Sexo a bordo de una low cost

 

En breve operarán en los cielos argentinos las llamadas empresas low cost. Dicen que para volar por las dos monedas que costarán los pasajes de cabotaje e internacionales el viajero deberá aceptar las condiciones del servicio, que parecen estar varios niveles abajo de lo que hoy ofrece la clase turista más rasa. Es decir que, además de llevar en el bolso de mano el papel higiénico, la manta y la vianda, habrá que soportar toda clase de situaciones a bordo. Esto pensando en los jóvenes borrachos que días a atrás subieron al vuelo de Ryanair que iba de Manchester a Ibiza.

En pleno trayecto la pareja de ingleses decidió concretar la fantasía de tener sexo arriba de un avión, pero no en el baño ni en algún escondite oscuro de la nave, sino ahí mismo, en el asiento. Claramente o estaban muy alcoholizados o quisieron hacer una performance artística, pues era imposible imaginar que sus vecinos no verían el espectáculo, aun en la oscuridad de la noche. Pero según contó un pasajero al Daily Mail el hombre hasta pidió en voz alta que alguien le prestara un preservativo. “Les escuché hablar sobre ello (sexo), pero pensé que estaban bromeando. El chico gritó ‘¿alguien tiene un condón?” y agregó el testigo que al principio los pasajeros se rieron, hasta que vieron cómo se quitaban los pantalones y la ropa interior. “Tuve que sacar mi teléfono. Nunca había visto algo así” agregó.

La tripulación no hizo nada por detenerlos, tal vez por que, dicen las malas lenguas, son en realidad quienes más practican el sexo durante los vuelos, siendo el número de casos registrados superior al de los pasajeros que se arriesgan a infringir las normas de las grandes compañías, que prohíben y multan a quienes desafíen las reglas en el aire.

La única empresa que lo admite, y que ha sido creada para tal fin es la británica Mile High Flights, que por 640 libras ofrece un turno de media hora , e incluso permite tríos por 125 libras más. En fin que de ser así la fauna viajera de las “low cost”, mejor el café quemado y el vidrio empañado del viejo y querido colectivo larga distancia…