Sub-25

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¿Cuántas veces hemos leído que a las nuevas generaciones les interesan los retos que realmente son interesantes para ellos? Que ya no se trata de sueldos altos sino de objetivos o metas a alcanzar que complementen a la persona que los lleva adelante. Algo de certeza hay. Nuestra generación se caracteriza por buscar un lugar (familiar, laboral, personal) donde sentirse cómodo, donde la felicidad sea posible y donde la vida valga la pena ser vivida.

Leía el otro día en el blog de Milton, con el que ya hemos hablado en este blog, un buen post sobre la vida: “Hacé lo que amás y viví con pasión“. Es en base a este poster que se hizo famoso el año pasado por la viralización del mismo:

¿Cuánto de verdad que hay en esas palabras no? Y lo mejor de todo, es que estás ideas son propias de estos nuevos tiempos y se propagan para arriba y para abajo. “Te gusta la política, militá”, “Te gusta la ciencia, estudiá”, “Te gusta el deporte, practicá”, “Te gusta explorar, viajá”, “Te gusta crear, pintá”. La pasión por las cosas no se debe perder. A veces, y esto hay que reconocerlo, se hace difícil, muy cuesta arriba, entre los problemas cotidianos y los factores externos. Pero, pensar y tratar de poner en práctica ciertas cosas, no viene para nada mal:

¿Qué pensás vos de esto? ¿Se puede conjugar la realidad personal con las ganas de hacer algo o lograr una meta en la vida?



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Se entiende socialmente que un delincuente es únicamente un joven pobre, ladrón, violento y asesino. Sin embargo, ese retrato no debe asociarse a la criminalidad, ya que se da en todos los sectores sociales“. Así, de esta simple manera, explica Juan Pablo Mollo, autor del libro Psicoanálisis y criminología. Estudios sobre la delincuencia, de que manera se conceptualiza a la juventud de bajos recursos económicos con lo criminal. Este testimonio, más el de otros dos profesionales, se pueden ver en la nota: Cómo piensa un joven que delinque.

Es interesante algunos de los conceptos que se dicen en la nota sobre la mirada subjetiva de la sociedad sobre el joven que comete delitos, en cualquiera de sus formas. Veamos:

  • “Lo que sucede es que únicamente el joven marginal es visto como el delincuente y como sinónimo de inseguridad. Claro, el joven que roba la camioneta es el delincuente y el dueño del desarmadero clandestino es un señor”
  • “Vivimos en una sociedad y en una época en la que estructura de la familia ha sido profundamente conmovida y alterada, los lazos sociales se han desgarrado y parecen haber desaparecido los garantes morales y los límites entre realidad y fantasía”
  • “El delincuente entra en un proceso de socialización que no se produce por haber tenido un padre ausente o malas compañías, sino a través de una elección que muchas veces es motivada por la angustia que genera el desamparo afectivo (fueron abandonados, relegados, olvidados o perdidos de menores) más que el desabrigo económico y social”
  • “En general, no se sabe que a los jóvenes que viven en la villa se los encierra porque son peligrosos y no por lo el delito

¿Qué piensan ustedes del tema? ¿Se suele estereotipar al joven marginal con la delincuencia?

 




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Jóvenes sin empleo. Jóvenes sin oportunidades. Jóvenes sin poder acceder a educarse. Recuerdo los primeros posts sobre indignados que realizaba. Veía como en el mundo, las nuevas generaciones se ponían de pie y reclamaban por lo que consideran erróneo del sistema. En algunos países de medio oriente, esas protestas llevaron incluso a derrocar gobiernos con años en el poder. En otros, como en España, valió de puntapié para que en otros lugares hagan lo mismo. Quizás el 15-M en Madrid, en la Plaza del Sol, fue uno de los más representativos y verdaderos movimientos.

¿Por qué toda esta introducción? Ayer estuve en un campamento de indignados en San Francisco, Estados Unidos y me quedó una sensación distinta, rara. Tal vez sea porque también estuve presente en muchas marchas y protestas en la Argentina, donde a veces, los pedidos o reclamos de los que se manifiestan, son realmente cuestiones por las que no se puede vivir.

El movimiento “Occupy” en Estados Unidos, o indignados como se los conoce en el resto del mundo, al menos en San Francisco está compuesto por gente que no tiene trabajo y que reclama contra el sistema. ¿Jóvenes? Si, pero muy pocos. La mayoría tenía una mezcla de anarquismo con homeless y un toque de marxismo no constructivo. ¿Pequeña ensalada no?

