“Cada uno puede poner lo mejor de sí”

Ingresar en Angel Carranza 1962 es como entrar en casa. A primera vista, la casona nos recibe con paquetes de donaciones acomodados en alimentos, agua, ropa, zapatos. Hay talleres con calor a hogar y abuelas tejiendo, una panadería que nos perfuma con exquisito aroma a pan recién horneado. Recorremos un gran patio colmado de bellísimos banderines, con niños aprendiendo a ser solidarios de la mano de sus madres, nos encontramos en la Fundacion Si, te invitamos a conocer a Manuel Lozano, un luchador por la igualdad de oportunidades, una persona fiel al estilo de puertas abiertas de la Fundación.
La primera pregunta es casi obligada ¿cómo haces para manejar Fundación Si y no enloquecer?

Es sencillo, es esto que ves (dice Manuel señalando al patio colmado de niños y voluntarios), es el equipo de trabajo la mayor riqueza que tiene la Fundación. Es un grupo enorme, en todo el país somos cerca de 2000 voluntarios de los cuales hay muchos que son estables, con un compromiso enorme, que ya nos conocemos hace tiempo, que sabemos en qué es bueno cada uno. Este es un espacio donde cada uno puede poner lo mejor de sí, entonces todo resulta muy fácil. Es hermoso. Somos todos amigos o nos llevamos muy bien y el equipo te permite ir descansando en el resto de los integrantes.

¿Qué disfrutas de tu labor en la Fundacion?

Todo. No lo puedo considerar “un trabajo”, no sólo porque no cobro sino porque es lo que amo hacer. Si me preguntas cuál es mi lugar en el mundo, te digo “Angel Carranza 1962. De hecho pienso más como adornar este lugar que mi casa. A mi casa llego, me acuesto, duermo y vuelvo.  Mi vida pasa acá dentro y me encanta.

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¿Cómo planeaste la Fundacion Si?

Todo se fue dando, no fue muy planificada. La veo como un espacio abierto donde todos puedan formar parte.

Me parece clave que las puertas siempre estén abiertas, se pueda entrar, preguntar “qué hay para hacer” y ya ser parte.

Me parece que es algo que nos distingue y que me encanta que así sea.

Participan de muchísimas campañas, como la semana de la sopa en Agosto, reciben donaciones, ¿cómo manejas las colaboraciones con empresas?

Nosotros elegimos cuando arrancamos no recibir fondos del Estado, así que nos solventamos únicamente con aportes privados, ya sea de empresas o de particulares. La verdad es que tenemos la suerte de trabajar con empresas que están súper comprometidas con nuestros proyectos, desde lo humano por parte de los empleados que también ponen el cuerpo. Eso está bueno porque es seguir generando consciencia. Creo que para lograr un cambio real y profundo tenemos que ser cada vez más, a eso apuntamos todo el tiempo.

Una de las campañas más conocidas que tienen es la de Recorridas Nocturnas.

Hace dos años que pasamos de las “Recorridas del frio” a las Recorridas Nocturnas, se hacen los 365 días del año, sin importar el frio, el calor.

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¿Cómo empezaste a trabajar con personas en situación de calle? ¿Cómo fue el acercamiento?

Arrancamos con dos amigas, no pensamos que jamás fuera a suceder esto, hoy pasamos de eso que era sólo en las noches de frio una vez por semana a hacerlo en forma diaria con un abordaje integral.

Hay muchos profesionales que trabajan voluntariamente, tenemos diferentes equipos: médicos, psicólogos, gente que trabaja las adicciones, con las embarazadas y los bebes, con los abuelos en calle, un equipo que trabaja inclusión social, inclusión laboral. Abordamos todas las problemáticas que vamos encontrando en calle. Fue todo parte de un aprendizaje de lo que fuimos viendo, de cosas que nos fueron saliendo mal y  que nos fueron saliendo bien, de hechos dolorosos que veíamos y pensábamos de qué forma poder abordarlos, de limitaciones con las cuales nos encontrábamos.

Decíamos “hasta acá llegamos de esta forma, tenemos que ver cómo superar aquello” y así se formaba un área nueva… Así se fue gestando todo lo que nos permite hoy no estar focalizados en el frío sino más bien en que puedan mejorar su calidad de vida y ayudarlos a salir.

¿Cómo surgió la panadería en la sede de Palermo?

Nosotros creemos que más allá del impacto que podemos tener en cada uno de los proyectos, formar una nueva generación comprometida y educar en solidaridad son claves. En Diciembre de 2013 hicimos una fábrica de juguetes aquí. En ese caso, los chicos construían un juguete, sabían para qué era, no se lo llevaban ellos… y preguntaban “¿por qué es para otro?” Ahí podíamos explicarles que hay gente que vive en la calle y no recibe un juguete porque no tiene familia y eso los empieza a hacer conscientes de la realidad y que ellos también pueden ser parte de la solución. Es nuestra idea de formar una generación que va a poder continuar con lo que nosotros soñamos y seguir modificando la realidad que tanto falta hace. De allí surgen estas ideas de poder trabajar con los más chicos esto, en el caso de la panadería, junto a los mayores amasan pan que luego es repartido en las recorridas nocturnas.

