y Educared Argentina premiarán al mejor “Maestro de Corazón”, elegido en internet. Este mes, ingresando al sitio http://argentina.aula365.com/maestro-de-corazon , los usuarios podrán conocer la historia de cinco docentes argentinos que trabajan en distintos puntos del país y se destacan por su dedicación, desempeño y trabajo diario.

 Ellos son: Carolina Busilacchi de la Escuela Nuestra Señora de la Esperanza de Granadero Baigorria, Santa Fe; Patricia Giorgetti del Colegio “La Inmaculada” y Nora Miró de la Escuela Ciclo Básico Común, ambos establecimientos de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires; Germán Divi de la Escuela Hospitalaria y Domiciliaria Dr. Viano de Santiago del Estero; y José Condori de la Escuela 295 de San Carlos de Bariloche.

Por su parte, este viernes 24 de setiembre, el Consejo Superior de Educación Católica (Consudec) realizará la trigésima cuarta entrega de la distinción Divino Maestro, que este año llevará por lema “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”.

La tradicional estatuilla se entrega como reconocimiento a la tarea de hombres y mujeres que, durante toda la vida, han dedicado sus esfuerzos a la educación como docentes en todo el país y son reconocidos por generaciones de estudiantes como auténticos maestros.

También con motivo del Día del Maestro, el Gobierno Nacional destacó la labor de los docentes, con la mención “Maestro Ilustre 2010″.

Los docentes fueron elegidos por los ministerios de Educación de cada provincia y de la Ciudad de Buenos Aires, en respuesta a la iniciativa del Gobierno Nacional de distinguir a docentes de todo el país en su día.

Para la selección se tuvo en cuenta a los docentes en actividad, con reconocida trayectoria, destacado desempeño frente a los alumnos y reconocimiento de la comunidad educativa. Asimismo, se consideró la formación académica y el compromiso con la escuela expresado en propuestas innovadoras.

Seguramente vos también conozcas a algún docente que admires por su compromiso y dedicación. Contanos su historia …

  • MARIA ELVIRA

    ES TAL COMO LO RELATAN Y LA SITUACION SE REPITE EN EL SUR DE NUESTRO PAIS, DONDE LOS ESPOS@S SON MAESTROS ESPECIALES: LEASE DAN CLASES DE DEPORTES, MUSICA, ETC. A UN GRUPO DE ALUMNOS SEGUN LAS EDADES Y ASI EL MAESTRO DA AL RESTO EL PROGRAMA.
    HAY QUE REPENSAR EL TEMA, NO CREEN???

