Ahora los hombres usan lencería femenina

Hay una tienda en mi barrio de ropa interior femenina que hasta hace poco era atendida por unas chicas simpáticas y gerenciada por Pocha, una dama de 60 que lucía tan joven como ellas.

Siempre estaban al día con las novedades de las marcas y los materiales, y para las clientas amigas solían reservar en un cajón esas cositas atrevidas que usamos a veces para encenderle la mecha a algún amante, o novio de turno. Lamentablemente de un día para el otro Pocha y sus chicas volaron y se hizo cargo del negocio un señor heterosexual de unos 50 años, que vino a ser el dueño. Desde entonces el local está vacío. Los conjuntos colgados, la vidriera impecable, pero vacío de clientas.

Es que…a quién se le ocurre, un hombre al frente de un emprendimiento tan delicado. Es un comentario apolillado el mío, ya lo sé, pero al menos a mí me resultaría un poco bizarro consultarle a un vendedor por un corpiño y que éste me explique las bondades de la taza, decirle que los breteles ajustan, ver como él calibra a ojo mis gracias y sugiere modelitos alternativos, para luego yo pasar al probador y él desde afuera preguntarme en voz alta cómo “lo siento”.

Mi imaginación se me dispara, como siempre, para el lado de los policiales más negros. Es que repasando noticias encuentro que en los Estados Unidos, en la ciudad de Woodstock, el empleado de una tienda de ropa interior y juguetes para adultos llamada Redlight Boutique fue detenido por manosearle el pecho a una clienta. Ahora por tomarse tan en serio el trabajo, Eric Broederdorf, de 44 años, fue acusado de abuso sexual criminal y detenido en la Prisión del Condado de McHenry. No hay que apasionarse demasiado con ciertas faenas, ya ves.

Indago otro poco sobre al asunto y encuentro que, aunque no son ejemplo a seguir, en Arabia Inaudita, ahí donde las mujeres no pueden ni manejar un coche sin pedirle permiso al marido, una ley reciente prohíbe que los hombres despachen comercios de ropa intima femenina, lástima que la medida no llegue por cuestiones pudorosas sino políticas, porque el rey Abdullah bin Abdel Aziz está tratando de “modernizar” a los saudiés dándole oportunidades laborales a las chicas. Algo es algo, eso sí.Todo este paquete de news viene a cuento porque, oh oh, mundo éste para haber nacido, han aparecido en el horizonte muchos individuos heterosexuales que ahora usan ropa interior de corte femenino, me refiero a bombachas, corpiños, baby dolls y demás.Si. Un hombre en tanga, digamos.

“Ah, lo que faltaba” acotó mi madre cuando le conté. “Por suerte están bien lejos y no tendremos que ver el espectáculo acá”…Madre ignora el alcance del comercio online, un pulpo con tentáculos larguísimos. Desde hace unos años la firma australiana Homme Mystere diseña panties, sostenes y hasta corsets adaptados a la anatomía masculina, aunque desde la empresa juran que son para todos y todas, e incluso argumentan en sus campañas que la relación de pareja podría mejorar si los hombres se atrevieran a explorar su costado “sensual”. Cuestión es que la venta online ha penetrado todos los mercados, especialmente el de Estados Unidos y Europa, dice un sorprendido artículo del Daily Mail.

Encajes, estampas de corazones, moñitos y portaligas, a las pilchas no les falta nada. “Yo sólo quería decir muchas gracias por hacer ropa interior para chicos. No me importa ir a Victoria’s Secret y similares, pero siempre tenía que decir: ‘Voy de compras para mi novia’, cuando realmente ¡eran para mí! Gracias de nuevo por hacer bombachas para los chicos, los amo”, confiesa un cliente hetero en la web de Homme Mystere.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Recuerdo que investigando para mi libro hace unos años, tuve que recorrer hasta el último puticlub de esta ciudad y, entre otros hallazgos insuperables, descubrí que en estas latitudes gauchas también habemos fans del crossdressing, una suerte de fetichismo cultivado por señores que disfrutan disfrazándose con ropa de mujer, y no son travestis eh, aclaro.

