Cuáles son las ciudades sexualmente más satisfechas

No. Buenos Aires no está en la lista de las diez ciudades “sexualmente más satisfechas” del mundo. Y peor, no figura ni entre las 100 metrópolis que integran la última encuesta realizada por el sitio de entretenimientos para adultos Lazeeva, con el fin de saber dónde vive la gente que más disfruta su intimidad. Hasta Caracas, con lo mal que la están pasando sus habitantes en estos momentos, alcanza mejor performance que Buenos Aires. La satisfacción depende de muchos factores, por eso si algo sugiere esta notable “ausencia” en el ranking es que los porteños estamos algo atrasados en algunos aspectos de la materia. Como bien dice un amigo, “mentalmente nos hemos quedado en los 90”.

El objetivo del sondeo realizado entre los más de 400.000 usuarios de entre 18 y 70 años que tiene el sitio intenta describir el contexto social en el que los habitantes desarrollan su vida sexual, tomando por variables el consumo de pornografía, el nivel de libido, la frecuencia de las relaciones, el uso de métodos anti-conceptivos, juguetes sexuales y la actitud positiva hacia la comunidad LGBTQ, entre otros ítems.

Todo es posible en Rio

Paris, Río de Janeiro, Londres, Los Ángeles, Berlín, Nueva York, Sao Paulo, Las Vegas, Ibiza y Ámsterdam lideran el top ten de los sitios ideales o con mayor nivel de población a gusto en la cama. Como siempre Paris (pese a que está bastante venida a menos) sigue inspirando a los románticos, y es además el mejor destino para la gente swinger, junto con Berlín, según la encuesta. La población de Río de Janeiro es la más abierta al sexo experimental, Londres la más tolerante con la comunidad LGBT. Como dato, cinco de las diez ciudades donde más porno consumen están en EEUU, entre ellas, Los Ángeles y Las Vegas, y Sao Pablo es donde más juguetes consumen.

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Oyoga, la versión más hot del yoga tradicional

La mejor manera de empezar bien la segunda mitad de este año extraño es apuntándose a las clases de yoga, en cualquiera de sus disciplinas (hatha, iyengar, kundalini, ashtanga etc.) No hay remedio más inocuo y efectivo para los males de la vida moderna que esta milenaria disciplina, de hecho la ciencia confirmó hace ya tiempo los numerosos beneficios que tiene, por ejemplo, en la vida sexual de las personas sanas. Entre los estudios más recientes que lo prueban figura el de la Escuela Médica de Harvard, que demostró que la repetición de ciertas posturas o “asanas” durante al menos doce semanas seguidas lograba despertar el deseo, la excitación, mejorar la lubricación y multiplicar los orgasmos en las mujeres de 22 a 55 años.

Las participantes que se prestaron al estudio no solo demostraron tener mejor ánimo y tono muscular al cabo de ese tiempo, sino que aquellas que bordeaban los 50 confesaron además sentirse estimuladas y haber conseguido varios orgasmos en una sola sesión. Otra investigación publicada en The Journal of Sexual Medicine mostró que el yoga también beneficia a los hombres ayudándolos a controlar la eyaculación precoz.

Si a todo esto le sumamos el advenimiento del “Oyoga”, podríamos pensar que estamos a un tris de encontrar el alivio a muchas de las disfunciones que hoy aquejan a hombres y mujeres de todo el mundo. Esta nueva vertiente que es furor en las algunas escuelas de yoga de los Estados Unidos combina técnicas de terapia grupal con la meditación, el tantra, el estudio del Kama Sutra, el baile y ciertos ejercicios que fortalecen el suelo pélvico y la excitación del clítoris. Según su creadora, Psalm Isadora, una conocida gurú de las relaciones de pareja, el objetivo del Oyoga no es solo conseguir “yogams” sino enriquecer la intimidad y fortalecer la mente, además de ayudar a superar tabúes y lograr estabilidad emocional en casos de mujeres que sufrieron algún episodio de violencia sexual.

Según algunos yoguis basta con hacer la posición loto y concentrarse en la respiración mientras se trabaja el suelo pélvico para alcanzar un orgasmo. Una investigación de la Universidad de Indiana, Estados Unidos, reveló que el 40% de las mujeres experimentaron orgasmos haciendo ejercicios abdominales, mientras que el 20% con el yoga.