Mucha gente se está sumando a los movimientos solidarios, pero siempre sobre cuánto hay que involucrarse… que le dirías a alguien que quiere empezar a ayudar.

Creo que el camino del voluntariado es muy personal y muy íntimo de cada uno, donde cada quién debe ir buscando el espacio en el cual se sienta cómodo para que eso perdure en el tiempo. No a todos nos interesa trabajar las mismas problemáticas obviamente, el desafío es ir buscando esos caminos hasta encontrar el lugar. Ojalá que la Fundacion sea el espacio para muchos.

Hay que animarse a empezar. Nos cuesta mucho dar el primer paso… surgen frases como “no conozco a nadie” “¿y qué tendré para hacer” “yo no tengo plata”… hace falta un rato, puede ser una noche en la semana o dos horas libres para venir acá, siempre tenemos cosas para hacer.

 

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¿Qué características tienen que tener aquellos que se quieran sumar como voluntarios a la Fundación?

La característica es que no hay características. Es heterogéneo en las edades, los lugares de donde vienen, las ideologías, las creencias, la sexualidad… en todo. Adelante, hay señoras tejiendo que tienen 80 y pico, está lleno de chicos en la panadería, hay profesionales, hay amas de casa, jubilados, estudiantes, desocupados. Hay personas que antes eran destinatarias de nuestros proyectos y ahora son voluntarios. Es difícil poner una característica, si te diría que deben tener mucho amor para dar, eso es lo que nos une y nos identifica a todos.

¿Qué historia de voluntarios podes contarnos?

Esta es una casa abierta todos los días gracias a los voluntarios. Las recorridas se realizan todos los días, es un compromiso con el otro enorme. El compromiso de los voluntarios del interior, donde el contacto es por mail o por teléfono. Ni hablar de gente que arrancamos ayudando y hoy es voluntario, hay gente que está trabajando hoy aquí que la conocimos en la calle. Es un cambio 180 grados porque no solo pudieron cambiar sus vidas, sino que están cambiando la vida de otros. El cambio es contagioso y eso es lo maravilloso.

Seguí a la Fundación SI en Twitter @sifundacion

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Esta esta una nota de Revista Lima

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La fuerza de los prejuicios

Este “experimento social” que consiste en ver la respuesta que tiene la gente común frente a un mendigo que pide plata para comer o para el colectivo y un profesional o ejecutivo, muestra cómo – incluso sin ser conscientes – juzgamos a las personas por su apariencia y condición social.

Pero en este caso, la reacción inlcuso es más llamativa y preocupante, porque los ciudadanos comunes se inclinan más por ayudar al profesional y no al que vive en situación de calle, cuando claramente este último es el más necesitado.

Sin embargo, es muy probable que las personas se hayan sentido más identificados con el caso de aquel que sale del trabajo y se quedó sin monedas para volver a su casa, que con aquel que no trabaja y vive de pedir limosna, al que elije, en algunos casos, ni siquiera escuchar.

¿Por qué será que nos asusta tanto lo diferente?¿Por qué no podemos concentrarnos en la persona que está del otro lado y escuchar lo que necesita? Esta imagen que está circulando en las redes sociales, ilustra perfectamente que más allá del color de la piel, de las creencias religiosas, de la elección sexual y también de la condición social, todos somos seres humanos con las mismas necesidades de amor, cuidado y respeto.

Pero, ¿de qué manera discriminamos los argentinos? Según el Mapa de la Discriminación 2013, elaborador por el Inadi, el 38% de los consultados considera que la discriminación tiene que ver con la falta de educación, el 24% que es una violación de los derechos humanos y el 16% que es una cuestión moral.

En relación a cuáles son los grupos sociales más discriminados, el 85% considera que son las personas pobres, el 78% que son las personas con sobrepeso u obesidad y el 71% que son las personas migrantes de países limítrofes.

Por otro lado, los lugares en donde en mayor medida las personas encuestadas perciben mucha o bastante discriminación son los boliches bailables, la calle, las escuelas, la televisión y las comisarías.

¿Cuáles son los principales prejuicios que creés que hay que erradicar de nuestra sociedad?

“Ayudar es muy fácil”

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A Luis Merino el voluntariado le cambió la vida. Alguien, tras detectar su relativo desencanto con el día a día le animó a hacerse voluntario. Como le gustaban los libros y el estudio, esa oportunidad en una biblioteca que encontró un día en internet le pareció ideal. Se animó. No sabía que pasaría solo una tarde entre libros y tras esto un año entero entre personas, pero no cualquier tipo de personas.