No creo que haya algo más deserotizante en esta tierra que un tipo en tsunga, por lo que ruego a los cielos que nunca se me presente un ejemplar atrapado en una tanga de encajes. He dicho!

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Estar casada aumenta en 7 horas el trabajo semanal

Las mujeres enamoradas (o algo parecido) ya no piensan en convivir. Conozco muchas de distintas edades que tienen pareja cama afuera, mi madre entre ellas, y otras tantas casadas que querrían revertir dicho estado, o al menos mudarse solas y mantener cualquier formato de relación, pero bajo distintos techos. Claro, y hay miles que todavía sueñan con hacer la aventura de la vida en común, pero la tendencia indica que la autonomía y la independencia acabaràn y para siempre con el viejo y querido modelo Susanita, en franca decadencia desde que la mayoría paga sus propias cuentas y desde que el vibrador se ha convertido en el electrodoméstico más apreciado del boudoir femenino. “En todo caso casarse es un plan, una excusa para hacer una fiesta y ponerse un lindo vestido, hacer un viaje, y compartir los gastos” me explicaba días atrás la hija de una amiga.

Su pronóstico no está caído del mundo. Leo que en Estados Unidos actualmente hay más personas de entre 18 y 34 años que vive con sus padres que gente de la misma edad viviendo en pareja, según datos estadísticos del Pew Research Center. En Europa hacia 1991 el 64,6% de los varones y el 51,8% de las mujeres de entre 18 y 34 años vivían sin pareja, pero en el censo de 2011 esos números treparon hasta el 78,9% y el 68,6%, respectivamente. Acá estamos a tono con el primer mundo. El censo de 2010 decía que en la Argentina había más de medio millón de hombres y mujeres de 25 y 44 años viviendo solos. En Buenos Aires esa población eran sobre todo jóvenes entre 25 y 34 años (17,4%) y mayores de 65 años (42,4%), pero casi la mitad de los hogares encabezados por una mujer eran unipersonales (46,6%), especialmente los de mujeres jóvenes, que iban en aumento, publicaban los informes de entonces. Seis años después, si resistieron la crisis, la cifra podría haberse duplicado.

…….solas,  y viva el dolce far niente via lovely

Le pregunto a una conocida que lleva diez años de novia por qué no convive de una vez y la respuesta es contundente: …para qué? Y de alguna manera se entiende por que, entre otras cosas, hoy estar casada supone siete horas de trabajo extra en la semana y sin ninguna gratificaciòn material, sostiene un trabajo sobre igualdad de género liderado por el sociólogo Frank Stafford, del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan.

Para los estudiosos del asunto, hoy las jóvenes solteras usan 12 horas a la semana para las tareas domésticas mientras que a las casadas esas labores le insumen 60 horas, es decir, quintuplican el tiempo de fregado, peor si tienen hijos. Eso parece a la distancia una gran conquista si tenemos en cuenta que en 1976 las solas destinaban un promedio de 26 horas semanales a las tareas domésticas, mientras que los hombres tan sólo seis.

En fin, sigo creyendo que compartir la vida con la persona amada es edificante porque uno crece y mejora como individuo, claro, siempre que el otro valga la pena… y lave sus propias medias! De lo contrario, ni la jubilación por ama de casa compensa la energía puesta en sostener la pose…

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Templos para el pecado, la institución más vieja del mundo

¿Sabías que en la Antigüedad se practicaba la prostitución sagrada?, ¿que Iglesia y Estado obtenían suculentos beneficios de los burdeles en la Edad Media?, ¿que en Japón hay prostitutas que se visten de azafatas y simulan viajar en avión?, ¿que en Moscú se puede comer sushi en el vientre de una geisha?, ¿que en los campos de concentración había burdeles? ¿qué existe un burdel que cotiza en Bolsa? ¿que en 1490 en Roma había una prostituta por cada doce habitantes, y que hoy en un famoso burdel de Nueva York donde se juntan cada fin de semana cerca de 1000 personas funciona un salón de té? ….Y más, que en un palacete porteño de la Av. Córdoba al 3200 un ex anarquista a principios del siglo XX fundó La Varsovia, o Sociedad Israelita de Socorros Mutuos, que en rigor era la fachada de una red que operaba cerca de 3000 burdeles?..

