Demisexuales, o el sexo solo por amor

 

Vivimos en la era de las etiquetas. Todo aquello que se salga de la norma necesita un rótulo o cualquier otro indicador que lo justifique y, en consecuencia, nos haga sentir que no somos el patito feo de la bandada, sino seres especiales y “con derechos”. Así cualquier costumbre, uso, preferencia u orientación hoy sale a la luz pública “reciclada” bajo un nombre nuevo que a veces ni la ciencia registra. A la gente que no es afecta a acostarse con extraños o, mejor dicho, a quienes necesitan de una conexión sentimental para despertar sus deseos carnales, ahora le llaman “demisexuales”.

Curiosamente el término describe un comportamiento de lo más natural, pues no tener ganas de tocarse con cualquiera parece una decisión razonable, y sana. Tomando al pie de la letra la definición del “diccionario virtual”, a cierta altura de la vida y luego de haber caído en cuanta cama hubo a mano, quiera o no, cualquier ser humano se vuelve un sibarita en la intimidad. Conocernos mejor permite ser selectivos y cuidadosos con nuestros sentimientos, eso es todo. Los demisexuales jamás se acostarían con alguien que acaban de conocer en una fiesta pues no le ven sentido al ejercicio si no les atrae sentimentalmente esa persona, describe el texto de presentación publicado en Demisexuality Resource Center, un sitio que recopila datos y conecta gente afin

“Existe una diferencia entre sentirse atraído sexualmente por alguien y querer tener sexo con esa persona. La atracción sexual no es algo que puedas controlar, o tienes sentimientos sexuales hacia alguien, o no los tienes. No puedes forzarlos a aparecer y no puedes forzarlos a desaparecer, así que no tienes elección. El comportamiento sexual, por otra parte, es algo en lo que puedes elegir participar o no. La mayoría de las personas en el lado no asexual del espectro sienten atracción sexual tengan o no un vínculo emocional con alguien. Pueden tener sentimientos sexuales por personas atractivas en la calle, compañeros de clase o del trabajo con los que casi no han hablado o famosos. Sin embargo, pueden elegir no tener sexo por varias razones: puede no ser realizable o apropiado, quieren asegurarse de que la otra persona sea respetuosa y amable, está en contra de sus creencias religiosas, sólo quieren tener sexo dentro de una relación romántica, etc. La diferencia es que los demisexuales no tienen estos sentimientos sexuales desde un principio “agrega la publicación.

Fumando espero que pronto me guste tu corazón…

Esta flamante “recategorización” de esta manera de vivir las relaciones surgió desde AVEN, una Red para la visibilidad y educación de la Asexualidad creada en 2001 y que reúne a miembros con intereses afines en todo el mundo. Aunque sus miles de acólitos prefieren agruparse en colectivos más vinculados al activismo político que a la difusión cientifica, se sabe que el trastorno de deseo se manifiesta de múltiples formas o situaciones y que es tan antiguo como el resfrio, de hecho hacia la década del 40 del siglo pasado el Informe Kinsey ya daba cuenta de los miles de ciudadanos norteamericanos que entonces confesaban no tener actividad sexual por largos periodos de tiempo y por distintas razones.

El panorama no ha cambiado. Al contrario, pareciera que la falta de deseo será la epidemia del siglo XXI, pese a los inmumerables intentos de las redes sociales diseñadas por abrirnos el apetito.