La biblioteca estaba en un hospital de enfermos terminales y pronto el contacto con los libros se tornó en contacto con aquellos que esperan la muerte. Estar tan cerca de lo que es el final, le hizo ver el valor de la vida. Una vida, la suya, que había construido según le habían dicho que era lo correcto. Padre de familia y al cargo de decenas de ingenieros en una reconocida entidad bancaria de España, algo le decía sin embargo que no, que eso no era lo que debería ser la vida, no sentía que pertenecía a ese entorno, a esa estructura programada y ‘correcta’.

Lo que pasó a partir de ahí nos lo cuenta a través de una charla amigable. Hablar con Luis es hablar con un hombre como él dice ‘reencarnado’, vibrante, lleno de entusiasmo, de ganas de hacer la diferencia. El camino lo ha encontrado a través de una sucesión de experiencias y lo ha canalizado a través de un maravilloso proyecto, AnforaSoftware. Nos cuenta su historia, inspiradora y llena de coraje y amor por el otro en tres preguntas.

Luis, ¿dónde estaba el problema, qué te hizo ver la necesidad?

La verdad es que todo comenzó con mi contacto con el voluntariado, para mi fue como cuando la vida te da una bofetada para que reacciones. Yo vi morir a mucha gente, niños, jóvenes, ancianos en muchas diferentes circunstancias y esto me hizo ver que la vida de verdad es un suspiro. Me dije “yo voy a intentar hacer de la vida algo interesante, que cada mañana me levante con ganas”. Tenía que hacer algo para encontrar un sentido a ese escenario de cartón piedra que me parecía la vida.

Comencé hacer un curso de emprendimiento social y gracias a mucha gente que se movía en el campo de la cooperación me di cuenta de algo de lo que no era consciente: el mundo está lleno de dispositivos móviles. Yo no me lo creía. Pensaba que lo que le haría falta a la gente en muchos lugares sería calzado, ropa… otras cosas. Tuve que contrastarlo para darme cuenta que era verdad, hay millones y millones de móviles en el mundo y muchos se encuentran precisamente en países en vías de desarrollo. Fue entonces que me pregunté… ‘Y si introducimos contenidos educativos en dispositivos móviles para llegar a niñ@s en lugares remotos donde no llega la educación’. Si podemos hacer eso, podemos no cambiar radicalmente la realidad, pero dar posibilidades, abrir el horizonte para muchos… Así nació AnforaSoftware

¿Qué fue lo qué desencadenó su paso a la acción?

Luis y Alfredo. Impulsores de Anfora Software

Mi hija tenía 7 años cuando un día me dijo, -“¿papá, me ayudas con los deberes?” – y me presentó dos hojas con 20 sumas y yo pensé… ‘este es el momento en el que Ángela va a odiar las matemáticas para siempre’ y yo, un tipo cuadriculado al que le encantan las matemáticas me dije ‘tengo que hacer algo’ y le hice un programa para el teléfono muy sencillo con música y sonidos para aprender a sumar. Cuando estábamos en un atasco, esperando en la sala del médico, o en ratos muertos aquí y allá… jugaba con el programa. Se motivó tanto que de repente las matemáticas pasaron a ser su asignatura favorita y comenzó a traer unas notas estupendas. Pasó de ser algo aburrido a ser algo divertido. Ahí es donde yo dije: ‘si hacemos que el aprendizaje mediante una forma divertida le pueda llegar a niños que estén en lugares donde de otra forma la educación no llegaría, ¿qué sería posible?‘. Nunca pensé que con lo que ofreces en el teléfono se van a hacer ingenieros, ni periodistas… pero sí  creo que puede ser la llave para que encuentren una motivación, que les despierte la pasión para poder aprender. Fue así que comencé AnforaSoftware, con un prototipo y lanzándome a probarlo primeramente en Nicaragua

¿Qué hace que el tiempo dedicado a este proyecto merezca la pena?

La vida es algo más de lo que te habían contado siempre. Siempre te han dicho que tienes que progresar, conseguir un trabajo estupendo, que tus vecinos te mirarán bien, que tu familia pensará que todo es genial, te vas a cambiar de coche cada poco tiempo… ¡es todo estupendo! ¡es genial! … pues nos han engañado. Eso no funciona, puedes llegar a lo que te han dicho y ver que vida sigue siendo gris y creer que no hay nada mucho más allá. Sin embargo hoy me despierto cada día a las cuatro de la mañana por que no puedo dormir, porque estoy emocionado. Tener la posibilidad en la mano de darle posibilidades a otra gente es lo mejor que te puede pasar. Puedes ayudar, puedes transformar, es algo impagable y me dan ganas cada mañana cuando me levanto de madrugada de abrir las ventanas y gritarle a mis vecinos, ‘es fácil, es muy fácil‘.