 

Tantas rarezas y revelaciones como ancho e inabarcable es este mundo nuestro encuentro en las páginas de esta perlita editada por Océano, Historia de los Burdeles, de Mónica García Massagué, ejemplar non sancto que llega a mis manos gracias a Merimún. Mi fiel amiga recordó que hace un tiempo le conté que mi padre en sus años de estudiante universitario pasó una temporada asilado en un burdel del barrio de San Dennis, en París, porque se había quedado sin un centavo y no tenía ni para la sopa. La impresión que a él le había quedado de aquella experiencia era absolutamente romántica (en todo sentido), e idéntica impresión me causa ahora esta valiosa investigación, impecablemente documentada con textos e imágenes.

Casi podría decirse que desde que el hombre salió de la caverna han existido en todas las sociedades del planeta estas instituciones o espacios para el esparcimiento sexual que, aunque difíciles de asimilar por su amoralidad, convengamos se han ido reinventado para acompañarnos desde el origen de los tiempos.

La historia de los burdeles no es la historia de la prostitución, aclara la autora, pues el sexo pago no se ha conseguido únicamente en estos ámbitos, por eso me parece muy interesante esta visión antropológica y sociológica del negocio porque, aun adquiriendo diferentes estatus en cada época, ha sido siempre refugio de artistas, políticos y hombres de empresa que sin dudas ahí encontraban inspiración y comprensión, su propia versión del amor y un lugar donde hacer bussines, como bien describe la sinopsis. “Una perspectiva amable descubre el burdel empleado durante décadas como medio tradicional para la iniciación de los jóvenes en los placeres de la carne, como espacio de reunión fraternal para hombres, como primer escenario para un teatro que no permitía a las mujeres de bien subir a escena, como refugio para artistas de toda clase y como punto de encuentro revolucionario para aquellos que planeaban un mundo a espaldas de la sociedad vigente. Por otro lado, existe también otra perspectiva del negocio, basada en la explotación de la carne, que colinda de forma peligrosa con la ilegalidad y la amoralidad y que ha sido (y es) pasto de actuaciones desaprensivas, que afectan a millones de inocentes en todo el mundo.”


Prostíbulo, casa de tono, baño, convento, colegio de señoritas, casa de mala reputación, casa de mala fama, casa del diablo, casa atrevida, casa de tolerancia, mancebía…Tantos nombres y rótulos para hablar de esas cuatro paredes donde entregrarse al placer sin prejuicios ni culpas, lo que el concepto japonés describe como kutsawa, palabra que indicaba que al entrar a un prostíbulo el cliente debía olvidarse de todas sus virtudes.

El libro creo que ya está disponible en algunas librerías, bueno, no sé, eso se los debo!

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¿Las mujeres se jubilan sexualmente a los 65?

Me encanta la personalidad y la voluptuosa humanidad de Susan Sarandon, que a sus 69 luce tal cual es, sin que los cuchillos ni los rellenos químicos hayan modificado sus rasgos y atributos naturales. Más linda me cae ahora que declaró su intención de dedicarse al porno cuando cumpla 80 años. No aclaró si querría dirigir o actuar, pero en cualquier caso, qué más da. La vitalidad sexual no tiene límites ni en la práctica ni en la imaginación.