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El 67% de lo argentinos dice ser infiel por aburrimiento

Los ídolos tienen pies de barro. Hace unos años cuando supe que un respetadísimo colega casado con familia y larga trayectoria profesional llevaba una doble vida sentimental, la imagen que yo tenía de su persona cambió, para bien, porque finalmente dejé de creer que era alguien extraordinario para verlo como el hombre que era: un tipo del montón.

Supongo que así habrá se sentirse la mediática esposa del jugador del fútbol que mantuvo un “elevado” intercambio epistolar con una vedette, dejando en evidencia que no solo engañaba a su mujer hacía tiempo sino, peor, que hay que tener mucho cuidado con las conversaciones que quedan en el WhatsApp, sea en el teléfono o en las computadoras personales. El pobre hombre, que al fin y al cabo estaba en todo su derecho de tener un affaire, ahora no puede salir ni a la calle, ni a la cancha. Y apenas pise la de Boca, La 12 se lo va a recordar.

el aburrimiento es el comienzo del fin sunshine

Pero volviendo a la infidelidad y a las razones del pecado que tienen cada quién, un informe del sitio de citas para casados Second Love, con base en los Paises Bajos y más de 300.000 miembros en Argentina revisó los perfiles de los usuarios masculinos de entre 35 y 55 años con estudios universitarios completos y carreras profesionales, para saber, en forma anónima, las razones por las que fueron infieles alguna vez. El 67% dijo haberlo sido por la monotonía de su relación, el 43% por el deseo de recuperar la ilusión del enamoramiento, el 30% por falta de satisfacción sexual y el 17% para evitar un divorcio o la separación.

“En otros casos y en menor medida, otros usuarios aducen motivos como la convicción de que una sola persona no puede colmar sus necesidades amorosas toda la vida y también que lo han hecho por vengarse de una infidelidad de su pareja” dijo Matías Lamouret, vocero del sitio, y agregó que, en Latinoamérica, la mayoria de las personas comprometidas caen el adulterio por “aburrimiento o estancamiento de la pareja”, antes que cualquier otro factor. 

La pareja de mediáticos en cuestión lleva muchos años de matrimonio “ejemplar”, según destacan las decenas de notas publicadas y comentarios en las redes, que se hicieron un festín con los detalles morbosos del asunto. Si logran superarlo, será cierto eso de que el amor es más fuerte…

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Demisexuales, o el sexo solo por amor

Vivimos en la era de las etiquetas. Todo aquello que se salga de la norma necesita un rótulo o cualquier otro indicador que lo justifique y, en consecuencia, nos haga sentir que no somos el patito feo de la bandada, sino seres especiales y “con derechos”. Así cualquier costumbre, uso, preferencia u orientación hoy sale a la luz pública “reciclada” bajo un nombre nuevo que a veces ni la ciencia registra. A la gente que no es afecta a acostarse con extraños o, mejor dicho, a quienes necesitan de una conexión sentimental para despertar sus deseos carnales, ahora le llaman “demisexuales”.

Curiosamente el término describe un comportamiento de lo más natural, pues no tener ganas de tocarse con cualquiera parece una decisión razonable, y sana. Tomando al pie de la letra la definición del “diccionario virtual”, a cierta altura de la vida y luego de haber caído en cuanta cama hubo a mano, quiera o no, cualquier ser humano se vuelve un sibarita en la intimidad. Conocernos mejor permite ser selectivos y cuidadosos con nuestros sentimientos, eso es todo. Los demisexuales jamás se acostarían con alguien que acaban de conocer en una fiesta pues no le ven sentido al ejercicio si no les atrae sentimentalmente esa persona, describe el texto de presentación publicado en Demisexuality Resource Center, un sitio que recopila datos y conecta gente afin

“Existe una diferencia entre sentirse atraído sexualmente por alguien y querer tener sexo con esa persona. La atracción sexual no es algo que puedas controlar, o tienes sentimientos sexuales hacia alguien, o no los tienes. No puedes forzarlos a aparecer y no puedes forzarlos a desaparecer, así que no tienes elección. El comportamiento sexual, por otra parte, es algo en lo que puedes elegir participar o no. La mayoría de las personas en el lado no asexual del espectro sienten atracción sexual tengan o no un vínculo emocional con alguien. Pueden tener sentimientos sexuales por personas atractivas en la calle, compañeros de clase o del trabajo con los que casi no han hablado o famosos. Sin embargo, pueden elegir no tener sexo por varias razones: puede no ser realizable o apropiado, quieren asegurarse de que la otra persona sea respetuosa y amable, está en contra de sus creencias religiosas, sólo quieren tener sexo dentro de una relación romántica, etc. La diferencia es que los demisexuales no tienen estos sentimientos sexuales desde un principio “agrega la publicación.