AnforaSoftware es un proyecto increíblemente inspirador a través del cual niños que de otra forma no tendrían contacto con la educación, pueden acceder a ella y encontrar la motivación por desarrollar el amor por el estudio, si se les hace divertido a través juegos y programas interactivos en dispositivos móviles. Con tabletas y juegos, lleva la educación a lugares recónditos así como a aquellos lugares donde hay niños que por otras razones pierden el contacto con el estudio, como niños en hospitales. Si quieren conocer más detalles sobre este proyecto, no dejen de navegar por su web.

Y si te gustó esta historia, esta otra te hará entender aún más donde para muchos se esconde la felicidad:  ‘Encontrando la felicidad fuera de la norma‘.

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Este es un post de Idealistas.org

Creatividad que salva y mejora vidas

Muchas veces la solución a un problema está al alcance de la mano, pero no podemos verla con claridad. Porque no somos especialistas en el tema, porque no estamos bien enfocados, porque no le preguntamos a los afectados qué necesitan …

Con los temas sociales esta brecha muchas veces se estira por factores como el desconocimiento, el miedo, la falta de iniciativa, el no saber cómo manejarse frente a realidades muy diferentes a las propias.

Pero cuando una persona o un grupo de personas consiguen aplicar la empatía y la creatividad al servicio del bien común, se pueden mejorar muchas problemáticas sociales.

Este es el caso de Street Store, una iniciativa que surgió en Sudáfrica con la idea de unir las necesidades de ropa de la gente que vive en la calle con las ganas de donar del resto de los ciudadanos. Miren el video y vean como de manera muy simple, TODOS QUEDARON CONTENTOS. Más de 3500 personas de la calle recibieron ropa y calzado, y se abrieron más de 121 iniciativas similares en el resto del mundo.

Otro ejemplo es el de Bridge of Life implementado por Samsung Life Insurance que tuvo la fantástica idea de iluminar el puente Mapo en Seúl que funcionaba como lugar emblemático de altas tasas de suicidio, a medida que el peatón iba caminando, mostrando mensajes alentadores y de inspiración. De esta manera, redujeron en niveles considerables el número de muertes.

Y lo más importante de este cambio de mirada y de realizar acciones de concientización y prevención, es que efectivamente tiene un impacto directo en la vida de las personas más vulnerables. Y también en el resto de la sociedad, porque se acercan a estas problemáticas, se derriban mitos, se acortan distancias …

¿Qué otras campañas te llamaron la atención por su sensibilidad y efectividad?

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¿Doy o no dinero a quien está en situación de calle?

Vas en transporte público o simplemente caminando por la calle y hay una persona que te pide dinero. Una moneda suelta, una pequeña contribución para ti puede no significar mucho, incluso puede hacerte sentir bien por haber contribuido y sin embargo la polémica sobre qué hacer en estos casos no ha encontrado aún respuesta y me sigue asaltando cada vez que doy. También me hace preguntarme si el dar o no dar directamente a quien necesita, es una decisión que puede generalizarse, o depende de cada país, de cada contexto. ¿Hay casos en los que es conveniente dar y otros en los que dar perpetúa una práctica que debe ser tratada desde otro punto de vista?

Leyendo y leyendo encuentro varios razones por las que los que no dan inciden en que eso es lo que hay que hacer…

  • Dar reafirma roles, del que da y del que recibe. El problema no se resuelve con dar dinero sino que se perpetúa.
  • Cuando das, especialmente si hay niños involucrados, estás pudiendo ser cómplice de que se siga extorsionando y usando a la infancia para tales fines.
  • Están los que ponen el foco en la tan manida frase de ‘No les des pescado, enséñales a pescar’ y cómo en ese sentido es mejor dar a organizaciones que trabajan directamente con ellos, si se quiere paliar los problemas que les han llevado a esa situación.
  • También hay quien afirma que dar no ayuda a resolver el problema, solo sirve para lavar conciencias.

Del otro lado, algunas voces afirman como…

  • Si se trata de ayudar, entre otras muchas formas está el dar dinero en efectivo y cada uno decide cómo o en qué gastar ese dinero.
  • En algunos casos extremos, puede ser lo único que les mantenga adelante.
  • No es el caso de los que hacen de la caridad ajena un modo de vida, pero hay a quienes en un momento puntual, recibir una ayuda puede darles en empujón que necesitan para no acabar en la calle.
  • La mayoría de la gente que pide lo hace por necesidad. A nadie le gusta pedir si no se viesen forzados a ello.