Hablé con un tal Todd. El tiene 33 años. Mientras escribe algo en su Mac (sí, su Mac) me dice en espanglish: “Mira, acá all venimos para derribar al system“. También le pregunté por qué venía a Katherine, una californiana que trabaja pero que está a favor del movimiento: “A nosotros nadie nos escucha, por eso tomamos estas medidas tan drásticas“.

No les voy a mentir. Durante mi recorrido por el campamento de una cuadra que estaba frente al Puerto de San Francisco, había de todo: gente fumando marihuana, otros con cervezas, algunos tocando la guitarra, otros durmiendo, y un buen grupo hablando y discutiendo. También estaban los que cocinaban o charlaban con los que, curiosos como yo, preguntábamos sobre la protesta.

Me cuesta trasladar las experiencias de un país a otro. Capaz porque entiendo que las culturas son distintas y que en otros lugares se vive de manera diferente. Los argentinos conocemos de crisis, de protestas, de manifestaciones, de movimientos sociales. Tal vez, les llegó el momento de experimentar ese mismo proceso a otros, como en este caso, a los Estados Unidos. Pero a no confundirse. A que no nos confundan. No todo es lo que parece.



Florencia

14.11.11
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Personajes. Figuras públicas. Artistas. Mediáticos. Hay un montó de palabras que se podrían usar para describir a aquellas personas que suelen ser conocidas por la actividad que realizan, pero que además generan una serie de polémicas por las cosas que dicen o hacen. Y además, son parte de la Generación Y. Hoy vamos a charlar de una de ellas: la hija de la Presidenta, Florencia Kirchner. ¿En serio? Sí, claro: es la representación de nuestra generación dentro de la familia presidencial, el máximo eje de poder local.

“Soy peronista”. Esa fue una de las afirmaciones que dijo la hija de la Presidenta en una entrevista a un medio nacional. Criticada cuando era más joven por ser la “rebelde” de la familia, se convirtió tras el fallecimiento de su padre, en uno de los apoyos más importantes para su madre. Y además asegura: ”Estoy colaborando [con el Incaa]. Y la verdad es que creo que las cosas que se hicieron desde [Gabriel] Mariotto con la Ley de Medios, y con Liliana (por Mazure) es algo fantástico. Tienen que seguir así, y más todavía”.

Uno de los proyectos en los que participó fue el documental que se estrenará sobre la vida de su padre que dirige Adrián Caetano. “Creo que hizo el mejor trabajo que pudo y que va a salir bien. A pesar de que no es un militante, logró empezar a formarse rodeado de las figuras que tenemos alrededor. Espero que le vaya muy bien”.

¿Qué opinás de las palabras de la hija de la Presidenta? ¿Crees que es positivo su acercamiento a las políticas del gobierno que lleva adelante su madre?



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Si uno trata de recordar grandes revolucionarios a lo largo de la historia, en su gran mayoría son hombres. Hombres que alzaron armas, palabras, discursos, ideas, proyectos, para cambiar algo que estaba establecido y transformarlo. Algunas veces de forma correcta, y otras tantas, de manera incorrecta. Pero en este siglo XXI donde todo parece tan distinto, la protesta tiene cara de mujer joven, de mujer de la Generación Y, de nuestra generación.

Veamos dos casos puntuales: Estados Unidos y Chile. Indignados y estudiantes. Molly Katchpole y Camila Vallejo. Dos nombres que los medios se aprendieron de memoria para señalar a las cabezas de movimientos que trascienden fronteras.

En la foto, Camila está con un pañuelo y Molly sosteniendo una tarjeta y con la laptop sobre su mesa. ¿Edades de estas jóvenes “revolucionarias”? La trasandina tiene 23 años y la estadounidense 22. ¡Sub-25 en su máxima expresión! :D

Pero también vale señalar algunas frases que ellas remarcan en distintos reportajes sobre por qué son figuras públicas y qué objetivos persiguen. Veamos:

  • “La política es parte de mi vida. Todo es política. Donde vea injusticia, yo estaré para dar mi opinión” (Camila)
  • “No nos vamos a sentar a ninguna mesa de trabajo sin una señal clara con respecto a recuperar la educación pública, regular el sistema privado y poner fin al lucro” (Camila)
  • “Cuando el colectivo te da la tarea de seguir una misión mucho más importante uno está a disposición. Yo no descarto ser candidata” (Camila)
  • “Lo que pasa es que me indigné” (Molly)
  • “Realmente me enojé cuando escuché que el banco pretendía cobrarme por tener acceso a mi propio dinero. Ya para entonces estaba harta de escuchar cómo los bancos lloran miserias, cuando deberían agradecer haber sido rescatados con el dinero de los contribuyentes “(Molly)

¿Qué te parecen las experiencias de Camila y Molly? ¿Pensás que en otras partes del mundo también son las mujeres las que llevan adelante procesos de cambio? ¿Por qué?

