Karaoke porno, o el arte de hablar en la cama

 

Ahhh, ahhh, ahhh, quiero más, no me muerdas y no pares son las frases más usadas durante el encuentro erótico, según una encuesta de Twitter… publicada en Twitter, en 2010.

Sin embargo sabemos casi a ciencia cierta que esas palabras muchas veces son una estrategia para arengar al compañero/a, como la hinchada del fútbol cuando grita para que el crack se inspire y haga un gol. Un reciente estudio de la Universidad Central de Lancashire, en Inglaterra, realizado entre mujeres de 18 a 48 años, demostró que esos sonidos excitantes son parte de un comportamiento ancestral, que el 86% de las chicas gime y jadea porque biológicamente a los hombres les ayuda a llegar al punto. Es decir, hablar, comunicarse, mejora la vida sexual de las personas.

tengo música para tus oídos irakly shanidze

Pero …¿cómo hacen los tímidos para iniciarse en la dialéctica erótica, en el otro “sexo oral”? En Alemania, por ejemplo, existen karaokes pornos donde en vez de cantar las canciones de Ricky Martin, Shakira o Frank Sinatra la gente toma el micrófono para imitar los gemidos, jadeos y palabras de los actores de una cinta triple X. El invento partió de Asia, y podríamos importarlo, ahora que el karaoke ha vuelto a estar de moda en Buenos Aires. También hay literatura de autoayuda. En el libro Sexual Intelligence: What we really want from sex and how to get it ( Inteligencia sexual. Qué es lo que realmente queremos del sexo y como conseguirlo) del sexólogo Marty Klein, y Come Hither: A Commonsense Guide to Kinky sex (Ven aquí. Una guía con sentido común para el sexo raro) de Gloria Brame, hay algunos consejos útiles que traduje para ustedes con mi precario inglés (y la ayuda de Google). A saber:

– No hay que decirlo que no nos gusta, sino lo que nos gusta.

–No es necesario contestar cada frase: si nos dicen “te deseo” no hay por qué responder automáticamente “yo también”

–Tampoco hay que hacer una crónica de los hechos que van sucediendo, ni pedir permiso para hacer tal o cual maniobra

–Los piropos se dicen sólo una vez, y no a cada rato porque de lo contrario suenan falsos

–Convertir los órganos sexuales de la pareja en álter egos con nombres y vida propia puede causar risa, y la risa en exceso puede desviar del foco. El humor se agradece, pero no vinimos a reirnos…

– No hay que importar la voz pero tampoco decir “no pares” como si estuviéramos pidiendo la cuenta en un bar

–Si uno no está acostumbrado al diálogo, hay que ir de a poco. No podemos pasar del silencio al repetino “mordéme los pezones”.