Por un lado, lo que Susan no sabe es que desde hace más de una década existe una generación de jóvenes directoras de cine para adultos dedicadas a aportarle contenido a este sector de la industria que siempre estuvo hecho por y para hombres. Erika Lust, Vex Ashley, Jennifer Lyon-Bell, Ovidie y Jackie St. James, entre otras son algunas de las jóvenes directoras que se han tomado seriamente el tema del sexo duro, desde el punto de vista narrativo, digo. “La mayor parte de la pornografía es brutal y no resulta placentera desde un punto de vista femenino. Cuando no quiera actuar más, quiero hacer eso. Lo que hace realmente interesante a un acto sexual es cómo se produce ese primer contacto, ese primer beso. Estos momentos necesitan cuidado” dijo la cándida actriz a su paso por la red carpet del último Festival de Cannes, donde la homenajearon por el 25 aniversario de la ya clásica Thelma &Louise.

lo mismo pero màs real erikalust.com

Pero volviendo a lo de la edad, me pregunto si la audiencia para ese entonces, cuando Sarandon se lance a las arenas del triple XXX, tendrá ganas de ver a una mujer mayor haciéndolo en la pantalla grande, porque convengamos que el sexo hoy pareciera ser exclusivo de la gente flaca y joven. No hay porno ni escenas eróticas protagonizadas por adultos, salvo en los canales de video, pero en el cine no abundan porque no venden. El sexo en la tercera edad no es tema marketinero, y asumámoslo sin pretensiones de corrección política, pues a todos nos cuesta incluso imaginar a nuestros padres teniendo relaciones. Pero lo hacen, y lo haremos nosotros llegado el momento (al menos eso esperamos.) 

Hace poco leí en un diario español que la mujeres se jubilan sexualmente a los 65, según un estudio sobre ‘Comportamientos sexuales entre adultos mayores en España”, realizado por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y publicado en las prestigiosas páginas de The Journal of Sexual Medicine. Ahí se afirma que en Europa el 62,3% de los hombres de más de 65 tienen relaciones regularmente, mientras que a esa misma edad solo el 37,4% de las mujeres declara estar sexualmente activas. Los números sugieren que ellos tienen cuerda para rato y que de esa cuerda tiran las mujeres más jóvenes, porque de lo contrario, ¿con quien se acuestan si las de su misma edad están en paro?…

Lo radiante que luce Sarandon lleva a pensar que muchas septoagenarias están haciendo exactamente lo mismo que ellos.

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Un restaurante nudista de Japón no admite gordos

Si sos mayor de 60 y estás pasado de kilos y de casualidad estás de vacaciones en Japón y se te ocurre hacer algo distinto, como ir a comer a un restaurante nudista, por ejemplo, bueno, no podrás. Las polìticas de admisión de The Amrita, un singular emprendimiento que abrirá sus puertas en Tokio el próximo 29 de julio, son muy estrictas, según leo en el cable de la agencia EFE. Abiertamente los dueños del lugar han dejado claro que quieren crear un ambiente elegante como el de “la Roma Clásica”, pero al parecer eso pasaría por el tamaño y la edad de los comensales. Como en cualquier lugar del mundo donde el patovica de la puerta te dice amablemente que no podès entrar porque ese día “hay una fiesta privada”, acá no te dejan entrar si no estás bien aspectado.

Lo bueno dentro de lo malo es que te lo avisan de antemano. Los códigos para acceder a este espacio figuran publicados en la Web (està en japonès), en la que se advierte que no podrán entrar al salòn quienes tengan 15 kilos arriba del peso adecuado a su estatura. A esa gente no se les dejará pasar, e incluso les será devuelto en la puerta el dinero de la reserva, porque para reservar hay que pagar antes 12.000 yenes (unos 100 euros) a cuenta del menú, que oscila en 700 euros. Del mismo modo quedarán excluídos los menores de 20…. y los mayores de 60 años, como así también las personas que lleven tatuajes en el cuerpo, pues en Japón se considera que son de la mafia. A diferencia de los locales de este tipo que ya funcionan en ciudades como Londres y Melbourne, en The Amrita los clientes deberán usar obligatoriamente dentro del restaurante ropa interior de papel que les darán en el lugar.