 



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Todas las sociedades cambian, se transforman con el paso del tiempo. Algunos, dirán que es para mejor, otros tantos, para peor. Siempre depende de la perspectiva con la que se mire la realidad. Por lo general, cuando hay un cambio, no todos están de acuerdo. Aceptar este criterio es importante y no algo menor: de allí se construyen consensos para el futuro.

No podemos negar que en los últimos años hemos sido protagonistas de debates históricos. Y es justamente nuestra generación la que los vive y milita de una forma particular. En julio de 2010, el país vivió uno de esos momentos. Fue cuando se aprobó la ley de matrimonio igualitario que autorizaba a casarse a personas del mismo sexo.

Ayer, otro momento histórico vivió nuestro país. La Cámara de Diputados, en una de sus comisiones comenzó a tratar el tema del aborto. El camino será largo. Las posiciones, encontradas como en cualquier sociedad, se harán sentir con mayor o menor fuerza. Pero, ¿quién iba a decir que esto iba a suceder?

La generación Y es protagonista de muchos cambios que sin dudas están revolucionando a la sociedad. No sólo a la Argentina, sino también en la de muchos países. Indignados, revolucionarios, militantes. Todos son partes de un mismo movimiento que supo estar callado y que vuelve a las calles para alzar su voz.

¿Seremos parte de más movimientos históricos? ¿Es algo sólo del momento?



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Un monitoreo de medios realizado en conjunto por el Capítulo Infancia de la Asociación Civil Periodismo Social y el Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral muestra de qué manera se presenta en la tevé a los niños y jóvenes. El título del post, gentileza de la nota publicada en Página 12, ya da cuenta del tema.

Según el estudio “en la televisión argentina se habla poco de niños, niñas y adolescentes –apenas el 12,4 por ciento de los títulos se ocupa de ellos–, pero lo más grave es que “cuatro de cada diez notas” sobre infancia y juventud (el 43,2 por ciento) se refieren “a temas vinculados con la violencia”“.

Algunos datos de interés:

  • El uso de estadísticas, casi inexistente en los noticieros. El 93,7 por ciento no las usa y el 6,3 por ciento que lo hace no identifica la fuente de esa información. Sólo se dice “según las últimas estadísticas…”
  • La cita de la legislación que ampara a la infancia. En el 96,9 por ciento de los casos no hay citas. El 3,1 por ciento que lo hace alude a legislación general y no a las normas específicas.
  • El respeto a la intimidad y a la identidad. Aquí los indicadores son positivos, dado que el 62,5 por ciento de las notas analizadas respetaron la intimidad y en el 81,2 por ciento se evitó dar a conocer la identidad.
  • Como datos informativos se mencionó que el 42,9 por ciento de los casos planteados en la TV correspondieron a chicos y chicas de entre 13 y 18 años, mientras que el 53,1 por ciento de los informes se refirieron a chicos del conurbano bonaerense, el 21,9 a jóvenes de la Capital Federal y el 21,9 por ciento restante a diferentes provincias.

¿Y vos que pensás de este informe? ¿Realmente muestran los medios un lado más violento que humano?



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Faltaban treinta minutos para las 18 del domingo. En el subte B una pareja de muchachos hablaba entre sí. Ella tenía una remera que decía “Cristina 2011″. El, una con la cara de Néstor Kirchner personificado como El Nestornauta”. Iban hacia la Plaza de Mayo.

Yo quiero celebrar que esta juventud, después de ocho años de Gobierno, viene a levantar las banderas con alegría y no con odio“, dijo Cristina, pasadas las 23 ante una multitud que se acercó al histórico lugar para festejar la reelección de la Presidenta.

Había gente de todas las edades en la Plaza. Pero el color, los cantos, la euforia, el grito, lo aportaban los más jóvenes. Aquellos que vivieron prácticamente toda su vida democrática bajo el signo del kirchnerismo. Y que lo seguirán haciendo por cuatro años más.

No es para nada extraño comprender este apoyo de la juventud. O al menos así lo analizo desde mi perspectiva. Los que terminaban, o intentaban hacerlo, en 2000-2002 el secundario y veían la situación del país, poca fe tenían de que había algún tipo de escenario posible de cambio, de progreso, de esperanza. Esos muchachos ponían sus primeros votos luego de la caída de De la Rúa y el corto mandato de Duhalde. ¿Cómo no pensar que ven en este ciclo al menos un poco de esperanza, de camino por recorrer? ¿Es errado éste razonamiento?