Fumando espero que pronto me guste tu corazón…

Esta flamante “recategorización” de esta manera de vivir las relaciones surgió desde AVEN, una Red para la visibilidad y educación de la Asexualidad creada en 2001 y que reúne a miembros con intereses afines en todo el mundo. Aunque sus miles de acólitos prefieren agruparse en colectivos más vinculados al activismo político que a la difusión cientifica, se sabe que el trastorno de deseo se manifiesta de múltiples formas o situaciones y que es tan antiguo como el resfrio, de hecho hacia la década del 40 del siglo pasado el Informe Kinsey ya daba cuenta de los miles de ciudadanos norteamericanos que entonces confesaban no tener actividad sexual por largos periodos de tiempo y por distintas razones.

El panorama no ha cambiado. Al contrario, pareciera que la falta de deseo será la epidemia del siglo XXI, pese a los inmumerables intentos de las redes sociales diseñadas por abrirnos el apetito. 

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Sexo a bordo de una low cost

En breve operarán en los cielos argentinos las llamadas empresas low cost. Dicen que para volar por las dos monedas que costarán los pasajes de cabotaje e internacionales el viajero deberá aceptar las condiciones del servicio, que parecen estar varios niveles abajo de lo que hoy ofrece la clase turista más rasa. Es decir que, además de llevar en el bolso de mano el papel higiénico, la manta y la vianda, habrá que soportar toda clase de situaciones a bordo. Esto pensando en los jóvenes borrachos que días a atrás subieron al vuelo de Ryanair que iba de Manchester a Ibiza.

En pleno trayecto la pareja de ingleses decidió concretar la fantasía de tener sexo arriba de un avión, pero no en el baño ni en algún escondite oscuro de la nave, sino ahí mismo, en el asiento. Claramente o estaban muy alcoholizados o quisieron hacer una performance artística, pues era imposible imaginar que sus vecinos no verían el espectáculo, aun en la oscuridad de la noche. Pero según contó un pasajero al Daily Mail el hombre hasta pidió en voz alta que alguien le prestara un preservativo. “Les escuché hablar sobre ello (sexo), pero pensé que estaban bromeando. El chico gritó ‘¿alguien tiene un condón?” y agregó el testigo que al principio los pasajeros se rieron, hasta que vieron cómo se quitaban los pantalones y la ropa interior. “Tuve que sacar mi teléfono. Nunca había visto algo así” agregó.

La tripulación no hizo nada por detenerlos, tal vez por que, dicen las malas lenguas, son en realidad quienes más practican el sexo durante los vuelos, siendo el número de casos registrados superior al de los pasajeros que se arriesgan a infringir las normas de las grandes compañías, que prohíben y multan a quienes desafíen las reglas en el aire.

La única empresa que lo admite, y que ha sido creada para tal fin es la británica Mile High Flights, que por 640 libras ofrece un turno de media hora , e incluso permite tríos por 125 libras más. En fin que de ser así la fauna viajera de las “low cost”, mejor el café quemado y el vidrio empañado del viejo y querido colectivo larga distancia…

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Los hombres son los que más le cantan al sexo y al amor

Si creíamos que las letras sobre el amor y el perpetuo desamor era patrimonio exclusivo del tango, error.  Y si no lo habíamos notado, el sexo se ha convertido es la principal inspiración de los compositores contemporáneos populares. No hay canción en la que no haya alguna mención directa o indirecta al cuerpo, y al acto en si.

Según un estudio realizado años atrás por un equipo de psicólogos estadounidenses, los hombres que se dedican a la música, cualquiera sea el género, son los que más canciones dedican a las relaciones sentimentales y sexo, al revés de las mujeres. A esa conclusión se llegó tras revisar exhaustivamente la letra de unos 1250 temas populares compuestos entre 1960 y 2008, así fue como descubrieron que los textos reflejan con exactitud los estereotipos sociales: ellas son románticas y ellos piensan en el sexo. 