Cométe todo mi nigiri Foto Getty Images

Como es de imaginar no están permitidos los teléfonos celulares ni las cámaras de fotos y tampoco hablar, mucho menos tocar, a los comensales de las mesas vecinas. En fin. No le veo la gracia ni el atractivo a eso de comer (semi) desnudos y en público, es más, me parece un asco, como el body sushi. 

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La humanidad podría quedarse sin sexo para el 2030

Junta tres dedos de la mano derecha y se los pone a altura de la nariz, por si escuchó mal. Tres años sin sexo, le repite una amiga a otra en la mesa de un bar. Yo, sentada al lado con un café, inmediatamente paro la oreja. Nada me gusta más que escuchar este tipo de conversaciones ajenas. “Es que no conocí a nadie que me guste, y a mi algo me tiene que gustar un tipo, sino para qué…” dijo compungida.

No llega a los 40 y por lo bonita que es supongo que debe tener más opciones que el promedio, pensé. Sin embargo, su caso como el de muchos hombres y mujeres del mundo vendría a apuntalar la teoría de David Spiegelhalter, un experto en estadísticas de la Universidad de Cambridge que dice que durante los últimos 30 años la frecuencia de sexo, al menos en su país, Reino Unido, bajó un 40%. No sé si esas cifras tendrán alguna proyección en estas latitudes, pero evidentemente hay gente que tienen menos relaciones de lo que aparenta, porque hay quienes mienten para no sentirse menos.

La abstinencia sexual no deseada es un asunto delicado, pues una cosa es no querer, y otra muy distinta es querer y no tener quién te provea el tentempié. Evidentemente, pese a la sobreoferta que hay en las redes y portales de citas, a muchas personas se les hace difícil alcanzar la ración, sea porque no tienen vinculo estable y no les va lo casual, porque sufren disfunciones o porque atraviesan alguna crisis de pareja. Me preguntaba si la ciencia se ha pronunciado seriamente sobre el impacto de la falta de sexo en la salud de la población, habida cuenta de que como bien dice la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sexualidad es un aspecto central del ser humano, es decir, es tan vital como cualquier otra función. Sabemos que la práctica mejora la salud cardiovascular, que nos mantiene delgados, sube la calidad del sueño y el estado de ánimo, pero la abstinencia no deseada aumentaría el riesgo de padecer todo lo contrario, afirman. “Puede tener un efecto visible en el día a día, en la calidad de vida, en el aspecto psíquico y físico, altera la salud y también el estado de ánimo” coinciden los sexólogos. Y nada de eso se corrige con el onanismo.

Las que peor la pasan, parece, son las mujeres y especialmente aquellas que son sedentarias, las que no hacen ejercicio, ni los eróticos ni de los otros. Un estudio de la Universidad de Tufts (Massachusetts) publicado en el Journal of American Medical Association hace varios años ya apuntaba a que “practicar sexo con una frecuencia inferior a tres veces por semana multiplica en 3,5 el riesgo de sufrir un infarto cardiovascular en las mujeres.” Y peor, pude dar muerte súbita, arterioesclerosis, enfermedades respiratorias, hipertensión y patologías de la piel. Para Issa Dahabreh, autora de aquella investigación, hay relación directa entre estas patologías y la falta de actividad sexual. Sin embargo, apunta, las mujeres que no mantienen intimidad con debida frecuencia (una o dos veces al mes, según señala el estudio) pueden aminorar el impacto haciendo actividad física moderada como caminar, andar en bici, nadar etc., al menos 30 minutos por día, tal y como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

un poco de consuelo boolaboo sunshine 

El equipo de Dahabreh comparó 14 investigaciones previas en las que se demostró que durante el acto aumenta la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, sube el consumo de oxígeno y, por tanto, reduce el riesgo de infarto, por esto la mujer sugiere acostarse con alguien con regularidad y combinarlo con ejercicio físico, ya que no tener sexo al menos una vez por mes y no hacer deporte, puede de ser causa de muerte súbita, que no es lo mismo que la petite mort, justamente.

