The OA y el delirio místico

 

The OA | Netflix

Si de grandes despedidas hablamos, no podemos dejar de agradecerle a aquel maligno 2016 que, en su último respiro, estrenó “The OA”. Una serie extrañísima que nadie esperaba y que llegó de sorpresa.   

Luego del lanzamiento de un afiche promocional repleto de misterio, la temporada de ocho episodios, generó tantos amores como odios y sin dudas fue uno de los temas más comentados, debatidos y motivos de pelea en redes.

The OA | Netflix

La historia, el por qué y el para qué

Durante el 2011 estrenó “Sound of My Voice“; una película escrita por Brit Marling y Zal Batmanglij, dirigida por él y protagonizada por ella. La historia de esta producción se centra en una pareja que se infiltra en una secta para hacer un documental; este grupo era liderado por una persona que decía venir del futuro y, a medida que los protagonistas se van involucrando, van creyendo cada vez más en su relato.

De alguna manera “Sound of My Voice” es el puntapié inicial para esta dupla que empezó a trabajar la idea de “The OA” en el 2012 y durante el 2013 estrenó la película “The East”. Con una tendencia muy clara hacia el thriller piscológico, las búsquedas astrales, la idea de energía y las dimensiones, viajes en el tiempo o vida después de la muerte; ambas películas sirven como hall de entrada para un tipo de narratividad, mundo y personajes que podrían tener algunos puntos en común.

La serie se centra en Prairie Johnson, una chica que aparece después de siete años de su desaparición. Reconociéndose a sí misma como “The OA”, descubrimos que durante su niñez había tenido una experiencia cercana a la muerte y, como consecuencia, había perdido la vista. Pero al regresar sus padres se sorprenden al enterarse que su hija recuperó la visión. Aunque se niega a hablar con sus padres y el FBI sobre lo que le sucedió, en secreto forma un grupo de cinco personas a quién sí les cuenta toda su historia de vida, dónde estuvo todos estos años, además de sus grandes descubrimientos y el por qué de su curación.

Con un aura realmente mística, la historia tiene dos líneas narrativas fuertes: por un lado el relato oral de Prairie junto con la reconstrucción de lo que parecen ser sus recuerdos y, por otro, las historias de vida de los miembros del grupo: Betty (Phyllis Smith), Steve (Patrick Gibson), Jesse (Brendan Meyer), Alfonso (Brandon Perea) y Buck (Ian Alexander).

Pero hay dos elementos que realmente creo que se destacan muchísimo: la música y la coreografía. En este punto, es que en el equipo no solo los nombres de Brit Marling y Zal Batmanglij se repiten; sino que volvemos a encontrarnos con el hermano de Zal, Rostam Batmanglij, quien fue el compositor de la serie y el responsable de aquellos movimientos que quedarán para la memoria fue Ryan Heffington, a quien pueden conocer por las coreografías de “We Exist” (Arcade Fire) y “Chandelier” (Sia).

Amantes del feng shui

The OA | Netflix

Antes de arrancar con mi crítica me gustaría hacer dos aclaraciones: la serie no me terminó de cerrar y eso no significa que sea una mala serie sino que simplemente no es para mí. Por otro lado, también debo admitir que tengo una actitud bastante cínica sobre temas relacionado con la filosofía de la “energía” y en general todo me resulta un poco exagerado. Digo esto porque en ningún punto mi intención es convencer a alguien de que “The OA” (o dicha postura) es mala sino que todo se trata dar el puntapié para conversar sobre una serie.