  • Juan Carlos

    Les quiero compartir otro de estos ejemplos de vida que me tocó vivir; y como la anterior refleja las dificultades que implica vivir en el campo, por más que este se encuentre a 50 km del obelisco, y a tan solo 37 cuadras del asfalto.
    Esta historia, que por más que hayan transcurrido 40 años, sigue vigente hoy día para miles de chicos del país; con un agravante más, que es el tener medios masivos de comunicación que les muestran como es la vida en la ciudad, lo que conlleva a que todo lo que para nuestra infancia de hace 40 años fuera una vida normal; sea para la infancia y en especial para la adolescencia de hoy, al tener medios de comparar, una vida dura y llena de carencias y privaciones.
    La escuelita a la que concurría con mi hermano, se encontraba casi lindante con el campo en que vivíamos; a unos 800 mt si íbamos a campo traviesa, o a más de 2,5 km si íbamos por las calles. El ir a campo traviesa significaba cruzar 6 alambrados de púas, atravesar campos arados, ir haciendo equilibrio entre los surcos de verduras; esquivando la bosta de las vacas, las montañas de los hormigueros de hormigas coloradas y los cardos y las ortigas. Este camino lo podíamos hacer cuando no llovía y uno o dos días después de que lloviera. Cuando llovía lo hacíamos a lomos del percherón, ya que ese día no iba a tener que sacar agua del aljibe ni para las vacas, ni para el riego, ya que no teníamos ni molino, ni luz eléctrica. Otra parte importante de esta travesía diaria, era el calzado, “las malditas botas de goma Pampero”; siempre por lo menos 2 números más grandes, lo que me provocaban quemaduras por el roce en las piernas; y el frío que en invierno nos congelaba los pies al pisar la escarcha, lo que me producía una enfermedad de la que en la ciudad nunca más escuché “los Sabañones”, que te hacían picar los pies a la noche hasta la desesperación.
    Este camino nunca lo hicimos a desgana, ni como ocurre hoy en muchísimos lados, aún en las ciudades, por una taza de mate cocido y un pan, o por un plato de comida; sino por el contrario, casi siempre era una carrera jugando a los pistoleros, o a los espadachines munidos de alguna rama, copiados de aquellas pocas veces en que vimos una película en el cine del pueblo; y esto lo hacíamos después de un desayuno, que si lo hiciera hoy, me moriría en la mesa por el colesterol, o me tendrían que hacer un trasplante de hígado.
    A mis 10 años, tuvimos que utilizar solamente el camino por las calles para ir al colegio; y esto ocurrió porque la prima de mis amigos del campo de enfrente (Tita y Evaristo), que se llama Teresa, sufrió de poliomielitis. Así que solidario con mis amigos, nos turnábamos los días que no llovían o luego de que en la calle no hubiera barro, entre Evaristo, la Tita, José, Daniel, y yo, en empujar la silla de ruedas de la Tere, por las calles de tierra atravesando los huellones de los camiones y tractores. Esto, que a la mayoría les parecerá tristísimo, yo lo estoy escribiendo con una sonrisa en la cara, ya que lejos de ser una carga el llevar a la Tere, era una fuente inagotable de juegos y aventura, ya que nos peleábamos entre todos por ser Fangio manejando un coche de carreras. Los días de lluvia, ahora que lo pienso, tendría que haber pintado al percherón de naranja; ya que era la “combi” con que mi hermano y yo, pasábamos a buscar primero a Tita y Evaristo, y después a Tere y su hermano José. Todos a lomos del caballo, con la Tere cruzada casi sobre el cogote, y con la silla de ruedas atada a una cincha, ya que no hay monturas para percherones; y ni les cuento lo que es ir a lomos de un percherón, lomo que es tan ancho como una mesa.

  • MARTA PISANO

    SOY DOCENTE JUBILADA,CREO QUE HACER LAS COSAS BIEN,NO DEBE SER UN MERITO,
    SINO,UNA OBLIGACION,POR ESA TAREA RE-
    CIBIMOS UN SUELDO,QUE ES DINERO DE TODOS LOS CONTRIBUYENTES.CREO POR SUERTE QUE LA MAYORIA DE LOS DOCENTES
    SON BUENOS,MUY POCOS SON BUENISIMOS Y ALGUNOS SON MALOS Y EJERCEN MALA PRAXIS AL IGUAL QUE LOS MEDICOS,DE-
    JANDO EN EL CAMINO A MUCHAS GENERA-
    CIONES DE ALUMNOS FRUSTRADOS,SIN HABER RECIBIDO CONOCIMIENTOS.
    ME CONSIDERO UNA BUENA DOCENTE Y MEJOR PERSONA,DISCULPEN LA PEDANTERIA
    HOY DIRIJO UN MUSEO,CON LA PAG.
    http://www.museoluisjosepisano.com.ar OJALA
    LES AGRADE Y SIGO TRABAJANDO Y LUCHAN
    DO POR MIS IDEALES Y ACONSEJANDO A LOS JOVENES A QUE NO SE DROGUEN Y NO SE ALCOOLICEN.SIEMPRE TRABAJE EN TA-
    LLERES DE PLASTICA,CON NIÑOS Y ADOLES
    CENTES,DONDE REFLEJABAN LA LIBRE EXPRESION.GRACIAS ATTE.MARTA PISANO DESDE SAN MARCOS SIERRAS.CBA.

  • Isabel

    Juan Carlos emocionante tu relato y muy hermoso porque transpira a verdad. A pesar de los inconvenientes ibas a la escuela con alegría y te trae lindos recuerdos.

    Te invito a que veas mi blog
    paseocanalito.blogspot.com