No se puede tapar el sol con la mano. Hubo muchos errores y aciertos de este Gobierno. Pero son los jóvenes los que están mostrando un renacer político y militante que en los ´90 se redujo a la mínima expresión. Con matices, obvio, pero hace tiempo vemos otra vez este escenario. Y los políticos, buscan aprovechar esa fuerza, ese caudal de energía para nutrir sus filas. La fuerza de la juventud es real. Imposible no verlo.

Pero también hubo jóvenes festejando en otros partidos. Se vio a un nutrido grupo en el búnker del Frente Amplio Progresista, que cantaron y bailaron al compás de Hermes Binner. Aunque en este caso, el blanco de las críticas eran los integrantes de la juventud kirchnerista, en cualquiera de sus variantes. En fin, eran jóvenes en un ámbito político.

Una frase me quedó latente: “Quiero darles las gracias a esta multitud de jóvenes argentinos que han vuelto a recuperar la Plaza de Mayo“, dijo Cristina en una parte de su discruso.

Hay tantas lecturas de la realidad como pensamientos independientes existan. Quizás, muchos de ustedes, jóvenes, no interpreten este momento de la manera que lo veo yo. Pero quizás, muchos otros sí. ¿Qué piensan de esto?



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Hace unas semanas habíamos hablado de un especial que había publicado LN sobre la “Generación Y”. Una de las notas que se destaca de la producción es un artículo que da cuenta de la plata, al parecer, no es todo.

Los jóvenes Y valoran las oportunidades de desarrollo profesional, el buen clima y la flexibilidad por encima del sueldo“, asegura el artículo al tiempo que señala: “La generación Y no deja de preguntar por el salario, pero también le interesa averiguar otras cosas a la hora de postularse para un empleo”.

Interesante: ¿puede más la idea de preservar la calidad vida y salud mental antes que un buen salario? Otras generaciones, al menos como lo señala la nota, no ponían en la balanza algunos temas que hoy parecen ser importantes a la hora de decidir un futuro trabajo.

El dinero es menos importante que la motivación y el bienestar personal y profesional”, sostiene Gabriel Lehr, especialista en informática, en un grupo de LinkedIn, citado por la nota.

¿Qué pensás de esto vos? ¿Preferís un buen clima antes que un buen sueldo?



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¿Se acuerdan de Pablo? El fue uno de los primeros personajes que presentamos en este blog. En la entrevista que tuvimos en agosto del año pasado, Pablo nos contó de su trabajo en Greenpeace Argentina y de su impronta para difundir a través de la Web mensajes de conciencia sobre el medio ambiente y el desarrollo sustentable.

Una muy buena noticia leí el otro día en el Suplemento Sí! de Clarín. Pablo estará a bordo del Rainbow Warrior III, el barco de Greenpeace. Será uno de los 9 jóvenes que estarán en la tripulación. A continuación algunas de las frases más destacadas de este muchacho que cuenta cómo será la experiencia:

  • Hace unos meses me llamaron para ver si me interesaba ser parte de la tripulación del Rainbow Warrior. Ni bien escuché eso no pude oír nada más, no podía creer lo que me estaba pasando. No dudé un segundo en decir sí.
  • Haré lo mismo que hago acá en Argentina: contar las acciones en las redes sociales. Creo que me eligieron porque tengo experiencia en eso y porque tengo mucho entrenamiento en acciones.
  • Por razones estratégicas no puedo contar qué es lo que vamos a hacer puntualmente, porque estaría revelando nuestros targets, pero vamos a manejarnos con las campañas con las trabajamos históricamente.
  • Me cuesta entender por qué se podría criticar una acción de Greenpeace, siendo que uno de sus ideales es el pacifismo. Cuando tenés con una propuesta bajo el brazo, cambia mucho tu energía, sabés que estás buscando un cambio… no es que estás yendo a la guerra, sino que todo lo contrario.
  • Acá tenemos un buen entrenamiento, estamos preparados para lo que hacemos. Antes de salir tenemos una charla en las que se nos dice los riesgos legales que corremos y tenemos seguridad de que estamos trabajando con los mejores equipos.
  • Lo mejor que te puede pasar es trabajar de lo que te gusta. Desde chico me atraía todo lo que hacía Greenpeace. Y, de adolescente pasé mucho tiempo en YouTube mirando acciones y campañas, sobre todo acciones en barcos.

¿Qué te parece la experiencia que tendrá Pablo? ¿Te animarías a lo mismo?