Superado esto (y aclarado) les propongo contarles qué elementos de la serie me gustaron y aquellos que generaron que no me termine de convencer:

  • No sé hasta donde el recurso de “No entiendo qué estoy mirando” funciona con una producción serielizada que además demuestra su punto de inflexión, recién, en el sexto episodio. Sin dudas la línea que separa el “Esto no funciona” del “Me mantiene atrapado”, es realmente muy fina y personal pero para mí “The OA” tiene un serio problema de estructura. Con episodios de diferente extensión (60, 40, 30 minutos) la introducción a la historia disfruta de una densidad extrema mientras que el cierre termina transformándose en un posible despegue para otra temporada. Aunque no soy de las que reclaman una verdad absoluta, la idea de que la historia de Prairie sea una cuestión de fe, no me parece que cierre ni vaya con el espíritu de la serie. En la season finale, sabemos exactamente lo mismo de cuando la empezamos a mirar.
  • Pensando en esto, mientras la miraba siempre tuve la sensación de que se trataba de un “gran delirio y nada más“. Creo que algo así nunca termina de funcionar, menos aún cuando una serie se percibe como una producción que tiene como única intención confirmar su rareza.
  • Es muy interesante el recurso del relato oral que se trabaja en la historia y cómo parece estar en el ADN de la cultura universal. Sin embargo, para mí es un elemento que termina perdiéndose entre el delirio, el misterio y la constante sospecha de la mentira interdiscurisva de la serie. En su relato faltan simbolismos y mitología, así como pequeñas situaciones que a uno, como oyente y espectador, le de algún tipo de seguridad. No tiene que ver con que se trate de verdades sino algún tipo de elemento que construya verosimilitud en esa historia repleta de situaciones oníricas.
  • La serie está hermosamente filmada. Tiene una paleta de colores y una construcción de planos que podríamos pensar, fácilmente, junto a Rectify o Fargo. Es una producción que, más allá de si la historia de convence o no, es linda de mirar y apreciar aquella poesía de imágenes que muchísimas otras producciones descuidan.
  • Siguiendo con el punto anterior, para mí el elemento más fuerte e interesante de la serie es su banda de sonido. Creo que el trabajo de Rostam Batmanglij es magnífico; gracias a su música la serie gana muchísima potencia y un espíritu único. (Acá les dejo la lista de temas y por acá una lista en YouTube que los recopila).
  • Uno de los puntos más flojos de la producción está relacionado con el tema de las actuaciones. En líneas generales no pude relacionarme, conectarme ni sentir que el cast se destacara por nada. Se trataron de personajes bastante estereotipados, con actuaciones que estaban bien pero no brillaban ni se hacía notar. Solo hago la excepción de Jason Isaacs que interpreta a Hap (algo así como el villano). En lo personal creo que él realmente resaltó y volvió a demostrar que es un gran actor; su trabajo sí me resultó interesante, atrapante y escalofriante. Se habló muchísimo del trabajo de Ian Alexander pero, en lo personal, no siento que su personaje haya tenido un desarrollo real en la historia.

“The OA” es, sin duda, una serie extraña y que logra la dualidad de odio/amor entre sus espectadores. También es una serie que uno tiene que estar dispuesto para mirar, disfrutar, procesar y darle su tiempo; aunque no sea una serie que yo recomendaría, sí se trata de una producción con la cual uno se puede amigar.

Conmigo sufre uno de los peores males que cualquier cosa puede tener (y que, para mí, es imperdonable): el potencial desperdiciado. “The OA” tiene todos los elementos para ser una serie tremendamente exitosa (no masiva) pero en su rareza auto-convencida, termina sufriendo de una densidad y lentitud narrativa sin sentido, construcción pobre de sus personajes y permitiendo cierta indignación al espectador que no resulta beneficiosa en ningún punto.

Es cierto que la serie tiene un muy bien episodio final pero ¿es eso suficiente?

Ficha técnica

  •  Género: Drama. Misterio
  • CreadoresBrit Marling y Zal Batmanglij.
  • RepartoBrit Marling, Emory Cohen, Scott Wilson, Phyllis Smith, Alice Krige, Patrick Gibson, Brendan Meyer, Brandon Perea, Ian Alexander y Jason Isaacs.
  • Música: Rostam Batmanglij
  • Coreógrafo: Ryan Heffington
  • Productores ejecutivosBrit Marling, Zal Batmanglij, Dede Gardner, Jeremy Kleiner, Michael Sugar, Brad Pitt y Sarah Esberg.
  • ProductoraPlan B / Anonymous Content
  • Dirección: Zal Batmanglij
  • Distribución: Netflix

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