El 71% de la música popular producida durante el último medio siglo se inspira en el amor y el 57 % de ellas incluye la palabra en sus versos. El 22 % de los temas alude al sexo, por lo general, mencionado mediante una metáfora, y el 14 % destaca la imagen del cuerpo como objeto sexual, sobre todo el femenino. En ese sentido, el rap (junto con el reggaetón) ha ido más lejos que el resto de los géneros porque la mitad de los temas refieren al sexo y al cuerpo de la mujer,  muchas veces en un tono “poéticamente” soez y denigrante (alga el oxímoron).

 ”Eres la zorra más sexy” foto Sunshine

De las 1250 canciones analizadas, más de la mitad de las composiciones de rock y géneros similares trataban de amor, citas y relaciones sentimentales, mientras la proporción de canciones sobre relaciones ha permanecido constante entre las intérpretes femeninas a los largo de cinco décadas, entre el 78 y el 83 % del total. Los varones en cambio dejaron de darle espacio al contenido sentimental. En los años 60 era del 69 % y ahora es del 59%, aunque en la década del 80 las baladas románticas dominaron el 78% de las composiciones dice el estudios.

En los años 60 solo el 6 % de las canciones interpretadas por mujeres aludían al sexo, entre 1970 y 2000 la cifra subió al 21 %. En el caso de los hombres las composiciones en las que aparece el sexo pasó del 7 % en los 60 al 29 % en los 70, 80 y 90, para llegar al 40 % a partir del año 2000. Nada es casual. Según un estudio de Nicolás Guéguen y Jacob Céline publicado en 2010 en la revista Psychology of Music la música romántica predispone a las mujeres. Un experimento demostró que si escuchaban música romántica de fondo antes de encontrarse casualmente con alguien atractivo que les pedía el número de teléfono, el 52 % respondía afirmativamente.

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Diez razones para tener Netflix (en vez de pareja)

¿¡Para qué querés novio si ahora tenés Netflix!!? le pregunta una pasajera del colectivo a otra que va sentada al lado, y que al parecer acaba de unirse al universo del servicio en streaming. La fuerza del argumento indica hasta qué punto puede cambiar su vida un ser humano normal cuando se suscribe a esta plataforma capaz de quitarte el sueño y las ganas de comer, de tan adictiva. Netflix se ha vuelto una compañía imprescindible, en especial para aquellos individuos solteros y cansados de swipear en las apps de citas un viernes por la noche.

Así es que a falta de otro cuerpo que mantenga el termostato en las madrugadas de invierno (una investigación de la Universidad de Illinois sostiene que nada eleva la temperatura más rápido que el calor del cuerpo de otra persona, cuando se está en contacto directo) no hay programa más rendidor que quedarse hasta altas horas mirando series en vez de gastar energías en citas poco atractivas.

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Con esa premisa elemental he aquí diez buenos argumentos por los que a veces es mejor suscribirse a Netflix que tener pareja, reflexiones éstas gentilmente tomadas de la nota publicada por Sandra Apolinar en el sitio Vix.

1. Siempre está disponible Netflix nunca va a desaparecer un viernes en la noche o va a tardar dos días en llamarte. Nunca te hará ghosting. Siempre sabes dónde está y que siempre va a estar disponible

2. Sabe exactamente lo que te gusta Y eso es fundamental. Netflix conoce tus gustos, y se esfuerza en conocerte mejor para pasar más tiempo con vos

3. No critica tus gustos culposos Netflix jamás va a criticar que veas las peores comedias románticas de Hollywood o una maratón de tu serie favorita, que quizá no es la más rankeada.

4. Respeta tus decisiones ¡Y hasta te va a hacer sugerencias! Y lo más importante, nunca te va a decir qué hacer.

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5. Cumple lo que promete Si con Netflix acordaste pasar el fin de semana completo juntos, eso se mantendrá en pie. Con él no tendrás cambios de planes a última hora.

