Comprar y tener un orgasmo es casi lo mismo

Iba mirando para arriba, contando los brotes de primavera en los árboles, cuando de repente paré frente a una vidriera y me enamoré, a primera vista, locamente – así es el amor- de unos zapatos de taco alto color carne, que no son precisamente de tango pero sí sirven para la vida, léase, la estropeada vía pública.

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ay….. quiero máass!!! WMagazine Mert Alas &Marcus Pigot via ponyexpress

Mi debilidá por este complemento del vestuario data de la infancia, quizá, de cuando mi madre me compró las guillerminas de Grimoldi que yo usaba con soquetes de puntillas, o tal vez desde que la tía Beba me regaló los primeros tacos de mi vida, unos suecos de madera que no me saqué durante todo un verano.

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