Particularmente me cuesta trazar una línea y ser inflexible con el cuando sí o no. En cualquier caso una cosa parece clara, no se trata de no dar, se trata en decidir cómo se da. Si no crees que dar directamente soluciona los problemas, encuentra la vía de donar que provea de otro tipo de soluciones.

¿Qué opinión les merece dar a quien pide dinero en la calle? ¿A favor o en contra?

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Este es un post de Idealistas.org

Imágenes de un mundo que no queremos ver

Estamos demasiado acostumbrados a mirar para otro lado ante los grandes problemas del mundo. Siempre es más fácil caer en la indiferencia que en el compromiso.

Justamente por eso, la prensa es un arma fundamental para poner en el TAPETE los temas sociales más relevantes y las injusticias sociales más acuciantes.

En ese sentido, las fotos son también un reflejo – muchas veces crudo – de esa realidad que no queremos ver. Una imagen, puede generar un impacto tal que lleve a modificar la forma de ver o entender una realidad, puede impulsar políticas públicas, terminar con guerras, concientizar sobre el hambre en el mundo.

Acá les dejo algunas imágenes que todos conocemos y que nos llevan necesariamente a reflexionar sobre la NATURALEZA HUMANA y los derechos humanos:

Sobre este mismo tema, habló Jonathan Klein, de Getty Images, en esta charla TED que le adjunto, en la que habla sobre qué sucede cuando una generación ve fotos tan poderosas que no puede del desviar la mirada.

Acá les comparto algunas frases y el video:

Las imágenes tienen el poder de darnos entendimiento sobre la sospecha o la ignorancia.

Si tenemos una imagen poderosa tenemos dos opciones: podemos desviar la mirada o enfrentarla.

Las imágenes nos hacen preguntarnos sobre nuestros valores y nuestra responsabilidad con los demás.

¿Cuáles fueron las imágenes que más te impactaron en tu vida?¿Sobre qué temas tomaste una conciencia que hasta ese momento no tenías?¿Pasaste de la conciencia a la acción?

Un mercado para amantes de lo natural y ecológico

Sabe la Tierra es una ONG que se propone difundir el paradigma de la sustentabilidad entendido como llevar una vida más en consonancia con la tierra y las personas. Revista LIMA hablo con su alma mater Angie Ferrazzini, quién nos cuenta sobre el creciemiento del Mercado Sabe La Tierra donde ofrecer un espacio donde se puede comprar directamente de manos de los productores en condiciones social y ambientalmente éticas.

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¿Cuál es el objetivo de Sabe la Tierra?

Nuestro objetivo es el de difundir una alternativa de vida más en consonancia con la Naturaleza de la que todos somos parte. El formato de mercado nos pareció el más adecuado para iniciar este camino y generar un espacio de encuentro entre productores y consumidores. Estamos muy felices con los logros obtenidos durante estos dos años. El compromiso de los productores, sumado a la respuesta de los consumidores nos dan ánimo para seguir proyectando.

¿Cómo está conformado Sabe la Tierra?

Está conformado por una red de 130 productores. Hay puestos de frutas, verduras, pollos pastoriles, huevos, panificados integrales, quesos, cereales, dulces y conservas, miel, jugos, aceites,  alimentos apto celiacos, chocolates, yerbas, tes, hierbas, comida viva, wheatgrass, sushi vegetariano, comida macrobiótica, hindú y mediterránea entre otros. Además, plantines, semillas, servicios e insumos para huertas orgánicas. También, 40 puestos de diseño sustentable y amigable con el medio ambiente, cosmética natural,  salud y bienestar.

Todos los días de funcionamiento se ofrecen actividades para grandes y chicos: eco-talleres, charlas sobre alimentación y crianza, juegos y visitas de compra guiadas a cargo de la chef Perla Herro, curadora de Sabe la Tierra y su nutricionista, Natalia Amengual.

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¿Cómo ves el trayecto que te trajo hasta acá?

El camino para llegar a donde estoy ahora ha sido sumamente enriquecedor. Fueron doce años en los que la vida me dio la posibilidad de elegir lo que realmente quería hacer. Trabajé diez años como periodista y me tocó viajar mucho. En el último tiempo elegí pasarme a la revista Vida Rural de Chacra y viajar contando pequeños emprendimientos y la vida de estos emprendedores rurales por toda la Argentina. Creo que esa última etapa me terminó de convencer que yo quería estar del otro lado, viviendo mi propia historia, sumando a los emprendedores y productores a mi proyecto y ayudarlos a desarrollarse. Acción fue la palabra. Quería dejar de contar y pasar a la acción.

¿Cómo fue creciendo el proyecto, cuál fue la respuesta de la gente?

En estos 3 años de funcionamiento se ha convertido en el punto de encuentro directo entre productores y consumidores conscientes donde se propone una alternativa de vida más en consonancia con la Naturaleza y las personas.

