The Good Fight: aprender a reinventarse

 

The Good Fight | CBS | Facebook

Más allá de que siempre intento tener una mente abierta, esperar lo mejor de los estrenos de los diferentes canales y ser gran portavoz de la idea de “Primero mirar, después criticar”; también es cierto que tengo una desconfianza histórica a la idea de spin off. Digo histórica porque durante muchísimo tiempo nos acostumbramos a que este formato se tratara de una intento desesperado por extender un universo sin que importara si el personaje al que le estaban dando entidad realmente la necesitaba, merecía o buscaba.

Como tantas cosas esto está cambiando para bien y ya son varios los ejemplos de spin off que supieron tener su propia identidad, despegarse de su serie madre pero también aprovechar sus recursos. El primero que me viene a la mente es “Better Call Saul” pero a esa lista sin duda se va a sumar “The Good Fight”.

Del Wife al Fight, en tres simples pasos

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El final de “The Good Wife” trajo muchísimo revuelo por varios motivos: fue sorpresivo, hubo unas cuantas peleas entre el cast y en una temporada bastante floja, la finale no dejó conforme a la gran mayoría de los fanáticos. Por esto es que también nos dejó medio descolocados la noticia de que iba a existir un spin off, quienes iban a estar y cómo se iba a enganchar con la serie original.

Después de un cambio de nombre, “The Good Fight” definió que su historia se centraría en Diane Lockart  (Christine Baranski), Luca Quinn (Cush Jumbo) y Maia Rindell (Rose Leslie) quienes, después de algunos idas y vueltas, terminan trabajando juntas en un nuevo estudio de abogados llamado “Reddick, Boseman, & Kolstad”.

La producción se estructura de forma muy similar a lo que ya conocíamos: en cada capítulo vamos a ver cómo las abogadas llevan las negociaciones de algún caso, combinándolo con situaciones internas de la firma (generalmente de índole política) y con momentos de la vida personal de cada una de nuestras protagonistas (divorcios, relaciones amorosas, vida laboral). En este aspecto creo que la mayor diferencia es que en “The Good Fight” se le da muchísima mayor importancia al proceso legal y los casos que trabajan, mientras que el resto de los ejes tiene el tinte de lo anecdótico.

Creada por Robert y Michelle King y Phil Alden Robinson, esta primera temporada va a tener diez episodios y ya estamos muy cerca de la emisión de su season finale, aunque en Argentina todavía no estrenó.

¿Por qué funciona?

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Lo primero que hay que entender a la hora de arrancar con “The Good Fight” es que, de la única forma que te va a gustar, es si disfrutás de los dramas legales, repleto de abogados y que mantienen, respetan y repiten una misma estructura narrativa. Si de base estas series no son lo tuyo, es realmente improbable que te guste esta producción.

Superando esto, una de las mayores riquezas que yo encontré está alrededor de la temática. Tomando el recurso de “The Good Wife” de explorar casos polémicos y de avanzada, la serie logra darle mayor protagonismo y profundidad a estas temáticas. Aborto, donación de óvulos, crímenes digitales, discriminación, acoso en redes; cada capítulo te encontrás con un tema que te permite cuestionar un montón de prejuicios que (a veces) ni siquiera sabía que tenías.

También me parece que la serie ganó muchísimo permitiéndose centrar los conflictos en el desarrollo laboral de tres mujeres que, además, son muy diferentes entre sí. No se trata de desmerecer la parte emocional y familiar de las protagonistas sino que por fin ese aspecto no opaca lo que realmente cuentan: que son abogadas, que trabajan duro y que sí, tienen una vida personal, pero es solo un aspecto más de tantos otros. En particular me alegró volverme a cruzar con Luca, un personaje llegó para reemplazar a Kalinda (Archie Panjabi) pero logró muchísimo más que eso. Un personaje que realmente merecía más espacio y poder contar su propia historia. Junto con ellas, “The Good Fight” disfruta lo mismo que tantas otras series: personajes secundarios interesantes, enriquecedores y que suman en vez de simplemente cubrir espacios vacíos.

En tanto a la construcción de la imagen, los planos, la forma en que la serie está filmada o su narratividad, este spin off le debe muchísimo a su serie madre. Sin ser un calco, repite una fórmula que funciona, que es atractiva, interesante y que, además, nos permite tener aquella familiaridad con su aspecto más visual. Esto, sumado a los comentarios y pequeñas conexiones con los personajes e historias de “The Good Wife”, se tratan de un guiño simpático a quienes fuimos seguidores de aquella serie. Es bueno tener ese reconocimiento del dónde venimos y mejor aún cuando no se convierte fanservice.

Leí por ahí que se trata de una serie pobre. En lo personal creo que se trata de una producción muy bien armada, con personajes que son interesantes y, mejor aún, cuentan historias interesantes. No es un show que viene a sorprender a nivel visual, sino que viene a contar una historia de forma correcta y que cada tanto nos va a poner incómodos.

 

Ficha técnica

- Género: Drama legal – Drama político.

- Creadores: Robert King, Michelle King y Phil Alden Robinson.

- ElencoChristine Baranski, Rose Leslie, Erica Tazel, Sarah Steele, Cush Jumbo, Delroy Lindo y Justin Bartha.

- Compositor: David Buckley

- Productores ejecutivosRobert King, Michelle King, Phil Alden Robinson, Ridley Scott, David W. Zucker, Liz Glotzer, Brooke Kennedy y Alison Scott.

- ProductoraScott Free Productions, King Size Productions y CBS Television Studios.

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