La única verdad sobre sexo está en Google

Revisando en detalle la información de Google Trends acerca de cuales han sido en materia de sexo los términos más buscados en todo el mundo durante 2016, encuentro que en Argentina, oh sorpresa, en estos últimos días festivos se incrementó el interés local por el tema, o al menos, la vara estadística de esta fabulosa herramienta indica que en diciembre alcanzamos el punto más álgido de la tabla anual. En buenísima hora, pues hay que llevar lo mejor posible el estrés que provocan las fechas, con renuncias de ministros, economías sin rumbo fijo, el espumante sin enfriar y el calor pestilente de la ciudad. De las 24 provincias la que más searcheó la palabra sexo fue Jujuy, mientras que la Capital Federal se sitúa en el puesto 19, de las menos hot. “Cómo tener sexo” es la consulta relacionada con mayor índice de búsquedas registradas, según Google Trends.

Respecto del mundo, y habiendo pasado un año empapada de estos asuntos, creo que el orgasmo femenino y su insondable misterio, la posibilidad de acabar acostándonos con robots, el aumento del cibersexo y en contrapartida el notable crecimiento de la población que vive sin apetitos carnales fueron los grandes ítems que movilizaron a los lectores de todo el mundo, este año. Leyendo entrelienas llego a una conclusión palmaria: hay más insatisfacción, y en consecuencia, más aislamiento y soledad. Por supuesto que mucha gente no entra en la tendencia, pero vaya uno a saber. La cama es un territorio sagrado, y veces engañoso, pues como lo revelan Instagram y FB, hay una sobredosis (agobiante) de “felicidad actuada”.

La gente nunca dice la verdad cuando habla de sexo. Ni a los amigos, ni a ellos mismos. La única verdad está en la computadora personal, el gran diván en que nos recostamos sin querer cada vez que algo nos preocupa.

la soledad de la belleza sunshine 

El año pasado un joven matemático de la Universidad de Harvard, Seth Stephens Davidowitz, tuvo la idea de revisar las búsquedas de Google convencido de que esta herramienta es la única fuente confiable a la hora de la indagar sobre el comportamiento humano. La primera mentira que pudo comprobar fue acerca de la frecuencia de las relaciones. La lectura fina de los datos (en esa fecha) sugería que las personas solo tendrían 30 encuentros sexuales anuales, es decir, una relación sexual cada 12 días. También descubrió que la falta de intimidad era la queja común de los matrimonios, pues las búsquedas ‘matrimonio sin sexo’ superaban más de 3 veces las de ‘matrimonio infeliz’ y era ocho veces más común que la de ‘matrimonio sin amor’. Según el experto, “hay 16 veces más consultas por un esposo o esposa que no quiere tener sexo que por falta de comunicación.”

La búsqueda de la expresión ‘relación sin sexo’ fue tres veces más frecuente que la de ‘relaciones infelices o malas.’ Los hombres se quejan más que las mujeres por la falta de fuego en la cama, aunque la diferencia entre los casados es muy poca, según Google. En cambio, los hombres solteros indagan más que las solteras, con 805 preguntas bajo la categoría ‘mi novia no quiere tener sexo’ frente a 413 de ellas. La segunda pregunta más común en Google es cómo hacer que el acto sexual dure más (de hecho la palabra tantra es de las buscadas este año).

En fin, me alegra que los argentinos intentemos romper ese amperimetro. Y será verdad, pues como dice el matemático, “frente a la computadora, las personas no tienen razón para mentir.”

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Google beneficiará a sus empleados transexuales

¿Qué tal, eh?… esto sí que es dar un paso al frente en materia de recursos humanos: Google acaba de anunciar que en adelante cubrirá los gastos médicos de aquellos empleados que quieran cambiarse el sexo, según publicó días atrás el diario ‘The Advocate‘. Cada trabajador podrá financiar su cirugía mediante la prepaga, y para que puedan hacerlo la empresa decidió elevar el costo de la cobertura extendiéndola de 35.000…. a 75.000 dólares por trabajador transexual, es decir, casi el doble. De esta manera aquellos que quieran modificar sus genitales, ponerse pechos o afeminarse la cara, o masculinizarla etc, no tienen más que animarse, pues no deberán desembolsar ni un solo dólar.

Como quién dice …¡chapeau!

ya no quiero ser yo...Ryan Keely via Bigfun