La humanidad podría quedarse sin sexo para el 2030

 

Junta tres dedos de la mano derecha y se los pone a altura de la nariz, por si escuchó mal. Tres años sin sexo, le repite una amiga a otra en la mesa de un bar. Yo, sentada al lado con un café, inmediatamente paro la oreja. Nada me gusta más que escuchar este tipo de conversaciones ajenas. “Es que no conocí a nadie que me guste, y a mi algo me tiene que gustar un tipo, sino para qué…” dijo compungida.

No llega a los 40 y por lo bonita que es supongo que debe tener más opciones que el promedio, pensé. Sin embargo, su caso como el de muchos hombres y mujeres del mundo vendría a apuntalar la teoría de David Spiegelhalter, un experto en estadísticas de la Universidad de Cambridge que dice que durante los últimos 30 años la frecuencia de sexo, al menos en su país, Reino Unido, bajó un 40%. No sé si esas cifras tendrán alguna proyección en estas latitudes, pero evidentemente hay gente que tienen menos relaciones de lo que aparenta, porque hay quienes mienten para no sentirse menos.

La abstinencia sexual no deseada es un asunto delicado, pues una cosa es no querer, y otra muy distinta es querer y no tener quién te provea el tentempié. Evidentemente, pese a la sobreoferta que hay en las redes y portales de citas, a muchas personas se les hace difícil alcanzar la ración, sea porque no tienen vinculo estable y no les va lo casual, porque sufren disfunciones o porque atraviesan alguna crisis de pareja. Me preguntaba si la ciencia se ha pronunciado seriamente sobre el impacto de la falta de sexo en la salud de la población, habida cuenta de que como bien dice la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sexualidad es un aspecto central del ser humano, es decir, es tan vital como cualquier otra función. Sabemos que la práctica mejora la salud cardiovascular, que nos mantiene delgados, sube la calidad del sueño y el estado de ánimo, pero la abstinencia no deseada aumentaría el riesgo de padecer todo lo contrario, afirman. “Puede tener un efecto visible en el día a día, en la calidad de vida, en el aspecto psíquico y físico, altera la salud y también el estado de ánimo” coinciden los sexólogos. Y nada de eso se corrige con el onanismo.

Las que peor la pasan, parece, son las mujeres y especialmente aquellas que son sedentarias, las que no hacen ejercicio, ni los eróticos ni de los otros. Un estudio de la Universidad de Tufts (Massachusetts) publicado en el Journal of American Medical Association hace varios años ya apuntaba a que “practicar sexo con una frecuencia inferior a tres veces por semana multiplica en 3,5 el riesgo de sufrir un infarto cardiovascular en las mujeres.” Y peor, pude dar muerte súbita, arterioesclerosis, enfermedades respiratorias, hipertensión y patologías de la piel. Para Issa Dahabreh, autora de aquella investigación, hay relación directa entre estas patologías y la falta de actividad sexual. Sin embargo, apunta, las mujeres que no mantienen intimidad con debida frecuencia (una o dos veces al mes, según señala el estudio) pueden aminorar el impacto haciendo actividad física moderada como caminar, andar en bici, nadar etc., al menos 30 minutos por día, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

un poco de consuelo boolaboo sunshine 

El equipo de Dahabreh comparó 14 investigaciones previas en las que se demostró que durante el acto aumenta la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, sube el consumo de oxígeno y, por tanto, reduce el riesgo de infarto, por esto la mujer sugiere acostarse con alguien con regularidad y combinarlo con ejercicio físico, ya que no tener sexo al menos una vez por mes y no hacer deporte, puede de ser causa de muerte súbita, que no es lo mismo que la petite mort, justamente.

Volviendo a la estadística inglesa, para Spiegelhalter, todo esto es culpa de la tecnología. Décadas atrás, cuando no íbamos a la cama con celulares ni tablets y la tele terminaba a las 11 de la noche, no había nada mejor que hacer antes de dormir. En los años noventa los ingleses de entre 16 y 64 años tenían cerca de 5 encuentros al mes. Hoy apenas tres, de acuerdo con los datos obtenidos por Natsal, Encuestas Nacionales Británicas de Actitudes Sexuales y Estilos de Vida. A este ritmo, calcula el científico, la humanidad podría quedarse sin sexo para el año 2030.

Dios no lo permita!