6. No se pone celoso de tus amigas Netflix comprende que necesitamos salir con las amigas de vez en cuando… Y no le molesta que lo hagas. Lo mejor es que cuando llegues a casa, él va a estar esperándote

7. Y tus amigas no tienen celos de él Ellas también entienden que hay días que no querés salir y preferís estar en pijama teniendo tiempo de calidad con Netflix

8. A él no le importa qué ropa usas Frente a Netflix podemos estar en pijama, con la remera agujerada en joging, sin maquillaje y hasta sin bañarnos

9. Siempre está listo para la siguiente aventura Nunca se cansa. Podemos estar juntos horas y horas a su lado y no tendrá excusas para estar con uno

10 No pide (casi) nada a cambio Sólo 8 dólares por mes por su compañía, pero los vale, pues todos tus días a su lado serán de calidad

PD: (y podemos hacer pausa, cuando querramos)

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Por qué es mejor tener sexo los jueves por la mañana

Cada lunes dejamos atrás el jolgorio del fin de semana y salimos a pelear contra los dragones. Nos sentimos fuertes y con ganas de comer el mundo, dice la Kabalah. Es que la energía del lunes (o gevurah, según esta antigua sabiduría) es de crecimiento y expansión, tenemos una dosis extra de motivación y ganas de ser mejores en lo nuestro, sin embargo científicamente estaría probado que es un día para mantener la calma. Según el British Medical Journal, la probabilidad de sufrir un ataque al corazón aumenta un 20% el lunes debido a los excesos del fin de semana y el estrés de regresar al trabajo, claro, en caso de que estemos presionados o a disgusto en el ámbito laboral.

Pero si hemos sobrevivido al comienzo de la semana hábil, el martes será ideal para enfocarse en producir y generar, no es casual que en una encuesta sobre salud realizada años atrás por la consultora británica GfK NOP los empleados y ejecutivos consultados confesaran tener la menor cantidad de sexo ese día. Los miércoles, en cambio, serían adecuados para pedirle aumento al jefe, dice otro sondeo realizado en el Reino Unido, pero es sin dudas el día perfecto para tener una cita romántica que en lo posible se extienda hasta la mañana del jueves. Según un estudio publicado años atrás por la London School of Economics and Political Science, el jueves es cuando las hormonas de hombres y mujeres están mejor sincronizadas, léase, es la ocasión propicia para intercambiar fluidos.

7.30 am, buen dia

Los autores de la investigación sostienen que ese día el cuerpo produce mayor cantidad de hormonas sexuales activas y la libido logra alcanza su pico en las primeras horas de la mañana, cuando la testosterona del hombre se eleva y los estrógenos femeninos llegan a multiplicarse hasta cinco veces. Esa fabulosa sincronicidad biológica se debería a que “miércoles y jueves son los más intensos y productivos a nivel laboral, generando sensaciones positivas en el cuerpo”, amén de que en vísperas del fin de semana la mente empieza a relajar.

Los viernes serian indicados para dejar el cigarrillo, coinciden algunos investigadores estadounidenses, y también para postergar decisiones importantes, agrega Martin morre Ede, en su libro The Twenty Four Hour Society. La Kabalah nos dice, en sintonía con lo anterior, que los viernes son dias para perdonar y perdonarse, para aprender de las caídas, agradecer lo negativo de nuestra vida y soltar las ideas fijas.

Feliz miércoles!

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Los hombres con barba corta son los más sexis

Decían días atrás que los calvos son mucho más atractivos que el resto de los hombres. Sin dudas la cabeza completamente rasurada es además un truco infalible y eficaz contra los síntomas de la alopecia prematura, pero la ciencia acaba de demostrar que tener algo de pelo en alguna parte visible del cuerpo puede desempeñar un papel clave en la vida amorosa de un hombre. Sobre todo el que crece en la cara, el vello facial en su versión barba, nunca bigote (y menos mosquita).

El año pasado un grupo de investigadores de la Universidad de Queensland en Australia se tomó el trabajo de analizar el impacto de la barba en la apariencia masculina, su incidencia en el atractivo sexual, en la percepción de masculinidad que despiertan y su efecto en las relaciones amorosas a corto y largo plazo. Habrá que darle cierta credibilidad al estudio ya que se hizo a partir de las respuestas de 8200 mujeres encuestadas, que dieron su veredicto luego de mirar imágenes manipuladas de hombres con diferentes niveles de vello facial y sin nada, con la cara afeitada y despejada. Ante la pregunta clave sobre el atractivo sexual de cada uno, las coincidencias fueron abrumadoras. Según se publica en el Journal of Evolutionary Biology la mayoría respondió que los hombres verdaderamente sexis son aquellos que llevan barba de pocos días, con el pelo corto, mientras que el estilo hípsters (recortada y larga) tuvo las calificaciones más bajas de la encuesta en ese sentido, junto con el lampiño.