Volviendo a la estadística inglesa, para Spiegelhalter, todo esto es culpa de la tecnología. Décadas atrás, cuando no íbamos a la cama con celulares ni tablets y la tele terminaba a las 11 de la noche, no había nada mejor que hacer antes de dormir. En los años noventa los ingleses de entre 16 y 64 años tenían cerca de 5 encuentros al mes. Hoy apenas tres, de acuerdo con los datos obtenidos por Natsal, Encuestas Nacionales Británicas de Actitudes Sexuales y Estilos de Vida. A este ritmo, calcula el científico, la humanidad podría quedarse sin sexo para el año 2030.

Dios no lo permita!

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Skirt Club, fiestas eróticas para mujeres curiosas

La soledad, la curiosidad o la insatisfacción, más bien creo que esto último, está animando a muchas mujeres hetero a incursionar en territorios vecinos como la homosexualidad, la “pan sexualidad” y otras tantas alternativas eróticas con rótulos de lo más variopintos (y novedosos, para estas latitudes pacatas). Supongo que la tendencia es hija de esta nueva corriente mejor conocida como “empoderamiento” sexual femenino, léase, apoderárte de tu placer, hacerte cargo.

De esa necesidad por saber más acerca de sí mismas ha surgido un negocio que prospera vertiginosamente en Estados Unidos y Europa, una suerte de clubs para damas heterosexuales, bisexuales y lesbianas en los que no se aceptan hombres y donde las chicas pueden investigar y materializar fantasías sin presiones. Los Skirt Clubs o clubes exclusivos para damas nacieron en el Reino Unido y en menos de dos años se multiplicaron en Sydney, Miami, Florida y ahora también en Nueva York. A diferencia de los antros dirigidos a satisfacer la demanda de hombres, parejas y swingers estos reductos nocturnos ofrecen un lugar seguro para experimentar cositas nuevas, o reinventar las viejas, vaya uno a saber. La mayoría de los miembros son ejecutivas y profesionales inquietas de alto poder adquisitivo de entre 25 y 49 años que se avienen a respetar las reglas y códigos de convivencia que incluyen cláusulas básicas de confidencialidad, ejemplo, no sacar fotografías y no revelar la identidad de los invitados para mantener el secreto, clave del éxito de esta cofradía.

empoderándome...sunshine

Pero ¿qué hacen puertas adentro, además de tomar buenos espumantes y fumar? El club, dice su fundadora, una inglesa llamada Geneviève LeJeune (debe ser un seudónimo) ofrece “entretenimiento sensual” para mujeres de mente abierta en busca de aventuras, lo que se traduce en shows, fiestas y toda clase de experiencias “lúdicas” donde el foco es el sexo. LeJeune dice que decidió darle forma a su proyecto luego de haber acompañado a su pareja a muchos lugares donde la atención estaba puesta en el placer masculino y nunca en el femenino.

“En un mundo de hombres y sentí que tenía que cambiar. Cuando se trata de sexo, las mujeres necesitan estimulación mental, suavidad, conversación, de seducción. Es el tipo de cóctel que has estado bebiendo, los chocolates que has estado comiendo, es todo el entorno. La mayoría de las asistentes están en una relación con un hombre, es decir, no están buscando una relación con una mujer. Han venido a jugar. Incluso algunas de ellas dicen: ‘Mi novio me dijo que debería ir!’” explicó la madama, que dice estar casada, durante una entrevista con el Sunday Times.. “Esto es algo que hacen las mujeres por sí mismas, y no es necesariamente lo que los hombres piensan. No es un lugar para lesbianas saliendo del armario, sino un grupo de apoyo donde las mujeres pueden examinar sus tendencias, independientemente de la forma en que se identifican sexualmente, creando así una red de mujeres poderosas, con conocimientos de su intención erótica”.