Desde su nacimiento, ya ha triplicado la propuesta de productores, convirtiéndose en el Mercado de consumo responsable más importante de la Argentina.

¿Ves un cambio de conciencia en la sociedad? ¿Sentís que creció el compromiso hacia prácticas sustentables?

Sí, lo veo. Veo mucho interés por iniciarse en el cambio, hay mucha gente que se da cuenta que el camino tiene que ver con volver a la esencia, a la tierra, a vivir en armonía con las personas y con nuestra tierra. Algunos empiezan por el cambio de hábitos en la alimentación, otros por tener un compost en casa, otros por la huerta propia. No sé si es porque estoy inmersa en este mundo pero yo veo cada vez más prácticas sustentables y en el colegio también empiezan a hablar de estos temas, entonces son los chicos los que nos están enseñando a reducir, reciclar, reutilizar. Creo que nos falta mucho por recorrer y uno de los puntos más importantes es el de reducir el consumo porque nos vamos a quedar sin planeta!

Angie Ferrazzini, creadora de Sabe la Tierra, en Edicion Especial Sabe la Tierra Palermo

¿Qué nos puede decir de Gira Sustentable en la Escuela?

Sabe la Tierra sale de gira sustentable por las escuelas para dar charlas, talleres experimentales y de exploración, para desarrollar juntos proyectos sustentables, organizar la tarea de recuperación de residuos y de mejora del entorno a partir de acciones guiadas.

Organizamos Eco-Jornadas: nos instalamos en la escuela con puestos experimentales tanto de alimentación, producción y diseño, como con espectáculos adecuados a la temática ambiental

Nos proponemos como tarea prioritaria intervenir y organizar la gestión de residuos en cada comunidad.

Invitamos a la Escuela a ser parte de proyectos socio-educativos, con sentido de responsabilidad social y sostenibilidad.

Ofrecemos capacitación permanente.

Desarrollamos proyectos educativos especiales para cada comunidad educativa con miras a ser parte del Festival Ecológico de la Infancia en Sabe la Tierra

Nuestro desafío: Colaborar en la formación de  futuros eco-emprendedores

Nuestro propósito: Planificar y emprender proyectos de desarrollo bajo condiciones ambientalmente adecuadas y sostenibles, tomando en cuenta las potencialidades y oportunidades con que cuenta cada individuo.

Los talleres, giran en 3R

Reducir: nuestra primera propuesta es consumir menos y mejor.

Reutilizar: buscamos nuevos usos a materiales que  “no son basura”. Jugamos y creamos a través del  arte objetos lúdicos y  utilitarios. Así evitamos extraer recursos naturales. Con todo tipo de descarte: pet, polietileno, latas, tetrabrik, textil, hojas de revista, tapitas y más.

Reciclar: transformamos la “no basura” en materia prima para crear nuevos productos y organizamos la tarea en la comunidad para que lleguen a destino.  Trabajamos con la  certeza de que es posible vivir de manera responsable, comprometida con la tierra y las personas y adherirse a un consumo más consciente, ético y justo.  La salud de cada uno y la del planeta comienza así a ser imaginada como destino.

Y la cuarta R es la de Revalorizar: en una sociedad en la que todo pareciera ser descartable, fomentar en los chicos el revalorizar lo que se tiene y resignificarlo.

¿Cuáles son tus proyectos para 2014?

Mi proyecto es que Sabe la Tierra pueda crecer para llegar con nuestro mensaje a una mayor cantidad de personas. Mi mayor deseo es lograr un cambio de hábitos que nos permita vivir en un mundo más sustentable, donde el comercio sea más justo, el consumo sea más responsable y la relación entre las personas sea más amorosa e inclusiva.

+info: www.sabelatierra.com

¿Cónocés el mercado?¿Fuiste alguna vez?¿Cuáles fueron los productos que más te gustaron e impactaron?

 

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Este es un post de Revista Lima

Te quiero porque sos imperfecto

Nadie es perfecto, tampoco lo son las manzanas, zanahorias, patatas o berenjenas… y sin embargo cuando vamos al supermercado los tomates son lo más parecido a la perfección, perfectamente redondos, de un rojo que arrebata, limpitos, brillantes y… la mayoría de las veces sin sabor, (pero eso es otra historia).

La historia de hoy no habla de el valor de ser perfecto, sino de todo lo contrario. Del valor de la imperfección y de cómo usar esta imperfección para generar conciencia, comer más sano y no tirar a diario toneladas de alimentos a la basura.

Resulta que por un lado nos dicen que deberíamos comer al menos cinco piezas de fruta y verdura al día, pero en algunos lugares comprar fruta no resulta precisamente barato. Por otro lado, a diario se tiran toneladas de frutas y verduras a la basura cuando estas no cumplen con los estándares de “perfección” que las tiendas  y cadenas de supermercados demandan para poder ofrecer a sus clientes.

