Una “gringa” en la milonga, por René

No es que no quiera escribir, es que me duele una muela y encima hay mucho tango en la ciudad. Imposible compatibilizar el dentista, el trabajo y la milonga en una misma semana, aunque estoy muy atenta a lo que ocurre porque muchos amigos y profesores están participando en estos días del Festival de Tango.

La cantidad de extranjeros aterrizados, como siempre en estas fechas, movilizó las pistas donde el resto del año “pastamos” tranquilos los parroquianos de siempre. Todo bien. Los turistas son necesarios para sostener el fenómeno, pero yo prefiero bailar con los locales, que huelen rico y entienden lo que bailan (la poesía de las letras) …bueno, los vascos te dan sorpresas, ¡ay sí!

tangobas

zapatitos en abrazo cerrado, foto diariodelviajero.com

Precisamente, un amigo que baila divino y escribe idem, publicó en su habitual columna de El Tangauta – la biblia del ambiente – un texto precioso que describe mejor que nadie lo que sufrimos las “autóctonas” cuando llegan las foráneas a robarnos el bailarín….

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