Para acceder al selecto Club hay que ser recomendado por otro miembro, y tener algo de dinero para costear la membresía y las bacanales que se organizan, que no necesariamente acaban en sexo.. Aunque todo sugiere que sí. Si alguien sabe de algun emprendimiento semejante por estas tierras, inviten!

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#DoNotDisturb, lo que el teléfono celular hace al sexo

Hay gente que lo pasa mejor con su celular que con su pareja, pienso cada vez que miro las mesas de bares y restaurantes. Hoy el tercero en discordia es el bendito teléfono y todos los contactos con los que chateamos hasta quedar con el dedo acalambrado, y mientras nos perdemos la experiencia en tiempo real. La experiencia del presente, de la compañía y la conversación. Se han hecho muchas encuestas y sondeos y escrito ensayos larguísimos sobre la gravitación que hoy tiene la tecnología en nuestras camas, cuánto sexo tenemos desde que convivimos con el celular, y si es que éste nos procura más (o menos) encuentros del tercer tipo.

Las últimas pistas sobre este punto las aporta un reciente experimento de la firma de preservativos Durex, y que si bien no puede tomarse científicamente en serio (oxímoron) sí resulta un dato empírico. Bajo el formato de un reality televisivo la firma convocó a un grupo de parejas a pasar vacaciones relajadas en una isla paradisíaca. A unos se les permitió conservar todos sus dispositivos y a otros se los confiscaron mientras duró la prueba, cuyo fin último era determinar en qué medida aumentaba la interacción sexual en ese período. El proyecto #DoNotDisturb resultó exitoso, al menos logró mostrar lo que se suponía, tal como asintió uno de los participantes (ver en el video más abajo): “generalmente pensamos que somos muy afortunados por tener tanta tecnología, después de esta experiencia no estoy seguro de que lo seamos”, dijo el chico. 

los que se hacen mucha selfis tienen poco sexo sunshine

Así estamos. Y esto me lleva a la prehistoria de la telefonía celular, cuando hace unos diez años bailando tango, en plena tanda, a mi partenaire le empezó a sonar el móvil (con tapita) que llevaba en el bolsillo del saco. A la distancia aquello es una inocentada. Una investigación realizada en Estados Unidos el año pasado entre usuarios de Smartphone demostró que el 71% se duerme pegado al aparato, un 3% se dormita sosteniéndolo en la mano, el 13% lo olvida entre las sábanas y el 55% lo deposita en su mesita de luz. El 35% confesó que lo primero que hace a la mañana siguiente antes de lavarse la cara es chequear mensajes, arruinando toda posibilidad del saludable sexo mañanero. 

La contrapartida de este fenómeno son los adictos a las selfies post polvoSegún un equipo de la Universidad de Virginia, que encuestó a 221 alumnos del campus, el 10% admitió usar el teléfono durante el acto amoroso, además, entre otros datos, de verificar su dispositivo con frecuencia durante reuniones sociales (el 95) y seguir usándolo en el trabajo (el 70%).

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La cucharita es la pose preferida de hombres y mujeres

Al fin, empezó la temporada de cucharita! Nada más lindo y saludable, según los sexólogos, ya que esta postura resulta ideal para no romperse la espalda y ni desabrigarla durante el acto, sobre todo en tiempos de invierno.

Habrá que darle crédito, además, a esos estudios que circulan por los pasillos virtuales y que dicen que quienes practican esta postura sienten más cariño y afecto por su pareja. Investigadores del prestigioso Kinsey Institute, dirigidos por la socióloga Julia Heiman, le preguntaron a más de 1000 parejas estables y heterosexuales de entre 40 y 70 años de los Estados Unidos, Brasil, Alemania, España y Japón, cuál era la pose más frecuente en su repertorio, y oh sorpresa. Los hombres confesaron que los abrazos, las caricias, los besos y hacer cucharita eran súper importantes, y en sus respuestas hasta demostraron darle a estos detalles más importancia que las mujeres.