barba para toco y me voy

Una de las preguntas del sondeo era qué tipo de hombre es más atractivo para un touch and go. Allí es donde arrasó la barba de no más de diez días, levadura de las fantasías femeninas de un amor breve como la noche. Sin embargo, al momento de pensar seriamente en una pareja a largo plazo las mujeres coincidieron en que el modelo lumbersexual, de barba tupida y desprolija, inspira más seguridad y fortaleza, ya que trasmite la sensación de “poder con todo” (por eso no tiene tiempo para andar mirándose al espejo, algo que a lo que el calvo se dedica).

Es que el lenguaje corporal es muy elocuente. Según Rob Brooks, uno de los autores de la investigación, el largo de la barba está directamente asociado a las crisis económicas ya que es un indicador de la capacidad de adaptación del individuo a la circunstancias. En 2008 con la crisis económica mundial y la creciente falta de empleo, los hombres que se presentaban a las entrevistas de trabajo con vello facial de varios días sugerían preocupación, al revés del rasurado. “Después de la caída de Street en los años 20, hay pruebas circunstanciales de que las barbas se agrandaron. Este y otros datos son argumentos a favor de que las condiciones económicas sientan las bases para la longitud de las barbas, una longitud de entre 5 y 10 días parece ser la más adecuada en nuestro último estudio, pero se trata de tendencias medias. Afortunadamente, la gente en la vida real nunca se relaciona con tendencias medias, sino con individuos” concluyó Brooks a propósito del ensayo.

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i.Con, el juguete que mide el rendimiento masculino

Cada tanto el cine y la televisión intentan darle una espectacularidad que nunca tuvo, haciéndonos creer que así de bonito lo hacen otros, pero puertas adentro el acto sexual se sigue practicando exactamente igual desde hace millones de años, siendo una de las pocas ceremonias privadas que se conserva en su estado primitivo, tal como fue “inventada”, por decirlo de alguna manera. Si hubiera que mencionar hitos o puntos de inflexión en la historia de la sexualidad humana, diríamos casi con certeza que la pastilla anticonceptiva primero y el sildenafil después fueron de los pocos hallazgos que lograron introducir algún cambio en la intimidad de las personas.

Hoy la gran revolución está determinada por la medicina, y también por tecnología, encargada de impulsar cada una de las nuevas formas de placer que disfrutamos, aunque como decía Truman Capote cuando Dios te da un don también te da un látigo...

La gran novedad de este año será i.Con, una especie de aro inteligente para hombres que le permitirá a los usuarios medir todas las variables de su desempeño amatorio y así llevar sus propios récords, algo que evidencia la enorme presión a la que estamos sometidos también en la cama. Conocido como ‘The Worlds First Smart Condom’ este pequeño adminiculo que se coloca en la base del preservativo alberga en su interior la tecnología necesaria (sensores, chips y demás) para recoger durante el encuentro sexual toda la información relacionada con el rendimiento masculino. Es decir, vas a llevar tus propias estadísticas.

Diez veces más sofisticado que aquellos básicos anillos de silicona usados para sostener la presión sanguínea en la zona, es capaz de contabilizar, según prometen los fabricantes, la cantidad y la velocidad (máxima y media) de las penetraciones, el tiempo total empleado en la performance, las calorías quemadas, el número de posturas empleadas en la cama y hasta la medida de la circunferencia del pene. Y al decir de British Condoms, la empresa que lo comercializará en breve, el bendito aparatito también estaría preparado para detectar síntomas y manifestaciones de algunas enfermedades de transmisión, como la clamidia y la sífilis. A esa información la envía por bluetooth a una App que literalmente documentará nuestra vida erótica. Una suerte de periodismo de datos privado, pues los números se podrán comparar con los de otros usuarios.

Dicen que se pondrá a la venta a lo largo de este año a un precio de 59,99 libras y que, como cada vez que sale algún IPhone nuevo, ya hay lista de espera. Como digo siempre, no quisiera haber nacido hombre en este siglo XXI!

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