Una cadena de supermercados francesa ha tomado cartas en el asunto y ha lanzado una campaña llamada ‘The inglorious fruits&vegetables’, algo así como los ‘apestados’ del mundo vegetal… Un buen ejemplo a seguir. A diario llenan sus supermercados con frutas y verduras ‘perfectas’ y a su lado, sus primas sin glamour las zanahorias, manzanas, patatas… no tan agraciadas y un 30% más baratas. Es más, se les trata en igualdad de condiciones. Frente a los glamurosos limones, zanahorias o manzanas perfectas, tienen su propio pasillo, etiquetas y entradas en la máquina registradora. ¿Por qué?, por imperfectas, y ¿por qué no?.

Por si aún quedase alguna reticencia por parte del cliente, el supermercado fabrica y ofrece a diario zumos y sopas para degustación, hechos con los ingredientes ‘imperfectos’.

El resultado, ¡producto agotado! Algunos datos: 1.2 toneladas de producto vendido de media por tienda en los dos primeros días además de un 24% más de clientes.

En definitiva:

  • Se genera conciencia sobre el desperdicio de alimentos
  • Los clientes llenan la cesta con un considerable descuento
  • El supermercado recibe más clientes
  • Con los medios haciéndose eco de la iniciativa, se genera más presión para que la idea continúe replicándose a otros lugares y cadenas de supermercados

Aquí va el video en inglés:

Demos la bienvenida a la imperfección y llevémoslo más allá de las frutas y verduras. Lo que se nos muestra como perfecto… puede que no lo sea tanto. Disfruten de lo auténtico y sigamos compartiendo buenas ideas como esta para ver si pronto conseguimos ver más pasillos con productos más reales en nuestros supermercados.

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Este es un post de Idealistas.org

Somos lo que damos

“A veces, los que menos tienen son los que más dan”

dice el final de este video que muestra a una persona en situación de calle, compartiendo una pizza con un joven que le dice que tiene hambre. Sin embargo, cuando el joven le hace este mismo pedido a personas comiendo en un restaurante, todos se niegan a compartir su comida.

Por eso, rescato la frase final que sostiene que:

“Sobrevivimos con lo que tenemos pero vivimos realmente con lo que damos”

porque estoy convencida de que SOMOS LO QUE DAMOS. No importa si eso es mucho, poco, si es dinero, tiempo, amor o consejos. Cada uno de nosotros viene a este mundo con la capacidad de amar y de dar. Está en nosotros, como queremos aplicarla y brindarla con los demás.

Conozco miles de ejemplos de personas – de todos los estratos sociales – que son generosas, solidarias, tienen un fuerte compromiso social y son empáticos con las necesidades del otro.

Y si bien uno a priori creería que quienes gozan de más comodidades económicas y beneficios están en mejores condiciones para brindar su tiempo y dinero a los demás, no siempre es lo que ocurre.

Por eso no tenemos que dejar de aprender de aquellos, que no teniendo sus necesidades básicas satisfechas, encuentran el tiempo y los recursos para dar algo a aquel que tiene menos.

Este es el caso de Delicia Ferreyra, que junto a su marido fundó el Merendero El Maná, en el barrio de Las Tunas, en el conurbano bonaerense.

“Ya en 2001 con el hambre que había en el barrio, y porque sabían que mi marido tenía trabajo, nos venían a pedir. Y empezamos sacando de la alacena hasta que un día nos dimos cuenta que con eso no alcanzaba. Y así abrimos el merendero acá, adentro de mi casa”, explica Delicia, una señora morocha, petisa y sonriente que no para de trabajar.

Por falta de espacio, el merendero de a ratos se convierte en comedor, sala de apoyo escolar y alberga otros proyectos en carpeta que van saliendo a fuerza de voluntad y de pedir. “La realidad es necesidad en este barrio”, cuenta Roberto, su marido. “A este lugar vienen los chicos con hambre y con ganas de mesa familiar, y los recibimos con los brazos abiertos”, dice.

¿Qué gestos podrías tener vos y todavía no estás teniendo?¿Creés que las personas que tienen mejor nivel adquisitivo, tienen una mayor obligación de ser solidarias?

Lo que aprendí como voluntaria fuera de mi país

Esta entrada es una traducción/adaptación de 4 career lessons I learned while volunteering abroad, escrita por Shannon Yarbrough para Idealist Careers.

Voluntariado en el extranjero

Voluntariado en el extranjero

He pasado los últimos cinco meses como voluntaria en Camboya y aunque hace poco que llegué a casa y no tengo un trabajo de tiempo completo, eso no quiere decir que no haya ganado nada valioso en mi carrera profesional. La verdad, es exactamente lo contrario: el activo más valioso que estoy trayendo a mi búsqueda de empleo es que ahora tengo una idea mucho más clara de mi misma que antes de irme.