También dijeron sentirse plenos cuando podían procurarle orgasmos al ser amado. Y sí!

necesito abrigarme la espalda con tu panza AestheticBullshit

Las mujeres por el contrario, basaban la felicidad de su relación en la vida sexual de la pareja, y coincidieron con los hombres en que se sienten más felices cuando tienen encuentros con regularidad aceptable (varias veces a la semana, digamos), y sobre todo cuando duermen abrazados al media naranja. Esto de la cantidad de sexo contradice otros estudios donde se afirma que tener más contacto carnal no garantiza la felicidad en la relación.

Una investigación de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburg, Pensilvania, intentó demostrarlo; también un sondeo de la Universidad Carnegie Mellon, publicado en la revista Social Psychological and Personality Science, sugiere que no es necesario tener sexo a diario para cosechar los beneficios emocionales que el contacto intimo depara, en términos de felicidad y de la cercanía en la relación.

En fin, como siempre, no importa la cantidad sino la calidad!

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El toqueteo tiene su protocolo

Suelo tocar bastante a las personas, bueno, a ciertas personas. A veces conversando con alguien agradable me veo tentada de pasarle la mano por el hombro o tomarlo del brazo, distraída. Digo error pues no se me había ocurrido que ese gesto inofensivo a muchos individuos les puede caer mal. Y si lo pienso, es razonable. El toqueteo es un gesto confuso. Por ejemplo, puede confundirse con deseo. Me ha pasado con una prima homosexual a que la aprecio mucho y hacia tiempo no veía. Cuando nos reencontramos años atrás sentí una enorme alegría y tal vez me pasé de amorosa, pero nada más. Tengo un conocido que me franelea apenas puede y sin ninguna intención, lo hace de cariñoso y confianzudo, como yo.

Pero esto que es una manifestación natural de ciertas personalidades ha sido objeto de estudio en la Universidad de Oxford, tan luego. Un grupo de investigadores de esta prestigiosa casa de estudios, en colaboración con la Universidad Aalto de Finlandia, consultó a unos 1300 hombres y mujeres de cinco continentes a fin de elaborar un mapa de los tocamientos que producen placer y los que incomodan, digamos, una cartografía que nos revela donde y qué tipo de roces son pertinentes en cada quién, según sea el tipo de vinculo social. Un protocolo de caricias (para ahorrarnos cachetazos).

….todo tuyo, menos el alisado permanente sunshine

Los consultados tuvieron que indicar con distintos colores las zonas del cuerpo suceptibles de ser rozadas sea por parientes, ignotos y parejas, y cuales eran las consideradas tabú. Las conclusiones no fueron sorprendentes. Por ejemplo, a las mujeres no les gusta que un hombre desconocido las toque, los ingleses son los más ariscos, incluso con sus parejas; los italianos tampoco se sienten cómodos si los manosean sin pedirles permiso, mientras que los finlandeses en general son los mejor dispuestos a las demostraciones físicas.

Digamos que aunque queremos que nos den cariño, nada será sin respeto. Por eso mismo, y ya que estamos, agregaría algunas sugerencias a este delicado manual, pues no hay nada más elocuente y peligroso que el tacto. En lo personal creo que nadie tiene derecho a tocarte el pelo ni acomodarte el peinado, ni tu mamá ni tu novio y menos que menos alguien a quien nunca antes viste en tu vida. La melena es sagrada, más con lo que cuesta la peluquería en estos tiempos. Eso se extiende a la cabeza en general y sobre todo al cuello, pues nunca faltan esos masajistas furtivos que en una reunión social asaltan cervicales desprevenidas para amasarlas, romperlas y de paso echar una mano. Para eso están los kinesiólogos.

Tampoco está bueno que en una primera cita el desconocido empiece a sobarte la pierna mientras conversan, o que te lleve por la calle tomada de la cintura, básicamente porque se trata de áreas erógenas. Y en verano yo suelo huir de los abrazos a lo oso, porque… ¿a quién le gusta que le apoyen el sobaco transpirado?…

Son detalles, no sé.

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