Breve historia de un gran trasero

 

Mirando las fotos del culo untado en aceite de Kim Kardashian publicadas por la revista Paper días atrás (dije culo por “conjunto de las dos nalgas”, según la RAE) recordé a la malograda celebritie local que por aumentar el volúmen del suyo acabó internada en una clínica porteña.

Hace muuuchos años trabajaba yo en la revista Noticias cuando supe de una tragedia parecida. Dos transexuales habían quedado al borde de la muerte por inyectarse en las nalgas la misma silicona usada por la industria alimenticia para aglutinar el jamón cocido, por ejemplo, con tanta mala suerte que el producto derretido viajó por el cuerpo provocándoles trombosis y demás lesiones serias. En fin. Noticias como éstas suelen nacer de las grandes obsesiones, en este caso, por tener un trasero respingado y duro.

A propósito del episodio de la modelo, mi querida Merimún me acercó un libro desopilante y recién estrenado en el mercado editorial, oportunamente titulado Breve Historia del Culo, de Jean Luc Henning, periodista y escritor francés.

El ensayo no tiene desperdicio (perdón por el comentario capcioso. Yo no sabía pero resulta que el trasero hizo su propia evolución y hasta inspiró sendos estudios científicos, por si alguien dudaba de que esa parte del cuerpo pudiera merecer tantas páginas aparte de los libros de medicina. Así es como me enteré que las pompis asomaron cuando el mono se paró en dos patas y dejó de ser mono para transformarse en bípedo, esculpiendo por presión de la postura la forma redondeada de lo que hasta entonces era un tajo ubicado en ángulo recto y cubierto de pelo. Esto, según el antropólogo Yves Coppens, sucedió hace tres o cuatro millones de años en tiempos del Australopitecus afarensis. Tenerlo depilado y sedoso tal como lo conocemos (en algunos casos) tomó otros miles de años más, gracias a tanto sentarse sobre la nalga y ya no en cuclillas. Curiosamente, agrega el autor, el desarrollo de los glúteos estaría ligado al del cerebro, pues al erguirse se acopló la cabeza a la columna vertebral, y así. Vaya coincidencia…

redondo y milenario Marvelous

El libro repasa así, con humor, la gravitación del trasero el arte y en casi todas las disciplinas, y es inevitable concluir que a lo largo de los siglos el volumen ha sido el gran monotema de la humanidad masculina.

el talento de Kim

Justamente alguien me habló hace poco de las “ventajas” de tener un “culo francés” y no un derrière como el de esta mujer, Kim, que se la pasa haciendo selfies de espalda. Su sorprendente apariencia ha desatado una polémica en las redes sociales, confirmando en cierto una tendencia a mi ver, ya dije, peligrosa.

Según el doctor Michael Salzhauer, cirujano plástico de Miami, si bien la chica podría “haber nacido” con esas dotes, el 99% de las mujeres que tienen una cintura pequeña y un culo voluptuoso, es porque se han operado.