1. Aprendí a (re) definir mis necesidades

Las “necesidades” son multifacéticas y lo comprobé mientras viajaba con lo básico para vivir. Ahora que he regresado a casa después de vivir con una mochila, he aprendido lo poco que en realidad necesito en cuanto a cosas materiales se refiere. He logrado quitarme un peso de encima en mi búsqueda de trabajo ya que vivo mucho más feliz con menos.

Más allá de las necesidades materiales están  mis necesidades emocionales. Ahora, responder preguntas como: ¿estoy haciendo algo significativo?, ¿mi vida tiene sentido?, son más fáciles de responder que cuando estaba en casa. Durante el viaje, a menudo, la respuesta fue un sí rotundo! Pero en casa, satisfacer estas necesidades requiere más deliberación y constante monitoreo. Es demasiado fácil adoptar viejos hábitos y ser presa del viejo estrés (incluyendo con esto la típica y vieja descripción de trabajo).

Estoy permitiendo que las lecciones que aprendí transformen la forma en que vivo ahora, como vivir con menos, generar nuevas conexiones, y expresar entusiasmo y gratitud frente a cada oportunidad.

2. Aprendí más sobre mis fortalezas, debilidades e intereses

He perfeccionado mis fortalezas y me he dado cuenta de mis debilidades como nunca antes gracias a que constantemente me vi involucrada en experiencias nuevas como explorar nuevos lugares, aprender Khmer (la lengua oficial de Camboya), enseñar nutrición y ayudar en una granja orgánica.  Impartir clases me ayudó a desarrollar mi habilidad para hablar improvisadamente y practicar algunas técnicas en grupo que había aprendido en anteriores experiencias. Detecté cantidad de temas complejos debido a la traumática historia de mi país de acogida, Camboya, incluyendo la seguridad de las mujeres, la pobreza y el genocidio. Hacerle frente a estas problemáticas con mis estudiantes me puso en contacto profundo con la compasión, (mucho más que antes), y me ayudó a darme cuenta de mi gran capacidad y deseo de hacer algo al respecto.

Mis intereses se expandieron también. Además de mi interés sobre la juventud y el empoderamiento de las mujeres, estoy interesada en la promoción del eco-turismo y el derecho de los animales, así como poner fin a la trata de personas. Todos estos temas son los que me encontré durante el viaje y que no había tenido el tiempo de explorar antes.

Ayudar en casa

Ayudar en casa

3. Redescubrí mi hogar

Aunque ayuda el hecho de que mi ciudad natal es Atlanta, (una ciudad en constante cambio), en realidad no importa de dónde eres, al regresar de una experiencia de voluntariado en el extranjero empiezas a ver tu casa de una manera diferente.

Habían algunas actividades que mientras vivía en Atlanta quería hacer pero siempre ya sea por la falta de tiempo o la distancia, jamás hice. Ahora que he regresado desde el otro lado del mundo, no desaprovecho ninguna oportunidades de participar en aquello que me gusta, (después de todo, ¿qué son 45 mins en carro para colaborar como voluntaria haciendo algo que me gusta después de horas en buses durante varios meses?. He descubierto nuevas formas de continuar con los hábitos que desarrollé mientras viajaba, (escribir un diario, tomar fotografías y realizar excursiones), y con la página de Idealist, es más fácil que nunca encontrar diferentes maneras de involucrarse en casa.

4. Estoy (todavía) en transición 

Después de completar mi período voluntario de tres meses y viajar durante dos meses de forma independiente, he ganado un sentido de flexibilidad que me ayuda ajustarme de nuevo a mi regreso a casa. En ambas experiencias, mis planes cambiaron (a menudo) debido al lenguaje, los malentendidos culturales y falta de señalización (literalmente). He aprendido a lidiar con los golpes y seguir adelante sin importar el clima.

Al principio pensé que ser voluntaria en el extranjero era una interrupción en mi carrera, pero he regresado dándome cuenta de que no era así. En realidad, era otra forma de explorar mis intereses, entender mis debilidades y desarrollar mis fortalezas, todo como parte de una vida plena. Ser voluntaria fuera de mi país no me llevó directamente a una nueva carrera, ni me ha dado respuestas totalmente claras sobre lo que estoy buscando en mi trabajo. Pero cuanto más reflexiono sobre la experiencia, más me doy cuenta de que el impacto de este viaje será de por vida. ¡Me emociona pensar en lo que está por venir!

¿Tu voluntariado ha cambiado tu perspectiva sobre la vida? Comparte con nosotros tu experiencia comentando esta entrada.

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Este es un post de Idealistas.org